Preso ventanilla


Charles Lloyd & the Marvels

tapa I Long to See You
I Long to See You (2016)

No he tenido ocasión de escuchar la grabación anterior de Charles Lloyd (“Wild Man Dance: Live at Wroclaw Philharmonic, Wroclaw, Poland, November 24, 2013”), que supuso su regreso al sello Blue Note en 2015, tras 30 años de ausencia. I Long to See You está también editado por el veterano sello de la nota azul, y supone una grata sorpresa de parte de un saxofonista que, la verdad, nunca me ha apasionado.

En esta ocasión le secundan nada menos que Bill Frisell y Greg Leisz, además de los habituales Reuben Rogers y Eric Harland; un potente equipo capaz de levantar cualquier cosa que le pongan por delante. Lo que les pone Lloyd por delante es un variado cóctel en que aparecen tanto clásicos espirituales, repasos a temas ya conocidos de Lloyd, un buen puñado de versiones (Dylan, Ed McCurdy, Billy Preston/Bruce Fisher) y alguna nueva composición del saxofonista.

La rítmica suena robusta y bien cohesionada como de costumbre, la combinación de Frisell y Leisz es ganadora sobre el papel y en los surcos (es una delicia dejarse enredar por sus cuerdas combinadas, por ejemplo en Shenandoah), y el propio Lloyd consigue estar a la altura sin los excesos, salidas de tono y blandas soluciones que han lastrado otras grabaciones suyas. Vibrante resulta la revisión del Masters of War de Dylan, con esa batería sobria, insistente, y el bajo ominoso de Rogers remachando constantemente el ritmo; atractivo el zumbón ritmillo, de aires orientales, en Sombrero Sam; y, en fin, particularmente emotivas resultan las interpretaciones de La Llorona y el precioso You Are So Beautiful (que Norah Jones sostiene sin excesivo brillo pero con convicción).

I Long to See You puede no ser un disco excepcional, pero es una de esas grabaciones que se devoran con tremendo placer, que te envuelven con un sonido voluminoso, pleno de matices, y que puedes pinchar una y otra vez sin desfallecer. ¡Bien por Charles Lloyd!

Reseña de Ricardo Arribas para http://www.jazzitis.com/discos/charles-lloyd-the-marvels-i-long-to-see-you/

Apunte: De sonido cristalino y lírico, con momentos exploratorios y de serena espiritualidad, I Long to See You es uno de los grandes discos editados en el año 2016. Aunque Charles Lloyd es el líder, su rol parece ser el de moverse libre y elegantemente por la telaraña que tejen de manera mansa Frisell y Leisz de sonoridades folk, un juego que, por otra parte, los hombres de las cuerdas dominan con exquisita maestría. En particular, mis highligths son “Masters Of War” (tema inicial del disco que marca el ambiente general), “Shenandoah” (donde quiera que vaya Frisell, está este tema), y “Barche Lamsel” (dieciseis minutos de exploración sonora con clima de temperatura ascendente; brillante). “You Are So Beautiful” el tema que canta Norah Jones, humilde y respetuosamente, creo que no encaja con el resto del repertorio. Tal vez sea una concesión que el veterano saxofonista haya tenido que hacer con Blue Note. Vaya a saber. Aún con este detalle, lo importante es que globalmente I Long to See You es muy disfrutable. Saludos!

Track Listing

01. Masters Of War (8:05)
02. Of Course, Of Course (6:03)
03. La Llorona (6:02)
04. Shenandoah (6:23)
05. Sombrero Sam (7:31)
06. All My Trials (5:02)
07. Last Night I Had The Strangest Dream (4:50)
08. Abide With Me (1:22)
09. You Are So Beautiful (6:05)
10. Barche Lamsel (16:25)

Artist List

Charles Lloyd: tenor saxophone, flute
Bill Frisell: guitar
Greg Leisz: steel guitar
Reuben Rogers: bass
Eric Harland: drums
Willie Nelson: voice
Norah Jones: voice

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Jon Cowherd
julio 29, 2014, 11:19 pm
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tapa Mercy
Mercy (2013)

El pianista/tecladista Jon Cowherd es más conocido por su asociación con el baterista Brian Blade en el grupo Brian Blade’s Fellowship -que él co-fundó en 1998- pero también como productor y arreglador; es claro que existen otras cuerdas en su arco. Las colaboraciones del teclado de Cowherd con artistas de jazz, country y rock, incluyendo cantantes como Cassandra Wilson, Rosanne Cash e Iggy Pop, indican su versatilidad, por lo que tal vez es algo sorpresivo que su debut como líder, firmemente enraizado en el idioma del jazz, es tan estilísticamente homogéneo. Pesos pesados, Blade, el bajista John Patitucci y el guitarrista Bill Frisell, encajan maravillosamente para iluminar los hilos sutiles de los convincentes originales del líder.

La apertura up-tempo “The Columns” establece la hoja de ruta del cuarteto; Cowherd y Frisell, inseparables en la definida melodía, solos a su turno, con Patitucci y Blade alimentando el motor del cuarteto. Mientras las composiciones raras veces se apartan de este ortodoxo patrón, la música es nunca menos que absorbente, apenas sorprendente con músicos de este calibre. Frisell raras veces ha disfrutado de un papel tan prominente como sideman, tocando solos en casi cada pista; sin embargo dice mucho de la escritura y la manera de tocar de Cowherd, que logra sellar su propia personalidad en estas canciones.

Los 16 minutos, de “Mercy Suite”, de tres partes, es un delicioso ejercicio de interacción grupal. Una bonita melodía y un ostinato del bajo a comienzos de la Parte 1, ceden el paso a un extendido solo de Cowherd, sostenido por la suelta dinámica de Blade. El baterista cambia a los cepillos en la Parte 2, que se define en términos generales por su callado lirismo. La atmosférica Parte 3 gira alrededor de otra melodía de magnífica armonía, con el cuarteto sosteniendo una cuidadosa ardiente intensidad en todas partes.

Un ambiente más audaz colorea “Postlude”; con mínimo alboroto, Blade y Patitucci propulsan a Cowherd y Frisell -que emplea un tono eléctrico- para algunos de los más brillantes juegos del set. Patitucci hace breve la mayor parte de su propio turno, antes de que la música se acabe, disipándose en el típico modo friselliano. La arquitectura más dispersa de la elegante “Báltica” pone en primer plano la fluída inventiva del Blade y el baterista se destacada aún más en el ondulante “Newsong”; la animada intervención de Cowherd es seguida por un melancólico Frisell, quien sutilmente deja al viento las velas en un coloreado loop final.

“Seconds” ve al mellotron de Cowherd fusionarse con los loops de Frisell en un interludio suavemente abstracto, antes de que la serpenteante “Lowertown” restablezca el equilibrio del cuarteto. Cowherd y Frisell toman cada uno sus solos, cuyo lirismo es emparejado por su economía. “Blessings” comparte el ligero melodicismo de la canción de Burt Bacharach y permite a Patitucci estirarse un poco más; Cowherd baila ligeramente en los registros superiores, con Frisell adoptando una función de apoyo. El piano tintinea y brilla, como una pequeña corriente, en la meditativa “Four Rivers”, sustentada por los loops de Frisell.

Hay una simple belleza en estas finamente equilibradas composiciones que recompensan la audiencia repetida. Sólo cuando los egos se suspenden por los intereses de la música, hace que lo que suena sea bueno. El fino debut de Cowherd es claramente construido sobre los cimientos de muchos años perfeccionando su arte. Esperemos que sea solo el primero de muchos más que vendrán.

Fuente para la reseña: Ian Patterson para http://www.allaboutjazz.com/mercy-jon-cowherd-self-produced-review-by-ian-patterson.php#.U9bzN0Bfv8g

Apunte: Cowherd lanza su primer disco como líder, pero en realidad, de hecho, él co-lidera desde hace un buen tiempo junto a Brian Blade, la Fellowship Band. Como por ejemplo, Lyle Mays en el Pat Metheny Group su presencia es clave en la Fellowship. Y la referencia a Mays es algo que se me cruzó desde la primera vez que escuché a este par de talentosos artistas. En muchas ocasiones, tanto en los discos de la Fellowship como en este “Mercy“, la dinámica de los temas tienen esa progresión característica de la música del PMG. Y como aquí no está Metheny sino Frisell, la cercanía de Cowherd con Mays, al menos para mi, queda bastante evidente. Más allá de esta curiosidad que puede ser perfectamente refutada por cualquiera de ustedes ya que no tengo más argumentos que la memoria auditiva, debo decir que el disco es muy recomendable: a la obviedad de que los músicos participantes en este proyecto son tremendos genios, se puede agregar que sabiamente han sabido arropar con exquisito gusto las buenas composiciones de Cowherd. Que lo disfruten. Salud!

Track Listing

01. The Columns (5:01)
02. Mercy Suite – Part 1 (6:22)
03. Mercy Suite – Part 2 (Grace) (5:25)
04. Mercy Suite – Part 3 (Mercy Wind) (4:46)
05. Positude (8:16)
06. Baltica (5:43)
07. Surrender’s Song (3:58)
08. Newsong (6:33)
09. Seconds (2:38)
10. Lowertown (6:32)
11. Four Rivers (5:23)

Artist List

Jon Cowherd: piano, wurlitzer electric piano, mellotron
Bill Frisell: acoustic and electric guitars
John Patitucci: acoustic bass
Brian Blade: drums

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John Zorn

tapa The Mysteries
The Mysteries (2013)

En The Mysteries, el compositor John Zorn reúne al trío de la arpista Carol Emanuel, el vibrafonista Kenny Wollesen y el guitarrista Bill Frisell para otro capítulo en su creciente cuerpo de grabaciones de cámara influenciadas por mitos y el misticismo. La primera grabación del grupo fue en el 2012, “The Gnostic Preludes: Music of Splendor”. La intimidad de aquellos trabajos es conservada aquí, pero el sabor es diferente. En el álbum anterior, donde las composiciones se tocaban de una pieza (así eran) -sin importar su diversidad estilística- las melodías aquí vagan un poco más lejos. Además, donde Emanuel era el centro indiscutible del trabajo en The Gnostic Preludes, aquí es Frisell quien adquiere ese rol en estos nueve cortes. La interacción entre el guitarrista y Emanuel en la intro de “Sacred Oracle”, la apertura del álbum, es inquietante, repetitiva, minimalista, durante los primeros dos minutos. Frisell busca el margen de la progresión de Emanuel y se mete dentro. El tema cambia y Wollesen entra con vibráfono y campanas, pero esta vez es Frisell el ajuste de la melodía. Mientras “Dance of Sappho” comienza con el arpa en melodía modal que parece antigua, el guitarrista, con solo un indicio de reverberación, pasea por los bordes de la música country e incluso de la música surf, así como Wollesen toca en agudo, cambiando ritmos en el registro superior medio de su instrumento. “Ode to the Cathars” abre como una abstracta, casi ambient pieza, con el controlado, espaciado, sustain de la guitarra de Frisell. Pero Wollesen y, a continuación, Emanuel, entran ofreciendo un pulso que finalmente se transforma en una de las más bellas melodías del registro. El cierre “The Nymphs” es el corte más largo de este set, cercano a los 11 minutos. Liderado por Frisell, esto se mueve por frases esqueléticas hacia un pos-minimalismo, pero cruza aquella línea también. Esto es aireado y aún temperamental, pleno de vueltas nudosas y turnos melódica y armónicamente como modos menores, contrapunto, y temas en miniatura, alternativamente, lo afirman -especialmente cuando Frisell decide encapricharse en las codas. The Mysteries es otra faceta del fino trío de este personaje, que elegantemente y aún con mucha curiosidad interpretan estas hermosas piezas del compositor. Su interacción está en tal alto nivel, que se siente casi instintivo.

Fuente para la reseña: Thom Jurek para http://www.allmusic.com/album/john-zorn-the-mysteries-mw0002491073

Track listing – The Mysteries

1. Sacred Oracle (5:35)
2. Hymn Of Naasenes (5:05)
3. Dance Of Sappho (4:05)
4. The Bacchanalia (2:57)
5. Consolamentum (5:48)
6. Ode To The Cathars (6:55)
7. Apollo (3:28)
8. Yaldabaoth (3:54)
9. The Nymphs (10:49)

Artist List

Kenny Wollesen: vibraphone, bells
Bill Frisell: guitar
Carol Emanuel: harp

tapa In Lambeth
In Lambeth : Visions From The Walled Garden Of William Blake (2013)

Cuando escuché The Gnostic Preludes por primera vez, describí la música como un exhuberante escenario submarino, “con caballitos de mar, peces payasos, peces disco, ídolos moros y peces mandarines”, una idílica utopía, un mundo que casi supera la belleza. Lo mismo va para su segundo proyecto, el álbum The Mysteries.

In Lambeth, de The Gnostic Trio de John Zorn (por primera vez tienen su propio nombre) trae a Bill Frisell (g), Carol Emanuel (arpa), y Kenny Wollesen (vib, campanas), pero el trío se ve reforzado por Ikue Mori (electrónica), que añade un nuevo color a su sonido. Si bien los dos primeros álbumes fueron líricos y alegres, casi pura poesía, Mori esparce una nota sombría y oscura al mundo que aquí es representado. Pero en la primera pista, “Tiriel”, Frisell, Emanuel y Wollesen abren con la familiar atmósfera que a los fans de este trío nos gustó tanto, celebrando las obras de William Blake, el romántico poeta y filósofo, a quien Zorn ya honró con su álbum “A Vision in Blakelight” el cual forma parte de su serie “21st Century Mystical Works”

Otra vez Zorn procesa fuentes filosóficas y en este álbum combina a Blake, el misticismo natural y el gnosticismo para crear un inocente y transcendente bosque encantado. Él usa simples melodías como en “Through the Looking-Glass” o un enfrentamiento entre acordes medievales del arpa, las notas bien colocadas del vibráfono de Wollesen y las líneas folk de Frisell como en “The Ancient of Days”, la mejor pista del álbum, porque los tres se azuzan el uno al otro en el frenesí musical.

Dos pistas ilustran un acercamiento ligeramente diferente en la música del trío: “The Night of Entharmon’s Joy” destaca a Frisell en una -para los standards del Gnostic Trio- guitarra muy distorsionada “The Minotaur”, en la cual Ikue Mori interviene la arena. Parece como si la pista fuera de un álbum diferente, como si hubiera una tormenta en formación. La electrónica de Mori también influye en otros instrumentos y la música más bien se parece a las nuevas composiciones musicales clásicas de Zorn o la banda sonora de un filme expresionista.

Si a usted le gusta los otros trabajos de Zorn en este campo, no se equivocará con este

Fuente para la reseña: Martin Schray para http://www.freejazzblog.org/2014/03/the-gnostic-trio-john-zorn-in-lambeth.html

Track Listing – In Lambeth

1. Tiriel (4:57)
2. A Morning Light (4:45)
3. America, a prophecy (6:17)
4. Through the Looking Glass (3:55)
5. The Ancient of Days (6:55)
6. Puck (3:35)
7. The Minotaur (3:25)
8. The Night of Enitharmon’s Joy (4:55)
9. The Walled Garden (4:32)

Artist List

Carol Emanuel: Harp
Bill Frisell: Guitar
Kenny Wollesen: Vibraphone, Bells
Ikue Mori: Electronics

Apunte: Hoy es un día difícil. Me asalta (más que cualquier otro día) la ausencia de La Bestia Políglota. Para estos días en que las sombras parecen oscurecernos el alma, el refugio, el abrazo invisible, la tibieza en el corazón, la calma, al menos en mi caso, llega con la música. Ciertamente hay infinitas obras que pueden obrar ese milagro, pero elegí estas de The Gnostic Trio porque son las que obsesivamente vengo escuchando en el último tiempo. Música curadora, contra todos los males de este mundo.

Password en ambos casos: presoventanilla



Bill Frisell
marzo 3, 2014, 3:18 pm
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tapa Big Sur
Big Sur (2013)

En el corazón del Big Sur, un territorio de incalculable valor paisajístico y natural que dio título a una de las novelas más famosas de Jack Kerouac, hay un enclave llamado Glen Deven Ranch, al que muchos músicos «folkies» de la zona se refieren como «el paraíso». Los novecientos acres de este idílico rancho de la costa californiana fueron gestionados con mimo durante décadas por la escritora Virginia Mudd y su marido, hasta que en 2001 decidieron donar todo el terreno a la fundación Big Sur Land Trust (BSLT) con una sola condición: debía convertirse en refugio para la creación artística, especialmente la musical.

El BSLT estableció entonces el programa «Artist-in-Residence», que consiste en la cesión de una cabaña, un pequeño estudio de grabación y víveres para ocho semanas, durante las que el músico es libre de hacer lo que le dé la gana en su búsqueda de la inspiración. En realidad, las opciones para distraerse son pocas, pues no hay teléfonos móviles, ordenadores, televisión ni mucho menos coches. Sólo largos paseos por los acantilados y ocasionales encuentros con otros compositores en mitad del bosque. De esta experiencia surgen discos tan maravillosos como el que ahora nos presenta un Bill Frisell rendido a la misma fascinación que conquistó a Kerouac.

Sin correo electrónico

«Oh, amigo», exclama el guitarrista cuando se le pide que describa el paraje. «Es lo más espectacular que hayas visto en tu vida. Está al borde del mar, donde rompen las olas del Pacífico, y la felicidad parece ascender por las rocas con la espuma salada arrastrada por el viento. Sólo hay una carretera, que se adentra en un bosque antediluviano salpicado de pequeñas cabañas, y serpentea hacia lo alto hasta que llega a una cima imponente, desde la que contemplas belleza en todas direcciones».

La idea de escribir una nueva partitura de esta manera nació unas millas más al norte, en Monterrey. Su histórico festival de jazz le propuso crear piezas originales para ser interpretadas en la edición de este año, y recomendó solicitar plaza en Glen Deven Ranch para su composición. Frisell reconoce que al principio sólo le pareció «una idea curiosa, divertida», pero no tardó mucho en percatarse del alcance que aquello tendría no sólo sobre su modus operandi, sino también sobre su filosofía vital. «Cuando pasaron unos días, la conjunción de soledad y espacios abiertos tuvo un fuerte efecto en mí –asegura–, empecé a encontrar todo un universo de sensaciones en mi interior. Y lo que es más importante: me di cuenta de que ese universo estaba completamente oprimido por la vida moderna. Sin correo electrónico, ni atascos, ni «smartphones», empiezas a mirar dentro de ti instantáneamente, y es realmente increíble lo que puedes encontrar».

En «Big Sur» también caben el jazz, el country y hasta un poco de «rock’n’roll»

Frisell empezó a descivilizarse. «Llegó un momento en el que dejó de importarme la hora. Especialmente cuando más aislado me sentía. Recuerdo una fortísima tormenta que duró dos días seguidos, en los que me quedé recluido en mi cabaña sin electricidad, sólo escuchando los truenos, el crepitar de los árboles y los ruidos de los animales. Sentí paz, y a la vez miedo, porque es un bosque muy oscuro y hay pumas, osos, muchos peligros… Mi mente iba de un lado a otro descontrolada, pero en el fondo la sensación era de un gran respeto. No paré de escribir».

De la atenta observación, escucha y reflexión surgieron títulos de lo más gráfico como «Hawks» («Águilas»), «Cry Alone» («Llorar en soledad»), «A beautiful View» («Una vista preciosa») o «Walking Stick» («Bastón para caminar»), entre los que, con mucho sentido, aparece «We all love Neil Young» («Todos queremos a Neil Young») como homenaje al paradigma del compositor naturalista. «Sólo iba a ser una exclusiva para el Festival de Monterrey, pero el resultado fue tan gratificante que finalmente decidimos grabarlo para su publicación».

Con gracia y metodología

En «Big Sur» –grandísimo álbum para viajes en carretera, por cierto– no sólo suena «folk» de violines etéreos y arpegios ensoñadores a ritmo de vals, también caben el jazz, el country y hasta un poco de «rock’n’roll», que se entremezclan con gracia y también con metodología, al haber tres o cuatro melodías que se repiten a lo largo del disco a modo de variaciones.

Ahí da su puntada ese espíritu jazzístico influido por Miles Davis, más evidente en otras grabaciones de Frisell (aquí el guiño manifiesto está en «Gather good things»). «Toda mi vida me ha costado expresar mis sentimientos con palabras, pero con la música es diferente. En ese sentido, Davis ha sido una gigantesca influencia para mí, me siento identificado con su lenguaje basado en el instinto animal».

Nota de Ignacio Serrano para http://www.abc.es/cultura/cultural/20130603/abci-cultural-bill-frisell-jazz-201306031338.html

Apunte: Indudablemente, el Glen Deven Ranch debe ser un lugar de ensueño: Frisell declara que allí “empecé a encontrar todo un universo de sensaciones en mi interior”. La música y los oyentes somos los beneficiarios de la inspiración que le llegó a uno de nuestros músicos preferidos. Junto al 858 Quartet ampliado con la presencia del fundamental Rudy Royston, Frisell brinda, sin llegar a ser excepcional, parte de lo mejor de sus últimos años. Frisell graba mucho, a veces demasiado (perdón por la impertinencia), y recuerdo que su último disco con el 858 Quartet fue “Sign Of Life”, a mi entender, carecía justamente de la calidez que uno presume de los “signos de vida”. Felizmente, las artesanías sonoras de Big Sur suenan honestas, abiertas, luminosas, volátiles, bienintencionadas, livianamente melancólicas. Naturalmente vivas.

Track Listing

01. The Music of Glen Deven Ranch (Frisell) (3:46)
02. Sing Together Like a Family (Frisell) (4:22)
03. A Good Spot (Frisell) (0:53)
04. Going to California (Frisell) (3:17)
05. The Big One (Frisell) (2:44)
06. Somewhere (Frisell) (1:32)
07. Gather Good Things (Frisell) (5:31)
08. Cry Alone (Frisell) (3:18)
09. The Animals (Frisell) (1:39)
10. Highway 1 (Frisell) (4:51)
11. A Beautiful View (Frisell) (4:05)
12. Hawks (Frisell) (4:40)
13. We All Love Neil Young (Frisell) (1:39)
14. Big Sur (Frisell) (3:05)
15. On the Outlook (Frisell) (2:01)
16. Shacked Up (Frisell) (4:11)
17. Walking Stick (for Jim Cox) (Frisell) (4:10)
18. Song for Lana Weeks (Frisell) (4:14)
19. Far Away (Frisell) (4:36)

Artist List

Bill Frisell: guitar
Jenny Scheinman: violin
Eyvind Kang: viola
Hank Roberts: cello
Rudy Royston: drums

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Jakob Bro
diciembre 28, 2013, 5:39 pm
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tapa December Song
December Song (2013)

December Song es la parte final de una trilogía que comenzó con “Balladeering” (2009) y siguió con “Time” (2011). Esto comenzó con Jakob Bro mismo, Bill Frisell, Lee Konitz, Ben Street y el fallecido Paul Motian. Cuando “Time” fue registrado en Septiembre de 2011 en Avatar Studios, Thomas Morgan sustituyó a Ben Street. Paul Motian no podía hacerlo más. Falleció poco después. No obstante, puede ser detectado en “Time” y December Song muy claramente. Para cumplir con esta misión, el pianista Craig Taborn fue invitado para la tercera parte.

La voz de Konitz no solo se ajusta en este contexto musical; hace que su sonido sea aún mejor. Parece ser que él mismo es uno de los más sorprendidos, sorprendido también por lo que está haciendo: “He pasado toda mi vida bajo la influencia de Charlie Parker, Lennie Tristano, Lester Young y de todos los grandes músicos de jazz y de repente estoy tocando notas enteras, medias notas y progresiones de acordes y no sé por qué. No se trata de música folk, no es jazz, no es música pop, no es funk, es solo baladismo o lo que sea”.

Bro y Frisell se entrelazan maravillosamente en onduladas líneas de guitarra como bandas de Möbius, en tramas siempre cambiantes. Es asombroso cómo Konitz viene de vez en cuando, cómo su sonido surge de los suaves y ondulantes sonidos de guitarras, cómo lo trasciende y hace que la canción cante. Su frágil (de vez en cuando) sonido está un medio ideal aquí. El extraordinario bajo de Thomas Morgan hace de ancla y pone sobre el tapete la muy bien escogida respuesta, encabezando y prolongando los acentos. Brillantemente él se enfoca en la melodía y la forma, y mantiene el espacio abierto, poniendo sus muy propios signos de exclamación. En ciertos aspectos, su remarcable nueva manera de tocar invierte y redefine el rol del bajo. Él es el que ha tocado más tiempo con Jakob Bro. Ambos se conocen por haber integrado las bandas de Paul Motian. Ellos han desarrollado una forma sumamente refinada de comprensión mutua que es una importante piedra angular de la música del álbum.

Desde el exterior, es difícil imaginar que hay lugar para un piano, voz que pueda contribuir de forma significativa. Eso es exactamente lo que pasa aquí, sin embargo, y pocos serán capaces de usar las posibilidades inherentes tan con cuidado y bien como Taborn es capaz de hacer con su orientación absoluta sobre el sonido y la forma. Juntos, ellos desentierran tesoros y les dejan brillar. Las líneas de Bro prosperan por la generosidad y la lucidez de todos los músicos.

Bro y compañía van a donde el legendario “Utviklingssang”(Social Studies, WATT 1981) de Carla Bley fue una vez. En la pieza de Bley, y en una mayor escala, en la trilogía de Bro, las más profundas propiedades de la canción escandinava son manifestadas y reflejadas. Bro lo descubrió solo y encontró la confianza no sólo pegando con la esencia, sino también al dejarlo revelarse libremente. December Song no es solo más de lo mismo, sino que abre un aún más amplio espectro de un nivel superior.

Fuente para la reseña: Henning Bolte para http://www.allaboutjazz.com/php/article.php?id=45556#.UrzvK_tqSg8

Apunte: La península escandinava siempre estuvo cerca, por lo menos de nuestros corazones. No podía terminar el 2013 sin compartir lo que Bro & Co son capaces de hacer con esos diálogos íntimos, profundos, en voz baja, casi susurrada, casi como en un viaje de descubrimiento al código genético de la canción. Y hablo de cercanía porque la encantadora y engañosa simpleza de estas melodías amasadas con extrema delicadeza por músicos de exquisita sensibilidad, es lo que unifica el sentimiento que cualquier oyente en el mundo puede tener sobre este disco, sea en el frío diciembre europeo, o en el cuasi infierno en el cual se ha convertido nuestro verano. Una joyita, para agregar al collar junto a “Time” y “Balladeering”.

Track Listing

1. Laxness (6:38)
2. Giant (6:25)
3. Zygaena (4:42)
4. Tree House (6:44)
5. Lys (3:39)
6. Kong Oscar (5:23)
7. Risskov (8:03)
8. Vinterhymne (5:02)

Artist List

Jakob Bro: guitar
Bill Frisell: guitar
Lee Konitz: alto saxophone
Craig Taborn: piano
Thomas Morgan: double bass

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John Zorn
diciembre 21, 2013, 10:08 pm
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tapa The Gnostic Preludes
The Gnostic Preludes (2012)

The Gnostic Preludes, es la segunda obra de John Zorn luego de “Mount Analogue” para lo que va de este 2012 plagado de discos y emociones por parte del maestro Zorn y sus secuaces en Tzadik Records, siguiendo una tónica y vibra muy similar a la obra “At The Gates of Paradise”. Esta vez se tendrán que preparar para la obra musical más hermosa que Zorn haya hecho nunca con los “Preludios Gnósticos” es la perfecta alusión a una mezcla entre los conocimientos más puros y en los principios elementales de las breves piezas musicales que sirven para introducir sonatas de estilo improvisatorio. Esta vez Zorn utiliza la mística de los preludios para formar obras introductoras más extensas, y con esta al continuar con la ascética obra “en las puertas del paraíso” Zorn avanza al 2do principio de abrir una puerta espiritual, para avanzar en busca de lo milagroso para encontrarse con alguna diosa que podremos dilucidar en sus futuros discos por Archival Series.

Ese es el principio que sigue Zorn para estas obras, y en este caso con The Gnostic Preludes son 8 pequeños conceptos, libros o interpretaciones religiosas basadas en algunos libros seculares como el Diatesseron o “Evangelio de Taciano” el cual es una armonía de los cuatro evangelios en siríaco, descubierto en el círculo de iglesias en Siria bajo el nombre de Diatessarón y son interpretaciones en cánticos tipo salmódicos, en la cual Zorn realiza en una bella interpretación.

En el disco hay otros tipos de conceptos como “La Música de Las Esferas” una de las más hermosas y avaladas teorías de Pitagoras quién definía un nuevo concepto musical más allá de la metafísica en la cual involucraba a los planetas y fenómenos en la esfera celeste, los cuales los llamó como “el sonido sagrado del universo” un instante en el cual se pueden escuchar los sonidos del universo en una constante resonancia acústica en forma de eco, tanto así que Ptolomeo y el mismo Kepler estudiaron los fenómenos matemático/musicales que provenían de otros planetas y estrellas. En The Gnostic Preludes nada está al azar, y es lógico que nada de esto esté a la ventura.

También encontramos en su inicio una invitación a realizar ejercicios para encontrar nuestro Pilar del Medio como un ritual para encontrar la iluminación y la consistencia que en el significado místico del vocabulario hebreo se puede identificar con la letra vav. Es así como se puede entrever que las canciones en este disco son interpretadas desde el conocimiento gnóstico de verdades indisolubles en el espacio y tiempo, y es la verdadera mística que Zorn vuelve en la simplicidad de la música de cámara, acompañado de arpa, guitarra, vibráfono, inspirado en la música de Reich y el minimalismo de Terry Riley, meditando y jugando en este con Bill Frisell, Emanuel Carol y Kenny Wollesen, para crear con ellos una de las obras más tiernas y sensibles en la historia musical de John Zorn

Reseña del sitio http://theholyfilament.cl/articulos/the-gnostic-preludes-la-musica-mas-hermosa-compuesta-por-john-zorn/

Apunte: Más allá de cualquier interpretación simbólica a la que puedan aludir los nombres y las intenciones de cada tema (todos de Zorn), lo importante, como siempre, es lo que suena. Ejecutados por tres sensibles artistas en plan música de cámara, lo que estos transmiten es de una belleza melódica absoluta. Con un Frisell exquisito, sin necesidad de friselltronics, debido a la riqueza misma de las composiciones. Se me pasó en la vorágine de tantos discos y cierto prejuicio que le tengo a Zorn, pero en este caso debo decir que es uno de mis discos del 2013, aunque se haya editado en el 2012.

Track listing

1. Prelude 1: The Middle Pillar (6:39)
2. Prelude 2: The Book Of Pleasure (6:06)
3. Prelude 3: Prelude Of Light (5:56)
4. Prelude 4: Diatesseron (4:35)
5. Prelude 5: Music Of The Spheres (8:14)
6. Prelude 6: Circumambulation (6:34)
7. Prelude 7: Sign And Signal (6:22)
8. Prelude 8: The Invisibles (3:35)

Credits

John Zorn: Producer, Composed By, Arranged By
Bill Frisell: Guitar
Carol Emanuel: Harp
Kenny Wollesen: Vibraphone, Bells

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Bill Frisell
julio 9, 2013, 10:41 pm
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tapa Disfarmer
Disfarmer (2009)

Cuando el guitarrista y el compositor Bill Frisell vió las fotografías de Mike Disfarmer, supo que había encontrado un alma gemela. Disfarmer tomó hechizantes fotografías de personas en la Arkansas rural en los años 1950 que tienen el realismo y la inquietante claridad de Walker Evans. Frisell, que es bien conocido tanto por sus proyectos Americana como por su reconocido trabajo en el jazz como proveniente de un muchacho excéntrico, desarrolló un proyecto con el que hizo giras tocando su inspirada música mientras mostraba las fotografías en una pantalla grande con la banda improvisando en vivo. Compartiendo esta versión de estudio del proyecto están los colaboradores habituales de Frisell, Greg Leisz en guitarra steel y mandolina, Jenny Scheinman en violín y Viktor Krauss en el bajo.

La música refleja las austeras imágenes perfectamente, desde “Focus” que usa un motivo de violín repetido para crear la tensión hasta el divertido cover de “That’s Alright Mama” de Arthur “Big Boy” Crudup. Frisell usa las fotografías para crear la música que refleja un tiempo y un lugar que era único para América. La música es a menudo apacible y la melancolía y las performances son bastante cortas, como los fragmentos de memoria que se manifiestan en un sueño. Pero para su crédito, Bill Frisell nunca deja a la música hacerse reverencial o demasiado sentimental, permanece vital y peculiar desde la pista de apertura “Disfarmer Theme” que trabaja en algunos de sus loops de guitarra con marca registrada y sutiiles y excelentes efectos electrónicos.

Este es un álbum muy agradable, y uno de los proyectos de “Americana” más finos de Frisell. La música debe ser escuchada con un oído paciente, pero la belleza de la música y la naturaleza sin adorno de la fotografía de Disfarmer hacen de esto una experiencia irresistible.

Fuente para la reseña: Tim Niland para http://jazzandblues.blogspot.com – Traducción: La Bestia Políglota

Apunte: allá por el 23/10/2009, el Cartero Mayor de MQC hacía su Séptima entrega a domicilio. El objeto del deseo era este Disfarmer, de Bill Frisell, que decidí reflotar en el Preso para aquellos que estén interesados de encontrar puntos de contacto con “Mama Rosa” de Brian Blade y “Quiver” de Ron Miles. Disfarmer está en una onda similar a “Good Dog, Happy Man”, con sentimiento y emoción, la que mejor me sienta a mi (ojo!): esa exploración del country-folk americano profundo, pasado por sus disonancias, con las dosis justas de “friselltronics”, acompañado por sus fieles laderos Leisz y Krauss (quienes entienden como nadie esta vertiente de Frisell) y la violinista Jenny Scheimann, otra conocida de MQC. Al ser un disco de muchos temas de corta duración, los pocos temas en un registro más abstracto e incómodo, pasan rápidamente sin llegar a molestarte. Gran disco.

Track Listing

01. Disfarmer Theme [05:38]
02. Lonely Man [01:16]
03. Lost Night [01:50]
04. Farmer [01:03]
05. Focus [02:27]
06. Peter Millers Discovery [04:43]
07. Thats Alright Mama [03:10]
08. Little Girl [03:43]
09. Little Boy [01:16]
10. No One Gets in [02:47]
11. Lovesick Blues [02:49]
12. I Cant Help it [03:50]
13. Shutter Dream [04:27]
14. Exposed [02:13]
15. The Wizard [01:52]
16. Think [04:38]
17. Drink [04:30]
18. Play [01:33]
19. I Am Not A Farmer [03:37]
20. Small Town [01:01]
21. Arkansas Pt. 1 [01:53]
22. Arkansas Pt. 2 [02:20]
23. Arkansas Pt. 3 [01:55]
24. Lost Again, Dark [02:06]
25. Natural Light [03:00]
26. Did You See Him [02:07]

Artist List

Bill Frisell: guitars, loops, music box
Greg Leisz: steel guitar, mandolin
Jenny Scheinman: violin
Viktor Krauss: bass instrument, upright bass

Link de descarga
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