Preso ventanilla


Frank Woeste with Ben Monder and Justin Brown

tapa Pocket Rhapsody
Pocket Rhapsody (2016)

Siempre me he preguntado cuál es la costumbre para ponerle nombre a los discos de jazz. Será representar un estado de ánimo quizás, o un recuerdo disparado durante su escritura, o el lugar donde fue grabado. Debe ser aún más desafiante cuando hay pocas (si alguna) letras.

En el caso del debut para el sello ACT de Frank Woeste (Pocket Rhapsody / Rapsodia de Bolsillo), el pianista alemán parece haber querido precisión. Antes de escuchar este disco, busqué el significado de rapsodia en Wikipedia: “dividido en episodios o capítulos y sin embargo integrado, de estructuras libres, presentando un amplio rango de estados de ánimo, contrastes, colores y tonalidades”

Vaya si acertó en el blanco con el título. Pocket Rhapsody contiene muchos (si no todos) estos elementos en sus diez temas y justamente es lo que lo hace un mejor disco. Está claro que no se conforma con tener dos temas similares de jazz de 2×4 como plataforma para construir el disco, incorporando nu-jazz, funk, improvisaciones, clásica y drum’n’ bass, aburrido no es. Y entra todo en un bolsillo, además.

El primer tema, “Terlingus”, es un funk de tempo lento, sostenido sobre los más ambientales acordes disonantes de piano hasta que la línea de bajo del teclado empuja respaldada por el repiqueteo del platillo high-hat del baterista Justin Brown. La línea principal de piano de Woeste es simple pero pegadiza, pero se desarrolla y extiende cuando es embellecida por el órgano Hammond mediante la pulsada directa en las cuerdas de piano.

Acorde con la descripción del título, el segundo tema, “Moving Light” da un giro de 90 grados: desenvuelto, en tonos mayores, recordándonos quizás un poco a la receta de Snarky Puppy con fuertes sonidos de bronces sobre un bajo sintetizado y teclados. Un tema agradablemente accesible, tiene sin embargo suficiente filo para asegurar que el oyente no siente demasiado confort.

Este disco es un poco como una tienda departamental. Cada piso, o tema, ofrece un rango dispar de ítems en oferta. En el tercer piso, “The Star Gazer” es todo pizzicato de cuerdas y una letra susurrada y climática de parte de su compañera de sello Youn Sun Nah. vanguardista y repleta de emoción por parte de la autora de la letra y cantante antes de moverse hacia una improvisación almibarada de piano, a esta altura el oyente comienza a entender que Woeste realmente se apega al tema del título del disco.

El mejor tema del disco es el cuarto, “Buzz Addict”, introducido por una secuencia simple de cuatro acordes en el órgano Hammond que parece homenajear al código decimonónico de Samuel Morse antes de que sonidos más tradicionales de piano y solos de batería aparezcan en cuadro, junto con un acompañamiento intrigante de la guitarra de Ben Monder. Tiene un ligero ambiente a aventura espacial, reflejando un viaje tremendamente excitante alrededor de un cosmos musical.

El resto del álbum es igual, las sorpresas están a la vuelta de la esquina. Al modo en que las autopistas son diseñadas con suaves curvas para evitar que los conductores se queden dormidos, la variedad en los temas aseguran que los oyentes no puedan sacar sus ojos de la ruta musical. El ambiente más interesante está en el octavo tema, “Nouakchott”, donde el trompetista Ibrahim Maalouf provee una transgresora paleta árabe que atrae la mente del oyente hacia visiones de dunas, wadis (cauces secos propios del clima desértico) y el barullo del mercado persa, en un tema escrito en viajes de Woeste a la región, financiados por el Instituto Goethe.

Este es un buen disco con un sonido transgresoramente idiosincrásico. No suena como cualquier otro de este momento y Woeste nos ha provisto con un disco que no necesariamente satisface catalogándolo como jazz. Es más que eso.

El disco tiene una de las tapas más linda que he visto en mucho tiempo, una colorida imagen del artista Terry Winters contra un fondo blanco puro. Es muy agradable, como la música en su interior.

Fuente para la reseña: Rob Mallows para: http://www.londonjazznews.com/2016/01/cd-review-frank-woeste-pocket-rhapsody.html – Traducción: Nicolobo Ramos!

Apunte de Nico: ¡Que discazo este Chelito! Uno de mis preferidos en el año 2016, y sigue girando. Un disco bien en la tradición MCQ/Preso (si es que algo así existe) en el sentido apuntado por el comentario de Rob Mallows: esto es algo más que jazz. Definitivamente está en esa línea que cruza muy satisfactoriamente distintos estilos tomando sin prejuicios lo que más le guste al autor de aquí y allá.

El comentarista utiliza muchas veces el término “ambiental” lo cual es muy apropiado porque este disco, más allá de alguna ráfaga aislada, no contiene grandes despliegues de virtuosismo (a pesar de que los músicos que participan son todos grandes ejecutantes de sus respectivos instrumentos), sino que se concentra en lograr lo que llamaría “momentos musicales”, esos en que el grupo está alcanzando un clímax, para disolverlo y volver a empezar con otro. Música también descripta como cinemática porque por momentos parece una banda sonora de películas, en ese sentido también participa de algo del mejor espíritu del rock progresivo (ausente el virtuosismo explícito y extremo, quedan los ambientes). El tema “Pocket Rhapsody” condensa bien el espíritu del disco, porque en el mismo se resume un poco todo lo que el disco es, en una suite de poco menos de nueve minutos. Y también cabe mencionar que este espíritu se ve apoyado por el uso (no tan habitual para las épocas actuales) de recursos típicamente “progresivos” como interludios, introducciones y hasta encadenando algunos temas entre sí (sin dejar silencios –o muy breves- entre ambos).

Hay que destacar la inteligencia de Woeste de rodearse de efectivos colaboradores, si bien las teclas tienen un amplísimo dominio en la paleta sonora del disco. Monder aporta sus clásicas intervenciones poco convencionales (siempre me pregunto en estos discos cuánto escribe el autor y cuanto espacio le deja a sus colaboradores). Y el batero Brown, una estrella en pleno ascenso (tocó ya en varios discos buenísimos, síganle la ruta que no los va a decepcionar…) le da al disco lo que éste precisamente necesita, sin pasarse de firuletes pero dándole sin descanso cuando hace falta. Y los colaboradores, que decir de ellos. Las cuerdas son muy importantes en este disco, no sólo cuando “pizzicatean” sino en distintas líneas que complementan lo que hace Woeste en el disco, y se lucen en la intro de “Nouakchott” una pieza fantástica en sí misma más allá del tema al que introducen y en la balada final “Melancholia”. Sólo me hubiera gustado escuchar un poquito más de Youn Sun Nah (Woeste fue el pianista de las primeras formaciones de la cantante), pero el tema en donde canta ella es una joyita que no tiene desperdicio.

El comentario sólo hace alusión a 4 o 5 temas, pero la verdad es que es todo muy, muy parejo, de alto nivel, siendo muy difícil destacar un tema sobre otro.

Para el que quiera verle las caras a los quías y se dé maña con el inglés o el francés (Woeste es un alemán que hizo su carrera principalmente en Francia), este video de ACT está bueno (y veo con alegría que coincide bastante con lo que se dice en todas estas líneas): https://www.youtube.com/watch?v=oQLeZMY59xo

 

Track Listing

01. Terlingua (Woeste, Frank) (6:16)
02. Moving Light (Woeste, Frank) (6:00)
03. The Star Gazer (Woeste, Frank / Nah, Youn Sun) (6:36)
04. Buzz Adidct (Woeste, Frank) (6:51)
05. Interlude (Woeste, Frank) (2:00)
06. Pocket Rhapsody (Woeste, Frank) (8:13)
07. Intro Nouakchott (Woeste, Frank) (1:39)
08. Nouakchott (Woeste, Frank) (7:50)
09. Mirage (Woeste, Frank) (5:39)
10. Melancholia (Woeste, Frank) (3:43)

Artist List

Frank Woeste: piano, Fender Rhodes, organ & bass synth
Ben Monder: guitar
Justin Brown: drums

Guests:
Ibrahim Maalouf: trumpet on 02 & 08
Youn Sun Nah: vocals on 03
Sarah Nemtanu: violin
Gregoire Korniluk: cello

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Adam Rogers
diciembre 25, 2017, 5:02 pm
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tapa DICE
DICE (2017)

En algún momento en el tiempo, la fusión perdió su camino. Algunos dicen que nunca realmente tuvo una dirección lo suficientemente firme, existiendo sólo como un símbolo de exceso, potencia y virtuosismo para empezar. Pero quienes están empapados de este tipo de música de los ’70s y principios de los ’80s, sabemos la verdad: una mezcla perfecta de líneas trepidantes, un melodicismo “un paso más allá”, hazañas de atrevidos e impresionantes grooves, llevaron la música a grandes alturas en su primera década, llegando a un punto que nunca ha sido igualado o duplicado desde entonces.

En lugar de vivir en una celebración de convergencia estilística y unidad, la fusión se convirtió en una palabra sucia en los decenios que siguieron, desdeñada por una creciente facción de puristas, enredada por quienes ponen la complejidad y el atletismo por encima de la accesibilidad, y oscurecida por aquellos que realmente nunca escucharon el mensaje de la manera correcta en primer lugar. Pero todo no es perdido. El guitarrista Adam Rogers ha entregado DICE, recordándonos las virtudes de esta muy calumniada música, mientras la extiende a un nuevo reino de su propia creación.

Si bien el mencionado proyecto se centra claramente en un estilo específico de música, la verdad es que realmente no importa como llamen a esto. Fusión para modernistas, el arte del groove postmoderno, y jazz electro-hypno son todas descripciones absolutamente finas que dicen bastante sin realmente decir algo absoluto. Las palabras solamente no bastan. Simplemente tienes que escuchar esto para realmente obtenerlo. Rogers, el bajista Fima Ephron, y el baterista Nate Smith traen su larga historia juntos a través de gestos agresivos, fluídos grooves, desvíos alucinantes y abrasadores solos. Si el nombre “Trio of Doom” no hubiera sido adoptado, estos muchachos podrían tomarlo, sin ninguna excepción.

Mientras que la posición de Rogers como uno de los mejores guitarristas en esta tierra fue creada hace bastante tiempo, DICE deja claro que él no es de dormirse en los laureles. Con “L The Bruce”, Rogers trae una peculiar sensibilidad en línea con una coreografía de apretada rítmica, en “Flava”, él ataca los sentidos, a través de “Elephant” combina líneas lisas y alucinante técnica y, durante un viaje a través de “Crazy” (asociado con Patsy Cline) guarda los grandes cañones y se centra en la pura belleza de la canción como vista a través de un prisma vidrioso. En una pista Rogers podría estar entregando el solo para finalizar todos los solos, pero en otra podía reducir la esencia de Mississippi Fred McDowell en un raga espiritual melódicamente atractivo de seis minutos. Usted no sabe adonde va a llegar Adam Rogers desde un momento o una canción a la siguiente, pero usted sabe que va a ser algo.

Hay muchos puntos en el disco donde el trabajo de producción y overdubs añaden mucho a la mezcla -el uso de loops y samples para espesar el entorno, es un barniz complementario pintado encima del jugueteo del trío, las submarinas adiciones a “Sea Miner”- pero dichas mejoras no deberían quitarle las crudas verdades en torno a estos tres. Cuando se mira más allá de todo ello, lo que queda es un increíblemente sofisticado “power-and-pocket” trío que es tan inteligente como muscular. DICE, no sorprendentemente, lo entrega en cada nivel.

Fuente para la reseña: Dan Bilawsky para https://www.allaboutjazz.com/dice-adam-rogers-self-produced-review-by-dan-bilawsky.php

Apunte: En plan “Hendrix Experience”, Adam Rogers ha entregado con DICE unos de los discos más intensos, divertidos y estimulantes del año 2017. Rockeando, funkeando, deformando todo, Rogers & Co le dan vida a la fusión del Siglo XXI. Altamente recomendable!

Track Listing

01. Dice (6:51)
02. Chronics (8:21)
03. Sea Miner (6:30)
04. The Mystic (For Fred McDowell) (6:06)
05. The Interlude (2:20)
06. Flava (5:22)
07. Elephant (4:22)
08. Crazy (4:53)
09. Lthe Bruce (7:58)
10. Seven (3:05)

Artist List

Adam Rogers: electric guitars, clarinet, bass clarinet, Korg ms 20 synthesizer; Mellotron; Koestler wind organ; Fender Rhodes; percussion; samples, loops
Fima Ephron: electric bass
Nate Smith: drums

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Taylor Haskins

tapa Gnosis
Gnosis (2017)

Si recorres su producción discográfica, no hay un momento en que el trompetista Taylor Haskins haya sido normal. Sus primeras grabaciones muestran un conocimiento intuitivo de los puntos de encuentro entre el post-bop y el indie-rock, y su agudeza en esa área en particular, resultó en una música que rivalizó con las que otras almas afines, tales como Ben Allison y Kneebody estaban haciendo en ese momento. El paso del tiempo vio evolucionar el sonido de Haskins hacia la música que se centra cada vez más en las posibilidades melódicas y cómo podría prosperar en diferentes entornos. Allí estaba el folk-jazz “Americano Dream (2010)”, la cuerdas de cámara de “Fuzzy Logic” (2014) y el proyecto electro-acústicos del 2011, “Recombination”. Mientras que una fuerte presencia electrónica no es nada nuevo para Haskins, Recombination fue emblemática de algo más definitivo. Su más reciente grabación, Gnosis, se presenta mucho más a sí misma como la penúltima visión de esa área en particular de la exploración.

“Hazy Days” es hipotética banda sonora para una AI (*) que está siempre en movimiento. Los teclados electrónicos cantan en idiomas robóticos que se funden con el beat propulsado como subtexto del baterista Nate Smith, y la estructura de la canción emerge intermitentemente desde la nube de efectos electrónicos. “View From Here” es prácticamente el mismo enfoque, pero se ha liberado de las nubes, y la dirección de la canción se enfoca con claridad. Gran parte de este cambio es directamente atribuible a la guitarra y el contrabajo de los invitados Nir Felder y Fima Ephron, que profundizan las texturas electrónicas mientras que trazan una ruta directa para atravesar la melodía. Esto es un resultado similar para su tratamiento de “Equal Night”.

Hay un gran número de invitados en Gnosis, y es refrescante cuánto el líder de la sesión les da espacio para dejar su impronta. La pista del título “Gnosis”, el efecto etéreo de la alto flauta de Jamie Baum empuja a la trompeta de Haskins a alturas aún mayores con el más gentil de los empujones, mientras Brandee Youger dirige su arpa para cubrir aquellas convergencias armónicas con las motas diminutas de melodía, como si fuera la luz del sol que brilla sobre la superficie ondulada del mar. Y luego está el contraste de los sonidos orgánicos del trombonista Josh Roseman y la percusión de mano de Daniel Freedman con la electrónica en “Lost Worlds”, y cómo su tono es el efecto calmante de un sol naciente al final de una noche maníaca. Más diversión en contraste se encuentra en la forma en que la pulsante corriente submarina del bajo eléctrico de Todd Sickafoose es muy diferente de la expresividad salvaje del tecladista Henry Hey y aún así, suenan unidos.

Este es, por lejos, lo más diferente que Haskins ha sonado desde el principio de sí mismo y desde el pack, ahora. Y, teniendo en cuenta dónde comenzó, y los lugares a donde el jazz moderno ha avanzado, es un logro notable. Es también un poco más fascinante. Y mientras Gnosis se comporta como un punto de inflexión en la continua evolución de un artista, también podría ser otro punto de partida. Es algo por lo que vale la pena esperar.

(*) AI (Artificial Intelligence: inteligencia artificial)

Fuente para la reseña: Dave Sumner para http://www.birdistheworm.com/recommended-taylor-haskins-gnosis/

Apunte: En la oportunidad de haber escuchado la discografía de Taylor Haskins, destacamos el hecho de los cambios de direcciones musicales que el talentoso e inquieto trompetista imponía con cada nuevo disco. Gnosis de alguna manera retoma lo iniciado en Recombination, pero en esta oportunidad el impacto que produce es mucho mayor. Haskins está volando ahora por cielos donde también planean, Nils Petter Molvaer, FORQ, Rudder, Jason Lindner, los últimos Christian Scott aTunde Adjuah y Erik Truffaz y también, un poco, los Snarky Puppy, por mencionar algunos casos conocidos en MQC/PV. La electrónica que a veces conspira contra la emoción, en este caso está tan bien gestionada por Haskins, que si algo se puede decir de Gnosis es el poder que tiene de atraparte desde el primer track para soltarte cuando se apaga el último. Párrafo aparte para los músicos que forman parte de esta grabación: entusiasma de inmediato el solo hecho de leer la nómina. Esto es genuina y fascinante fusión del siglo XXI, producto de la apropiación sin ataduras que han hecho estos jovenes del legado musical de mediados del siglo XX para acá.

Track Listing

1. Hazy Days (feat. Nate Smith) (5:07)
2. The View from Here (feat. Nir Felder) (5:48)
3. Gnosis (feat. Brandee Younger & Jamie Baum) (4:15)
4. Equal Night (feat. Henry Hey) (7:38)
5. Circle Theory (3:30)
6. Lost Worlds (feat. Josh Roseman) (4:14)
7. Artificial Scarcity (3:01)
8. Plucky (feat. Daniel Freedman & Brandee Younger) (3:27)
9. alt_X (6:22)

Artist List

Taylor Haskins: analog EVI, synthesizers, piano, programming, trumpet
with:
Nate Smith: drum set
Fima Ephron: electric bass (2,4)
Brandee Younger: harp (3, 8)
Nir Felder: guitar (2, 4)
Henry Hey: rhodes & wurlitzer electric pianos (4, 7, 9)
Josh Roseman: trombone (6)
Todd Sickafoose: acoustic bass (3, 7, 9)
Daniel Freedman: percussion (6, 8)
Jamie Baum: alto flute (3)

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Christian Scott aTunde Adjuah

tapa Stretch Music
Stretch Music (2015)

Escuchar la banda del joven trompetista negro Christian Scott aTunde Adjuah puede producir de todo, menos indiferencia. Desde el comienzo, su música te conmueve, hace emerger sensaciones viscerales, estremece por momentos, por momentos da lugar a ritmos y melodías festivas y dionisíacas, y por momentos convoca tensiones propias de la lucha, de la épica. Al mismo tiempo nos lleva a paisajes sonoros y emocionales que pueden también resultar familiares al amante de ciertas bandas de rock como Joy Division o Radiohead. Hay algo en ese paisaje musical que de alguna manera interpela al oyente.

El ensayista y activista por los derechos civiles (entre un largo etcétera) Leroi Jones señala, refiriéndose al jazz y su crítica, que “la música de los negros es esencialmente la expresión de una actitud, o una colección de actitudes, acerca del mundo, y solo secundariamente sobre el modo de hacer música.[…] Las notas de un solo de jazz, cuando aparecen, existen como tales por razones que son musicales pero solo de manera concomitante. Los alaridos de Coltrane no son ‘musicales’, pero son música, y una música muy conmovedora. Los gritos de Ornette Coleman son musicales solo una vez que se comprende la música que su actitud emocional intenta crear. Esta actitud es real, y quizás sea el aspecto más singular e importante de su música.”

En el caso del joven trompetista de Nueva Orleans y de su joven banda, ese mundo lleva la marca de la opresión, persecución y violencia policial de los negros afroamericanos en Estados Unidos, tal como pusieron nuevamente arriba de la mesa los nuevos casos de brutalidad policial racista la semana pasada, y que ha dado lugar a movimientos de lucha como #BlackLivesMatter.

Christian Scott aTunde Adjuah, a sus 33 años, ya es un músico, compositor y productor de jazz consagrado. Dirige una joven banda de tremendos músicos (Elena Pinderhughes, flauta; Braxton Cook, saxo alto; el exquisito Lawrence Fields, piano; Dominic Minix, guitarra; Kris Funn, contrabajo; y el alucinante Corey Fonville en batería) con la que gira por el mundo y con la que ya lleva grabados 8 discos. Forma parte de una generación de nuevos músicos de jazz norteamericanos tan disímiles como talentosos, entre los que podemos incluir a Robert Glasper, Kamasi Washington, Esperanza Spalding, Thundercat y su hermano Ronald Jr, entre otros, que comparten un afán por ir más allá las fronteras tradicionales del género, y acercarse a géneros populares en la juventud. Lo que significa, el lector ya habrá adivinado, que transitan por el universo del hip hop. En esto no hay originalidad, ya que es un camino que en su momento recorrió el último Miles Davis, que lejos de respetar las fronteras preestablecidas, encontró en el hip hop una estética y una energía bullendo desde una juventud oprimida. Por cierto, en este otro universo, hay un planeta con un campo gravitacional musical común enraizado en esa opresión racial alrededor del cual orbitan estas nuevas estrellas, se trata de Kendrik Lamar.

Pero en el caso de aTunde Adjuah sus influencias van más allá, y constituyen claramente su música, a la que él mismo llama, marcando esta amplitud, “stretch jazz”: “Estamos tratando de estirar –no reemplazar– las convenciones rítmicas, melódicas y armónicas del jazz para abarcar todas las formas, lenguajes y culturas posibles”, dice en uno de sus discos. Así, además de las notable amplitud de referencias dentro del jazz, desde las más obvias (Miles, Coltrane, Monk, etc.) hasta las del latin jazz, lo vemos tocando con raperos y portando su remera de Joy Division como un estandarte mientras algo de la oscuridad de la banda británica se cuela en sus composiciones. También lo podemos encontrar de repente compartiendo escenario con Tom Yorke y Flea y su banda Atoms For Peace, tocando “The eraser”. De hecho, el cantante de Radiohead es una de sus referencias musicales, comparten una amistad y su propia versión del tema es estremecedora.

Pero aquellas son solo algunas fuentes de inspiración del torbellino interior que levanta el “stretch jazz” de aTunde Adhjuah cuando lo escuchamos. La fuente, retomando a Leroi Jones, hay que buscarla en esa relación con el mundo social del artista. Y en este caso, ese contexto se hace explícito, y nos encontramos una búsqueda conciente del jazz como forma de expresión de denuncia, crítica y lucha: “Una de las cosas que me molesta de una gran cantidad de músicos es que sé que a diario ven una gran cantidad de cosas jodidas pasando, y tienen sentimientos sobre esas cosas. Pero en lugar de escribir sobre eso, ves canciones en sus álbumes llamadas ‘silla roja’… me importa un carajo una silla roja… Cuando la gente mire atrás dentro de 30 años y trate de averiguar lo que teníamos que decir, o cómo nos sentíamos acerca de cualquier cosa, no lo sabremos, porque la música se está plagando de ‘sillas rojas’.” (1)

En la mayoría de los temas, los títulos de los temas hablan por sí solos: “Danziger”, por ejemplo, hace referencia a los disparos policiales desde el puente Danziger seis días después de que el huracán Katrina azotara New Orleans, que se llevaron la vida de dos afroamericanos e hirieron a otros cuatro, ninguno de los cuales estaba armado ni había cometido ningún delito. Esta búsqueda estética abarca a toda la banda: una vez, grabando “Dred Scott”—inspirada por la historia del esclavo que demandó por su libertad ante la corte suprema y perdió, sufriendo una muerte cruel por tuberculosis— algo faltaba. “Habíamos grabado tres o cuatro veces —recuerda Kris Funn, el bajista—. Él paró toda la sesión y se puso serio como la mierda… prácticamente nos dio una biografía de 10 minutos de Dred Scott, y nos dijo ‘ahora pónganse en sus zapatos, y pongan el instrumento en sus manos. Y como sea que se sientan, pongan eso en su interpretación.’”

Las raíces esclavistas de la opresión del pueblo afroamericano son obviamente parte del universo de Christian Scott aTunde Adjuah, y el lo plantea de entrada: siguiendo una tradición bastante extendida en los 60s y 70s (recordar a Muhammad Alí, o el mismo Leroi Jones, que adoptó el de Amiri Baraka), agregó dos apellidos africanos al original legal. “Acepto el hecho de que ‘Scott’ sea parte de mi linaje y de mi historia —dice—, y no soy el tipo de persona ve en el nombre algo inherentemente malo, negativo o malicioso solo porque este viene de alguien que compró a tu familia. Pero en el otro extremo también reconozco que mi historia va más allá de los Estados Unidos.”

Proveniente de una familia humilde de artistas (padre artista visual, hermano director de cine, y un tío, Donald Harrison Jr., reconocido saxofonista alto, que lo inició en el instrumento), cuenta a quien quiera oir (se pueden leer varias entrevistas en la web) cómo sintió de chico la opresión de ser afroamericano. Cuando tenía diez años, por ejemplo, su amigo Byron murió en sus brazos luego de una balacera: “me afectó enormemente, porque era mi amigo. Pero eran todos mis amigos. Me acuerdo de ser chico y que te digan ‘cuando tengas 18, todos tus amigos van a estar muertos o en la cárcel’. Y vos pensás que es una broma cuando sos chico. Cuando tenés 14 y ves que pasa de verdad, te afecta.”

“Ku Klux Klan Police Department” (“Departamento de Policía Ku Klux Klan”, como se nombra popularmente a la policía por su racismo) abre el tremendo Yesterday You Said Tomorrow (Ayer dijiste mañana), su octavo disco, y el trompetista aprovecha en cada presentación en que puede para explicar el origen de la canción (y trata de hacerlo con todas, al punto de editar un disco con introducciones a algunos de sus temas). A continuación transcribimos su relato y dejamos al lector frente a frente con la música de Christian Scott aTunde Adjuah.

“Esta es una canción que compuse sobre un tema realmente serio. Cuando compuse el tema, este se encontró en realidad con un montón de desprecio de mucha gente en esta cultura en particular. Nosotros tocamos stretch music, que es como llamamos a nuestra música, pero básicamente es una forma de jazz, y el tema fue compuesto a partir de una experiencia que tuve en mi barrio de Nueva Orleans con un grupo de oficiales de policía. Me arrastraron una noche, me apuntaron con sus armas sin ninguna razón, diciéndome que me desvista y que me tire al suelo, y –supongo– que los deje hacer lo que sea que quisieran hacerme. No había hecho nada malo, estaba volviendo a casa de una actuación con una gran banda llamada Soulive, este auto de policía sigue al mío por 9 cuadras, me tiran el vehículo encima, y lo próximo que se es que mi auto está todo rodeado, los jefes de policía salen del auto y me ponen un revolver en la cabeza, me dicen que salga del auto, me saque la ropa y me tire al suelo. No había hecho nada malo así que les pregunto por qué me están deteniendo, y me dicen que me calle, que ellos eran mis jefes, la autoridad, y que iba a hacer lo que ellos dijeran. A lo que les digo que yo pago mis impuestos y que no los considero mis jefes, y que me tienen que decir por qué me detienen. […] Lo próximo que me dice es que si no obedecía mi madre me iba a tener que buscar en la morgue. Al rato aparecieron oficiales de más alto rango, así que tenía varias patrullas apuntándome a las 3 am. Finalmente me permitieron irme.

Volví a casa de mi madre en Nueva Orleans, con una mezcla de sensaciones: enojado, pero también herido. Pensando en porqué lo habían hecho, vinieron a mi mente un montón de insultos racistas que me tiraron esos oficiales […] Volví a casa… Y después de pasar una noche terrible decidí que lo más inteligente que podía hacer era componer un tema que representara con precisión el rango de emociones que sentí en ese momento, de modo de iluminar a mucha gente que estas todas todavía pasan.[…] Yo nací en Nueva Orleans, y las cosas que ví y sentí mientras crecí contrastan con la brutalidad policial con la que veo hoy. La primera vez que escribí el tema, la gente me miraba como si estuviera siendo sensacionalista, como si lo que estaba diciendo no fuera cierto. […] Y es loco porque desde otras culturas te hacen ver como si todos acá fuéramos parte de un elemento criminal, y esta fuera nuestra vida normal, y nos mereciéramos lo que nos pasa. Completamente falso. […] Vamos a tocar este tema convencidos de que esta nueva generación tiene la oportunidad de crear su propia realidad… si no empezamos ahora, mis hijos o tus hijos van a heredar esa situación. Entonces, este último tema es un tema sobre el abrumador racismo contra los latinos, negros en especial afroamericanos que en este país específicamente distingue a la policía, y se llama ’Ku Klux Klan Police Department’.”

Excelente Nota de Juan Duarte para http://www.laizquierdadiario.com/El-jazz-como-denuncia-del-racismo-policial

Apunte: Desde su debut discográfico allá por el año 2002, la crítica especializada ha insistido (no sin razón) en querer atribuirle la herencia musical de Miles Davis a Christian Scott aTunde Adjuah. Con algunos altibajos en la calidad de sus registros, pareciera que con Stretch Music al menos una parte de esa herencia pudiera empezar a justificarse. En primer lugar en la toma y expresión de conciencia de pertenencia a su comunidad y en segundo lugar en el estiramiento de los límites de su música, partiendo casi del punto donde llegó Davis antes de su muerte. Como quiera que sean las cosas, Stretch Music es un grandísimo álbum de combativas declaraciones musicales. Espero lo disfruten.

Track Listing

01. Sunrise in Beijing (Feat. Elena Pinderhughes) (5:04)
02. TWIN (4:15)
03. Perspectives (4:22)
04. West of the West (8:07)
05. Liberation over Gangsterism (Feat. Elena Pinderhughes) (4:09)
06. The Corner (Feat. Braxton Cook) (1:34)
07. Of a New Cool (7:34)
08. Runnin 7’s (2:07)
09. Tantric (4:24)
10. The Last Chieftain (Feat. Matthew Stevens) (7:11)
11. The Horizon (2:10)

Artist List

Christian Scott aTunde Adjuah: Trumpet, Sirenette and Reverse Flugelhorn
Elena Pinderhughes: Flute
Braxton Cook: Alto, Straight Alto
Corey King: Trombone
Cliff Hines: Guitar
Lawrence Fields: Piano, Fender Rhodes
Kris Funn: Bass
Corey Fonville: Drums, SPD-SX pad (tracks 1, 2, 3, 4, 5, 7, 8, 9, 10)
Joe Dyson Jr.: Pan African Drums, SPD-SX (tracks 1, 2, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11)
Special Guests:
Matthew Stevens: Guitar (tracks 4, 5, 7, 10)
Warren Wolf: Vibes (tracks 3, 7)

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FORQ
julio 30, 2016, 7:47 pm
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tapa FORQ
FORQ (2014)

Conformado por el fundador de Lost Tribe, Adam Rogers en guitarra (Michael Brecker, Chris Potter, Norah Jones, Joe Jackson, Cassandra Wilson, Paul Simon). el fundador de Rudder, Henry Hey en teclados (Jeff “Tain” Watts, Joe Locke, Chris Botti, Bill Bruford, Seamus Blake, David Bowie, Empire of the Sun), el fundador de Snarky Puppy y ganador de premio Grammy, Michael League en bajo (Kirk Franklin, Wayne Krantz/Ari Hoenig Quartet, Lalah Hathaway), y Jason “JT” Thomas en batería (Roy Hargrove’s RH Factor, Marcus Miller, D’Angelo), Forq es un conjunto estelar, pero con el espíritu y la coherencia de una banda de garaje.

Aunque establecido en la ciudad de Nueva York, el grupo mantiene un sutil acento de Texas, donde Michael League y Jason Thomas establecieron una rápida amistad y una relación musical a través de casi dos años de conciertos semanales con el legendario tecladista Bernard Wright en trío. Al trasladarse a la costa este, League se asoció con Henry Hey y Adam Rogers (quienes son vecinos del East Village, por coincidencia) para formar un grupo profundamente arraigado en aquel groove sureño distintivo, pero con el fuego y la inventiva por el cual Nueva York es conocida. Hey y Rogers contribuyen con todos los temas menos una de las pistas en el álbum debut de Forq, una mezcla de material feroz, juguetón y emotivo. Este es el cocktail Texas-encuentra-Manhattan que ha creado un sonido rico tanto en inteligencia musical como de bolsillo innegable.

Fuente para la reseña: http://www.ticketline.co.uk/forq#bio

Track Listing – FORQ

1. Grout (6:11)
2. Fire Song (5:12)
3. Starchy (5:52)
4. Mångata (7:53)
5. Viridiana (10:37)
6. Earflower (5:23)
7. Stella (8:10)
8. The Hard Way (6:21)

Artist List

Michael League: bass
Jason “JT” Thomas: drums
Henry Hey: keyboards
Adam Rogers: guitar

tapa Batch
Batch (2015)

La unión entre el bajista/compositor/productor Michael League y el conjunto de jazz-fusión Snarky Puppy ha sido fructuosa y próspera, con nueve álbumes hermosos y dos más en camino. Aunque él pueda parecer el bandleader modelo, ha sido conocido alrededor de Forq. La segunda producción discográfica de Forq es un signo seguro de buenos dientes, con el cuarteto capaz de League, Chris McQueen (guitarra), Henry Hey (teclados), y Jason Thomas (batería), empujando las expectativas de escucha mientras giran a través de una diversa mezcla de influencias.”Gerrard” comienza como algo entre “Take Five” de Dave Brubeck y “Third Stone From the Sun”de Jimi Hendrix antes de que los Doors entren sin permiso con un solo psicodélico de órgano. “Burr” suena a John Scofield que está de juerga con la Tribal Tech, como una borracha flauta Mellotron se tambalea a lo largo a un sucio blues shuffle. “Lenburu” sacude juntos los elementos de Weather Report, Brand X, y Headhunters-era-Herbie Hancock con condimento latino para una pista que realmente cocina. Si tiene un paladar para las travesuras musicales, hay un lugar para usted con Forq.

Fuente para la reseña: Matt Swanseger para http://www.eriereader.com/article/forq–batch

Track Listing – Batch

1. Lymaks (6:14)
2. Crush (5:36)
3. Burr (5:02)
4. Ultra-Violet (5:21)
5. 635-South (2:28)
6. Lenburu (5:14)
7. Gerrard (7:58)

Artist List

Henry Hey: keyboards & khan
Chris McQueen: electric, baritone, & Hammertone guitars
Michael League: electric bass, Moog keybass, & celeste
Jason “JT” Thomas: drums, percussion, & celeste

Apunte: Impulsado por Michael League, bajista del grupo de jazz/fusión Snarky Puppy (tal vez el más mimado del momento en este género), FORQ es ante todo una reunión de amigos. League de manera simple, cruda y divertida declaraba sobre los propósitos de esta banda: “Teníamos la idea de empezar una banda que fuera grande en groove y exploración sónica, sin quedar atrapados en los enganches del moderno mundo del jazz. Nosotros queremos tocar mierda con personalidad, carácter y no cosas frikis y sesudas. También, queremos que la gente sacuda sus culos. Pienso que la banda tiene un muy duro sonido estilo NYC, que es industrial, pero también innovador, y también tiene algún serio sabor de Texas, considerando que dos de los muchachos son de allí (JT y Chris) y que todos vivimos allí durante diferentes períodos diferentes de tiempo”. Ya saben amigos, para subir el volumen y mover las cabezas.

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Jessica Lurie

tapa Tiger Tiger
Tiger Tiger (2005)

Un delicado homenaje a la música popular y una fusión de diferentes tradiciones culturales: estos son los principales elementos que hacen de Tiger Tiger un álbum eficaz. Jessica Lurie, alto saxofonista conocida por el gran público sobre todo por colaboraciones con artistas del calibre de Bill Frisell, se presenta en este álbum alternándose entre el saxófon y la voz. Y se trabaja a menudo para oír la diferencia: uno y otro son tratados de modo pasional y caliente, tanto que el uno retoma y continúa el discurso empezado por el otro. Manifiesto del disco podría ser “Surfarara”, una pieza recuperada de la tradición popular siciliana pero filtrada tanto por un estilo puramente jazzístico como por el influjo “árabe” del oud. Naturalmente, el acercamiento no tiene nada forzado: son bien conocidas las uniones que la música del Sur de Italia tiene con la tradición árabe y medioriental.

Excelente en todo el álbum el aporte de la batería y las percusiones de Zeno De Rossi, siempre particularmente acertado y capaz de dar un mood único y personal a cada pieza. Justo para aumentar la mezcla de estilos, inmediatamente después de “Surfarara” viene “Panonza 2”, que después de una corta introducción de saxofón solista, rompe en un tenso funky del que se adueña el bajo eléctrico de Siniscalco: un entreacto de menos de dos minutos, pero decididamente acertado. Todavía en primer plan el bajo eléctrico de Siniscalco en el bonito “Trauma e Discourse”, escrito por la misma Lurie, frenético e intenso. Sobre la estela de ritmos bastante corridos también está “The Panther” en el que se entrelazan diálogos entre el acordión de Sinigaglia y el saxofón. Y aún: “If Only One Were An Indian” es el recitado de una poesía de Kafka sobre un sutil acompañamiento de contrabajo y acordión, un esquema dialógico que se repite, aunque de forma diferente, en el atmosférico “The 43rd Day”.

Entonces, de “Everybody’s Got To Eat Sometimes” una especie de homenaje jazzísticamente releído, muy original, del r’n’b, con la caliente voz de Lurie especialmente adecuada a este rol -a la melancólica “Imagine Mobile”, de la burlesca y cabaretera “Devils Song” (una suerte de variación del tema de “Everybody’s Got To Eat Sometimes”), a las piruetas hard bop de “Baba Yaga’s Seven League Boots”, el disco es una exitosa mezcla de almas musicales intensamente diferentes, que pero vienen a encontrarse en unidad gracias a la sobresaliente personalidad musical de cada miembro individual del grupo, cosa que le regala a Tiger Tiger una insospechada consistencia de fondo.

Fuente para la reseña: Diego D’angelo para http://www.jazzconvention.net/recensioni/recensione444.html

Apunte: En el año 2005, Lurie grabó el excelente “Licorice & Smoke”, para el cual agrupó una banda de tremendos músicos (Nels Cline, Todd Sickafoose, Scott Amendola). Ese mismo año, un poco después, en Italia y con músicos italianos, grabó Tiger Tiger. Jazz, folk, funk, klezmer, música latina, vanguardia, son los ingredientes principales que pone Lurie en la olla donde cocina su música. El sabor final lo da el carácter festivo, el humor, el desenfado y el talento (por supuesto!) con que afrontan las composiciones. No sé si es una obra mejor o peor que “Licorice & Smoke”; en todo caso es un muy buen testimonio de lo todo lo bueno que hacía Lurie por esos días. Saludos!

Track listing

01. The Place That You Come From (3:48)
02. Hunger Artist Theme (3:41)
03. Surfarara (7:51)
04. Panonza 2 (1:37)
05. The Panther (6:34)
06. If Only One Were An Indian (1:56)
07. Trauma & Discourse (4:30)
08. The 43rd Day (3:23)
09. Everybody’s Got To Eat Sometimes (4:15)
10. Imagine Mobile (6:54)
11. Wires (2:57)
12. Devils Song (4:32)
13. Baba Yaga’s Seven League Boots 6:36
14. Panonza 1 (0:44)
15. Undeclared (5:18)

Artist List

Jessica Lurie: alto saxophone, voice, effects
Zeno De Rossi: drums, bongos & tambourine
Danilo Gallo: double bass
Marco Siniscalco: electric bass, electronics, tracks 4,7,10,13 & 14
Thomas Sinigaglia: accordion

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Jason Lindner

tapa Now vs Now
Now vs. Now (2009)

En el debut del proyecto Now vs. Now, el tecladista y compositor Jason Lindner se aferra a un enfoque multilingüe y multifacético para transmitir un mensaje mundial de paz a través de la no-violencia. El grupo incluye a Panagiotis Andreou en el bajo eléctrico y al baterista Mark Guiliana, proporcionando un núcleo para el grupo multiétnico de artistas; Lindner ha decidido aumentar su trío: Baba Israel recita su poesía así como proporciona la base de beat-box; el trompetista Avishai Cohen y la saxofonista Anat Cohen añaden ambos la coloración de los bronces; Yosvany Terry pasa con la percusión Afrocubana en el chekere; Kurt Rosenwinkel se destaca en la guitarra; el poeta Frances Velasquez Guevara, el hombre de la conga Pedrito Martinez y los bajistas Andreou y MeShell Ndegeocello (quien produce el álbum) actúan de vez en cuando como vocalistas.

“Time Together”, “Can’t Chase Time” y “Far”, destacan a Baba Israel, presentando la fundación comunal t musical del álbum. La marea de la música es contemporánea, atmosférica y notablemente rítmica. El teclado y el piano acústico de Lindner trabajan los cambios encima de las predominantes combinaciones eléctricas de teclado/bajo, ampliadas consistentemente por los tambores. Acaricia las teclas del piano en la ondulante línea melódica de la pieza central, “Friendship and Love (aka Pretty Three)”.

Los vocalistas masculinos y femeninos y los solos instrumentales, proporcionan esporádica calidad tonal y textura a una música ya expansiva y diversa. La última pista, “Ahimsa”, completa el circuito de significado para un cuidadosamente diseñado registro de Lindner, con un lujosamente expresado y persistente ostinato de piano, entremezclado con palabras habladas por Arun Gandhi, que convergen en la idea de No Hacer Daño.

Fuente para la reseña Lyn Horton para http://www.allaboutjazz.com/now-vs-now-jason-lindner-anzic-records-review-by-lyn-horton.php

Apunte: No hacer daño. O no hagas daño. Ese es el corto pero casi revolucionario mensaje de Jason Lindner en su disco Now vs. Now. Para eso se vale de una música bien mestiza, cosmopolita, de alta energía positiva y por momentos sensual. Mucho tiene que ver en esto Panagiotis Andreou y Mark Guiliana, compañeros bien power para la riqueza rítmica del disco. Disco que después de oído por primera vez, seguramente volverán a escuchar. Lindner, Andreou y Guiliana lanzaron un segundo disco en el año 2013 (“Earth Analog”) ya bajo la denominación grupal de Now vs. Now. Recomendable especialmente para aquellos que les gustan los grupos eléctricos como el del propio Guiliana, lo último de McCaslin o de los grupos Rudder, FORQ, o Snarky Puppy. Disfrutad! Saludos!

Track Listing

01. Time Together (1:44)
02. Can’t Chase Time (1:40)
03. Seven Ways (6:12)
04. Friendship And Love (Aka Pretty Three) (6:21)
05. FAR (8:02)
06. Worrisome (5:29)
07. Big Pump (5:20)
08. Subterranean Train -Travelin’ (4:27)
09. New Jersey Ballad (3:17)
10. Ahimsa (6:24)

Artist List

Jason Lindner: keyboards/piano
Panagiotis Andreou: vocals, electric bass
Mark Guiliana: drums
Baba Israel: beatboxer, vocals
Pedrito Martinez: congas, vocals
Yosvany Terry: chekere
Avishai Cohen: trumpet (3, 10)
Anat Cohen: saxophone and pandeiro (10)
Kurt Rosenwinkel: guitar (10)
Francis Velasquez Guevara: vocals (5)
MeShell Ndegneocello: vocals (7)

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