Preso ventanilla


Liebman-Ineke-Laginha-Cavalli-Pinheiro Quintet
abril 7, 2019, 11:04 pm
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tapa delantera
Is seeing believing? (2016)

La esencia del jazz es atemporal, y esta atemporalidad es el patrón que marca Is seeing believing? (Challenge Records INT, 2016). Este trabajo de estudio, que lleva en la firma de la dirección artística el nombre del experimentado saxofonista Dave Liebman, nos transporta al punto en el que la tradición del jazz era el ahora y se expandía como un lenguaje natural que tenía el swing como única condición.

Cada tema de este proyecto a quinteto tiene la capacidad de envolverte para que te sientas parte de todo lo que sucede en la música, te invita a explorar la dialéctica de los sonidos, sus distintas voces y la profunda comunicación que se establece entre estos prolíficos músicos.

“Meter a la audiencia en nuestro círculo”, ese era el objetivo en palabras de Liebman. Y el logro es más que evidente una vez que la música para y tienes la sensación de que el swing te ha acompañado en cada una de las pistas. El primer tema, un atractivo arreglo del clásico “Old folks”, evidencia lo arraigado que estos músicos tienen el sentido del swing, algo que no es de extrañar teniendo al baterista Eric Ineke guiando el propósito.

Este elemento dominante dota al disco de una personalidad global que se combina con la aproximación a una sutil forma de hacer minimalista. Esta simplicidad prevalece, indistintamente, en los medios tiempos de temas como “Ditto”, en la visita a los ritmos brasileños como en “Rainy Sunday” o en la versión del standard “I remember you”. Y es que, más allá de las voces instrumentales, en este repertorio el silencio juega un papel importante en el desarrollo lírico de la narración, algo que llega a ser una percepción casi física en la balada “Beatriz”.

Una especie de calma tensa está presente en todas las melodías, la cual no llega a resolverse nunca, dejando la sensación de que falta algo, un momento de ruptura emocional, para que el trabajo sea redondo. Aunque, quizá, esto sea parte de la impresionante exhibición de un altísimo nivel de madurez que les da el poder controlar las intensidades y avivar la tradición sin ningún estruendo.

Reseña de Marta Ramón para https://jazztk.com/recomendatk/recomendatk-is-seeing-believing-liebman-ineke-laginha-cavalli-pinheiro-quintet/

Apunte: Este álbum, grabado en Portugal el 18 de Noviembre de 2014 y lanzado por el sello holandés fundado por el contrabajista Van de Geyn, reúne a músicos de diferentes nacionalidades: un estadounidense, dos portugueses, un italiano y un holandés, unidos por la experiencia de muchos años dentro de la International Association of Schools of Jazz Network, donde Liebman es el director artístico. El repertorio elegido abarca desde standards estadounidenses de renombre como “Slylark”, balada de Carmichael y “Old Folks” de Robinson, con Liebman en la flauta, con piezas conmovedoras del repertorio tradicional brasileño como “Coração Vagabundo” de Veloso y “Beatriz” de Lobo / Buarque para abrazar composiciones con un aspecto original y contemporáneo de Cavalli, Liebman y Pinheiro. Esta banda veterana es un “Quinteto de maestros”, un conglomerado con alta competencia pedagógica de jazz. No están luchando por la revolución o la innovación, sino dejando un testimonio de armonía artística con un resultado musical relajado y rico en swing, de sabor contemporáneo, sin presunciones pero con una sabia madurez artística y técnica.

Track Listing

01. Old Folks (7:07)
02. Coração Vagabundo (5:58)
03. Skylark (6:20)
04. Everybody’s Song but My Own (8:19)
05. Rainy Sunday (5:32)
06. I Remember You (6:38)
07. Is Seeing Believing? (8:22)
08. Ditto (4:54)
09. Beatriz (6:09)

Artist List

David Liebman: soprano and tenor saxophones, flute
Mário Laginha: piano
Ricardo Pinheiro: guitar
Massimo Cavalli: double bass
Eric Ineke: drums

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John Moulder
abril 7, 2019, 9:34 pm
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tapa Decade
Decade: Memoirs (2018)

Es difícil decir qué es lo más profundo: si las composiciones de Moulder, su ferocidad como guitarrista o sus dones como líder de la banda. Todos convergen en este álbum, una declaración importante de gran alcance expresivo y estilístico, desde la épica “Memoirs by the Sea” (Partes 1 y 2) y los conjuros de “One Last Call” hasta los susurros de guitarra acústica de “About Us”. Y el frágil lirismo de “Remembrance”. El pianista Gwilym Simcock, el saxofonista Tim Garland, el bajista Steve Rodby, el baterista Paul Wertico y el percusionista Ernie Adams brindan una amplia atmósfera, color y sustancia musical.

Fuente para la reseña: Howard Reich para https://www.chicagotribune.com/entertainment/music/reich/ct-ent-best-jazz-music-2018-1209-story.html

Apunte: Para registrar Decade: Memoirs, John Moulder se ha rodeado (como quizás nunca antes) de una alineación de ensueño: repasen la lista de artistas y se darán cuenta de lo que hablo. Como lo sugiere el título del álbum, predomina un ambiente nostálgico, pero optimista. Moulder suprime un poco su virtuosismo para dar lugar a sus compañeros con los que establece una química musical envidiable desarrollando estas contemplativas composiciones. Delicadeza, belleza y, paradójicamente, contundencia. Muy recomendable

Track Listing

1. Memoirs by the Sea Part 1 (6:42)
2. Memoirs by the Sea Part 2 (1:11)
3. One Last Call (6:27)
4. About Us (Introduction) (1:40)
5. About Us (5:43)
6. Remembrance (6:30)
7. Retreat Into Autumn (10:31)
8. African Sunset (5:18)
9. Gregory’s Hymn (6:08)

Artist List

John Moulder: electric, acoustic and nylon string guitars, all music
Gwilym Simcock: piano
Tim Garland: soprano saxophone, bass clarinet
Steve Rodby: acoustic bass
Paul Wertico: drums
Ernie Adams: percussion

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SLUGish Ensemble

tapa SLUGish Ensemble
An Eight Out Of Nine (2018)

Slow & Steady Records anuncia el lanzamiento del álbum debut de SLUGish Ensemble, An Eight Out Of Nine. Buscando la terapia musical como una relación que estaba llegando a su fin, el líder de SLUGish, Steven Lugerner, volvió a visitar una selección de grabaciones nostálgicas de muchos de sus artistas favoritos. “Comencé a hacer una lista de canciones que me arrancaban el corazón, mi alma y mis oídos”, escribe Lugerner. “La colección de canciones que escuchas en este álbum son todas las canciones que se han incorporado profundamente en mi espíritu musical”.

Lugerner también quería explorar la organización de un repertorio “no-jazz” para un conjunto completamente instrumental, con raíces de jazz como con SLUGish. Lugerner tomó prestada una técnica de composición de Dave Longstreth de Dirty Projectors, donde uno recrea de memoria una canción, después de un largo período de tiempo sin escucharla. Esta es la base de An Eight Out Of Nine, en la que Lugerner volvió a la misma pregunta una y otra vez: “¿Qué significa crear y componer algo que es humilde, que podría quedar atrapado en tu oído y obligarte a sentarte con él, incluso contra tu voluntad a veces?”

An Eight Out of Nine se registró en tres fases. En mayo de 2017, el bajista Todd Sickafoose (quien también coprodujo el álbum), la baterista Allison Miller (que estuvo en las actuaciones inaugurales de SLUGish en 2015) y la pianista Carmen Staaf se unieron a Lugerner en Fantasy Estudios en Berkeley, CA para grabar la capa fundamental de la música. Para la segunda fase, Lugerner se aisló en la cabaña de su familia en Arnold, California, y registró todas las sobregrabaciones de vientos de madera, incluidos el clarinete bajo, flauta y saxofones. La tercera fase invitó a los colaboradores regulares de Lugerner para hacer overdubs adicionales: el trombonista Danny Lubin-Laden (Monophonics, Brass Magic), el trompetista Max Miller-Loran (Invisible Inc., Watsky, Brass Magic), el vibrafonista Mark Clifford (Dirty Snacks Ensemble), la celista Crystal Pascucci, el guitarrista Justin Rock (Bastet, Never Weather) y el saxofonista tenor Daniel Rotem (Herbie Hancock, Usher). “Quería a propósito producir el álbum de una manera que rozara el proceso establecido de muchas grabaciones de jazz. Quería alejarme de las limitaciones que acompañaban a la grabación de un conjunto de este tamaño en una sala en vivo. En última instancia, este es mi intento sonoro de acercarme a la realización del ‘sonido’ que he estado imaginando en mi cabeza desde que empecé a componer y arreglar música”.

A pesar de ser reconocido en primer lugar como un saxofonista alto, An Eight Out Of Nine encuentra a Steven Lugerner explorando el registro más bajo de las vientos, específicamente el clarinete bajo y el saxofón barítono, que “me hablan en un nivel más primordial”, dice Lugerner. “Me siento más conectado con la voz humana”. De hecho, las melodías de los covers de este documento se cantan a través de estos caños bajos que Lugerner toca en todo el álbum.

“De vez en cuando, la magia musical se produce cuando un líder de banda se convierte en productor. Puede ser curador en el más alto nivel. Steven Lugerner ha demostrado que esto es cierto con su nuevo lanzamiento de SLUGish Ensemble. Ha creado un álbum que irradia intención, emoción, madurez compositiva y un uso magistral de la dinámica y el espacio”. – Allison Miller

Apunte: An Eight Out of Nine es un conjunto magistral de melodías que demuestra cómo la relación especial de un artista con las canciones, cualquier conjunto de canciones, incluido el indie rock reciente, puede convertirse en un catalizador para notables interpolaciones de jazz. Sin ahogar las melodías que fueron el objeto de recreación, esta joya sonora, de marcado lirismo, está llena de detalles y desvíos encantadores que difuminan las líneas entre el pop, el rhythm & blues, el jazz, la improvisación y el minimalismo. Uno de mis discos del último año, sin lugar a dudas.

Fuente para la reseña: https://www.broadwayworld.com/bwwmusic/article/Steven-Lugerners-Slow-Steady-Records-Announces-Release-of-SLUGish-Ensembles-An-Eight-Out-of-Nine-20180829

Track Listing

1. The Tower (7:52)
2. Be Brave (feat. Daniel Rotem) (5:53)
3. An Eight out of Nine (6:39)
4. Prisoners (6:30)
5. Red, Like Roses (7:52)
6. Looking at the Sun (4:56)
7. Bluebird (6:18)

Artist List

Steven Lugerner: Bass Clarinet, Baritone Saxophone, Bb Clarinet, Flute & Alto Flute
Carmen Staaf: Piano, Fender Rhodes, Wurlitzer
Todd Sickafoose: Acoustic Bass
Allison Miller: Drumset
Justin Rock: Electric and Acoustic Guitar
Danny Lubin-Laden: Trombone
Max Miller-Loran: Trumpet
Mark Clifford: Vibraphone
Crystal Pascucci: Cello
Daniel Rotem: Tenor Saxophone (soloist on “Be Brave”)

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Bandapart

tapa Bandapart
Bandapart (2004)

Bandapart se formó en 2003 y el nombre de la banda se inspira en el título de una película de Jean Luc Godard. Este debut marcaría el inicio de la colaboración entre el guitarrista Jakob Bro y Søren Kjærgaard, extendiéndose a varios proyectos como Nicolai Munch-Hansen Sextet, Jakob Bro Nonet, “Baby Blue” de Steffen Brandt y White Trash.

Bandapart nació de la necesidad de formar un sonido en las fronteras entre el jazz, la música improvisada, el rock y la música clásica moderna, y con su álbum de debut de 2005, despegaron con un sonido de dimensiones escénicas, espacios polvorientos y de ensueño que recuerdan tanto a Duke Ellington como a Sonic Youth. Una característica de Bandapart es el entretejido del piano eléctrico Wurlitzer y la guitarra, que a menudo crean una gran cantidad de melodías y sonidos en múltiples capas.

Track Listing – Bandapart

01. Truckdrive (Søren Kjærgaard) (5:11)
02. Home (Jeppe Gram) (5:07)
03. In De Flat (Søren Kjærgaard) (4:34)
04. Quick and Simple (Jakob Bro) (6:44)
05. Mount Duke (Søren Kjærgaard) (7:54)
06. Masabumi (Søren Kjærgaard) (5:39)
07. Vitus (Jeppe Gram) (4:13)
08. St Gerbold (Søren Kjærgaard) (5:30)
09. Dead End (Jakob Bro) (7:39)

Artist List

Jakob Bro: Guitar, Vocals, Effects
Jeppe Gram: Drums
Jonas Westergaard: Acoustic Bass
Søren Kjærgaard: Electric Piano, Wurlitzer Organ, Loops
tapa Vision Du Lamarck
Vision du Lamarck (2007)

El segundo álbum de Bandapart, “Vision du Lamarck”, fue grabado en el legendario estudio Varispeed en Suecia. Las composiciones y los arreglos fueron realizados por Søren Kjærgaard durante su estadía en Mont Martre, París, en otoño de 2005. Vision du Lamarck es un trabajo ambicioso que presenta cuerdas adicionales, vientos y múltiples capas de guitarras, teclados y efectos.

Track Listing – Vision du Lamarck

01. Prelude No.1 (3:12)
02. Christianshavn (4:10)
03. Lightnin’ Hopkins (8:53)
04. Dusana (6:30)
05. Ambu (6:10)
06. Napoleon Syndrome (4:57)
07. In a Box (6:43)
08. Vision Du Lamarck (7:09)

Artist List

Jakob Bro: Guitar
Søren Kjærgaard: Keyboards
Jonas Westergaard: Bass
Jeppe Gram: Drums
Guest musicians:
Hedwig Rommel: Voice
Herb Robertson: Trumpet on “Lightnin’ Hopkins”
Ned Ferm: Reeds on “Napoleon Syndrome”
Peter Fuglsang: Reeds on “Napolean Syndrome”
Mads Hyhne: Trombone on “Lightnin’ Hopkins” and “Napoleon Syndrome”
and String players from The Royal Danish Orchestra.

Apunte: La música de Bandapart es un viaje que varía constantemente a través de un colorido paisaje sonoro, donde Jakob Bro y Søren Kjærgaard en una interacción telepática, tejen líneas entre sí, creando ricas e hipnóticas texturas. Rock noise, con estética jazzera en un espacio polvoriento y de ensueño. Vale la pena escuchar que hacía Bro antes de ser estrella de ECM

Password en ambos casos: presoventanilla



Edward Perraud
marzo 1, 2019, 8:17 pm
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tapa Espaces
Espaces (2018)

¡Aquí tienes un disco de jazz con un concepto original y ambicioso! El baterista Edward Perraud pensó cada título en términos de espacios. Cada composición está dedicada a un intervalo (el espacio entre dos notas). Por ejemplo, Space Time (# 5) gira en torno al séptimo fa / mi b que piensa en Thelonious Monk. Edward Perraud también piensa en el espacio acústico (el lugar donde se reproduce la música), el espacio entre dos sonidos en términos de frecuencia que constituye en sus ojos una especie de viaje sonoro en el tiempo y el espacio. También piensa en el espacio (el cosmos) donde no hay sonido (el espacio de los orígenes del mundo) y el espacio-tiempo. Cada pieza también se asocia en el folleto con una fotografía artística realizada por el músico que desea en relación con el

Así que entendemos que este es un álbum de ideas, música elaborada y un enfoque intensamente creativo. Cada pieza nos invita a un viaje musical introspectivo donde el espacio y el tiempo se suspenden. Los colores contemporáneos con ambientes refinados donde la escritura y la improvisación se combinan crean atmósferas fascinantes. La asociación de tres músicos (Paul Ley al piano, Bruno Chevillon al contrabajo y Edward Perraud a la batería) es particularmente efectiva. Sujeto a ser receptivo al concepto, aquí hay un álbum inventivo que seducirá a los exigentes aficionados.

Fuente para la reseña: http://music-actu.over-blog.com/2018/09/edward-perraud-espaces.html

Apunte: Para un álbum que fue pensado y elaborado con la idea rectora (Ver Liner Notes) de que cada composición esté dedicada a un intervalo de tiempo musical (espacio entre dos notas), resulta casi una paradoja que lo que el oyente recepta sea una música atrapante, sensual, creativa, estimulante, que se suspende en el tiempo, salta de un lugar a otro o nos sorprende en el silencio. Una lección de trío. Altamente recomendable.

Liner Notes

« La música es lo que hay entre las notas ». Isaac Stern

“En medio de una noche en junio de 2016, me despierto con un destello de luz y sonido, solo sueño con la teoría musical (¡un hecho raro!) Y la siguiente frase se me viene de la cabeza”: « Cada intervalo musical alcanza su punto máximo en diferentes momentos de la historia del lenguaje tonal occidental ». Después de reflexionar, cada compositor tendría, en mi opinión, inconscientemente, su propio intervalo de predilección, una quintaesencia de su estilo resumida en dos notas, influyendo así en cada corriente de la historia de la música.

Así particularmente me hace eco la tercera, especialmente importante de W. A. Mozart en la llamada era clásica, donde siento un equilibrio perfecto de lenguaje tonal: su edad de oro (de ahí este título que tengo elegido para el tercio mayor). Luego, recuerde la sexta y octava de Brahms, la quinta y el papel armónico de Debussy, la séptima superior de Satie, el tritón de Bartok, la cuarta justa de Coltrane, y así sucesivamente.

Así que la idea central de mi proyecto de composición cae sobre mí como una manzana de un manzano, como una obviedad: « Escribe una obra entera para celebrar los intervalos, en la que cada composición es una ofrenda a uno de los 12 intervalos del lenguaje tonal incluido. dentro de una octava ». Me sumerjo en una profunda introspección nutrida escuchando cada intervalo: el tono medio, el tono, el tercio menor, el tercero mayor, el cuarto, el cuarto aumentado, el quinto, el sexto menor, el sexto mayor, el séptimo menor, el séptimo mayor y la octava. Sus colores íntimos se revelan lentamente, a veces tengo la sensación de encontrar todo el espacio que se pone en el abismo. Debemos tratar de establecer un puente entre la escucha del sonido, la teoría musical y la física de partículas, para encontrar una mística de los intervalos y sus movimientos secretos. Un “regreso a lo básico” por excelencia …

La idea de intervalo también debe tomarse como un punto de partida de una nota a otra, una excursión; cada paso, incluso uno pequeño, es un gran viaje. Cada modo de vibración transforma la materia misma. La analogía con la física de partículas no es solo simbólica. En física, la naturaleza misma de una partícula depende de cómo vibra su parte elemental más pequeña (los quarks), un poco como los armónicos de un espectro de sonido. Al igual que los intervalos, es por lo tanto la pequeña idea de ESPACE .

¿Por qué el título es “Espacios” en plural?

Porque hay varios espacios en juego …

– Primero, el espacio acústico que representa el lugar donde la música se despliega y existe, la propagación de una onda en un medio (aire o agua).
– Luego el espacio entre dos sonidos
– Obviamente tenemos el espacio que designa el cosmos (que significa el orden en griego) donde, como dijo el filósofo Blaise Pascal, ¡no hay sonido!
– También estoy pensando en el espacio-tiempo y la teoría de la relatividad de Einstein.
– Finalmente tuve el deseo de cavar el espacio visual que me inspira y alimenta. Intento con varios discos para tejer conexiones con momentos que fotografío en mi vida como músico nómada. Desde hace algún tiempo he notado vínculos muy fuertes, que se vuelven casi inseparables de mi forma de hacer e imaginar música. El espacio visual es una puerta adicional al mundo musical que estoy tratando de construir.

Estos son los espacios que quiero revelar en este disco. Al menos celebrar la maravilla que se puede sentir al tratar de conectar una cosa con otra, como un espacio último, el del imaginario: un espacio mental tan fértil.

Que esta música te lleve a este espacio donde las palabras se detienen … Entonces, si la magia opera, aunque sea por un momento, el silencio de estos espacios infinitos nos asustará un poco menos. [Edward Perraud]

Track Listing

01. Élévation (3:20)
02. Collapse (6:43)
03. Tone It Down (5:35)
04. Melancholia (4:31)
05. Space Time (4:42)
06. Tocsin (6:58)
07. Sixième sens (1:57)
08. La dernière carte (3:31)
09. Just One Dollar (6:49)
10. Cinéma (3:06)
11. Laps (3:54)
12. L’âge d’or (6:46)
13. Hiatus (3:16)
14. Singularity (3:43)

Artist List

Edward Perraud: drums
Bruno Chevillon: piano
Paul Lay: bass

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Aaron Parks
febrero 27, 2019, 9:48 pm
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tapa Little Big
Little Big (2018)

Aaron Parks es un pianista de jazz que siempre ha parecido tener un corazón y un método que resistió las estructuras de jazz habituales. Por un lado, Parks era una estrella en alza. Era un prodigio en Seattle y estaba tocando y componiendo en la banda de Terence Blanchard a los 18 años, debutando en Blue Note hace diez años con Invisible Cinema, una grabación que no solo fue bien recibida sino que ha crecido en influencia a lo largo de los años. Luego pasó a grabar dos sesiones para los prestigiosos registros de ECM, además de tocar con el grupo de estrellas James Farm con Joshua Redman.

Eso es un montón de aclamación, sin embargo, siempre había algo misterioso acerca de Parks que coincide con el sonido de su música. No parecía estar en todas partes al mismo tiempo, y también estaba apareciendo en pequeños discos, con artistas menos famosos, como su papel pictórico en la creación de “Ocean Av”, la elegante y sutil grabación de la cantante Emma Frank en 2018. Más que nada, parecía que Parks, a pesar de su excelente interpretación en tantos lugares, nunca había completado realmente lo que había comenzado con Invisible Cinema .

Little Big, lo último de Parks, es la respuesta a este misterio. Utilizando la misma instrumentación que Invisible Cinema (guitarra, teclados, bajo y batería), la nueva grabación extiende muchas de las ideas rítmicas y texturales de la primera grabación. Sin embargo, también los amplía, explorando más moods, influencias y opciones. Lo que surge es un ensayo aún más sólido sobre lo que puede ser el jazz en el nuevo siglo: música creativa que combina la forma de la canción, la composición y la improvisación, pero ahora es uno que trabaja esos elementos a través del lente del rock moderno y el hip-hop, como así también la tradición del jazz clásico.

Little Big contiene moods y métodos que logran los objetivos del “jazz” de nuevas maneras. Por ejemplo, “Mandala” comienza como una simple línea de bajo que sube y baja como una canción de cuna en piano eléctrico, empezando a sonar como uno de los famosos ejercicios “Children’s Song” de Chick Corea. El trabajo de Parks suena tan simple como eso, al principio, pero luego desarrolla una complejidad en capas. No hay melodía más allá de esa línea de bajo, pero la canción mantiene el interés a través de un conjunto de modulaciones y transformaciones de textura. La guitarra de Greg Tuohey se mueve a lo largo de la melodía, pero se mezcla con los garabatos del sintetizador de Parks que avanzan lentamente hacia un “solo” tradicional, pero nunca llegan allí. Los tambores de Tommy Crane apenas están allí al principio, pero se vuelven cada vez más críticos para la creciente intensidad de la melodía. El resultado es una actuación llena de la conversación espontánea que asociamos con el “jazz”.

“Siren” es otro ejemplo de cómo Parks logra algo nuevo. La melodía comienza con una majestuosa melodía de piano (luego guitarra) sobre un sentimiento rítmico, creando solos encantadores para el bajista eléctrico David Ginyard y Parks. Pero la composición luego se mueve a una sección completamente nueva, con la guitarra de Tuohey en un modo de fusión perfectamente saturado, que se eleva hacia arriba cuando los bajos se contraen con los ecos de la cadera hacia arriba. Tuohey improvisa sobre esta sección, pero principalmente la banda se mantiene unida, avivando el fuego rítmico antes de que todo se enfríe hasta la melodía original, esta vez tocada en el bajo.

La melodía de apertura, “Kid”, funciona como una declaración de tesis para Little Big y como la respuesta más clara a Invisible Cinema.La sensación rítmica que genera la banda es un tartamudeo mágico, un conjunto de sutiles polirritmos que Parks genera solo desde el piano y luego son recogidos por la forma en que la batería y el bajo se empujan y se juntan. No es hip-hop, pero tampoco es jazz o rock. La forma en que Crane golpea contra el ritmo del piano no podría estar allí, pero durante años escuché el hip-hop, y luego Tuohey también lo hace, como un pincha discos. Cuando finalmente llega la melodía, resulta ser un riff que rueda, se repite y sorprende, solo un poco de fusión, pero con algo de esa sensación de M-BASE de rueda dentro de una rueda. Parks opta para el solo por un Fender Rhodes saturado, recordándonos que la textura será tan importante para esta salida como el ritmo.

Este tipo de impulso rítmico es el placer más insistente de Little Big. “Digital Society” también usa el piano para crear su pulso irresistible. A veces, Parks toca una sola nota con una sensación nerviosa y delicada del código Morse, creando una síncopa con una sola línea de pulsos. En otras ocasiones, toca acordes que parecen ser incluso octavo o cuarto de notas, pero que son compensados por otras notas en la banda izquierda o desde el bajo de Ginyard. El roce entre ellos convierte una técnica de rock básica en un guiso de acentos deslizantes y fuera de ritmo. Este tipo de trabajo de piano basado en el pulso también anima “Bells”, una canción que logra la hipnosis lírica, y también “Rising Mind”, que comienza con el toque de una sola nota y luego pasa a una sincopa tambaleante para toda la banda que soporta una melodía convincente para piano acústico y guitarra de tonos. El solo de Parks aquí puede ser su más lírico y agresivo en la grabación, rompiendo líneas a través del soporte de movimiento y tejido de la banda.

En otras ocasiones, Little Big es simplemente lírico. Dejado por su cuenta, Parks se inclina hacia la belleza. “Lilac” es una magnífica melodía para piano solo que se remonta a la clase de piano popular y folk que Keith Jarrett a veces tocaba a principios de los 70. “Hearth” es otra pieza solista con algunos movimientos armónicos similares que combinan jazz y una rebanada de gospel. Es una balada de sólo 90 segundos de duración, pero Parks le da una dosis completa de sentimiento, dejando las armonías suspendidas hasta el final de una frase, dejando su corazón en un extremo mientras escucha.

La otra calidad sobresaliente de la grabación es su excelencia como grabación y como producción. Los sonidos no solo son suntuosos -la riqueza, en lugar de cualquier tontería o graznido del sintetizador, la forma deliciosa y sedimentaria de Parks con el piano y el piano eléctrico, la sensación tridimensional de las partes del tambor con patadas, frunces y platillos para llegar a tus oídos desde el cálido centro de las pistas- pero la grabación se produce para evitar los clichés de una grabación de trío de guitarra/teclados. El álbum fue grabado por Daniel Schlett y mezclado por Chris Taylor, ingenieros con experiencia en indie-rock y otra música más nueva. El resultado, por ejemplo, en “Aquarium”, es una calidez de gasa, con una red de Fender Rhodes y una guitarra sostenida por una sección de ritmo que suena como un cojín y no como una pilotera.

“The Trickster” muestra cómo la producción está cuidadosamente pensada. Es una melodía lenta y angular para guitarra (con un susurro de sintetizador) sobre un groove funk medio dormido. En lugar de sonar pesado, aquí hay una suavidad, no una calidad de zumbido. Esta canción y “Profesor Strangeweather” (una melodía de los misteriosos sintetizadores de Parks) son, posiblemente, el tipo de música que Return To Forever podría haber hecho si la banda no se hubiera dejado llevar por su técnica y con un sonido de producción brillante y zumbante que hizo que tanta fusión de los ’70 sonara como jazz sobre cocaína.

Para la mayor parte de Little Big, el estado de ánimo es muy tranquilo, incluso cuando los ritmos tiran y tiran con sincopa. “The Fool” coloca un ritmo triple insistente debajo de un backbeat, pero el arreglo es genial, y el solo de piano insiste en permanecer dentro de la sutileza de la melodía. De manera similar, “Small Planet” tiene una melodía de guitarra danzante construida sobre una figura de piano melancólica que sincroniza 4/4 veces con un patrón 3-3-2 de arpegios. Parks mueve esa figura a través de un paisaje de cambios armónicos, de modo que, cuando parece que es hora de un solo, la banda simplemente se mezcla, regresando a la melodía sin dejarte atrás, pero también sin perder tu interés.

“Good Morning” puede ser la pista más maravillosa de Little Big. Combinando el optimismo al estilo de Jarrett de la interpretación en solitario de Parks y el impulso rítmico de varias notas de piano, se vuelve casi bailable. Construida en la melodía de la canción hay una serie de figuras descendentes de gusanos musicales que repiten y crean interés. Todo esto, con la improvisación que viene en pequeños bocados y principalmente funciona el interés rítmico de la actuación, es un encanto, a escuchar repetidamente.

Pero también lo es todo Little Big, con su alegría pulsante y cómoda de principio a fin. Aaron Parks no solo ha compuesto una fuerte continuación de Invisible Cinema, sino que también ha aumentado la gama de los placeres que primero introdujo allí. Little Big suena como un universo amplio pero también consistente, un lienzo grande compuesto por un único artista con intención. Te llevará fácilmente a 2019.

Fuente para la reseña: Will Layman para https://www.popmatters.com/music-review-aaron-parks-little-big-2620304142.html

Apunte: En Diciembre del año 2008, cuando compartimos en MQC/PV Invisible Cinema (con Mike Moreno, Eric Harland y Matt Penman) sospechábamos que el bueno de Aaron tenía mucho para dar. Después de eso lo escuchamos en discos de varios artistas, arribó al prestigioso sello ECM, pero la belleza de su música y esa particular y esquiva cualidad para empatizar de manera inteligente con la audiencia apareció nuevamente, diez años después, con Little Big. No somos los mismos que hace diez años atrás, pero nos entusiasma de nuevo. Sonido impactante, melodías cantables, generosidad hacia sus compañeros, fusión del siglo XXI y un ambiente general de alegría y optimismo, lo cual es sumamente bienvenido y necesario por estos días. Obra de alta duración, Parks no guardó nada. Altamente recomendable

Track Listing

01. Kid (7:21)
02. Small Planet (6:12)
03. The Trickster (6:33)
04. Professor Strangeweather (4:24)
05. Lilac (2:21)
06. Aquarium (6:53)
07. Digital Society (7:56)
08. Siren (8:02)
09. Mandala (4:51)
10. Hearth (1:30)
11. The Fool (5:10)
12. Bells (5:37)
13. Rising Mind (4:21)
14. Good Morning (5:23)
15. Doors Open (2:58)

Artist List

Aaron Parks: piano, keyboards
Greg Tuohey: guitar
David Ginyard: bass
Tommy Crane: drums

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Charles Lloyd & The Marvels + Lucinda Williams

Music Review-Charles Lloyd & Lucinda Williams
Vanished Gardens (2018)

El excepcional saxofonista Charles Lloyd se reencuentra con The Marvels -Bill Frisell en la guitarra, Greg Leisz en la guitarra de acero y dobro, Reuben Rogers en el bajo y Eric Harland en la batería- para lanzar su segundo álbum combinado, Vanished Gardens, en el sello Blue Note. Para este trabajo, la banda convocó a la cantante y compositora Lucinda Williams, que presta su voz a la mitad de las diez canciones del álbum.

Entre los créditos de composición para este trabajo encontramos no solo a Lloyd y Williams, sino también a Jimi Hendrix, Thelonious Monk y Tommy Wolf / Fran Landesman. La “Ballad of the Sad Young Men” de estos últimos, una melodía popularizada por Roberta Flack e interpretada instrumentalmente por Keith Jarrett, está cocinada amablemente con Lloyd saltando a medias para hacer volar nuestra mente con su vocabulario sui generis. Esta estrategia también se lleva a cabo en “Monk’s Mood”, un maravilloso dúo con Frisell, que prepara el terreno para la iluminación musical del saxofonista con una introducción relajada. Esta canción es lo más cerca que están del jazz, ya que la filosofía del proyecto cae más en una mezcla de géneros country, folk, blues y rock.

Tomemos como ejemplo el nuevo “Defiant” de Lloyd. Moldeado como una canción jazz-country, explora la calidad lírica de la melodía con una intuición reflexiva, que nos lleva a vastos paisajes verdes barridos por un viento suave y ventoso. Si la solidez de las líneas de bajo de Rogers se siente bien con las guitarras elevándose sobre ellas, la pista del título nos empuja a aventuras más exploradoras. Un riff de guitarra de efecto infundido, toma prestada cierta influencia de la música tradicional japonesa y electrónica, mientras que la banda la entrelaza con un tinte de rock country. Lloyd se libera con ambigüedad de vanguardia y flanqueado por un compuesto de riffs estelares y voces sobre un ritmo estático. Después de parpadeantes ondas de la guitarra y un decreciente rítmico, concluye la melodía solo.

Con una idiosincrasia de timbres interesantes, Williams es confiada y fuerte en “Dust”, un original en el que muestra tonos frágiles y compactos en los registros inferior y superior, respectivamente. Mientras ella canta con un sentimiento profundo, ocasionalmente escuchamos los rellenos de Lloyd en el fondo. Frases con elíptica elasticidad, fervor y sofisticación. También del repertorio de la Sra. Williams tenemos “Ventura”, una canción pop 4/4 a lo Tom Waits; “We’ve Come Too Far To Turn Around”, una canción country pop 3/4 con sonidos introductorios de Lloyd; y “Unsuffer Me”, que recuerda el estilo demostrativo de rock country de Patti Smith, aquí presentado con una sensación de blues.

El álbum se completa con uno de esos magníficos blues impulsados por flauta de Lloyd, “Blues For Langston and LaRue”, y una interpretación conmovedora en trío de “Angel” de Jimi Hendrix , bellamente cantada por Williams y adaptada a su estilo.

Inspirándose en las raíces de la música estadounidense, la banda recubre sin esfuerzo estas canciones con un carisma encantador. Con The Marvels estableciendo un puente inquebrantable entre los estilos, la colaboración de Lloyd / Williams es realmente exitosa.

Fuente para la reseña: Filipe Freitas para https://jazztrail.net/blog/2018/8/5/charles-lloyd-vanished-gardens-album-review

Apunte: En el 2016 este conjunto de talentos inusual, multicultural y multigénero ya habían pergeñado el brillante “I Long To See You”, que sonaba (suena) como si hubieran estado tocando juntos toda la vida. Posterior al lanzamiento de ese disco, The Marvels dió una serie de conciertos en Santa Barbara, en donde a uno de ellos asistió como invitada Lucinda Williams. Williams ya había compartido proyectos con Frisell y Leisz; lo que siguió fue una invitación a Lloyd a un concierto de Williams y viceversa, hasta que por decantación decidieron registrar lo que estaba aconteciendo. Vanished Gardens fluye de manera natural, logrando un sentido de comunión musical, orbitando alrededor del sonido central de The Marvels, que es la guitarra sutil, a veces discreta, pero siempre magnética de Bill Frisell. “La grabación es definitivamente una polinización cruzada de mundos diferentes”, dice Charles Lloyd, reflexionando sobre el terreno musical inclasificable pero eminentemente accesible de su cuarto álbum Blue Note, Vanished Gardens , donde la improvisación de jazz, blues, gospel y Americana están inextricablemente entrelazados. “No es fácil dar a lo que estamos haciendo una categoría”, dice, “pero si es genial, no importa de qué género sea identificado. Las etiquetas pueden ser tan engañosas, de todos modos”. Aunque cumplió 80 años en marzo de 2018, Charles Lloyd muestra en Vanished Gardens que su deseo de crear nueva música, lo que él llama “disparar flechas hacia el infinito”, es más fuerte que nunca.

Track Listing

01. Defiant (8:41)
02. Dust (7:58)
03. Vanished Gardens (9:03)
04. Ventura (6:22)
05. Ballad of the Sad Young Men (6:17)
06. We’ve Come Too Far (6:30)
07. Blues for Langston & LaRue (5:38)
08. Unsuffer Me (11:40)
09. Monk’s Mood (5:15)
10. Angel (5:53)

Artist List

Charles Lloyd: tenor saxophone and flute
Bill Frisell: guitars
Greg Leisz: pedal steel guitar, dobro
Reuben Rogers: bass
Eric Harland: drums
Lucinda Williams: vocals

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