Preso ventanilla


Henri Texier Nord-Sud Quintet


Canto Negro (2011)

Cada nuevo disco del contrabajista se emparenta con un capítulo suplementario de una narración infinita, cuyo origen sube ahora a una buena cuarentena de años. En efecto, después de haber hecho sus armas cerca de los más grandes, acompañado por grandes voces de la canción francesa e intentado la experiencia más rockera de “Total Issue”, Henri Texier nos introduce desde los años 70 en su universo caluroso, donde se agregan gritos de rebelión y apelaciones al respeto de los pueblos oprimidos. Primero, a manera de un navegante solitario, el tiempo de tres álbumes de resonancias ya mundialistas [1] luego, en el curso de los años 80, en animador generoso de la causa del jazz, Henri Texier impuso su canto personal sobre la escena [2] hexagonal.

La próxima década marca un hito decisivo: más allá de sus cualidades de instrumentista y compositor, ampliamente reconocida, Henri Texier se desliza naturalmente en el traje del «maître à jouer», referencia para la próxima generación en el punto de que se termina por calificarlo de griot ! [3]. Rodeado de una joven guardia regularmente renovada – cuyas principales figuras tienen los nombres de Bojan Z, Glenn Ferris, Tony Rabeson, Julien Lourau, François Corneloup, Christophe Marguet, Sebastián Texier, Gueorgui Kornazov o Manu Codjia – se combina con elegancia, madurez y lirismo para transmitir mejor, llamamientos a la vigilancia, cuyo origen se tiene que buscar en la evolución desastrosa de un mundo que corre a pérdida, a fuerza de codicia y egoísmo. Álbumes chispeantes y vibrantes, entonces, vieron la luz: “An Indian’s Week” (1993), “Mad Nomad(s)” (1995), “Mosaïc Man” (1998), “(V)Ivre” (2004) y “Alerte à l’eau” (2007), y casi tantas formaciones con denominaciones llenas de imágenes que incitan a la curiosidad: “Azur”, “Sonjal”, “Strada” o bien “Red Route”…

Viajero impenitente, Henri Texier pudo además celebrar África durante estos años fecundos, vía la experiencia en trío con Louis Sclavis y Aldo Romano, a quien se debe añadir el fotógrafo Guy Le Querrec, la parte interesada de la aventura. Tres álbumes vieron la luz [4], tantos testimonios-imágenes nacidos de las fotografías de Le Querrec, pero también alianzas melódicas con sus tres compañeros.

También este Canto Negro que nos es presentado como un homenaje a todos los grandes músicos y los creadores africanos o de origen africano, nos remite instantáneamente a la necesidad, la urgencia que Henri Texier nos recordó hace cuatro años hasta qué punto seguían habitándole. El descanso no es en el programa, no es una cuestión de jubilación, por el contrario. Hace falta hoy “acordarse, recordar, recordar, llamarse, apelar en estos tiempos cuando algunos querrían hacer rimar negritud con infamia”. Las palabras son lanzadas, los adversarios designados, y la música liberada, se inscribe en una continuidad perfecta de los álbumes anteriores. Por cierto, estamos en territorio conocido: “Anda compañeros” que introduce el disco y resurge un poco más tarde bajo el nombre de “Samba Loca”, no sin evocar “Mosaïc Man”; “Ravine Gabouldin” podría ser la lógica continuación de “Togo” de Ed Blackwell que el Azur Quintet había inscrito en su repertorio; “Mucho calor” atraviesa las mismas estridencias eléctricas y gustoso rock que “Sacrifice d’eau” del disco “Alerte à l’eau”. Texier libra aquí, a lo largo de sus preocupadas baladas, el mismo canto… que desea universal; “Tango Fangoso”, “Sombre jeudi”, “De nada”, “Nigerian Sad Waters” o “Sueño Canto” son las ilustraciones más bellas. Y es de la costa del Brasil, en su “Samba loca” que va buscar un poco de esta locura que suena también como un mensaje de esperanza. Fiel a lo que se hizo una costumbre de reparto desde principios de los años 90, después de haber trabajado con el escenógrafo Robert Cantarella, intercala entre sus composiciones, secuencias breves (de uno a dos minutos) improvisadas – una por músico – que ofrecen una corta respiración, una aspiración de aire benéfica.

La formación es la del Strada Quartet [5]: Sébastien Texier (clarinetes y saxofón alto), Manu Codjia (guitarra) y Christophe Marguet (batería) – devenido en Nord-Sud Quintet por la añadidura de una nueva voz, la del exuberante y fantástico saxofón tenor y clarinete de Francesco Bearzatti. Bella idea que demuestra que Henri Texier actúa también como un pintor deseoso de variar los colores sobre una serie de cuadros. El italiano de lirismo gozoso y sensible, contribuye plenamente a la realización de los Cantos negros, proponiendo nuevas mezclas de tonos, ofreciendo nuevos espacios de diálogo, en particular con el clarinete de Texier hijo (para convencerse basta escuchar su conversación en “De nada”). Los dos solistas adoptarán un maligno placer de expresarse con fervor, apoyados por un Codjia que sabe hacer subir la fiebre (“Mucho calor”) y un par rítmico admirable de redondez y de presencia: ¡adivinamos las sonrisas cómplices que se cambian Texier y Marguet al desenrollar un tapiz tan confortable!

Canto Negro, bajo la aparencia de un disco que puede parecer familiar en primer lugar, es un éxito más de un gran Señor de la Música cuya generosidad no es necesario demostrar. Henri Texier es fiel a sus compromisos, su música canta más que nunca, y alrededor de él los músicos se realizan. Hoy más que ayer y seguramente menos que mañana, el calificativo de «maître à jouer» le va como un guante y su universo musical se asemeja ahora a un idioma. Se puede confiar y embarcar sin temor con él para este nuevo viaje… en espera del siguiente!

[1] “Amir” (1976), “Varech” (1977), “A cordes et à cris” (1979).

[2] Retendremos particularmente de este período, sus colaboraciones en trío con François Jeanneau y Daniel Humair, así como el álbum “Izlaz” y “Colonel Skopje”, donde se rodeaba de Joe Lovano, Aldo Romano y Steve Swallow. Una formación que se pudo redescubrir en el último otoño, una tarde en la Sala Pleyel.

[3] Griot: Un griot o jeli (djeli o djéli en francés) es un narrador de historias de África Occidental. El griot cuenta la Historia de la forma que lo haría un poeta, un cantante de alabanzas o un músico vagabundo. Un griot es un depósito de tradición oral.

[4] “Carnets de route” (1995), “Suite africaine” (1999) y “African Flashback” (2005).

[5] Rebautizada Red Route Quartet en el tiempo de “Love Songs Reflexions” del álbum precedente de 2009.

Fuente para la reseña Denis Desassis para http://www.citizenjazz.com/Henri-Texier-Nord-Sud-Quintet.html (publicada el 28 de Febrero de 2011)

Apunte: Henri Texier se ha rodeado sabiamente de jovenes y talentosos músicos para desarrollar una música mestiza, caliente, seductora y a la vez accesible. En un reportaje que le hicieron a Texier hace un tiempo atrás, él declaró que la gira que hizo por Africa con Romano, Sclavis y Le Querrec lo cambió para siempre. Evidentemente eso está presente en su música, porque estos cantos negros tienen origen en esas tierras, y tambien en nuestras tierras latinoamericanas: Texier, como muchos otros europeos, intuye que si el mundo tiene algo para decir (en el caso de él, de sus preocupaciones por el devenir medioambiental), la cosa pasa por volver de alguna forma a los pueblos originarios. Con esa idea plasma este disco en donde debo decir que se escucha uno de los mejores trabajos de Manu Codjia en la guitarra, con buenas intervenciones solistas y dosificados momentos de distorsiones (“Tormentoso”), algo a lo que es muy afecto, pero que suele conspirar en su contra; en “Mucho calor” su costado rocker le da al tema una energía extra. Un párrafo para los vientos: es muy interesante la interrelación que establecen Sebastien Texier con Francesco Bearzatti (“De nada”, “Samba loca”), especialmente desde la mitad del disco en adelante; como si de alguna manera Codjia cediera el lugar preponderante de los primeros temas, a la dupla de vientos, aunque en algunos pasajes (“Nigerian Sad Waters” guitarra y vientos vayan al unísono). Se nota un disfrute en este melodioso disco; si escuchan atentamente, en varias partes se podrán apreciar alejados de los micrófonos de los instrumentos, los tarareos de los músicos siguiendo las ejecuciones. Para cerrar el álbum, Texier se reservó “Manatee Blues” a solas con su contrabajo, arrastrando las notas, y mostrando toda su chapa de sensibilidad musical. Tremendos pocos más de tres minutos empalmados con “Sueño Canto” en donde la banda se suma parsimoniosamente como en un ritual ancestral. Bello final para un disco, que me animo a decir, está entre lo mejor que hemos escuchado este 2011. Disco de amplio espectro, pero no por ello, nos deja de apretar el corazón.

Track Listing

01. Anda Compañeros (1:05)
02. Tango Tangoso (5:29)
03. Bayou Brume (1:29)
04. Tierra Ocre (1:25)
05. Louisiana Dark Waters (4:45)
06. Tormentoso (1:51)
07. Mucho Calor (6:27)
08. Sombre Jeudi (4:26)
09. Rouge Bayou (1:06)
10. De nada (5:18)
11. Samba Loca (6:31)
12. Nigerian Sad Waters (4:09)
13. Ravine Gabouldin (5:08)
14. Manatee Blues (3:07)
15. Sueño Canto (5:16)

Artist List

Sébastien Texier: alto saxophone, clarinet
Francesco Bearzatti; tenor saxophone, clarinet
Manu Codjia: guitar
Christophe Marguet: drums
Henri Texier: bass

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