Preso ventanilla


Shoko Nagai

tapa Vortex
Vortex (2003)

¿Quién es Shoko Nagai?

Shoko Nagai es una versátil artista musical que improvisa y actúa con músicos de renombre mundial en el piano y acordeón y compone partituras originales para películas y espectáculos en vivo. Como adolescente en su Japón natal, Nagai fue entrenada en órgano electrónico Yamaha, el “Electone”, para tocar música popular. Desde que se trasladó a los Estados Unidos procedente desde Japón a estudiar música clásica y jazz en Berklee, ella adaptó su dominio del teclado al piano preparado, el acordeón, la melódica y otros instrumentos, a menudo inspirada por el enfoque minimalista del compositor Toru Takemitsu. Si está tocando Klezmer, música balcánica o experimental, Nagai tiene una carismática presencia en el escenario, que hipnotiza al público con su intenso enfoque y virtuoso sonido.

Desde que se trasladó a Nueva York en 1999, ella ha sido calificada como una “MVP” de la escena de jazz del Downtown, actuando con John Zorn, Erik Friedlander, Ikue Mori, Marc Ribot, Frank London, Matana Roberts, Miho Hatori (Cibo Matto), Satoshi Takeishi, Butch Morris, Elliot Sharp, Ned Rothenberg y muchos artistas eclécticos. Nagai con frecuencia viaja internacionalmente, actuando en Suecia (la ceremonia de premio Nobel de 2009 para el escritor alemán, Herta Muller), Italia (Napoli Teatro Festival 2015), Austria (Saalffelden Jazz Festival 2014), Francia (Banlieues Bleues 2012), Suiza (Rote Fabrik 2012), Holanda (Bimhuis 2012), Japón (Fuji Rock Festival 2012), Israel (Romanian Institute 2011), Canadá (Suoni Popolo Festival 2008), Alemania (Moers Jazz Festival 2007), y Brasil (resfest 2007) y en EE UU (Newport Jazz Festival2015, Saratoga Jazz Festival 2008). Ella ha recibido subvenciones de JazzJants (Centro de Artes de Painted Bride) en 2008 y de la Fundación para las Artes de Nueva York en 2010.

Las composiciones de Nagai para películas incluyen, “L’amour Caché” (2007), dirigida por Alessandro Capone y realizada por Butch Morris, así como un trío de películas dirigidas por Linda Hoaglund: “ANPO: Art X War” (festivales cinematográficos de 2010 Toronto, DOC NYC, Vancouver, y Hong Kong), “Things Left Behind” (2012), producida por la radio nacional de Japón NHK y “The Wound and The Gift”, narrada por Vanessa Redgrave (Vancouver, DOC NYC, Tokyo FilmX 2014).

Sobre el disco

Combinando la influencia del post bop de los ’60, el free jazz y la world music, el Shoko Nagai Quintet ha desarrollado un sonido único en la escena del jazz de Nueva York. Con algunos de los más talentosos músicos que se encuentran en Nueva York, la alineación consta de Sam Newsome, Greg Tardy, Dave Hertzberg y Satoshi Takeishi y la líder en el poderosamente emotivo piano. Las composiciones de Nagai son enérgicas, sentidas y multifacéticas,y las improvisaciones del ensamble reflejan el singular “mood” de cada pieza. El Quinteto publicó su primer CD “Two Level Crossing”por medio de Skyproduction Record en el año 2000 y ha actuado extensivamente en Blue Note, Knitting Factory,Tonic, Stone, Location One y en todas partes de la ciudad de Nueva York.

Fuentes para la reseña: http://www.shokonagai.net/new-page-1/ ; https://store.cdbaby.com/cd/shoko1

Apunte: Pocos día atrás destacábamos el rol de la pianista y acordeonista japonesa Shoko Nagai en el bellísimo “Rings”, disco de Erik Friedlander publicado el año pasado. Fieles a nuestra curiosidad fuimos en la búsqueda de “algo más” de la pianista y encontramos este Vortex segundo disco de un Quinteto que ella lideraba a principios del siglo XXI. Con los años, Nagai ha dirigido sus intereses a la música más experimental, siendo su actividad principal un dúo con su esposo Satoshi Takeishi casualmente llamado “Vortex”. En Vortex (el disco), la música es efectivamente ese combo mencionado de post-bop sesentero, free jazz y world music, con un toque distinto dado por el exotismo de la percusión de Takeishi. Los saxofonistas se entrelazan improvisando en las largas composiciones de Nagai, el piano es lìrico y emotivo, y la música resultante es densamente intensa: Vortex es poderoso y accesible pero no es música de fondo. Altamente recomendable!

Track Listing

1. Rise and Fall (8:29)
2. Reminiscence (12:53)
3. Revival Life (13:02)
4. The Sirens of TITAN (10:40)
5. U.TA.KA.TA.NO (5:12)
6. The Northern Sky was Glowing with Purple and Crimson (10:02)
7. Whirl Around Future (8:33)

Artist List

Shoko Nagai: piano
Sam Newsome: soprano saxophone
Greg Tardy: tenor saxophone
Dave Hertzberg: bass
Satoshi Takeishi: percussion

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Stefon Harris


African Tarantella: Dances with Duke (2006)

Dado el numero de discos tributos que salen en estos días, es refrescante ver a un artista hacer referencia a obras no tan conocidas y tomar un camino menos transitado en cuanto a su aproximación. African Tarantella del vibrafonista Stefon Harris recluta una configuración instrumental delgada para rehacer selecciones de la “New Orleans Suite” de 1970 y la “Suite de la Reina” de 1958 de Duke Ellington, junto con otras secciones de su propia “Meditaciones de Garner”. El resultado es menos cerebral que en The Grand Unification Theory (Blue Note, 2003), pero no menos ambicioso.

“The Grand Unification Theory” fue un trabajo estilísticamente radical, un disco notable que dejó helados a algunos oyentes luego de sus lanzamientos más accesibles en Blue Note, “A Cloud of Red Dust” (1998) y “BlackActionFigure” (1999). Durante los dos pasados años ha girado mayormente sobre los talones de “Evolution” (2004) con su grupo de fusión Blackout, que lo encuentra tan capaz de un groove visceral, como de búsquedas mas cerebrales. African Tarantella, aún siendo un disco para el mercado mayoritario, es el feliz matrimonio entre ambos, haciéndolo el más sólido de sus esfuerzos a la fecha.

Cuando tenés la gente adecuada, podés hacer cualquier cosa. El baterista Terreon Gully y el bajista Derrick Hodge—compañeros de Harris en Blackout— emergen en el último par de años, aparentemente de la nada, para configurar una sección rítmica altamente flexible. Son capaces del swing más tradicional en “Portrait of Wellman Braud”, pero en “Thanks for the Beautiful Land on the Delta”, la síncopa ligera pero modernista de Gully, actualiza a Ellington al nuevo milenio.

Sin embargo, ése no es el único tema que ilustra el potencial eterno de Ellington. Con un noneto de piano, trombón, flauta, clarinete, viola y cello, Harris actualiza a Ellington armónicamente, creando una textura alternativa que se distingue de los arreglos de Ellington cargados de vientos. Hay suficientes instrumentos aquí para respetar lo crucial del trabajo de Ellington, pero se siente más ligero y más abierto. En “The Single Petal of a Rose” Harris es acompañado sólo por Hodge, y esta mezcla simultánea de vibráfono y marimba logra uno de los puntos altos del disco —respetando el original, pero exhibiendo un sentido aún más excelente de calma.

La voz de Harris es la más dominante en la grabación, pero los demás tienen también oportunidad de brillar. El solo de Greg Tardy en “Thanks for the Beautiful Land on the Delta” lo coloca como uno de los más importantes clarinetistas en surgir desde Don Byron. En general sujeta al arreglo, la lujosa flauta de Anne Drummond domina la baladística “Memoirs of a Frozen Summer” de Harris, mientras que el solo del pianista Xavier Davis en el rápido pero no apurado tema que da nombre al disco, sugiere que es —como muchos de los músicos del ensamble— un talento relativamente joven que vale la pena observar.

El truco para un homenaje existoso es que sea personal. Entre los arreglos nuevos para obras ya existentes y su contribución con composiciones propias, Harris ha creado un disco que paga el tributo a una clara fuente de inspiración, pero también va a lugares que Ellington nunca debe haber imaginado.

Fuente para la reseña: John Kelman http://www.allaboutjazz.com/php/article.php?id=23579Traducción y otra mirada: Nico !!!

Otra mirada: Gran disco de Harris, tocando temas de Ellington y propios que no desentonan para nada (son los últimos tres). Obviamente el muchacho es un maestro del arreglo y se las ha ingeniado para que temas que grabó Ellington con una orquesta suenen más que decentemente en este noneto, que de todas formas no es un grupo reducido, no es que los nenes tocan en trío. Pero sabemos igualmente que la cantidad de músicos en escena no es garantía de nada ni implica absolutamente nada más allá que, en todo caso, un estilo de sonoridad sin que eso implique limitación alguna (incluso grandes orquestas suenan totalmente distintas como la de Ellington y la de Basie, por poner dos ejemplos, o la de Buddy Rich). Harris sortea muy airoso este compromiso de transcribir de orquesta a ensamble mediano, logrando que los temas no suenen ni vacíos ni aburridos por conservar solo las líneas elementales.

El Chelo me sorprendió con este disco, por dos motivos: primero porque es un disco bastante jazzero en la línea tradicional. No es hard bop, claro, pero aún con esa instrumentación de orquesta pequeña, por momentos suenan bastante bop. Por supuesto, aún siendo muy solventes en esa veta, cuando abren un poco más la cancha y usan las melodías del genial músico norteamericano para ir hacia otras tierras es cuando más lejos vuelan y más interesante se pone, a mi entender, la cosa. El otro motivo es que justo salía de escuchar mucho una racha de un grandísimo vibrafonista, Bobby Hutcherson. De paso, entonces, para los que no estaban muy familiarizados con el cristalino sonido de esta percusión celeste que son las vibes, les recomiendo la obra de ese otro excelente músico.

Al principio intenté conseguir las versiones originales de Ellington. La Suite de Nueva Orleans la tenía (es un trabajo relativamente moderno de Ellington, de 1971) así que los tres primeros temas los tenía. Los tres últimos son de Harris, con lo cual no había comparación posible. No pude escuchar (obviamente lo busqué) los temas originales de Ellington en The Queen’s Suite, disco que estuvo mucho tiempo bajo el radar, que Ellington había grabado exclusivamente para los oídos de su majestad y que por lo que pude pispear está en la recopilación de las Ellington Suits (y que un musico inglés transcribió para intepretarla con una orquesta frente a la reina, habría un documental de media hora con ese proyecto). Pero como decía antes, los temas de Harris se fusionan perfectamente con los de Ellington y la verdad es que yo al menos no noté la diferencia en el disfrute ni en el sonido.

Escuchar “The Single Petal of a Rose” a mi me cambió la perspectiva de este disco. Coincido con la reseña que es uno de los momentos altos del disco. Pero la verdad es que los temas de Ellington están super bien tratados, respetuosos del original pero con un ambiente menos orquestal (obviamente Nico !, dirán Uds.) pero igualmente que conserva bastante de camarístico si se quiere (probablemente el cello y la viola le den el aura). Es un disco que se disfruta en su totalidad, nada cacofónico (todo está super arreglado y las armonías son muy placenteras) y que se deja escuchar con mucho placer, y no parece que la etapa de la ejecución hubiera sido muy cerebral como cuenta la reseña. Probablemente la parte mas cerebral fue el trabajo de arreglar los temas de Ellington y los propios, de modo que no desentonaran.

Los acompañantes de Harris se lucen porque Ellington era un compositor brillante, para muchos es el gran compositor de música auténticamente norteamericana y creo con ellos que Ellington ha sido un mojón insuperable en su historia musical, llevando el jazz al pedestal indisputado por la clásica en círculos académicos. Pero además porque era muy generoso y daba gran lugar a sus músicos. Los arreglos de Harris dan lugar a sus colegas y les diría que además de destacar al batero y al bajista como hace la reseña me ha encantado la flautista Drummond, con un sonido bárbaro, que combina a la perfección con el vibráfono y ayuda a despegar las melodías del Duke sobre la alfombra sónica que propone Harris. Los arreglos tienen, además, una homogeneidad notable, el disco tiene un sonido propio, muy parejo y homogéneo entre sí, aún siendo variado.

De cualquier modo, por momentos se extraña ese sound orquestal que exudaba la orquesta del gran Duke. Harris hace un buen trabajo, pero a mi entender Ellington como compositor es mágico, realmente un genio a la altura de los grandes compositores clásicos. Y tenía un dominio de la orquesta también magistral. Mérito para Harris también en elegir las fotos para intervenir, el tapiz con el que mixturar su sonido, la tela donde intercalar lo suyo. Me gustaría escuchar los otros discos que menciona Kelman en su reseña, este es uno de los que puede subirse al pedestal ese que en el género ha subido en lo personal, como Binney, Colley, Blade, Rosenwinkel, Muthspiel, etc.etc. (a todos los cuales conocí en MQC). Hay que ver si despega más del post-bop y hace una más personal. En cualquier caso no nos va a decepcionar. Pero una oreja medio tosca como la mía le tuvo que pegar varias escuchas para paladearlo un poco, sobre todo porque es como que no llega a definir, justamente disfruta caminando en la cornisa. Después, cuando lo pasaste un par de veces se abre bastante y descubrís todos esos lugarcitos geniales que tiene el disco.

Track Listing

01. Thanks for the Beautiful Land on the Delta (Gracias por la hermosa tierra del Delta) (6:03)
02. Portrait of Wellman Braid (Retrato de Wellman Braid) (6:00)
03. Bourbon Street Jingling Jollies (El alegre cascabeleo de Bourbon Street) (3:55)
04. Sunset and the Mockingbird (El atarceder y el ruiseñor) (5:46)
05. The Single Petal of a Rose (El único pétalo de una rosa) (4:57)
06. Memoirs of a Frozen Summer (Memorias de un verano helado) (6:56)
07. African Tarantella (Tarantella africana) (9:00)
08. Dancing Enigma (Enigma bailable) (10:19)
09. Bonus Track (1:43)

Artist List

Stefon Harris: vibraphone, marimba
Xavier Davis: piano
Derrick Hodge: bass
Terreon Gully: drums
Anne Drummond: flute
Greg Tardy: clarinet
Steve Turre: trombone
Junah Chung: viola
Louise Dubin: cello

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