Preso ventanilla


Mike Holober

tapa Balancing Act
Balancing Act (2015)

El pianista y compositor Mike Holober ha tenido una activa carrera con big bands (incluyendo la HR Big Band Frankfurt, la WDR Big Band Cologne, la Stockholm Jazz Orchestra, y la Westchester Jazz Orchestra en E.E.U.U.). Por lo tanto, él trae un refinado acercamiento a la composición y a los arreglos en esta grabación de octeto. Se puso un objetivo ambicioso: destacar a una cantante, pero como otro instrumento de primera línea antes que en el foco primario. “Quise usar a una cantante y la lírica en extendidas formas de composición -no envueltas en secciones repetidas o estrofas, y no solo como canciones”, dice él. La cantante Kate McGarry aparece en las ocho pistas, a menudo vocalizando sin letras.

El enfoque queda mejor demostrado en las cuatro extendidas composiciones para las que Holober compuso música y letras, como en la apertura “Book of Sighs”.La voz de McGarry es una perfecta combinación directamente desde el comienzo: ligera y ágil, capaz de proyectar claramente letras así como de mezclarse con otros instrumentos. En verdad, para el declarado propósito de Holober, la pieza sigue adelante desde la declaración vocal que abre a una ampliada forma instrumental, con solos alternados. Si bien hay un montón de oportunidades para cada uno de los miembros de la banda para brillar, nunca hay un sentimiento básico de soplar sobre los cambios. Holober también demuestra un verdadero talento para escribir letras: “I read the Book of Sighs/Chapter One, your eyes…It was more than I could take in just one night.”

Holober y el saxofonista Jason Rigby contribuyen ambos con canciones sin letras, y hay dos intrigantes covers, ambos de pop moderno antes que standards. El encantador “Lullabye: Goodnight My Angel” de Billy Joel, consigue una versión ampliada que derriba expectativas por dar la mayor parte de la melodía a los vientos, con la ocasional vocalización sin letras- y ninguna lírica es cantada hasta el final mismo. El clásico “Piece of My Heart” de Jerry Ragavoy-Bert Berns (más fuertemente asociado con Janis Joplin) consigue un lavado de cara rítmico y armónico. Esto suena bastante diferente del original, que un oyente no podría identificarlo al principio, y encaja perfectamente con el resto del programa.

Esto es un proyecto totalmente ambicioso, pero la música nunca lo muestra. Las composiciones y arreglos son realizadas maravillosamente -llenas de alegría y energía, independientemente de su complejidad.

Fuente para la reseña Mark Sullivan para http://www.allaboutjazz.com/balancing-act-mike-holober-palmetto-records-review-by-mark-sullivan.php

Apunte: El pianista y compositor neoyorquino Mike Holober tal vez no sea un nombre muy conocido por el público de jazz porque él se ha movido en los últimos diez años en el círculo de las grandes bandas. Tal es así que Balancing Act es apenas su primer disco como líder en los últimos seis años. Y no podría haber sido mejor esta vuelta, ya que se ha rodeado de un verdadero dream team, para efectuar un complejo pero muy audible disco que tiene un envidiable dinamismo, haciendo un fino equilibro entre lo escrito y lo improvisado. Gran disco, para escuchar atentamente.

Track Listing

01. Book Of Sighs (8:41)
02. Idris (6:58)
03. Lullabye: Goodnight My Angel (7:48)
04. Grace At Sea (9:06)
05. Piece Of My Heart (4:51)
06. Canyon (9:49)
07. Sighs Matter (8:38)
08. When There Were Trains (7:13)

Artist List

Mike Holober: piano
Kate McGarry: voice
Marvin Stamm: trumpet, flugelhorn
Dick Oatts: alto saxophone, soprano saxophone, flute
Jason Rigby: tenor saxophone, clarinet, bass clarinet
Mark Patterson: trombone
John Hebert: bass
Brian Blade: drums

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Chick Corea Trio
febrero 1, 2015, 1:55 pm
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tapa Trilogy
Trilogy (2013)

Corea es como las mareas, va y viene. Este Trilogy no sé si hace una cosa o la otra, eso depende, como siempre, del punto de vista de cada uno. A sus setenta y tres años, Corea ha pasado por todos los caminos imaginables con mayor o menor fortuna, pero siempre con un notable grado de profesionalidad. Quiero decir que, sin entrar en personales juicios de valor sobre ello, cualquiera de esos caminos los ha recorrido de manera brillante y convincente.

En este triple cedé el pianista vuelve al trío rítmico convencional mezclando un variado repertorio de piezas propias con otras pertenecientes a esa memoria colectiva multicolor que son los standards. No faltan las temibles “coreanadas”, ya saben, ese afán exhibicionista que hace de Corea un músico capaz de lo más sublime pero también del pastiche más vergonzante. Esto último es aquí una anécdota pero está presente. La línea del pianismo “coreano” en Trilogy es bastante parecida a la que exhibió en ese disco faro del trío de piano “pos Evans” Now He Sings, Now He Sobs. En éste como en aquél la música del trío fluye tan natural que parece que no pueda ser de otra manera. McBride y Blade son un complemento a la altura del empeño.

Quizás este disco sea una especie de testamento musical del Corea acústico, una especie de muestrario, un legado eficaz y completo. La quinta estrella se escapa volando gracias a alguna de esas “coreanadas” mencionadas y especialmente, me resisto a ocultarlo, a una interpretación de más de diez minutos de Someday My Prince Will Come con el protagonismo de la inefable e indescriptible voz de Gayle Moran. Como es la última pieza del disco es fácil de obviar. A parte de ello, tres discos bastante recomendables.

Reseña de Vicente Ménsua para http://www.cuadernosdejazz.com/index.php?option=com_content&view=article&id=3195

Apunte: Trilogy es una grabación en vivo de diferentes actuaciones del trío alrededor del mundo. Corea, con unos vitales y envidiables 73 años, demuestra junto a los excepcionales Blade y McBride que puede mantenerse en la cresta de la ola varios años más. Las apariciones de los invitados españoles Niño Josele y Jorge Pardo aportan mucho a la causa del trio, y por todo lo bueno incluido en este disco triple tendemos un manto de piedad sobre la versión de Someday My Prince Will Come que canta la esposa de Corea, Gayle Moran. Fans de Corea y los no tanto (aquellos que se abruman con su pirotecnia) podrán disfrutar esta colección que de alguna manera resume al Corea acústico. Saludos!

Track Listing

CD1:

01. You’re My Everything (11:59)
02. Recorda Me (7:29)
03. The Song is You (13:54)
04. Work (5:14)
05. My Foolish Heart (9:20)
06. Fingerprints (10:22)
07. Spain (18:29)

CD2:

01. This is Now (12:42)
02. Alice in Wonderland (9:03)
03. It Could Happen to You (12:00)
04. Blue Monk (10:00)
05. Armando’s Rhumba (9:13)
06. Op. 11, no. 9 (10:43)
07. How Deep is the Ocean? (13:47)

CD3:

01. Homage (10:02)
02. Piano Sonata: The Moon (29:57)
03. Someday My Prince Will Come (10:21)

Artist List

Chick Corea: piano
Christian McBride: bass
Brian Blade: drums
Jorge Pardo: flute (CD1#4, CD1#6)
Niño Josele: guitar (CD1#4, CD1#6)
Gayle Moran: vocals (CD3#3)

Password en todos los casos: presoventanilla



Wayne Shorter Quartet

tapa Without a Net
Without a Net (2013)

Es, sin duda, uno de los grandes músicos de la historia del jazz. Como saxofonista fue posiblemente el único capaz de procesar la influencia de John Coltrane y, a partir de ella, crear un estilo absolutamente propio. Y, como Coltrane, generó una escuela. Además, es el autor de temas seminales: “Pinocchio”, “E.S.P”., “Nefertiti”, “Masqualero”. Wayne Shorter dejó una huella profunda, como integrante de los Jazz Messengers del baterista Art Blakey o del Quinteto de Miles Davis a partir de 1968, en sus fundantes discos como líder para el sello Blue Note, en la década de 1960 (Juju, Speak No Evil, Etcetera, por sólo nombrar algunos), como miembro de Weather Report o como colaborador, ocasional o no tanto, de Milton Nascimento, Santana, Los Rolling Stones y Joni Mitchell. Pero, además, en el año en que cumple 80 se da el lujo de publicar un disco extraordinario. No sólo un gran álbum de una leyenda, sino una obra de arte capaz de hacer justicia a su título: “Sin red”.

Without a Net se compone, mayoritariamente, por grabaciones realizadas durante la gira de 2011 por el notable cuarteto que integran, junto a Shorter, Danilo Pérez en piano, John Patitucci en contrabajo y el baterista Brian Blade. Con el mismo grupo (salvo el baterista) llegó ese mismo año a Buenos Aires y dio un concierto ejemplar. Ya había estado en 2006. Y el grupo, que se mantiene estable desde 2001, editó tres grandes discos para el sello Verve: Footsprints Live, Alegria y Beyond The Sound Barrier. Ahora, más allá del publicitado regreso a Blue Note (que, en rigor, es apenas un cambio de habitación dentro de la misma casa, ya que tanto este sello como el anterior pertenecen hoy a la misma compañía, Universal), lo realmente importante es la creatividad, el riesgo, la calidad de ejecución y la originalidad de la música.

De los nueve temas incluidos, seis son nuevos y uno solo, “Pegasus”, una suerte de poema sonoro de 23 minutos de duración que incluye al quinteto de vientos Imani Winds, fue grabado en estudio. Allí, a los siete minutos, aproximadamente, a una de las integrantes del grupo de cámara se le escapa, al escuchar a Shorter, un sonoro “Oh My God” que Roy Griffin, el ingeniero de sonido, decidió dejar. De las obras más antiguas, dos son del propio Shorter, “Orbits” (del disco Miles Smiles, de Davis) y “Plaza Real” (de Procession, de Weather Report), y son leídas desde lugares totalmente distintos de los originales. El otro tema reinventado aquí por el cuarteto es “Flying Down To Rio”, del film musical de 1933. “Pegasus” funciona como una especie de centro alrededor del cual gira el resto. Sin embargo, a pesar de las diferencias evidentes en el timbre y las texturas (más homofónicas en la escritura para el Imani), tanto en esta obra como en las piezas más breves la forma nada tiene que ver con las tradicionales improvisaciones sobre secuencias de acordes ni, tampoco, con el free jazz más institucionalizado. Se trata, más bien, de epígrafes, de pequeñas inmersiones en ríos sonoros donde cada instrumento puede entrar o salir y en los que no hay otra guía que la propia interacción de los músicos. Shorter suele recordar la época con Davis diciendo que “no ensayábamos; ¿cómo podría ensayarse lo inesperado?” Aquí demuestra que ese espíritu sigue vigente. Con certeza, ésta no es la obra de alguien que revisita su historia, sino la de alguien que, para bien de todos, aún está escribiéndola.

Reseña de Diego Fischerman para http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/7-28654-2003-12-14.html

Apunte: el joven músico de 80 años, Wayne Shorter, decía en el momento de la publicación de este álbum: “Antes pensaba en mí mismo como un compositor que crea su música en tiempo real; con el tiempo he pasado a considerarme un decompositor . Lo que me gusta del proceso creativo es no saber lo que va a ocurrir, el reto de ver cómo puedes llegar a un acuerdo con lo desconocido. Tenemos que aprender a existir fuera de nuestra zona de comodidad.” Sin red de contención.

Track Listing

01. Orbits (4:49)
02. Starry Night (8:48)
03. S.S. Golden Mean (5:17)
04. Plaza Real (6:56)
05. Myrrh (3:03)
06. Pegasus (23:06)
07. Flying Down To Rio (12:44)
08. Zero Gravity To The 10th Power (8:13)
09. (The Notes) Unidentified Flying Objects (4:12)

Artist List

Wayne Shorter: soprano and tenor saxophones, whistling (7, 8)
Danilo Pérez: piano
John Patitucci: bass
Brian Blade: drums
guests:
The Imani Winds on track 06:
Valerie Coleman: flute
Toyin Spellman-Diaz: oboe
Mariam Adam: clarinet
Jeff Scott: French horn
Monica Ellis: bassoon

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Jon Cowherd
julio 29, 2014, 11:19 pm
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tapa Mercy
Mercy (2013)

El pianista/tecladista Jon Cowherd es más conocido por su asociación con el baterista Brian Blade en el grupo Brian Blade’s Fellowship -que él co-fundó en 1998- pero también como productor y arreglador; es claro que existen otras cuerdas en su arco. Las colaboraciones del teclado de Cowherd con artistas de jazz, country y rock, incluyendo cantantes como Cassandra Wilson, Rosanne Cash e Iggy Pop, indican su versatilidad, por lo que tal vez es algo sorpresivo que su debut como líder, firmemente enraizado en el idioma del jazz, es tan estilísticamente homogéneo. Pesos pesados, Blade, el bajista John Patitucci y el guitarrista Bill Frisell, encajan maravillosamente para iluminar los hilos sutiles de los convincentes originales del líder.

La apertura up-tempo “The Columns” establece la hoja de ruta del cuarteto; Cowherd y Frisell, inseparables en la definida melodía, solos a su turno, con Patitucci y Blade alimentando el motor del cuarteto. Mientras las composiciones raras veces se apartan de este ortodoxo patrón, la música es nunca menos que absorbente, apenas sorprendente con músicos de este calibre. Frisell raras veces ha disfrutado de un papel tan prominente como sideman, tocando solos en casi cada pista; sin embargo dice mucho de la escritura y la manera de tocar de Cowherd, que logra sellar su propia personalidad en estas canciones.

Los 16 minutos, de “Mercy Suite”, de tres partes, es un delicioso ejercicio de interacción grupal. Una bonita melodía y un ostinato del bajo a comienzos de la Parte 1, ceden el paso a un extendido solo de Cowherd, sostenido por la suelta dinámica de Blade. El baterista cambia a los cepillos en la Parte 2, que se define en términos generales por su callado lirismo. La atmosférica Parte 3 gira alrededor de otra melodía de magnífica armonía, con el cuarteto sosteniendo una cuidadosa ardiente intensidad en todas partes.

Un ambiente más audaz colorea “Postlude”; con mínimo alboroto, Blade y Patitucci propulsan a Cowherd y Frisell -que emplea un tono eléctrico- para algunos de los más brillantes juegos del set. Patitucci hace breve la mayor parte de su propio turno, antes de que la música se acabe, disipándose en el típico modo friselliano. La arquitectura más dispersa de la elegante “Báltica” pone en primer plano la fluída inventiva del Blade y el baterista se destacada aún más en el ondulante “Newsong”; la animada intervención de Cowherd es seguida por un melancólico Frisell, quien sutilmente deja al viento las velas en un coloreado loop final.

“Seconds” ve al mellotron de Cowherd fusionarse con los loops de Frisell en un interludio suavemente abstracto, antes de que la serpenteante “Lowertown” restablezca el equilibrio del cuarteto. Cowherd y Frisell toman cada uno sus solos, cuyo lirismo es emparejado por su economía. “Blessings” comparte el ligero melodicismo de la canción de Burt Bacharach y permite a Patitucci estirarse un poco más; Cowherd baila ligeramente en los registros superiores, con Frisell adoptando una función de apoyo. El piano tintinea y brilla, como una pequeña corriente, en la meditativa “Four Rivers”, sustentada por los loops de Frisell.

Hay una simple belleza en estas finamente equilibradas composiciones que recompensan la audiencia repetida. Sólo cuando los egos se suspenden por los intereses de la música, hace que lo que suena sea bueno. El fino debut de Cowherd es claramente construido sobre los cimientos de muchos años perfeccionando su arte. Esperemos que sea solo el primero de muchos más que vendrán.

Fuente para la reseña: Ian Patterson para http://www.allaboutjazz.com/mercy-jon-cowherd-self-produced-review-by-ian-patterson.php#.U9bzN0Bfv8g

Apunte: Cowherd lanza su primer disco como líder, pero en realidad, de hecho, él co-lidera desde hace un buen tiempo junto a Brian Blade, la Fellowship Band. Como por ejemplo, Lyle Mays en el Pat Metheny Group su presencia es clave en la Fellowship. Y la referencia a Mays es algo que se me cruzó desde la primera vez que escuché a este par de talentosos artistas. En muchas ocasiones, tanto en los discos de la Fellowship como en este “Mercy“, la dinámica de los temas tienen esa progresión característica de la música del PMG. Y como aquí no está Metheny sino Frisell, la cercanía de Cowherd con Mays, al menos para mi, queda bastante evidente. Más allá de esta curiosidad que puede ser perfectamente refutada por cualquiera de ustedes ya que no tengo más argumentos que la memoria auditiva, debo decir que el disco es muy recomendable: a la obviedad de que los músicos participantes en este proyecto son tremendos genios, se puede agregar que sabiamente han sabido arropar con exquisito gusto las buenas composiciones de Cowherd. Que lo disfruten. Salud!

Track Listing

01. The Columns (5:01)
02. Mercy Suite – Part 1 (6:22)
03. Mercy Suite – Part 2 (Grace) (5:25)
04. Mercy Suite – Part 3 (Mercy Wind) (4:46)
05. Positude (8:16)
06. Baltica (5:43)
07. Surrender’s Song (3:58)
08. Newsong (6:33)
09. Seconds (2:38)
10. Lowertown (6:32)
11. Four Rivers (5:23)

Artist List

Jon Cowherd: piano, wurlitzer electric piano, mellotron
Bill Frisell: acoustic and electric guitars
John Patitucci: acoustic bass
Brian Blade: drums

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Brian Blade & The Fellowship Band

tapa Landmarks
Landmarks (2014)

Después de tantos años sin un disco de la Fellowship (el anterior, “Season of Changes” es del 2008 y “Perceptual” y “Fellowship” son de 2002 y de 1998 respectivamente…), la espera valió la pena. Bellísimo disco de la Fellowship, sin superar sin embargo a los anteriores.

El disco mantiene el estilo planteado en los anteriores de la Fellowship y en este sentido tiene una notoria continuidad con su trayectoria. Sin embargo, es posible que algunos encuentren que este disco se adentra aún más en la senda del no-jazz que es bastante característica del grupo y perciban más acentuadas las influencias de otros estilos, como el folk americano y el blues, cuya influencia siempre estuvo presente en la música de Blade y ahora creo yo más firmemente en la Fellowship. Como dice el sitio de NPR, es música coloreada por garitos e iglesias negras pero que le quedan mejor a campos abiertos y galerías mecidos por el viento de la tarde de verano. Tampoco esperen un grupo country, ojo, pero se nota la influencia de los estilos que se palpan en el sur-centro-este de los Estados Unidos.

Es también un disco más centrado en el quinteto básico de la Fellowship, tal como la tapa nos muestra (se menciona sólo a ese quinteto). Es que en este disco la guitarra es un instrumento que no es protagonista, una importante diferencia con otros discos de la banda en la que anteriormente brilló, por ejemplo, Rosenwinkel. No es que no existe, Blade de hecho tiene a mano la guitarra, a cargo de Martin Sewell, salvo por un par de temas donde incorpora al gran Jeff Parker (en rigor una re-incorporación, dado que había participado en el primer disco-) pero no es un instrumento preponderante en el disco. Recién promediando el tema 7 del disco destaca del resto de la banda con un solo a cargo de Parker. Hasta ahi sólo cumplía una función de apoyo o atmosférica. Está claro que para Landmarks, Blade se ha apoyado en el quinteto fundamental que forman con Cowherd, Thomas, Butler y Walden y que ha participado en todos los discos de la Fellowship (los vientos integran la Fellowship desde hace 15 años y Blade y Cowherd fueron compañeros de facultad…). Pero vamos a los temas.

Luego de un breve (menos de un minuto) introito ambient, un poco exótico para la Fellowship -no tanto para Blade- (tranquilos, no está desafinando la cinta del Mellotron muchachos, es así), se inicia el tema que da nombre al disco. Atenti con lo ambient, porque se repite en más de una ocasión, sobre todo en la primera mitad del disco, actuando como separadores entre tema y tema y apareciendo incluso en varios momentos dentro de los mismos temas, acentuando aún más el carácter ya de por sí cinemático del disco.

Ya los primeros acordes en el piano de Cowherd (el gran socio de Blade en la Fellowship) en Landmarks nos confirman la continuidad en el estilo de la Fellowship, aun cuando tantos años han pasado desde su disco anterior: sobriedad, lirismo, profundidad. A menos de un minuto ya tenemos un solo … y es de contrabajo. Vuelve Blade, y Butler y Walden reiteran el tema en saxo soprano y clarinete bajo respectivamente, el tema se va desenvolviendo con un solo de saxo soprano de carácter casi reverencial, mientras que la ligereza (en el buen sentido, de liviandad) del trabajo en los platillos característico de Blade, se combina con algunos redobles en el resto del kit. Cowherd se hace cargo del último solo, largo pero, como en todo el disco, se cuenta una historia más que meramente demostrar virtuosismo (se requiere ser un maestro para intuir cuando disparar los fuegos artificiales y cuando mantener las cosas sencillas y sobrias). Lo increíble con la Fellowship es que nos demuestra que no es necesaria la estridencia para emocionarnos de un modo épico y arrasador. El tema se pasa con una rapidez inusitada, como si no “midiera” más de ocho minutos. Será la ansiedad de tanta espera….

“Ark.La.Tex” (por Arkansas-Lousiana-Texas, toda una declaración en su título), uno de los temas largos del disco (más de diez minutos) comienza misterioso, con un riff (ese motivo de cinco notas en la zona grave que se repite) marcado por Cowherd y Chris Thomas en el bajo. La línea de vientos dibuja las melodías en respuesta casi al riff y promediando el tema, el grupo se permite relajar un poco y, aparentemente, improvisar un poco, para volver al tema hacia el final del mismo. Los temas son largos no por ser complicados, sino a mi entender porque la banda se esfuerza por ser climática. Las frases y el riff se repiten como mantras delicados y se acentúan los climas grupales más que destacarse los solistas. El tema termina con un clima basado en el órgano de Cowherd, abriendo paso a “Shenandoah” (un ejemplo de interpretación del folk tradicional, pasado por el tamiz de la Fellowship), tema recurrente en los recitales de la Fellowship pero aquí desarrollado mínimamente, casi como otro de los separadores ambient. Ambient-folk-jazz? La Fellowship Band lo tiene también.

“He Died Fighting” (Murió Combatiendo) levanta un poco más los decibeles y permite que los vientos vuelen un poco más libres sin descuidar la melodía. Luego de una breve intro de Blade, sigue una estructura un poco más tradicional para el jazz (como de verso/estribillo/solos), las hermosas melodías permiten dejar espacio para que los solistas acá desplieguen un poco sus alas en sus solos antes de volver a su nido (en realidad en el disco todo es como progresivo, va como de a poco, como lentamente avanzando en intensidad y a la vez en variedad). Todo eso, claro está, sin tratarse de un número muy up-tempo (aunque los tresillos de Blade en los platos y los redobles de su batería le dan una apariencia bastante más animada). Sólo en los últimos dos minutos se permiten pasar a algo más parecido a un mid-tempo, nada acelerado. En realidad, todo este disco de la Fellowship (los anteriores también eran bastante así) no tiene ningún número de tempo veloz. En su territorio todo es reposado sin que por ello sea aburrido ni insípido.

“Friends Call Her Dot”, una hermosa balada. Luego del sutil solo a capella del clarinete bajo de Walden, cuando Cowherd apoya ese primer acorde y escuchas los platillos de Blade armar esa cama sobre la que repiquetea, los vientos dibujan la melodía que se repite algunas veces con variaciones, y eso es (ni más ni menos), todo. Casi se diría que esa melodía tiene letra, de tan lírica que es. Uno casi podría escuchar un susurro. Y es que en este tema la sutileza de los intérpretes es tal que están verdaderamente susurrándonos el tema, hasta el final. Es increíble que esté tan bien escrito que nunca caiga en la monotonía.

Sigue “Farewell Bluebird”, con su melodía cuasifolk y su extensión, un tema en homenaje al Café Farewell de New Orleans, que cerró en 2009. Casi un tema progresivo, el tema más largo del disco, con más de trece minutos, con un solo de viola, con los vientos, acá Blade le metió todo lo que tiene la banda, tiró toda la carne al asador. Obviamente el tema atraviesa varios climas, podría perfectamente tratarse de más de un tema en sí mismo. Tanto el solo de Cowherd (quizás su mejor aporte al disco, ya el solo en sí mismo un tema dentro del tema) como el de Sewell son notables, en este último caso con su slide destilando delta del Mississipi con una pizca de psicodelia tomada prestada del free quizás. Ya avanzado el tema, el saxo suma su aporte en un clima más pacífico, bajando un poco la intensidad después del pico adrenalínico proporcionado por el solo de Sewell. De cualquier modo el saxo también va construyendo lentamente su historia, otro tema dentro del tema. Se sabe, la Fellowship trabaja sobre climas, crescendos y diminuendos, picos y valles, viajes por los que se atraviesan muchos paisajes.

“Bonnie Be Good”, otra balada, en donde ahora sí podemos descubrir más claramente el sutil encanto de la guitarra con trémolo, ese efecto como de temblor, manejada diestramente por Parker no desde la perspectiva solista, sino dándole sustento y contención instrumental al tema. La única crítica quizás es que después del tour-de-force de “Farewell Bluebird”, se pierde en una primera escucha. Recomiendo prestarle atención en sucesivas escuchas, para mí un hermoso resumen de lo que es la Fellowship, en exactos cuatro minutos: melodía “Bladeana” a full, climas con subidas y bajadas y final logrado. Perfecta síntesis.

“Embers” es la nota de alegría y optimismo ideal para finalizar el disco; acá la guitarra acústica participa más (se ve que el tema ha sido compuesto en este instrumento), el tempo para a ser una marchita mid-tempo (de nuevo, no esperen una carrera veloz) y las melodías son más esperanzadoras, no tan melancólicas como las que campean tranquilamente a lo largo del disco. Un final feliz, diríamos.

Ya hemos visto que Blade no es un batero omnipresente, de ningún modo. Despierta a la banda y despierta él mismo habitualmente con pases y apoyos justos, con un peso y una cadencia que demuestra que estamos no solo frente a uno de los mejores bateristas del momento, sino de un músico completo, que no se ciñe a géneros ni estilos, que no vive de ellos y que probablemente ni le importe la cuestión. Y cada tanto se despierta con esos “flashes kinéticos” donde resalta aún más su calidad musical. En el resto de los momentos está ahí, presente, sutil pero vivo, aportando toda su enorme musicalidad que lo ha hecho tan requerido por músicos como Joni Mitchell, Daniel Lanois, Emmylou Harris, Bob Dylan, Kenny Garrett, Ellis Marsalis, Joshua Redman, Bill Frisell, Chick Corea, Herbie Hancock, y durante los últimos 13 años el extraordinario cuarteto de Wayne Shorter.

Una nota “de color” final. La mayoría del disco se grabó en los Blade Studios, el estudio de grabación que puso el hermano de Blade, el baterista y productor Brady Blade, Jr., en Shreveport, una ciudad portuaria pero del interior, situada a 40 millas al sur de Arkansas, 20 millas al este de Texas, y 100 millas al norte de la costa del golfo, lugar de nacimiento de los hermanos Blade y a donde la familia está volviendo a vivir. Esta locación la convierte en una palangana sónica donde se mezclan muchos ingredientes: gospel, blues, folk y distintas alternativas de jazz y posiblemente ello tenga mucho que ver con lo que decía antes de la mezcla e influencia de estilos en la música de la Fellowship.

Fuentes (además de la cosecha propia):

John Kelman en http://www.allaboutjazz.com/php/article.php?id=47086#.U1MijFfvatI

Mark Turner, también en AllAboutJazz: http://www.allaboutjazz.com/php/article.php?id=47080

http://www.bluenote.com/news/brian-blade-the-fellowship-band-return-to-blu

http://somethingelsereviews.com/2014/04/18/brian-blade-fellowship-landmarks-2014/

http://www.npr.org/2014/04/20/303773614/first-listen-brian-blade-the-fellowship-band-landmarks

http://exystence.net/blog/2014/04/17/brian-blade-the-fellowship-band-landmarks-2014/

https://www.facebook.com/BrianBlade

Bonus:

Video completo del “quinteto básico” en Oakland en 2011: https://www.youtube.com/watch?v=lspO0yqu9Ik

Y otro video del quinteto, mejor calidad, en la Chicago Music Exchange (este había sido subido al Facebook de Del Chelito Records hace un tiempo y creo que vale la pena traerlo aquí): https://www.youtube.com/watch?v=6qwv2f5m0xM

Track listing

01. Down River (0:56)
02. Landmarks (8:22)
03. State Lines (1:04)
04. Ark.La.Tex. (11:37)
05. Shenandoah (1:52)
06. He Died Fighting (5:39)
07. Friends Call Her Dot (4:06)
08. Farewell Bluebird (13:22)
09. Bonnie Be Good (4:00)
10. Embers (2:21)

Artist List

Brian Blade: drums
Melvin Butler: soprano and tenor saxophones
Jon Cowherd: piano, mellotron, pump organ
Chris Thomas: bass
Myron Walden: alto saxophone, bass clarinet
Jeff Parker: guitar (7, 9)
Marvin Sewell: guitar (3, 4, 6, 8, 10).

Apunte: El post completo (búsqueda de info, traducciones, aportes propios, etc) le pertenece a Nico, partícipe necesario e imprescindible para la continuidad de este espacio. Mil gracias, Nico!!!.

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Ron Miles
julio 9, 2013, 5:54 pm
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tapa Quiver
Quiver (2012)

Nacida de una larga historia colaborativa, la gran química del trompetista establecido en Denver, Ron Miles, y el guitarrista Bill Frisell, está ampliamente documentada en una serie de grabaciones de Frisell y en el sublime álbum de dueto, “Heaven”, del 2002. Junto al maestro baterista Brian Blade, ellos se unieron nuevamente en 2010 y 2011, bajo la dirección de Ron, para unos pocos conciertos en Denver y Boulder, elaborando un disco titulado Quiver, álbum que incluye algunas de las más inspiradas músicas que estos tres artistas han hecho en los últimos años. Principalmente se destacan las propias melodías de Miles, pero la grabación también incluye las interpretaciones de composiciones de Duke Ellington y Henry Mancini, así como una maravillosa canción registrada por primera vez por Bix Beiderbecke y Bing Crosby en 1929, “There Ain’t No Sweet Man That’s Worth the Salt of My Tears.”

Sobre el disco

Hay músicos que son reconocidos no sólo por sus habilidades, sino también sus vociferantes comentarios, haciendo verdadera la frase “la rueda chillona atrae la mayor atención”. Sin embargo, hay voces más moderadas que permiten que su música hable por sí mismo, como es el caso de Quiver de Ron Miles, un proyecto liderado por el trompetista de Denver y sus talentosos escoltas, el guitarrista Bill Frisell y el baterista Brian Blade. Estos gentiles maestros son líderes altamente respetados con una amplia discografía y proyectos que han cubierto un amplio espectro de la música contemporánea.

Miles y Frisell han trabajado en varios proyectos incluyendo Heaven (Sterling Circle, 2002) del trompetista, mostrando una simpática relación tanto de maestría musical como de empatía. Esto se hace evidente en “There Ain’t No Sweet Man That’s Worth the Salt of My Tears” de Fred Fisher, que data del año 1920- una enigmática interpretación con un flujo sociable y conmovedor. Blade adhiere otras capas al discurso, con delicadas coloraciones que hacen que este y otros tracks sean aún más agradables.

Como “Disfarmer” (Nonesuch, 2009) de Frisell y “Mama Rosa” (Verve, 2009) de Brian Blade, Quiver celebra el icónico sonido “Americana”, yuxtaponiendo sus contextos históricos y contemporáneos. La hospitalidad sureña de la bulliciosa grabación en directo de “Just Married”, llena de los ronroneos de suaves tonos de Miles y de los animados sonidos vibrantes de Frisell, y un estimulante cover de Duke Ellington, “Doin’ the Voom Voom”, con Blade suministrando ingeniosos golpes de tambores, shuffles y crashes en el melodioso tema, representan solo algunas de las ideas frescas extraídas de las raíces del pop, blues y jazz.

Menos demuestra ser más en muchas de las composiciones, como Miles declara “lo concebí de modo que hubiera mucho espacio en la música”. Esto es evidente en la magnífica “Guest of Honor”, donde el trompetista introduce el tema, más luego Frisell lo embellece y Blade adhiere solo la cantidad justa de gracia percusiva al sincopado ritmo de ragtime. Como sus predecesores, el caminar medido de su tono es confidente, elegante y nunca exagerado. Esta realización personifica el estilo de Miles, así como él silenciosamente deja su señal como trompetista ejemplar.

Fuente para la reseña: Mark F. Turner para http://www.allaboutjazz.com/php/article.php?id=42910#.UdNyLKzp7Fw

Apunte: Miles, Frisell y Blade son músicos que conocen y entienden a la perfección la tradición y lo progresivo. Pueden tener un sonido lírico que alude al nacimiento del jazz y modificarlo de manera sutil y gradual hasta transformarlo en algo bien actual. Esa comunión de ideas (“Disfarmer” y “Mama Rosa” son justamente mencionados como en un sendero similar) y el virtuosismo fuera de toda discusión de los músicos, hace que Quiver brille serenamente. Absolutamente recomendable.

Track Listing

1. Bruise (9:30)
2. Queen B (6:24)
3. Mr. Kevin (5:52)
4. There Ain’t No Sweet Manthat’s Worth the Salt of My Tears (10:50)
5. Just Married (6:59)
6. Doin’ the Voom Voom (6:11)
7. Wine and Roses (9:18)
8. Rudy-Go-Round (5:59)
9. Guest of Honor (4:15)

Artist List

Ron Miles: trumpet, sattva
Bill Frisell: guitar
Brian Blade: drums

Link de descarga
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Edward Simon

tapa Danny Boy
tapa A Master's Diary
tapa Live In New York at Jazz Standard
Danny Boy (2010)

Que el pianista Edward Simon es un músico sensible, inteligente y técnicamente dotado, no es exactamente una novedad. En los pasados 15 años él ha sido un altamente demandado sideman y ha realizado un sólido número de álbums bajo su propio nombre. Pero Danny Boy puede ser la primer grabación que le hace justicia completamente. Hay una ironía aquí; aunque solo el nombre de Simon está mencionado en la tapa del álbum esto es compartido con el baterista Stephen Keough y el bajista Philip Donkin. El trío toma buenas canciones, pero unas que están a favor de la invención melódica antes que la exploración armónica. Esta estrategia requiere que ellos adopten una aproximación minimalista, prescindiendo abiertamente de cualquier muestra de magia.

Lo que queda es una profunda investigación del material, combinada con una verdadera interacción. Su contraparte conceptual es probablemente el trío de “standards” de Keith Jarret junto a Gary Peacock y Jack DeJohnette. En todo caso, Simon, Keough y Donkin se ciñen aún más fielmente a la fuente del material que lo que lo hace aquel notable grupo. Para hacer frente a la pista del título, tuve que dejar de lado mi reticencia a escuchar otra versión de “Danny Boy”, una canción que se presta a una interpretación recargado. No había de que preocuparse; el trío interpreta la pieza con una gran sencillez, dignidad y ternura. Ellos añaden alguna fuerza en “How Deep Is the Ocean”, pero aún aquí la propulsión es sutil, cada músico empuja un poquito, y luego se retiran un poquito. “I Fall in Love Too Easily” estará seimpre asociada con los trompetistas Miles Davis y Chet Baker, y se hace inmediatamente evidente que los músicos aquí conocen la historia del jazz. El trabajo de los cepillos de Keough en los bien afinados tambores, acentúan calladamente frases claves.

“Monk’s Dream” es el track más agresivo del álbum, pero mantiene la urbanidad que es consistente con el carácter del trío. Donkin y Keough cierran sus líneas juntos de una manera inusual: como en la mayoría de las melodías, ellos tienden a parar y arrancar (pienso en algunas secciones rítmicas de Bill Evans), haciendolo al unísono, y luego moviéndose en un tiempo “straight ahead”. El solo de Donkin trae a la mente algunos de los de Charles Mingus. La bella “Blame It on My Youth” es realzada por la batería agitada de Stephen Keough. Él está relativamente alto en la mezcla, una sabia elección de ingeniería que milita contra la performance muy dulce. El optimista solo de Simon es muy ganador, pleno de encanto e ingenio. El álbum finaliza en una inusualmente sombría “She Moved Through the Fair”. Simon toca austeras quintas paralelas, Keough introduce mazos, y Donkin agrega algunas oscuras octavas con adornos. Allí, la pieza se abre a un solo de piano duro y encantador, apoyado por tonos de pedal de bajo y el platillo metálico. Es un contemplativo final para un completamente bien concebido álbum.

Fuente para la reseña: http://www.emusic.com/music-news/review/album/edward-simon-stephen-keogh-philip-donkin-danny-boy/

Track Listing – Danny Boy

01. Danny Boy (4:06)
02. How Deep Is The Ocean (7:52)
03. I Fall In Love Too Easily (4:30)
04. Monk’s Dream (7:04)
05. Matriarch (5:27)
06. Birthday Samba (3:08)
07. Blame It On My Youth (7:33)
08. She Moved Through The Fair (7:28)

Artist List

Edward Simon: piano
Philip Donkin: bass
Stephen Keogh: drums

A Master’s Diary (2012)

El director de teatro Giorgio Strehler una vez dijo en una entrevista al hablar de los trabajos de uno de los compositores más importantes del siglo XX: “Mi teatro se mantiene unido por las notas de Fiorenzo Carpi. Muy a menudo su música me ha dado -al principio o en el tiempo de duración de mi trabajo- la interior “aclaración” que más necesitaba, la iluminación de un “conjunto” que yo no era capaz de capturar.”

La filmografía que fue escrita por el compositor milanés, es una que es ilimitada, con algunos de sus éxitos mundiales junto a grandes directores como Louis Malle, Luigi Comencini o Carlo Mazzacurati, escogiendo al azar entre sus infinitas bandas sonoras. Hoy las notas escritas por Carpi nacen otra vez en este nuevo proyecto encabezado por el renombrado pianista Edward Simon, quien junto a confiables músicoa como Scott Colley, Clarence Penn y Diego Urcola (aquí como invitado), reúne a las más bellas páginas escritas por el maestro Carpi. Desde “Le avventure di Pinocchio” a “Mio Dio come sono caduta in basso!”, realizada por la espléndida Laura Antonelli en 1974, pasando por “Diario di un maestro” y “La baraonda”.

La fuerza narrativa de la melodía se convierte en un instrumento valioso y conmovedor en las manos de Simon, y la fuerza de este relato alcanza alturas de absoluto lirismo en las ochenta y ocho teclas del pianista venezolano. No es una relectura de jazz de una pieza modificada, sino una reinterpretación capaz de dar nueva vida y nuevo alimento a las composiciones de Carpi. Por eso, A Master’s Diary es sin duda una de las más interesantes obras que Simon ha grabado para CAM Jazz.

Fuente para la reseña: http://www.camjazz.com/labels/cam-jazz/edward-simon/8052405140517-a-master-s-diary-cd.html

Track Listing – A Master’s Diary

01. Eugenia’s Theme (quartet) 5:58
02. Passeggiata Nel Parco 7:33
03. In Cerca Di Cibo 5:49
04. Nel Parco (piano solo) 3:06
05. Diario Di Un Maestro (piano solo) 3:33
06. Valzer Lento 5:19
07. Eugenia’s Theme 6:18
08. Passeggiata Nel Parco (reprise) 6:31
09. Diario Di Un Maestro 3:39
10. In Cerca Di Cibo (piano Solo) 3:55

Artist List

Clarence Penn: drums
Edward Simon: piano
Scott Colley: bass
Special Guest:
Diego Urcola: trumpet

Live in New York at Jazz Standard (2013)

Algunos artistas mantienen un ajetreado calendario de lanzamientos, con un álbum al año y, a veces, en el caso de músicos como el guitarrista Bill Frisell, incluso más frecuentes- mientras que otros, por una variedad de razones, son menos prolíficos. El pianista Edward Simon, en los últimos años, ha venido publicando álbumes con la más amplia distribución bajo su propio nombre -lo que automáticamente se discontinuó con la realización independiente del 2010, pero innegablemente fina, “Danny Boy”- una vez cada tres años en sellos que van desde el holandés Criss Cross al italiano Cam Jazz. Live in New York at Jazz Standard es la tercera de una serie de grabaciones consecutivas donde se destaca su trío de siete años de antigüedad junto al bajista John Patitucci y el ubicuo baterista Brian Blade, pero también es su primera grabación en vivo, y la primera que se publicó en el sello americano Sunnyside. A veces, hacer esperar a sus fans es una cosa buena; en este caso, el set de Simon grabado en el New York’s Jazz Standard, -con temas principalmente de “Unicity” (Cam Jazz, 2006) y de “Poesia” (Cam Jazz, 2009), pero conteniendo una o dos sorpresas- sin lugar a dudas ha valido la espera, y sigue colocando al siempre inventivo pianista, como uno de los de su generación más dignos de ver.

En una reciente discusión con Richie Beirach, el pianista sugirió que una de las características de los “verdaderos improvisadores” es ser conducida por adornos, y mientras su declaración podría ser controversial, que engendrara mucha discusión y debate, esto seguramente encaja con el acercamiento de Simon. Tanto “soleando” dentro de los límites algo más apretados del estudio de grabación o estirándose como lo hace aquí, Simon siempre es un músico atento, cuyos solos a menudo se construyen desde motivos que se desarrollan; cerebral, aún, pero como se evidencia en melodías como la irregularmente medida, teñida de latino “Pere”, -el tema modal de cierre proviene de una muy temprana colaboración con el saxofonista David Binney, “Afinidad” (RED, 2001)- el pianista demuestra que la música de la cabeza no excluye necesariamente al corazón, como su solo se construye, cuidadosamente, consideradamente, inevitablemente, hasta su clímax final antes de ajustarse en una performance basada en ostinato de Blade, un nombre para quien el término “incendiario” a sido siempre un sinónimo. Dinámico, pero salpicado con atronadores choques y audibles chillidos y gritos, lo de Blade es tan sin trabas -un músico que, de algún modo, es la antítesis de Simon en su acercamiento casi completamente instintivo- y, quizás, es la razón misma por la que ellos trabajan tan bien juntos.

Patitucci -cuyos primeros años se desarrollaron en gran parte en la fusión y en el territorio cercano al smooth-jazz con artistas como los pianistas Chick Corea y David Benoit, y el saxofonista Eric Marienthal- se ha reinventado completamente durante la década pasada, en gran parte por su trabajo en el cuarteto del saxofonista Wayne Shorter (también con Blade), oído recientemente en la excelencia exploratoria de “Without a Net” (Blue Note, 2013). Aquí, él se demuestra igualmente imaginativo, tanto balanceándose con fervor implacable en la apertura del set de Simon (la pista del título de Poesía), o contribuyendo con el arco para el terreno más abstracto del pianista, “Pathless Path”, de “Unicity”, que se extiende a casi tres veces su duración original. Delimitada por la primera mirada a “Chovendo na Roseira” de Antonio Carlos Jobim -comenzando con un solo pizzicato a capella de Patitucci que conduce a un pulso más movido, pero que sigue siendo de etérea lectura, solo ajustándose en una más reconocible reverencia a medio camino de sus casi 14 minutos de duración- y la toma por parte de Simon del cambiante rito de pasaje de John Coltrane, “Giant Steps”, escuchado por primera vez en “Poesía”, se encuentra “Pathless Path” que se convierte en la dramática pieza central de este set en vivo de una hora.

Simon sigue siendo un músico muy ocupado, en particular con su actual labor como miembro del SFJAZZ Collective, tocando en vivo y grabando la música de la leyenda del soul Stevie Wonder, y en “Ninety Miles” (Concord, 2011), girando con la banda, con el vibrafonista Stefon Harris, el saxofonista David Sánchez y el trompetista Nicholas Payton (sustituyendo a Christian Scott), la cual ha registrado un considerable tiempo en la carretera en el 2012, incluyendo una tremenda actuación en el TD Ottawa Jazz Festival. Él no puede registrar sus propios álbums tan a menudo como algunos quisieran, pero cuando una grabación como Live in New York at Jazz Standard llega -una fecha estelar que combina cabeza y corazón, mainstream e intereses más eclécticos, y atractivos, combinando originales con distintivos arreglos de bien conocidos standards, todos tocados por un trío claramente en la cima de su juego- todo es perdonado y, mientras esperamos la siguiente grabación de Simon, hay una creciente discografía con una más fina entrada para volver sobre ella, una y otra vez.

Fuente para la reseña: John Kelman para http://www.allaboutjazz.com/php/article.php?id=44563#.Ub3PfNhqSg8

Track Listing – Live in New York at Jazz Standard

1. Poesia (11:17)
2. Chovendo na Roseira (13:45)
3. Pathless Path (15:36)
4. Giant Steps (10:19)
5. Pere (8:31)

Artist List

Edward Simon: piano
John Patitucci: bass
Brian Blade: drums

Apunte: En los últimos tres años Edward Simon ha lanzado igual cantidad de discos con el formato piano trío. Disímiles entre si, con formaciones distintas (pero solidísimas) y la misma calidad de siempre, la que lo ha llevado a ser uno de los muchachos preferidos de este blog del conurbano del mundo. Danny Boy del 2010 es una producción independiente enfocada en standards que hemos escuchado incontables veces, pero está hecho con tanto respeto y enfocado en las melodías, que dan la sensación de que los estamos escuchando por primera vez. A Master’s Diary fue grabado en el 2006 pero se editó en el año 2012, y se trata de un proyecto muy particular, pues se trata de darle nueva vida a las composiciones del pianista y compositor italiano Fiorenzo Carpi, muy conocido por haber trabajado con el director de cine Luigi Comencini. Junto a Clarence Penn y Scott Colley, Edward Simon logra un bello disco que emociona por el lirismo que logran imprimir a composiciones que ya de por si cuentan sus propias historias. Finalmente, Live in New York at Jazz Standard, es la grabación en vivo de Simon junto a Patitucci y Brian Blade (nada menos!), donde tocan temas de Simon y un par de standards. Con solo mirar la duración de cada tema uno inmediatamente puede intuir el “juego” al que se han prestado los músicos, ese que uno espera justamente de las actuaciones en vivo. Pues bien, los temas originales adquieren otra dimensión en la interacción de los músicos, con un Blade exultante por momentos, empujando a Simon a más. Tres-grabaciones-tres, para disfrutar, en el (tal vez) formato instrumental de jazz más popular de la historia.


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