Preso ventanilla


Eric Legnini Trio
mayo 18, 2010, 11:40 pm
Filed under: Eric Legnini | Etiquetas: , , , ,

Miss Soul (2005)

Eric Legnini primero dejó su marca a mediados de los años 90 como el joven y discreto pianista, pero sumamente talentoso del cuarteto de Stefano Di Battista. Su piano fue una base perfecta para el ardiente y locuaz saxofonista alto. Su abierto y generoso estilo se eleva desde el oscuro corazón del jazz: expresión rica, refinada y sensual, siempre casándose sin esfuerzo con la melodía y la vocalización. Un talento excepcional para el swing, conectado con la tierra en un rigor y sobriedad en su colocación rítmica, digno de los grandes maestros del hard bop. Fue poco antes que Legnini se convirtió en el elemento de base entre los dispares temperamentos del cuarteto de Di Battista, así como uno del los más solicitados sidemen de los Rue des Lombards.

Diez años han pasado desde su llegada a la escena de jazz internacional -diez años durante los cuales el pianista ha puesto el corazón y el alma en un torbellino de proyectos, nunca dejando de colocar su talento a disposición de otros. Hoy, con 35 años, Legnini ha alcanzado la plena madurez estilística, y ha decidido divertirse finalmente, apretando el paso de las líneas laterales con Miss Soul, su primer álbum en un sello francés. Es una oportunidad de permitirse un más amplio público para disfrutar su rico, seductor, universo musical, y su modo totalmente original de maridar la tradición y la modernidad, expresión artística inteligente y popular. Una posibilidad de descubrir (o redescubrir) a un gran músico.

Eric Legnini nació en Bélgica, el 20 de febrero de 1970, en Huy, cerca de Lieja, de una familia de inmigrantes italianos. Su padre era un aficionado guitarrista, su madre una cantante, profesora en el Conservatorio Municipal. El pequeño Eric encontró su primer piano en la sensible edad de seis años y pasó una niñez sumergida en Bach y Puccini -composición musical que lo elevó a las alturas de una abstracción incandescente y un alma desvelada por la voz humana elevada en canción… Al principio de los años 1980, el descubrimiento de un álbum de Erroll Garner revelaron un horizonte musical completamente nuevo, especialmente cuando esto vino a los teclados. Con su oído excepcional para la música, él jugueteó con estas extrañas armonías capturadas al vuelo y rápidamente cayó bajo el hechizo del jazz- Eric había encontrado su medio de expresión.

Así comenzó un período de aprendizaje intensivo, en colaboración de un amigo del conservatorio, el baterista Stéphane Galland, y pronto, a partir de entonces, con Fabrizio Cassol, dos músicos con quienes, varios años más tarde, fundaron el grupo experimental Aka Moon. Legnini con su sed típica por el conocimiento, se sumergió totalmente en la historia del jazz tradicional y el moderno, y rápidamente constituyó su altar personal: McCoy Tyner, por su intensidad dramática, Chick Corea por su legibilidad y técnica intachable, y Keith Jarrett por su concepto revolucionario cuando se trataba de reorganizar viejos estándares. Todavía acompañado por Stéphane Galland, él comenzó a reunir sus primeros grupos de jazz y fusión y, a partir de mediados de los ’80 en adelante, recorrió todos los clubs de la escena belga, en busca de jam sessions, donde pudieran desarrollar sus habilidades y explorar diferentes estilos. Fue así que, en 1987, encontró a una de las mayores figuras del jazz belga y europeo, el saxofonista Jacques Pelzer, quien lo invitó para realizar un dúo con él, luego para unirse a su banda. Este fue el punto decisivo en su carrera que ayudó al joven pianista a profundizar su conocimiento y ensanchar su repertorio de estándares y lo empuja a las filas como el sidemen joven más prometedor en la escena del jazz belga. Él tuvo, entonces, la grabación de su primer álbum como el ejecutante principal en el sello Igloo, “Essentials”, cuando de repente decidió ir a estudiar a Estados Unidos. Esto fue en 1988, y Eric tenía apenas dieciocho años. Permaneció en Nueva York durante dos años -tiempo suficiente para tomarle el pulso a la cosmopolis. También descubrió otro interés: el rap, y a artistas tales como Public Enemy and Ice-T- la otra gran pasión de Legnini. También se organizó para tomar unos cursos en la Universidad de Long Island con Richie Beirach, pero encima de todo, él se puso en “la formación en el trabajo”, pasando sus noches en épicos conciertos improvisados de jazz en compañía de los más finos músicos de jazz jóvenes de esa época (Vincent Herring, Branford Marsalis, Kenny Garrett …). A través del estilo locuaz y exacto de Kenny Kirkland, Legnini comenzó a apreciar la importancia seminal de Herbie Hancock en la historia del piano en el jazz; de allí en adelante él se hizo devoto de aquel free hard bop que es un estándar de la estética del moderno Blue Note.

Bajo la doble tutela de Kirkland y Hancock, Legnini volvió a Bélgica en 1990. Él inmediatamente obtuvo una posición como profesor de piano de jazz del Conservatorio Real de Bruselas, junto a su viejo amigo Jacques Pelzer, con quienes grabó un nuevo álbum en Igloo, “Never Let Me Go”, y, sin pausa, se unió a la orquesta de Toots Thielemans. Allí, durante casi dos años, él tocó en sus conciertos y viajó por el mundo entero. Con múltiples proyectos y en muchas direcciones, ahora comenzó una gran cantidad de trabajos de estudio, experimentando con el funk, el rap y la música electrónica. Establecido como uno de los pilares de la escena del jazz belga, la vida de Legnini tomó otro giro en 1992, cuando se encontró a dos músicos italianos en un club de Bruselas -el trompetista Flavio Boltro y el saxofonista Stefano Di Battista, luego tocando con Laurent Cugny. Los tres hombres de inmediato decidieron trabajar juntos, formar una banda y probar suerte en París.

A finales de 1993, es el salto al más allá: Di Battista y su orquesta se dirigen a conquistar París. Su seductor, resuelto hard bop, combinado con pasión, talento y el placer obvio derivado de tocar, los convirtió en una sensación inmediata a los pocos meses de su llegada. Ellos atrajeron la atención de Aldo Romano, quien los metió bajo su ala; ellos lo habían logrado. Un primer álbum en Label Bleu, “Volare“, en 1997, presentado a la universal aclamación crítica, confirmando su categoría como “el nuevo grupo para mirar”.

Este fue un nuevo principio para Eric Legnini. El pianista era indispensable para el equilibrio del quinteto. Permaneció con ellos en el álbum “Round About Roma” (Blue Note), presentado en 2003, y fue el fiel compañero del saxofonista italiano. Como su reputación entre sus pares creció, fue solicitado de todos lados y comenzó una serie de colaboraciones con los hermanos Belmondo, Eric Le Lann (“Today I Fell In Love”), y Paco Sery (“Voyages”). A menudo tocando con el baterista André Ceccarelli, es uno de sidemen más solicitado en París, acompañando a la mayor parte de los grandes músicos que pasan por la capital, en la Sunset o en Duc des Lombards (Enrico Rava, Joe Lovano, Mark Turner, Jean Toussaint, etc.). Él no descuidó el estudio tampoco, grabando aproximadamente cincuenta álbumes hasta hoy! Con su reputación por la maestría musical y el tacto, Legnini comenzó a trabajar como director artístico en algunos álbumes de variedad, una actividad que va a alcanzar su apoteosis en 2004, con la co-creación de la última obra del gran Claude Nougaro, “La Nota Bleue” (Blue Note). El otro proyecto: la producción de un álbum, bajo el seudónimo de Moogoo, con el colectivo Anakroniq, de la primera sensación francesa joven en R&B, Kayna Samet, “Entre Deux Je” (Barclay). Este es un refinado bit de trabajo, juntando su amor por la voz, el soul y el hip hop.

Una vez más en los titulares con su participación en el álbum “Wonderland” (B Flat)) con los hermanos Belmondo (que ganó el premio como el mejor álbum de jazz francés en Victoires de la Musique 2005), así como su trabajo de producción en el último álbum de Daniel Mille, “Après La Pluie” (Universal Jazz), Eric Legnini es hoy una de las principales figuras en el mundo del jazz europeo, así como por ser uno de los artistas más eclécticos y prolíficos en la escena de la música parisina.

En su primer álbum como bandleader para el sello francés, Miss Soul, enriquecido con su extensa experiencia como sideman y productor, Legnini volvió a la tradición, con un reducido, clásico trío -con el bajista Rosario Bonaccorso y el percusionista Franck Agulhon. Con su cuidadosamente seleccionado repertorio, mezclando hábilmente composiciones originales con estándares infalibles (unos más famosos que otros), y las nuevas versiones pop (Björk), Legnini se sumerge en los aspectos más íntimos de la tradición afroamericana del jazz con piano, cuyo padres fundadores incluyen a Junior Mance, Ray Bryant, Les McCan y también a Phineas Newborn, que es el objeto de varios tributos en el álbum. La música es caliente, directa, y repleta de swing y gospel, y, sin falsa nostalgia, celebra la modernidad eterna del jazz.

Fuente para la reseña: http://www.label-bleu.com/artist.php?lng=e&artist_id=139 – Traducción: La Bestia Políglota!!!

Track Listing

01. The Memphis Dude (3:25)
02. Sugar Ray (3:46) (Written-By – Phineas Newborn Jr.)
03. Home Sweet Soul (3:58)
04. For All We Know (4:46) Written-By – J. Fred Coots , Leo Feist , Sam M. Lewis
05. Jòga (4:41) Written-By – Bjork Gudmundsdotti*
06. Horace Vorace (4:01)
07. La Strada (5:26)
08. Miss Soul (3:55)
09. Daahoud (3:30) Written-By – Clifford Brown
10. Prelude To A Kiss (5:40) Written-By – Ellington, Gordon, Mills
11. Back Home (4:30) Written-By – Phineas Newborn Jr.
12. Lisbon Stomp (5:28) Written-By – Keith Jarrett

Grabado entre el 01 y 14 de Septiembre de 2005 en el Studio Gil Evans (Amiens)

Artist List

Eric Legnini: Piano
Rosario Bonaccorso: Double Bass
Franck Agulhon: Drums
Matthias Allamane (tracks: 1, 2, 12): Double Bass

Link de descarga
Password: musicaquecuelga.blogspot.com


11 comentarios so far
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(=

Comentario por Anonymous

Sería agradable si muchos de sus postes estaban en un bitrato más alto. Gracias por compartir.

Comentario por Anonymous

Hay gente que no entiende ni entenderá nunca nada…

Comentario por Del Chelito

Hay los tirones que criticarán cualquier cosa, porque sus cerebros son tan débiles.

Comentario por Anonymous

Sí, seria fantàstic, tantas cosas serían fantastic… Mientras lo intentamos, arreglárselas con lo que haya, que si es por pedir, otros vienen antes.

Ahora gracias por la mano caliente de Legnini, ideal para disputar el pedacito de aire urbano que nos toca, abrumado de ruidos, incluso algunos que se venden en disco.

Un detalle: las zapatillas no parecen corresponder a esas piernas enmediadas: alguien más allí?

Otro tema. Avax: kaputt? (aún queda el caché de Google!).

Creo que la melodía de La Strada sonará hoy todo el día…

Comentario por Juan Ignacio

Otro descubrimiento que agradecer a MQC y van…Vaya cantidad de músicos buenos que hay por el universo mundo y yo sin conocerlos, menos mal que están ustedes con su labor de difusión.
En este caso, pedazo de pianista! se nota la formación clásica y al mismo tiempo se siente que vive y vibra con el jazz.
Gracias, una vez más
Saludos
Enrique

Comentario por Enri

Bellísimo disco.
Suave,sutil, dinámico.
Inmensamente agradecido con ustedes, muchachos.
Abrazo.

Comentario por Javier

primero muchas gracias ,como siempre me lo llevo,y despues seria muy agradable escucharlo tranquilo (con la boca serrada )
gracias chelo (¿no sos nada del chelo el cumbiéro que esta preso por violación ?¿no?

Comentario por Juan Carlos Eberhardt

Excelente disco de jazz “clásico”. Pleno de swing como dice la reseña. Gracias, amigos.

Juan Ignacio, aunque la resolución de la foto de la portada no es la mejor para apreciarlo, creo que las zapatillas no son tales. Son zapatos de tacón (me parece). Tiene usted a la chica de las medias sola para usted.

Comentario por Carlos, el ibérico

Efectivamente, Carlos, son zapatos de mujer, me engañaron los brillos.

“Wonderhands” Chelo: dónde encontraste Wonderland? En su momento lo busqué, pero no hallé más que aire.

Este disco de Legnini es irreprochablemente entretenido, y me gusta, pero no me conmueve. No llego a apreciar en él las admiraciones que le atribuye a Legnini la reseña. Tal vez las tapa tanto “swing”. O tal vez me gustó tanto su participación con Di Battista y Belmondo que esperaba más de eso pero en formato trío.
Eso sí, me quedo con La Strada…

Comentario por Juan Ignacio

muchachos, que discaso, fenomenal
lo estoy disfrutando
chasss gracias abrazos
Carlinhos

Comentario por Anonymous




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