Preso ventanilla


Taylor Haskins

tapa Gnosis
Gnosis (2017)

Si recorres su producción discográfica, no hay un momento en que el trompetista Taylor Haskins haya sido normal. Sus primeras grabaciones muestran un conocimiento intuitivo de los puntos de encuentro entre el post-bop y el indie-rock, y su agudeza en esa área en particular, resultó en una música que rivalizó con las que otras almas afines, tales como Ben Allison y Kneebody estaban haciendo en ese momento. El paso del tiempo vio evolucionar el sonido de Haskins hacia la música que se centra cada vez más en las posibilidades melódicas y cómo podría prosperar en diferentes entornos. Allí estaba el folk-jazz “Americano Dream (2010)”, la cuerdas de cámara de “Fuzzy Logic” (2014) y el proyecto electro-acústicos del 2011, “Recombination”. Mientras que una fuerte presencia electrónica no es nada nuevo para Haskins, Recombination fue emblemática de algo más definitivo. Su más reciente grabación, Gnosis, se presenta mucho más a sí misma como la penúltima visión de esa área en particular de la exploración.

“Hazy Days” es hipotética banda sonora para una AI (*) que está siempre en movimiento. Los teclados electrónicos cantan en idiomas robóticos que se funden con el beat propulsado como subtexto del baterista Nate Smith, y la estructura de la canción emerge intermitentemente desde la nube de efectos electrónicos. “View From Here” es prácticamente el mismo enfoque, pero se ha liberado de las nubes, y la dirección de la canción se enfoca con claridad. Gran parte de este cambio es directamente atribuible a la guitarra y el contrabajo de los invitados Nir Felder y Fima Ephron, que profundizan las texturas electrónicas mientras que trazan una ruta directa para atravesar la melodía. Esto es un resultado similar para su tratamiento de “Equal Night”.

Hay un gran número de invitados en Gnosis, y es refrescante cuánto el líder de la sesión les da espacio para dejar su impronta. La pista del título “Gnosis”, el efecto etéreo de la alto flauta de Jamie Baum empuja a la trompeta de Haskins a alturas aún mayores con el más gentil de los empujones, mientras Brandee Youger dirige su arpa para cubrir aquellas convergencias armónicas con las motas diminutas de melodía, como si fuera la luz del sol que brilla sobre la superficie ondulada del mar. Y luego está el contraste de los sonidos orgánicos del trombonista Josh Roseman y la percusión de mano de Daniel Freedman con la electrónica en “Lost Worlds”, y cómo su tono es el efecto calmante de un sol naciente al final de una noche maníaca. Más diversión en contraste se encuentra en la forma en que la pulsante corriente submarina del bajo eléctrico de Todd Sickafoose es muy diferente de la expresividad salvaje del tecladista Henry Hey y aún así, suenan unidos.

Este es, por lejos, lo más diferente que Haskins ha sonado desde el principio de sí mismo y desde el pack, ahora. Y, teniendo en cuenta dónde comenzó, y los lugares a donde el jazz moderno ha avanzado, es un logro notable. Es también un poco más fascinante. Y mientras Gnosis se comporta como un punto de inflexión en la continua evolución de un artista, también podría ser otro punto de partida. Es algo por lo que vale la pena esperar.

(*) AI (Artificial Intelligence: inteligencia artificial)

Fuente para la reseña: Dave Sumner para http://www.birdistheworm.com/recommended-taylor-haskins-gnosis/

Apunte: En la oportunidad de haber escuchado la discografía de Taylor Haskins, destacamos el hecho de los cambios de direcciones musicales que el talentoso e inquieto trompetista imponía con cada nuevo disco. Gnosis de alguna manera retoma lo iniciado en Recombination, pero en esta oportunidad el impacto que produce es mucho mayor. Haskins está volando ahora por cielos donde también planean, Nils Petter Molvaer, FORQ, Rudder, Jason Lindner, los últimos Christian Scott aTunde Adjuah y Erik Truffaz y también, un poco, los Snarky Puppy, por mencionar algunos casos conocidos en MQC/PV. La electrónica que a veces conspira contra la emoción, en este caso está tan bien gestionada por Haskins, que si algo se puede decir de Gnosis es el poder que tiene de atraparte desde el primer track para soltarte cuando se apaga el último. Párrafo aparte para los músicos que forman parte de esta grabación: entusiasma de inmediato el solo hecho de leer la nómina. Esto es genuina y fascinante fusión del siglo XXI, producto de la apropiación sin ataduras que han hecho estos jovenes del legado musical de mediados del siglo XX para acá.

Track Listing

1. Hazy Days (feat. Nate Smith) (5:07)
2. The View from Here (feat. Nir Felder) (5:48)
3. Gnosis (feat. Brandee Younger & Jamie Baum) (4:15)
4. Equal Night (feat. Henry Hey) (7:38)
5. Circle Theory (3:30)
6. Lost Worlds (feat. Josh Roseman) (4:14)
7. Artificial Scarcity (3:01)
8. Plucky (feat. Daniel Freedman & Brandee Younger) (3:27)
9. alt_X (6:22)

Artist List

Taylor Haskins: analog EVI, synthesizers, piano, programming, trumpet
with:
Nate Smith: drum set
Fima Ephron: electric bass (2,4)
Brandee Younger: harp (3, 8)
Nir Felder: guitar (2, 4)
Henry Hey: rhodes & wurlitzer electric pianos (4, 7, 9)
Josh Roseman: trombone (6)
Todd Sickafoose: acoustic bass (3, 7, 9)
Daniel Freedman: percussion (6, 8)
Jamie Baum: alto flute (3)

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Luca Aquino

tapa Icaro Solo
Icaro Solo (2010)

Cuando vivió en el Lower East de Manhattan hace muchos años, el gran saxofonista tenor Sonny Rollins, buscando un lugar para practicar sin molestar a sus vecinos, se aventuraría sobre el puente Williamsburg en Nueva York a deshacerse durante horas hasta finalizar. Esto le proporcionó el entorno necesario dentro del cual pudo expandir su genio musical. Se trataba sobre todo de la libertad para tocar, para desarrollar, para explorar.

El artista de jazz italiano Luca Aquino de modo similar ha tomado la idea de libre improvisación creativa solista en exterior, grabando Icaro Solo en vivo sobre un dispositivo de loop/playback/grabación en la Iglesia de San Agustín, en Benevento, Italia. El resultado es un fascinante, muy entretenido, contemplativo, y maravillosamente estimulante CD. Mientras Icarus podrá haberse aventurado temerariamente hacia el sol, Aquino solo se desliza aquí, pero siempre en completo control de su instrumento; de sus maravillosas ideas; su interacción con el dispositivo de loops; y su perfecto entorno acústico.

Usando la máquina de loops para crear una fundación de ideas con las cuales acoda largas líneas como cintas de libre improvisación, la espontaneidad de Aquino emite hacia fuera sin límites. El suyo es un enfoque minimalista hacia el instrumento, no totalmente disímil a lo que Miles Davis hizo en la grabación de álbumes como Sketches of Spain (Columbia, 1960) o, más tarde, In A Silent Way (Columbia, 1969) y Bitches Brew (Columbia, 1970). Los fragmentos de melodía de Aquino son establecidos, ampliados y desarrollados maravillosamente, liberados y recreados en una telaraña de belleza musical que nunca aburre. Cada corte se desarrolla de esta manera: trece improvisaciones que representan un divertido e interesante incursión en el sonido, el desarrollo creativo y la visualización del alma musical de Aquino.

Icaro Solo sigue más admirablemente al fino “Lunaria” (EmArcy, 2009) de Aquino. Continúa retratando a Aquino como un fino trompetista y una brillante mente musical.

Fuente para la reseña Nicholas F. Mondello para http://www.allaboutjazz.com/icaro-solo-luca-aquino-emarcy-review-by-nicholas-f-mondello.php

Track Listing – Icaro Solo

01. Riverberi (2:01)
02. Trapano Duet (1:36)
03. Labirinto (3:46)
04. La zattera rossa (5:01)
05. Piume check (5:11)
06. Icaro (5:50)
07. Fabio e Mattia (2:12)
08. B/n (3:54)
09. 100 mts. into the Church (2:42)
10. Trapano e cera (1:55)
11. Non perdere il filo ()
12. Sol (4:26)
13. Wax Drill (3:13)

Artist List

Luca Aquino: trumpet, live loops, vocals, electronic and acoustical effects.

tapa Chiaro
Chiaro (2011)

Para este su nuevo álbum, Aquino emigra de sello y va bajo el ala protectora de Paolo Fresu. Además de cambiar sello, incluso sale del país, después de los baños turco-macedonios de Amam, y va a Noruega a registrar sus visiones al confín entre el clasicismo mediterráneo y la psicodelia eléctrica. El trompetista, ya reconocido internacionalmente como uno de los talentos del jazz italiano, con la ayuda de Audun Erlien al bajo y de Wetle Nolte a la batería se permite la merecida consagración en un viaje de ensueño, lleno de ecos, tanto sónicos como poéticos.

El sonido es aquel del jazz nu-wave itálico anagráficamente nacido alrededor de los setenta, dispuesto a incorporarse al canon de club lento y ahumado los desvirtuados eléctricos que acercan las “blue notes” a las asperezas de la experimentación. El encuentro entre distintas estéticas es conducido en forma natural, súper fina y nunca por encima de las líneas, implicando al gurú Lucio Dalla en una revisión del standard de Trenet, “La Mer”, aludiendo a las contaminaciones rock en el corte de apertura “John Bonham Strike” y deformaciones rock-caleidoscópicas con progresiones de alucine cósmico davisiano. Aquino trata la materia sonora con tensiones de potencia y calma que no descartan la sacralidad de la magia del canon italiano, infectandolo de sonidos y ritmos proto-kraut (La Strada) con el estupor derivado de las auroras boreales de Nils Petter Molvaer (Vinzela quando parli ) y la experimentación jocosa que intriga y no supone (Ninna nanna per E.T.).

Un modo de componer y tocar que nos gusta, porque hechiza y al mismo tiempo hace pensar en una nueva vía que prosigue el camino pavimentado desde hace décadas por la trompeta estelar de Davis (Melòdia), haciendo palpable la tensión, orientada a pintar las infinitas variaciones sobre el blues (Oslo), prefiriendo la melodía a la matemática rebuscada del free. Cotización ascendente para Luca.

Fuente para la reseña: Marco Braggion para http://sentireascoltare.com/recensioni/luca-aquino-chiaro/

Track Listing – Chiaro

01. John Bonham Strike (L. Aquino) (9:30)
02. La scatola nera degli applausi indotti (L. Aquino) (0:57)
03. Melòdia (L. Aquino) (7:13)
04. Oslo (A. Di Liberto) (6:49)
05. La Mer (C. Trenet) – con Lucio Dalla (6:00)
06. Sopra le nuvole (L. Aquino, G. Grasso) (4:00)
07. Medley:
A) Angolo suite cerca disperatamente salotto in legno massello stile barocco, uso camino (L. Aquino) (8:01)
08. B) La Strada (N. Rota) (3:23)
09. C) Vinzela quando parli (L. Aquino) (3:58)
10. Ninna nanna per E.T. (L. Aquino) (6:05)

Musicisti

Luca Aquino – Oslo Trio:
Luca Aquino: tromba, flicorno, loop station, elettronica dal vivo;
Audun Erlien: basso elettrico, basso preparato, effetti, sintetizzatore Casio;
Wetle Holte: batteria, percussioni, glockspeinel, elettronica dal vivo;

Lucio Dalla: voce e clarinetto #5
Pasquale Pedicini: tastiere #6
Sergio Fanelli, Alba Paraiso, Raffaele Matta: archi #7

tapa aQustico
aQustico (2013)

Basado en sus ofrecimientos registrados hasta el momento, uno podría tener la impresión que el trompetista italiano Luca Aquino tiene las raíces de los legendarios exploradores italianos en su ADN musical. Mientras Colón, Vespucio y otros tuvieron que navegar en aguas desconocidas, Aquino (que se traduce como “poca agua”) sale aún otra vez y entrega riqueza auditiva con aQustico.

En este atractivo e íntimo esfuerzo, Aquino, respaldado por un excelente grupo de acordeón con sección rítmica, explora extendidas texturas musicales y entrega un intrigante conjunto de siete retratos sónicos. A diferencia de algunas de sus grabaciones anteriores, aQustico no emplea ningún efecto electrónico. Esto es una exposición completamente acústica en la cual Aquino y equipo son libres de confiar en sus personales declaraciones musicales y su comunicación colectiva. El repertorio se compone principalmente de sencillas y elegantes melodías -principalmente temas modales y escalares son casi como folk- seguidos por largas improvisaciones. Variados interludios rítmicos dentro de cada selección generan adecuada tensión y resolución. El estímulo es predominantemente baladístico y bello (“Chet e Liz”). Hay algunas ideas de libre improvisación (“Japan Pop”) y un poco de jazz straight ahead.

Aquino tiene un precioso sonido de trompeta y flugelhorn que resuena bello y vulnerable -hay la voz de un niño cantando allí. Sus improvisaciones, más melismáticas que boppish, son muy largas exploraciones de tonalidad como cintas y gotean de íntima expresión (“Mastroianni,” “Aqustico”). Algo de su trabajo aquí respetuosamente recuerda a Chris Botti, Chet Baker y Miles Davis. La duplicación de los vientos de Aquino con el acordeón del talentoso Carmine Ioanna y con el piano de Sade Mangiaracina piano es sencillamente magnífico (“Aqustico”). Tanto Ioanna como Mangiaracina están sumamente involucrados en la pintura del tono en todas partes y ofrecen solos que refuerzan la reservada y algo romántica naturaleza de las selecciones (“La Ninna Nanna del Capitano”). El bajo de Giorgio Vendola es robusto y la percusión de Alessandro Marzi es tan sabrosa como lo que ocurre alrededor de él (“Incerto”).

Si los genes presentes en Luca Aquino son exploradores-intensivos o no, aQustico es un sólido navío artístico que conduce la imaginación a las orillas de la belleza, la riqueza y a una abundancia de alegría. Todo a bordo esto van a bordo.

Fuente para la reseña Nicholas F. Mondello para http://www.allaboutjazz.com/aqustico-luca-aquino-tuk-music-review-by-nicholas-f-mondello.php

Track Listing – aQustico

1. Mastroianni (Sade Mangiaracina) (5:46)
2. Aquistico (Luca Aquino) (10:49)
3. Chet e Liz (Luca Aquino) (4:08)
4. 1/2 Cuba Dani Kira (Luca Aquino) (5:29)
5. Incerto (Giorgio Vendola) (4:40)
6. Japan pop (Luca Aquino) (7:47)
7. La ninna nanna del Capitano (Luca Aquino) (5:52)

Artist List

Luca Aquino: trumpet and flugelhorn
Carmine Ioanna: accordion
Sade Mangiaracina: piano
Giorgio Vendola: bass
Alessandro Marzi: drums and percussion

tapa Rock 4.0
Rock 4.0 (2014)

La sorpresa Luca Aquino, uno de los trompetistas europeos más requeridos de hoy, vuelve a su primer amor, el rock, recuperando en clave de jazz los hits de sus héroes de juventud como Bob Dylan, Neil Young, Radiohead y los Doors. Un año después de su último álbum “aQustico”, en enero estará listo “OverDOORS”, el nuevo disco-tributo a Jim Morrison y a sus favoritos Doors. Pero antes el músico festeja sus 40 años con Rock 4.0, anexo al magazine Musica Jazz de julio-agosto. Al concluir un intenso tour mundial entre Europa, África y Japón, Aquino ha reunido a sus compañeros de viaje para registrar, entre París y Benevento, un álbum de composiciones originales y libres reinterpretaciones de algunos clásicos del rock.”En mi vida”, confiesa Luca, “he amado mucho el rock, pero sólo mediante el estudio y la práctica del jazz he podido comprender plenamente la belleza y la fuerza de esta música. Rock 4.0 es una fiesta, simple y ruidosa, entre guitarras distorsionadas, cervezas y Converse coloradas”.

No es un fenómeno, ni un chico prodigio como brotan tantos hoy, al contrario, él ha pensado mucho antes de elegir la música, pero hoy Aquino tiene un cuaderno lleno de compromisos, discos, conciertos y proyectos que lo mantendrán ocupado durante buena parte del año. De gira por Europa con su grupo o con el cuarteto de Manu Katché, el superbaterista de Peter Gabriel y Sting, Luca tira fogonazos de romanticismo de la trompeta que como un autodidacta puro ha descubierto. Un amor nacido tarde, primero incierto, interrumpido entre dudas e incertidumbres y luego retomado hasta el asombroso estallido actual. Aquino vive entre su Benevento nativo, París, Roma y dónde va tocando, un carácter brillante, melena rebelde y su amado terrier Jack Russell que siempre se ofrece detrás. Lo ha llamado Chet en honor del sublime trompetista Baker que, después de Miles Davis, es uno de sus grandes maestros. “Es cierto, he comenzado tarde, a los veinte años. No he estudiado en el conservatorio ni en la Berklee School como se usa hoy. Solo sé que un día mi tío, saxofonista, me regaló una vieja trompeta y empecé a soplarla con placer. Pero mi música siempre había sido el rock, de Jefferson Airplane a Led Zeppelin, hasta los predilectos Doors. Que no he traicionado, sino que busco ahora de develar el lado alegre de Jim Morrison que ciertamente existe. Es cierto que en la película de Oliver Stone parecía un condenado, pero en mi próximo disco quisiera que emergiera un Morrison más despreocupado”.

Luca parte desde lejos para narrar su descubrimiento tardío y problemática del jazz: “Mi padre era un comerciante, yo estaba en Economía y el comercio iba muy bien. He entrado en crisis hasta vender la trompeta. Cuando conseguí la licenciatura, mi padre para celebrarla, me ha sorprendido con el regalo de una trompeta nueva. Ha sido el momento más tierno de mi vida que ha cambiado todo. Y hoy papá es uno de mis hinchas más encarnizados”.

¿Cómo explica una desenvuelta mutación del rock al jazz? “No logré conectar el sonido de mi trompeta al rock y, a los 21 años, he entendido que con el jazz venía mejor. Miles Davis ha sido mi primer héroe. En Benevento he seguido los seminarios de Paolo Fresu y he quedado fulgurado por el sonido bellísimo de su trompeta. He seguido con sus seminarios de Nuoro y Paolo se ha convertido con el tiempo en consejero y productor de mis discos para su etiqueta Tuk. He seguido con atención también trompetistas contemporáneos como Jon Hassell, Thomasz Stanko y Nils Petter Molvaer”. A Hassell, colaborador de Brian Eno, lo ha conocido también de cerca: “He compartido con él un proyecto dedicado a Gil Evans. Es un filósofo, un gurú, un lobo también en la vida, hambriento de música. Hasta tres días antes del estreno, en las pruebas dejó abiertos muchos interrogantes, que se disolvieron como por milagro solo durante el concierto.”

Aquino no es un fundamentalista del jazz pero tiende al melting-pot más variado: “Hay jazz y jazz. Está aquel con la “J” mayúscula y aquel con muchas “Z”, que son para mi las otras músicas, del pop a la electrónica. Personalmente, amo la melodía, soy un romántico-reflexivo. Hace un mes me he embelesado escuchando por casualidad la voz de Toto Cutugno.”

Con Lucio Dalla ha inventado un sugestivo dueto sobre La mer de Charles Trenet que se desprende tanto del álbum “Dalla in Jazz” como de aquel de Luca, “Chiaro”. “A Lucio lo he encontrado durante un espectáculo del pintor Mimmo Paladino, que es un amigo de la familia. Hemos improvisado junto un dueto para trompeta y clarinete, y él me ha dado las felicitaciones. Le he preguntado si tenía ganas de registrar conmigo La Mer. Me contestó que sabía hablar perfectamente la lengua, pero que nunca había cantado en francés. Con la base ya lista, cuando lo alcancé en Bologna, descubrí que no sabía tanto el francés, pero luego cantó con gran profesionalidad. He tenido poco tiempo para conocerlo, pero me bastó para sentir que tenía una gran disponibilidad y pasión por la música. Lucio era arte puro”.

Chiaro, seguido después por aQustico con todos temas originales, también ha sido el álbum que le ha propiciado el feliz encuentro con Manu Katché: “Le gustó tanto que me contactó para que me sumara a su cuarteto. Tocamos juntos desde hace un par de años. Katché es uno que va a alta velocidad y hace mucho free. Las primeras exhibiciones fueron mal y pensé que me echaba. Luego me he empeñado y ahora todo hila bien”. Con Katché, Aquino ha registrado el álbum “Live in Paris” que saldrá a la venta en setiembre por el sello alemán ACT.

Sueños, proyectos especiales? Luca Aquino revela uno sorprendente: “Soy un apasionado de Umberto Nobile y de sus aventuras en el Polo Norte. Nobile era irpino de Avellino, no de Benevento, y sobre él estoy muy documentado. He leído todo, he visto lo filmado, pero nadie ha pensado nunca acompañar sus viajes con la música. El sueño es el de viajar junto a Nobile con mi música y mi trompeta. Antes o después sucederá.”

Fuente para la reseña: http://www.repubblica.it/spettacoli/musica/2014/08/06/news/luca_aquino_il_jazzista_che_ama_il_rock_adesso_vi_mostro_il_jim_morrison_pi_scanzonato-93263922/

Track Listing – Rock 4.0

01. Sarè (1:03)
02. The Crystal Ship (2:42)
03. Mapa (0:37)
04. Sfrikix (4:21)
05. No Surprises (3:54)
06. Dancing With Lee (0:25)
07. La volata (2:29)
08. Sugar Mountain (3:22)
09. B (1:37)
10. Knockin’ On Heaven’s Door (3:19)
11. Light My Fire (5:08)
12. Indian Summer (5:16)
13. Fascino (1:25)
14. Sinfonietta per Doris (4:27)
15. Scacco matto (0:36)
16. Country Fuzz (2:50)
17. 111 (3:14)

Artist List

Luca Aquino: trumpet, sax horn, electronics
Raffaele Casarano: tenor sax, electronics
Marco Maria Bardoscia: double bass, bass
Dario Congedo: drums

with
Javier Girotto: flute, soprano sax, baritone sax (tracks 4, 10, 11, 12, 14)
Kekko Fornarelli: piano (track 10)
Antonio Jasevoli: Guitar (tracks 5, 8)
Dario Miranda: bass (tracks 1, 9)
Giovanni Imparato: percussion, voice (track 11)
Clausio Coccoluto: beats, arrangement (track 17)

tapa OverDOORS
OverDOORS (2015)

 

El Aquarius Theatre de Hollywood fue el lugar del relanzamiento en vivo de The Doors en 1969, en un período que hasta entonces había estado lleno de vicisitudes y problemas en el seno del histórico grupo estadounidense. Y a nosotros nos gusta confiar en el igualmente acuático, acústico, claro y lunar (si no otro, parafraseando los numerosos juegos de palabras que encontramos en los títulos de sus anteriores trabajos) Luca Aquino, para celebrar la banda y darle otro presente.

He aquí explicado el título, OverDOORS, que entrega una nueva “llave” de lectura a las famosas “puertas” de la percepción.

Una convencida e innovadora vuelta al pasado que implica también la cubierta de autor del dibujante Francesco Bongiorni, milanés viviendo en Madrid, que ha colaborado con revistas del calibre del New York Times y El Mundo, para citar sólo algunas de ellas. El artista ya había realizado para nosotros la primera salida del catálogo de nuestro sello, el doble cd Songlines/Night & Blue de Paolo Fresu Quintet.

El trompetista Luca Aquino publicará pues el próximo 21 abril su tercer álbum producido por el sello Tǔk Music (distribución de Ducale Music) de Paolo Fresu

El disco es pues un personal tributo a su banda de rock preferida, The Doors, y llega después de la experiencia de aQustico y dos años después de un tour mundial con el grupo del baterista Manu Katché.

El sonido comienza por la experiencia nórdica de Chiaro, pero igualmente prosigue hacia una nueva dirección. Las relecturas del repertorio de The Doors son libres y desenvueltas, Aquino se inspira en las melodías originales para hacerlas propias y crear algo inédito con arreglos decididos. Para acompañarlo en esta aventura están Darío Miranda al bajo eléctrico, Antonio Jasevoli en la guitarra y Lele Tomasi en la batería. Tres son los indispensables cameos vocales: Petra Magoni, Carolina Bubbico y Rodolphe Burger.

La pasión de Aquino por el rock se remonta a sus primeras escuchas musicales; descubre a Miles Davis y a Chet Baker en una segunda instancia y sólo posteriormente se apasiona por el jazz, manteniendo siempre un enfoque transversal donde elementos como el rock y la electrónica se funden en forma natural a la música afroamericana.

Leemos en las liner notes del cd “En el jazz están de moda los tributos y hoy la tendencia es declararse rockero. Por estas razones, he frenado, a lo largo del tiempo, el deseo de dedicar un álbum a los Doors, mi banda preferida en absoluto. Luego, ha prevalecido el amor por Jim Morrison y sus compañeros. OverDoors ha madurado con fuerza entre algunas dificultades. La primer duda surgió sobre la elección de los tema: los habría reexaminado a todos. La otra profunda indecisión que ha resonado en mis pistones fue, en cambio, alimentada por las distintas posibilidades de relectura de los pasajes de la histórica banda californiana. Una única pregunta por meses: ¿un enfoque de cover o una autónoma reelaboración musical? Al fin he recorrido ambas sendas, calzando Converse, sintiéndome libre de desentrañar y recomponer Light My Fire, sino también de cantar la letra y soplar melodías etéreas y eternas como Blue Sunday y Yes, The River Knows. Tengo curiosidad de hacer escuchar el groove de Waiting for the Sun a Carlo, Piero y a otros amigos con los cuales, sentados sobre una banqueta, soñábamos viajando en las notas de LA Woman”.

Fuente para la reseña: http://italia.allaboutjazz.com/nuovo-cd-di-luca-aquino-overdoors/

Track Listing – OverDOORS

01. Peace Frog (6:18)
02. Waiting For The Sun (5:26)
03. OverDOORS (1:37)
04. Blue Sunday (5:00)
05. Queen Of The Highway (3:16)
06. Ship Of Fools (5:04)
07. Yes, The River Knows (3:50)
08. Riders On The Storm (4:30)
09. Hyacinth House (6:18)
10. Light My Fire (6:03)
11. Indian Summer (6:44)

All songs composed by Jim Morrison • John Paul Densmore • Raymond Daniel Manzarek • Robert Alan Krieger and published by Doors Music Company, except OverDOORS by Luca Aquino – Tǔk Music • Five Fishes, Light My Fire published by Warner Chappell Music Inc. and Indian Summer written by Jim Morrison and Robert Alan Krieger.

Artist List

Luca Aquino: trumpet and live electronics
Dario Miranda: electric bass
Antonio Jasevoli: guitars
Lele Tomasi: drums
Guests:
Rodolphe Burger: voice and guitars on “Riders On The Storm”
Petra Magoni: voice on “Queen Of The Highway”
Carolina Bubbico: voice on “Indian Summer”

Apunte: Luca Aquino es un trompetista, flugelhornista y compositor nacido el 1 de Junio de 1974 en Benevento, antigua ciudad del sur de Italia. Aquino tiene un sonido inconfundible, melodioso, reconocible a primera escucha, hecho de un perceptible vibrato, de notas disminuidas que no encuentran una conclusión, como invernando en el tiempo a la espera de que lleguen las siguientes. Rasgos escandinavos para un músico mediterráneo. Dotado de gran sensibilidad por la melodía, la perfección del sonido y la musicalidad del silencio, no desdeña el uso de la electrónica. Hechas estas aclaraciones (que aparecen en su biografía), este megapost parcial de la discografía como líder del trompetista, pretende dar a conocer la música de un “jazzista que ama al rock”, pero que felizmente es mucho más que eso, algo que queda demostrado en las diferentes direcciones musicales que recorren estos álbumes. Que lo disfruten. Saludos!

Password en todos los casos: presoventanilla



Giovanni Francesca

tapa Genesi
Genesi (2012)

Genesi es el primer álbum de Giovanni Francesca, guitarrista y compositor con experiencias en el ámbito pop y teatral, registrado entre el 2009 y el 2010 y editado por Auand Records, en el cual se canalizan distintos discursos expresivos –que constituyen el motivo de mayor interés– y donde encontramos una nutrida serie de invitados.
Entre estos, Luca Aquino, que duplica las melodías en “Genesi”, pieza que mejor que otras proyecta ese vago sabor de melancolía que invade todo el álbum, o como el pianista Antonello Rapuano, que marca con una espléndida intervención la final “Quarto miglio”. Expresión general traducida con el uso de la melodía, al centro del discurso temático, siempre. Conducida por la guitarra eléctrica de Francesca, que encuentra a menudo una válida alternativa o enredo creativo, con el violín de Raffaele Tiseo, elemento valioso e imprescindible.
En este trabajo confluyen los diversos aspectos compositivos de Francesca – que firma las diez piezas – y representa una buena base de partida para un recorrido abierto a la eventualidad, gracias a un modo de operar sobre la partitura de manera inteligente y moderna. Estamos en un territorio libre de fáciles encasillamientos estilísticos. Existe el ritmo que remite al rock, las aberturas tímbricas de sabor próximo al pop, y una cierta introspección que entra en la oreja de quien escucha.

Fuente para la reseña: Roberto Paviglianiti para http://www.auand.com/ita-all-about-jazz-italia-roberto-paviglianiti-may-2012-2/

Apunte: Sin hacerse muchos problemas por las etiquetas estilísticas, el guitarrista Giovanni Francesca pasea de manera confiada y segura por los suburbios musicales donde las calles no tienen nombres o los carteles han sido cambiados. Natural e impecablemente, salta de un lugar a otro borroneando las fronteras de tal forma que cuando el disco va llegando a su fin no queda más que un recuerdo sumamente agradable de las melodías que hemos escuchado. Entre las reseñas que leí sobre Genesi, encontré una muy curiosa de un tal B. L. Gallenter para DMG Newsletter que entre otras cosas dice lo siguiente “…este disco suena como la grabación que Bill Frisell ha estado tratando de hacer por años, pero siempre se ha quedado corto…”. No creo que sea para tanto, pero Genesi es altamente recomendable. Un dis-ca-zo.

Track Listing

01. Carillon (5:16)
02. Risveglio (4:49)
03. Genesi (4:52)
04. Possiamo andare (5:07)
05. Manima (5:13)
06. Marisol (4:15)
07. Paesia (4:01)
08. Montevideo (4:28)
09. Iter (5:51)
10. Quarto miglio (4:01)

Artist List

Giovanni Francesca: guitars, live electronics
Raffaele Tiseo: violin
Marco Bardoscia: double bass
Gianluca Brugnano: drums

Guests:
Luca Aquino: trumpet, fluegel horn
Alessandro Tedesco: trombone
Cristiano Della Corte: cello
Antonello Rapuano: piano
Davide Costagliola: electric bass
Dario Miranda: electric bass, double bass
Stefano Costanzo: drums

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Ingrid Chavez

tapa A Flutter and Some Words
A Flutter and Some Words (2009)

Desde la ya lejana aparición musical de Ingrid Chavez y entre las dos décadas pasadas, fue casi una tarea la de rastrear su crecimiento musical. Aquellos que están en conocimiento del trabajo de Chavez la recordarán a partir de sus días con el equipo de producción de Paisley Park (uno de los muchos proyectos de lado de Prince), resultando en la presentación de su grabación debut de 1991, “May 19, 1992″. Aquel álbum era una mezcla juiciosa de golpes de skeletal dance, minimizados ganchos pop, y callada poesía. Oyendo aquel álbum hoy, ahora traiciona la parafernalia de los valores de producción de principios de los años 90 y parece sufrir del síndrome “demasiado cocinado”, con Chavez luchando por espacio para acomodar su arte.

Por otra parte, usted también entiende que Chavez estaba sobre algo en el camino del lenguaje musical, siendo que ella fue una de las primeras artistas combinando la palabra hablada con una sensibilidad de pista de baile. Ella, después de todo, acredita ser coescritora con Madonna del sensual corte musical, “Justify My Love”, un poema en tono amoroso, sexual, y la controversia que reformó la idea del público de la lírica del pop. Después de la presentación de su debut y unos cuantos singles moderadamente acertados, Chavez pareció desaparecer de la opinión pública y poco se oyó de ella. En realidad, ella se casaría con el pionero del pop-art, David Sylvian, en ocasión contribuyendo a su trabajo dominando el fuerte maternalmente y silenciosamente haciendo diseños para un próximo álbum, que finalmente vería la luz después de 19 años.

A Flutter and Some Words es el esfuerzo combinado de Chavez y el compositor italiano Lorenzo Scopelliti, que inicialmente envió a Chavez una composición un par de años atrás, que arrancó su proceso colaborativo co-escritura. La mayor parte de este álbum fue reconstruido lentamente juntos, sobre todo por Internet, con los dos artistas enviando por correo electrónico sus contribuciones entre EEUU e Italia. Este cambio transatlántico es evidente en el álbum; aparece una cepa de jazz europeo que subraya a la música. Esta influencia en particular es la que borra todas las preconcepciones que podrían existir de coquetear con el pop bailable de Chavez de tiempos antiguos. Considerando que muchas de las canciones en este álbum trabajan dentro de las estructuras del jazz (aunque no exclusivamente), las fronteras más limitantes del formato pop son quitadas, permitiendo a Chavez lograr más espacio en sus diseños y experimentar libremente con otras texturas acústicas. Esto también permite a su voz, fresca y clara como el agua fresca, respirar más fácil en el aireado espacio de la música.

De hecho, Flutter es todo sobre espacios, tanto privados como abiertos, cediendo lugar a una serie de instrumentos en vivo (bronces, instrumentos de viento de madera, cuerdas). Estos sonidos chocan y se enrollan alrededor del centro desde donde la voz de la cantante emana, pero ellos nunca amenazan con sobrepasarla. El álbum, además, está principalmente desprovisto de los golpes bailables que aparecieran pesadamente en su debut, excepto el primer single “By the Water”, un delicado hip-hop, escasamente coloreado por los gritos suaves de una trompeta y las ondulaciones digitales de un sintetizador.

Lo que realmente abre Flutter, de hecho, son los lejanos números más expansivos que muestran el crecimiento de Chavez como compositora de canciones. En “Mine”, los solitarios hilos de violín son su camino hacia las pensativas líneas de guitarra, circulares y arremolinadas en el ritmo de unos ligeros toques de percusión. Esto trabaja para crear el sentido de la soledad y resignación, sentimientos que son repetidos en otras pistas -como el corazón pesado de “No Goodbyes”, hechos más pesados por los golpes contemplativos, poderosos de un piano y sonidos sampleados de peniques cayendo (quizás del cielo?) . Hay también una sugerencia de otros sabores musicales en la mezcla acústica; la pista de título asigna una figura rítmica de jazz clásico por vía de un golpe electrónico y evoca los días de “fossa”, el ahumado club nocturno brasileño de los años 50 que fue hecho popular por el gusto de Maysa Matarazzo y Nora Ney. Negociando en tocar jazz estándar para instrumentos de viento de madera, la canción aún conserva el romanticismo exuberante que “fossa” tuviera, mientras se está realizando desde un punto de vista contemporáneo.

En otra parte, Chavez explora un terreno más arenoso, como en los ritmos terrosos, fracturados de “Tightrope”, una obra de sonidos secos y metálicos, crujidos, y gemidos que se ahogan en un etéreo blues. Aquí, logramos tener una idea de la clase de invención que ocurrió entre bastidores; no es tanto un sentido de demostrar cualquier tipo de técnica musical, sino la de introducir al oyente a formas alternativas de hacer música. Aunque intrincado e ingeniosamente trabajado, nosotros nunca sentiremos que somos enseñados en el M.O. del pop-art.

Esto llega hasta la interejecución entre Chavez y Scopelliti; una interacción, desafío, y la aceptación de las ideas musicales que en última instancia distinguen el acercamiento más amanerado y sereno de Scopelliti a la espontaneidad y el abandono de Chavez. Y de algún modo el trabajo maneja un equilibrio elegante de imaginación y disciplina. Esta actitud es expresada abiertamente en “Back Roads”. La pista destaca un zumbido sintetizado que suena como si estuviera siendo transmitido desde algún sitio fuera de la canción, imprimiéndole un sentido de urgencia. El clarinete que corta su camino por las campanas y carillones orbitales en la mezcla etérea es un toque agradable y curioso. En la canción, Chavez canta sobre la oportunidad a expensas del confort, dejando las carreteras secundarias y lo que es más importante, poder salir y afirmar una identidad.

A Flutter and Some Words llega este invierno. Parece justamente adecuado para una estación que respira con un sentido alternado de calma y ráfaga. Esto llega con seguridad, pero no sin un sentido de turbulencia -algo no exactamente extraído en los 19 años pasados que tomó para que este álbum se materializase. Una brújula en medio del ritmo y la canción, Chavez navega alrededor de las emociones de duda y deseo, componentes iguales en las rutinas de vida. Este no es un álbum de amor renacido, sino de seducciones, viejas y nuevas, ocurriendo en el aire preocupado.

Fuente para la reseña: Imran Khan para http://www.popmatters.com – Traducción: La Bestia Políglota !!!

Apunte: Ingrid Chavez es un caso extraño en el mundo del pop: habiendo tenido la oportunidad de colaborar con estrellas globales como son Prince, Lenny Kravitz y Madonna y con otros artistas más ocultos y vanguardistas como David Sylvian y Ryuichi Sakamoto, apenas atesora un puñadito de discos a su nombre. Artista sensible y de susurrante voz, tuvo la suficiente apertura mental como para haberse apartado de la música para las pistas de baile, para luego adentrarse en una música más entrecruzada por diferentes géneros y de carácter más intimista, sin perder el encanto. Nota: esta obra había sido posteada originalmente en MQC, pero las mudanzas entre Blogger y WordPress hicieron que se perdiera en el camino. Debido al interés demostrado por algunos amigos (y al mío propio) reaparece en Presoventanilla. Salud!

Track listing

01. Wing Of A Bird (1:09)
02. Mine (4:58)
03. Exhale (0:27)
04. A Flutter And Some Words (5:35)
05. The First Darshan (Song For Ameera) (1:59)
06. Back Roads (5:23)
07. By The Water (4:09)
08. Path Of Rain (3:13)
09. Returning To Seed (4:55)
10. Tightrope (3:27)
11. No Goodbyes (4:55)
12. Terrible Woman (6:20)
13. Isobel (4:20)
14. A Flutter Coda (1:26)
15. Dreamland (Bonus Track) (3:46)

Artist List

David Baglietto: tabla
Riccardo Barbera: bass (electric), cello, double bass
Ingrid Chavez: arranger, composer, Fender Rhodes, lyricist, vocals
Joe Dolson: Violin
Fabio Linoti: drums
Gianpiero Lo Bello: flugelhorn
Allesandro Mazzitelli: drum programming, electronics, Fender Rhodes, guitar (electric), percussion
Edmondo Romano: clarinet, clarinet (Bass), sax (soprano)
Valter Rosa: composer, guitar
Lorenzo Scopelliti: cello, composer, dilruba, electronics, keyboards, ney flute, shakuhachi, xiao
Jacqueline Ultan: cello
Richard Werbowenko: composer, guitar, keyboards, programming

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John Zorn

tapa The Mysteries
The Mysteries (2013)

En The Mysteries, el compositor John Zorn reúne al trío de la arpista Carol Emanuel, el vibrafonista Kenny Wollesen y el guitarrista Bill Frisell para otro capítulo en su creciente cuerpo de grabaciones de cámara influenciadas por mitos y el misticismo. La primera grabación del grupo fue en el 2012, “The Gnostic Preludes: Music of Splendor”. La intimidad de aquellos trabajos es conservada aquí, pero el sabor es diferente. En el álbum anterior, donde las composiciones se tocaban de una pieza (así eran) -sin importar su diversidad estilística- las melodías aquí vagan un poco más lejos. Además, donde Emanuel era el centro indiscutible del trabajo en The Gnostic Preludes, aquí es Frisell quien adquiere ese rol en estos nueve cortes. La interacción entre el guitarrista y Emanuel en la intro de “Sacred Oracle”, la apertura del álbum, es inquietante, repetitiva, minimalista, durante los primeros dos minutos. Frisell busca el margen de la progresión de Emanuel y se mete dentro. El tema cambia y Wollesen entra con vibráfono y campanas, pero esta vez es Frisell el ajuste de la melodía. Mientras “Dance of Sappho” comienza con el arpa en melodía modal que parece antigua, el guitarrista, con solo un indicio de reverberación, pasea por los bordes de la música country e incluso de la música surf, así como Wollesen toca en agudo, cambiando ritmos en el registro superior medio de su instrumento. “Ode to the Cathars” abre como una abstracta, casi ambient pieza, con el controlado, espaciado, sustain de la guitarra de Frisell. Pero Wollesen y, a continuación, Emanuel, entran ofreciendo un pulso que finalmente se transforma en una de las más bellas melodías del registro. El cierre “The Nymphs” es el corte más largo de este set, cercano a los 11 minutos. Liderado por Frisell, esto se mueve por frases esqueléticas hacia un pos-minimalismo, pero cruza aquella línea también. Esto es aireado y aún temperamental, pleno de vueltas nudosas y turnos melódica y armónicamente como modos menores, contrapunto, y temas en miniatura, alternativamente, lo afirman -especialmente cuando Frisell decide encapricharse en las codas. The Mysteries es otra faceta del fino trío de este personaje, que elegantemente y aún con mucha curiosidad interpretan estas hermosas piezas del compositor. Su interacción está en tal alto nivel, que se siente casi instintivo.

Fuente para la reseña: Thom Jurek para http://www.allmusic.com/album/john-zorn-the-mysteries-mw0002491073

Track listing – The Mysteries

1. Sacred Oracle (5:35)
2. Hymn Of Naasenes (5:05)
3. Dance Of Sappho (4:05)
4. The Bacchanalia (2:57)
5. Consolamentum (5:48)
6. Ode To The Cathars (6:55)
7. Apollo (3:28)
8. Yaldabaoth (3:54)
9. The Nymphs (10:49)

Artist List

Kenny Wollesen: vibraphone, bells
Bill Frisell: guitar
Carol Emanuel: harp

tapa In Lambeth
In Lambeth : Visions From The Walled Garden Of William Blake (2013)

Cuando escuché The Gnostic Preludes por primera vez, describí la música como un exhuberante escenario submarino, “con caballitos de mar, peces payasos, peces disco, ídolos moros y peces mandarines”, una idílica utopía, un mundo que casi supera la belleza. Lo mismo va para su segundo proyecto, el álbum The Mysteries.

In Lambeth, de The Gnostic Trio de John Zorn (por primera vez tienen su propio nombre) trae a Bill Frisell (g), Carol Emanuel (arpa), y Kenny Wollesen (vib, campanas), pero el trío se ve reforzado por Ikue Mori (electrónica), que añade un nuevo color a su sonido. Si bien los dos primeros álbumes fueron líricos y alegres, casi pura poesía, Mori esparce una nota sombría y oscura al mundo que aquí es representado. Pero en la primera pista, “Tiriel”, Frisell, Emanuel y Wollesen abren con la familiar atmósfera que a los fans de este trío nos gustó tanto, celebrando las obras de William Blake, el romántico poeta y filósofo, a quien Zorn ya honró con su álbum “A Vision in Blakelight” el cual forma parte de su serie “21st Century Mystical Works”

Otra vez Zorn procesa fuentes filosóficas y en este álbum combina a Blake, el misticismo natural y el gnosticismo para crear un inocente y transcendente bosque encantado. Él usa simples melodías como en “Through the Looking-Glass” o un enfrentamiento entre acordes medievales del arpa, las notas bien colocadas del vibráfono de Wollesen y las líneas folk de Frisell como en “The Ancient of Days”, la mejor pista del álbum, porque los tres se azuzan el uno al otro en el frenesí musical.

Dos pistas ilustran un acercamiento ligeramente diferente en la música del trío: “The Night of Entharmon’s Joy” destaca a Frisell en una -para los standards del Gnostic Trio- guitarra muy distorsionada “The Minotaur”, en la cual Ikue Mori interviene la arena. Parece como si la pista fuera de un álbum diferente, como si hubiera una tormenta en formación. La electrónica de Mori también influye en otros instrumentos y la música más bien se parece a las nuevas composiciones musicales clásicas de Zorn o la banda sonora de un filme expresionista.

Si a usted le gusta los otros trabajos de Zorn en este campo, no se equivocará con este

Fuente para la reseña: Martin Schray para http://www.freejazzblog.org/2014/03/the-gnostic-trio-john-zorn-in-lambeth.html

Track Listing – In Lambeth

1. Tiriel (4:57)
2. A Morning Light (4:45)
3. America, a prophecy (6:17)
4. Through the Looking Glass (3:55)
5. The Ancient of Days (6:55)
6. Puck (3:35)
7. The Minotaur (3:25)
8. The Night of Enitharmon’s Joy (4:55)
9. The Walled Garden (4:32)

Artist List

Carol Emanuel: Harp
Bill Frisell: Guitar
Kenny Wollesen: Vibraphone, Bells
Ikue Mori: Electronics

Apunte: Hoy es un día difícil. Me asalta (más que cualquier otro día) la ausencia de La Bestia Políglota. Para estos días en que las sombras parecen oscurecernos el alma, el refugio, el abrazo invisible, la tibieza en el corazón, la calma, al menos en mi caso, llega con la música. Ciertamente hay infinitas obras que pueden obrar ese milagro, pero elegí estas de The Gnostic Trio porque son las que obsesivamente vengo escuchando en el último tiempo. Música curadora, contra todos los males de este mundo.

Password en ambos casos: presoventanilla



Ketil Bjørnstad

tapa Seafarer's Song
Seafarer’s Song (2004)

El folleto interior de Seafarer’s Song del pianista y compositor noruego Ketil Bjørnstad comienza con una pequeña declaración del autor español Juan José Millás sobre la grave situación del realmente naufragado, el arruinado en nuestras tiempos postmodernos, donde los mensajes de angustia no vienen en botellas, pero si dentro de los reales cuerpos humanos de los refugiados. Esto habla sobre la música incluída aquí. Bjørnstad nos da otro álbum sobre el agua, algo que él ha hecho desde el inicio de su carrera solista para ECM, pero él aquí lo ha hecho de un modo completamente diferente. No hay jazz en Seafarer’s Song, y si; esto es más. Utilizando su banda de largos años, la cual incluye al trompetista Nils Petter Molvær, al guitarrista Eivind Aarset, al baterista Per Lindvall, al bajista Bjorn Kjellemyr, y al violonchelista Svante Henryson, Bjørnstad eleva la apuesta, empleando a la brillante y no convencional vocalista Kristin Asbjørnsen, cuya asombrosa voz camina por el filo del cuchillo entre el gruñido ronco de Kim Carnes y el fraseo jazzero de Victoria Williams. En resumen, Seafarer’s Song es un álbum de rock, aunque de una música rock que nadie ha oído antes porque se inicia en el espíritu del jazz. Bjørnstad ha basado sus letras en los poemas, ensayos y novelas de Homero, Emily Dickinson, Giles Tremlett, Helen Hunt Jackson, Shakespeare, Oscar Wilde, Emily Bronte y Rudyard Kipling. Estas son canciones con el mar en sus corazones, tanto como literal transporte y geográfico y espiritual terreno, y como metáfora de transformación, dislocación, disolución, y redención. La música aquí se arremolina, da vueltas, y ondula, su pulso siempre detectable en la deriva del movimiento y dinamismo, en aquellos momentos en los cuales el caos de un violoncelo fuera de control se encuentra con el sutil lavado de guitarra ambient como en “Tidal Waves”, o en el tiempo de los tambores y guitarras en medio del zumbido modal de las líneas de piano en “He Struggled to the Surface”. Y a travez de todo esto, la voz de Asbjørnsen se eleva por encima, y empuja al oyente dentro de la vorágine que es la esencia de esta música. Pero aquella caótica tensión es balanceada por el otro corazón de esta música: la paz que habita en la profundidad del sonido, de la nostalgia que nos dice que somos humanos, de la aceptación (el dúo de piano y voz que está en “How Sweet the Moonlight Sleeps Upon This Bank”). Las nociones de esperanza, decepción y desaparición flotan y pican la música y las líneas líricas en estas canciones, hasta los dos tracks finales, donde “I Many Times Thought Peace Had Come”, que llama a una promesa y la anula, sólo para comenzar a construir, una vez más, como el violonchelo canta canciones de cada uno de los refugiados desde tiempos inmemoriales. Y el susuro de gracia del piano de Bjørnstad en “Night Is Darkening Around Me”, por Bronte, es un cuento de resolución y un rezo para el rescate. El álbum de algún modo solo se desvanece en el silencio, llevando en su estela el peso, la promesa, y el dolor del desplazado quien busca, contra toda esperanza, un lugar de refugio. Seafarer’s Song es impresionante como obra musical, valiente y resuelta en su visión, y tiene la capacidad de mover a un oyente desde la indiferencia a la empatía y maravilla.

Fuente para la reseña: Thom Jurek para http://www.allmusic.com/album/seafarers-song-mw0001334607

Texto “El mensaje”, de Juan José Millás publicado en el diario El Pais, el 12/09/2003, incluído en las liner notes del disco:

De niños, buscábamos en la playa una botella con un mensaje dentro porque se nos había metido en la cabeza que uno venía al mundo para salvar a un náufrago. No imaginábamos que de mayores, en lugar de encontrar la botella, encontraríamos al mismísimo náufrago. Y no sería uno, sino miles. Ahí están, llegan todos los días a nuestras costas, procedentes de países que se han ido a pique y por cuya borda han logrado saltar en el último instante. Algunos llegan muertos y no nos dejan otra oportunidad que la de enterrarlos, pero los vivos tienen todo lo que se espera de un verdadero náufrago: hambre, sed, pánico, fiebre, frío. Llevamos toda la vida esperándolos y ahora no somos capaces de reconocerlos. A lo mejor resulta que nos conmueve más un grito de socorro escrito en un papel que salido de la propia garganta del desventurado.

De hecho, si encontráramos el mensaje de un náufrago dentro de una botella, nos pelearíamos parar dar con él para contar su historia en exclusiva. Las empresas de alimentación, de ropa, de ocio y de informática pagarían enormes sumas de dinero para apropiarse del cuerpo del infeliz, de modo que la noticia de su salvamento quedara unida para siempre al logotipo de su marca. Los políticos desbaratarían sus agendas para entregar al desdichado las llaves de la ciudad y proveerle de la documentación precisa para que circulara sin problemas. Por fin, dirían algunos, hemos hallado al náufrago cuya salvación justificaba nuestra vida.

En lugar de eso, los burocratizamos con una eficacia tal que cuando la marea abandona sus cuerpos en la playa han dejado de ser personas con una biografía dentro (con dos, en el caso de las mujeres embarazadas) para convertirse en un objeto de consumo de las leyes. ¿Qué diríamos de alguien que frente a una catástrofe natural se pusiera a legislar la catástrofe en vez de acudir en ayuda de los damnificados? Pues eso es lo que están haciendo los políticos: negociar el modo de regular los naufragios, lo que, además de ser una locura, no soluciona el problema, ni siquiera lo alivia. Mientras los cuerpos de los náufragos que han venido a salvarnos se amontonan en el depósito, aún seguimos buscando la botella.

Apunte. El disco “La Notte” fue la puerta de acceso que abrimos al universo musical del pianista y escritor noruego Ketil Bjørnstad, quien tiene una extensa discografía y es uno de los músicos que mejor representa el sonido ECM. Seafarer’s Song es distinto a lo que Bjørnstad hace en ECM, fundamentalmente porque está la entrañable voz de Kristin Asbjørnsen. Pero además hay una banda que vendría a ser un seleccionado de galácticos nórdicos, donde se destacan Svante Henryson en el violonchelo y Eivind Aarset con su guitarra noise y sus efectos, la cual viene como anillo al dedo para la voz ronca de Asbjørnsen. Letras inspiradas en leyendas de la literatura, una buena y humanista intención de denuncia de alguna de las tantas injusticias de este mundo, un pianista casi clásico como Bjørnstad, con músicos que han venido desarrollando la veta del nu-jazz, la electrónica fusionada con el jazz y el ambient (Nils Petter Molvær, el propio Aarset), hacen de Seafarer’s Song un disco emotivo, atractivo y de borrosos límites, como la lenta bruma que da en los muelles.

Track Listing

01. Seafarer’s Song (2:30)
02. He struggled of the surface (6:27)
03. Dying to get to Europe (3:58)
04. Orion (4:48)
05. Tidal Waves (6:08)
06. How sweet the moonlight sleeps upon this bank (3:44)
07. Navigator (5:18)
08. Ung forelsket kvinne (5:41)
09. The Beach (3:40)
10. Her Voice (5:40)
11. Dreaming of the north (5:41)
12. I had been hungry, all the years (2:42)
13. The exile’s line (3:47)
14. When police came they also hit me (4:13)
15. Refugees at the rich man’s gate (6:22)
16. I many times thought peace had come (3:46)
17. The night is darkening round me (5:53)

Music by Ketil Bjørnstad
Music arrangements by the group
Words by Homer/E.V.Rieu, Ketil Bjørnstad after Rory Carroll and
Giles Tremlett, Helen Hunt Jackson, William Shakespeare, Stein Mehren,
Oscar Wilde, Emily Dickinson, Rudyard Kipling and Emily Jane Brontë

Artist List

Ketil Bjørnstad: piano, keyboards
Kristin Asbjørnsen: vocals
Nils Petter Molvær: trumpet
Svante Henryson: cello
Eivind Aarset: guitar
Bjørn Kjellemyr: bass
Per Lindvall: drums

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Michael Blake
noviembre 27, 2013, 8:01 pm
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tapa In The Grand Scheme of Things
In the Grand Scheme of Things (2012)

Michael Blake hace más con menos que cualquier otro saxofonista, con la posible excepción de su ex empleador en The Lounge Lizards, John Lurie. Y a partir de que Lurie se ausentó sin aviso por muchos años -sufriendo la enfermedad de Lyme, hemos escuchado- quizás es el momento de coronar a Blake como el rey de la melodía incompleta.

Por cierto, hace un notable trabajo en los once bosquejos aquí registrados.

Grabado en Vancouver, durante una de las infrecuentes visitas a su tierra natal, In the Grand Scheme of Things, lo encuentra en compañía del tecladista Chris Gestrin, el trompetista JP Carter y el baterista Dylan van der Schyff, todos los cuales parecen compartir su gusto por lo agridulce. Y aunque ellos no están por encima de una buena apertura, “Road to Lusaka” suena como afrobeat cósmico, mientras que la acertadamente titulada “Cybermonk” es bebop bastante directo, salvo por el desquiciado Moog de Gestrin- ellos suenan más simpáticos en las melodías más tranquilas.

“The Searchers”, por ejemplo, se desvanece dentro y fuera de tiempo: a veces se trata de una continua exploración del espacio; en otros es casi melódica, aunque con un sutil aire de amenaza. “Big Smile” raya en lo cómicamente simple, como una canción soul de los ‘ 60 reducida a su más dulce esencia. Y la siniestra “A View of Oblivion” podría ser una oscura meditación en extinción, si no fuera por los repentinos haces de luz que emergen de los teclados hacia el final.

Sutiles referencias al Miles Davis de los ‘ 60 y a la fusión de los ‘ 70 aparecen de vez en cuando, pero contrariamente, el “mood” es contemporáneo y muy personal. Nadie como Blake para hacer música como esta.

Fuente para la reseña Alexander Varty para http://www.straight.com/music/michael-blake-gets-personal-grand-scheme-things

Apunte: Se me ocurrió buscar un significado más allá de la traducción trivial del título del disco y encontré el siguiente, que no sé si será el más acertado, pero si el que más me gustó: “cuando todas las diferentes piezas son consideradas como un todo unificado”. Partiendo de este pomposo y ambicioso título, el nativo de Vancouver y saxofonista Michael Blake, ha hecho un disco que confirma lo que ha venido haciendo a lo largo de su carrera como solista o formando parte de The Lounge Lizards (con el excéntrico y notable John Lurie), o con el Jazz Composers Collective (músicos agrupados alrededor del brillante contrabajista, compositor y etc, etc, Ben Allison): entrar y salir del jazz mainstream con notable facilidad y excelentes resultados. En este disco, en el cual prevalecen los slow & mid tempos, la cosa parece estar en la creación de ambientes electrónicos que siempre tienen un sentido, aún cuando en (pocas) ocasiones parezcan solo ruiditos, y nunca resultan excesivos o invasivos al objetivo de cada track. Blake y JP Carter discursean solos o bien entablan conversaciones que solo elevan el tono cuando la necesidad dramática del tema lo requiere. Encuentro similitudes en “lo que se busca”, entre este disco y la trilogía última de Jakob Bro, por ejemplo, aún cuando son tan disímiles en instrumentación. Esa cosa reflexiva, de ambientes serenos, de silencios tan importantes como la música misma, de emociones profundas pero no sensibleras. Discazo, a mi entender.

Track Listing

01. Road to Lusaka (7:22)
02. Variety Hour (8:18)
03. Cybermonk (5:42)
04. Willie (The Lonely Cowboy) (9:43)
05. The Searchers (8:50)
06. Big Smile (4:16)
In the Grand Scheme of Things
07. View of Oblivion (7:42)
08. Freedom from Exile (6:03)
09. Cordiale Drive (5:47)
10. Treat Her Right (5:44)
11. Serenity Lodge (2:41)
12. Esoterica (bonus track) (5:29)

Artist List

Michael Blake: tenor saxophone
JP Carter: trumpet & electronics
Chris Gestrin: Fender Rhodes electric piano & Moog Micromoog synthesizer
Dylan van der Schyff: drums

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