Preso ventanilla


Frank Woeste with Ben Monder and Justin Brown

tapa Pocket Rhapsody
Pocket Rhapsody (2016)

Siempre me he preguntado cuál es la costumbre para ponerle nombre a los discos de jazz. Será representar un estado de ánimo quizás, o un recuerdo disparado durante su escritura, o el lugar donde fue grabado. Debe ser aún más desafiante cuando hay pocas (si alguna) letras.

En el caso del debut para el sello ACT de Frank Woeste (Pocket Rhapsody / Rapsodia de Bolsillo), el pianista alemán parece haber querido precisión. Antes de escuchar este disco, busqué el significado de rapsodia en Wikipedia: “dividido en episodios o capítulos y sin embargo integrado, de estructuras libres, presentando un amplio rango de estados de ánimo, contrastes, colores y tonalidades”

Vaya si acertó en el blanco con el título. Pocket Rhapsody contiene muchos (si no todos) estos elementos en sus diez temas y justamente es lo que lo hace un mejor disco. Está claro que no se conforma con tener dos temas similares de jazz de 2×4 como plataforma para construir el disco, incorporando nu-jazz, funk, improvisaciones, clásica y drum’n’ bass, aburrido no es. Y entra todo en un bolsillo, además.

El primer tema, “Terlingus”, es un funk de tempo lento, sostenido sobre los más ambientales acordes disonantes de piano hasta que la línea de bajo del teclado empuja respaldada por el repiqueteo del platillo high-hat del baterista Justin Brown. La línea principal de piano de Woeste es simple pero pegadiza, pero se desarrolla y extiende cuando es embellecida por el órgano Hammond mediante la pulsada directa en las cuerdas de piano.

Acorde con la descripción del título, el segundo tema, “Moving Light” da un giro de 90 grados: desenvuelto, en tonos mayores, recordándonos quizás un poco a la receta de Snarky Puppy con fuertes sonidos de bronces sobre un bajo sintetizado y teclados. Un tema agradablemente accesible, tiene sin embargo suficiente filo para asegurar que el oyente no siente demasiado confort.

Este disco es un poco como una tienda departamental. Cada piso, o tema, ofrece un rango dispar de ítems en oferta. En el tercer piso, “The Star Gazer” es todo pizzicato de cuerdas y una letra susurrada y climática de parte de su compañera de sello Youn Sun Nah. vanguardista y repleta de emoción por parte de la autora de la letra y cantante antes de moverse hacia una improvisación almibarada de piano, a esta altura el oyente comienza a entender que Woeste realmente se apega al tema del título del disco.

El mejor tema del disco es el cuarto, “Buzz Addict”, introducido por una secuencia simple de cuatro acordes en el órgano Hammond que parece homenajear al código decimonónico de Samuel Morse antes de que sonidos más tradicionales de piano y solos de batería aparezcan en cuadro, junto con un acompañamiento intrigante de la guitarra de Ben Monder. Tiene un ligero ambiente a aventura espacial, reflejando un viaje tremendamente excitante alrededor de un cosmos musical.

El resto del álbum es igual, las sorpresas están a la vuelta de la esquina. Al modo en que las autopistas son diseñadas con suaves curvas para evitar que los conductores se queden dormidos, la variedad en los temas aseguran que los oyentes no puedan sacar sus ojos de la ruta musical. El ambiente más interesante está en el octavo tema, “Nouakchott”, donde el trompetista Ibrahim Maalouf provee una transgresora paleta árabe que atrae la mente del oyente hacia visiones de dunas, wadis (cauces secos propios del clima desértico) y el barullo del mercado persa, en un tema escrito en viajes de Woeste a la región, financiados por el Instituto Goethe.

Este es un buen disco con un sonido transgresoramente idiosincrásico. No suena como cualquier otro de este momento y Woeste nos ha provisto con un disco que no necesariamente satisface catalogándolo como jazz. Es más que eso.

El disco tiene una de las tapas más linda que he visto en mucho tiempo, una colorida imagen del artista Terry Winters contra un fondo blanco puro. Es muy agradable, como la música en su interior.

Fuente para la reseña: Rob Mallows para: http://www.londonjazznews.com/2016/01/cd-review-frank-woeste-pocket-rhapsody.html – Traducción: Nicolobo Ramos!

Apunte de Nico: ¡Que discazo este Chelito! Uno de mis preferidos en el año 2016, y sigue girando. Un disco bien en la tradición MCQ/Preso (si es que algo así existe) en el sentido apuntado por el comentario de Rob Mallows: esto es algo más que jazz. Definitivamente está en esa línea que cruza muy satisfactoriamente distintos estilos tomando sin prejuicios lo que más le guste al autor de aquí y allá.

El comentarista utiliza muchas veces el término “ambiental” lo cual es muy apropiado porque este disco, más allá de alguna ráfaga aislada, no contiene grandes despliegues de virtuosismo (a pesar de que los músicos que participan son todos grandes ejecutantes de sus respectivos instrumentos), sino que se concentra en lograr lo que llamaría “momentos musicales”, esos en que el grupo está alcanzando un clímax, para disolverlo y volver a empezar con otro. Música también descripta como cinemática porque por momentos parece una banda sonora de películas, en ese sentido también participa de algo del mejor espíritu del rock progresivo (ausente el virtuosismo explícito y extremo, quedan los ambientes). El tema “Pocket Rhapsody” condensa bien el espíritu del disco, porque en el mismo se resume un poco todo lo que el disco es, en una suite de poco menos de nueve minutos. Y también cabe mencionar que este espíritu se ve apoyado por el uso (no tan habitual para las épocas actuales) de recursos típicamente “progresivos” como interludios, introducciones y hasta encadenando algunos temas entre sí (sin dejar silencios –o muy breves- entre ambos).

Hay que destacar la inteligencia de Woeste de rodearse de efectivos colaboradores, si bien las teclas tienen un amplísimo dominio en la paleta sonora del disco. Monder aporta sus clásicas intervenciones poco convencionales (siempre me pregunto en estos discos cuánto escribe el autor y cuanto espacio le deja a sus colaboradores). Y el batero Brown, una estrella en pleno ascenso (tocó ya en varios discos buenísimos, síganle la ruta que no los va a decepcionar…) le da al disco lo que éste precisamente necesita, sin pasarse de firuletes pero dándole sin descanso cuando hace falta. Y los colaboradores, que decir de ellos. Las cuerdas son muy importantes en este disco, no sólo cuando “pizzicatean” sino en distintas líneas que complementan lo que hace Woeste en el disco, y se lucen en la intro de “Nouakchott” una pieza fantástica en sí misma más allá del tema al que introducen y en la balada final “Melancholia”. Sólo me hubiera gustado escuchar un poquito más de Youn Sun Nah (Woeste fue el pianista de las primeras formaciones de la cantante), pero el tema en donde canta ella es una joyita que no tiene desperdicio.

El comentario sólo hace alusión a 4 o 5 temas, pero la verdad es que es todo muy, muy parejo, de alto nivel, siendo muy difícil destacar un tema sobre otro.

Para el que quiera verle las caras a los quías y se dé maña con el inglés o el francés (Woeste es un alemán que hizo su carrera principalmente en Francia), este video de ACT está bueno (y veo con alegría que coincide bastante con lo que se dice en todas estas líneas): https://www.youtube.com/watch?v=oQLeZMY59xo

 

Track Listing

01. Terlingua (Woeste, Frank) (6:16)
02. Moving Light (Woeste, Frank) (6:00)
03. The Star Gazer (Woeste, Frank / Nah, Youn Sun) (6:36)
04. Buzz Adidct (Woeste, Frank) (6:51)
05. Interlude (Woeste, Frank) (2:00)
06. Pocket Rhapsody (Woeste, Frank) (8:13)
07. Intro Nouakchott (Woeste, Frank) (1:39)
08. Nouakchott (Woeste, Frank) (7:50)
09. Mirage (Woeste, Frank) (5:39)
10. Melancholia (Woeste, Frank) (3:43)

Artist List

Frank Woeste: piano, Fender Rhodes, organ & bass synth
Ben Monder: guitar
Justin Brown: drums

Guests:
Ibrahim Maalouf: trumpet on 02 & 08
Youn Sun Nah: vocals on 03
Sarah Nemtanu: violin
Gregoire Korniluk: cello

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Isamu McGregor
marzo 11, 2018, 11:05 pm
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tapa Live at the Baked Potato
Live At The Baked Potato! (2012)

Isamu McGregor es un joven pianista y compositor que nació y se crió en Los Angeles, pero ahora está establecido en la ciudad de Nueva York, tras terminar sus estudios en el curso de jazz en la Universidad de Nueva York. Con sólo 23 años años, McGregor es un músico muy versátil que ha trabajado en una amplia variedad de géneros de jazz con algunos de los grandes nombres de la escena del jazz en Nueva York. Constantemente ocupado él es un prolífico sideman, pero también conduce sus propios proyectos. En el 2010 su trío de piano acústico Origin Blue, junto al bajista Evan Crane y el baterista Jeff Hatcher, lanzó el sumamente prometedor “May I Say You Something?”, una grabación que fue reseñada en este site.

McGregor continúa dividiendo su tiempo entre las costas Este y Oeste, y su más reciente grabación representa algo de un retorno a las raíces. Una de las principales influencias musicales de McGregor fue una grabación en vivo hecha en el famoso club de jazz de Los Ángeles, The Baked Potato, por el tecladista Greg Mathieson en 2000. Así describe McGregor este álbum con el guitarrista Michael Landau (ex Miles Davis), el bajista Abraham Laboriel y el baterista Vinnie Colaiuta: “loco y fuerte, rítmico y exageradamente groovy! Fue este registro en particular que despertó mi interés en las posibilidades inherentes de la música jazz”.

Doce años después McGregor está excesivamente orgulloso de haber realizado su propio “Live at the Baked Potato”, un desvergonzado disco de fusión con McGregor en piano eléctrico y sintetizador (él está acreditado en “teclas”) junto al guitarrista Deen Anbar, Evan Marien en bajo eléctrico y Gene Coye en la batería. Sin embargo, a pesar de los adornos retro, la intrepidez y brio juvenil del cuarteto asegura que este es un registro que crepita con una energía e inteligencia que es inequívocamente contemporánea.

La capacidad de McGregor de moverse convincentemente entre teclados acústicos y eléctricos asegura que él rutinariamente sea comparado con Chick Corea y tal es su habilidad y técnica (clásicamente entrenado, afilado en jazz) que la analogía no es completamente imaginaria. La fluidez de Marien en el bajo eléctrico se deriva claramente de escuchar al gran Jaco Pastorius, Anbar es un ardiente e inventivo guitarrista con fuertes inclinaciones rock y Coye es un baterista funky pero flexible.

El programa consiste enteramente de originales de McGregor, a excepción de “Grover” del Philadelphia Experiment, el supergrupo funk consistente en el tecladista Uri Caine, el bajista Christian McBride y el baterista Ahmir “Questlove” Thompson.

El tema de apertura “Rainbows in Transit” establece la escena, que se construye con el solo apacible de McGregor acumulando cuidadosamente capas de funkiness**, para culminar en un solo estratoférico de Anbar, pesadamente tratado. El guitarrista utiliza su despliegue de efectos articuladamente en todo y combina brillantemente con los variados sonidos de teclado de McGregor.

“A Simple Science” juega con tartamudeantes ritmos funk con los cuatro instrumentistas engranando juntos. El trabajo del teclado de McGregor es consistentemente inventivo, el bajista Marien se destaca a lo largo con Anbar rompiendo filas hacia el cierre.

Un tema de ciencia ficción parece correr a través de muchos de los títulos del álbum, quizás un homenaje al álbum de Corea de 1973 “Hymn of the Seventh Galaxy”, la primera grabación eléctrica de Return to Forever con Bill Connors aún en la silla del guitarrista. Mikal Gilmore, de Rolling Stone, habló de aquel álbum “líneas arqueadas llenas de gracia” y “ardiente fuego cruzado” pasando a describir el álbum como “una última estocada valiente antes de que la fusión fuera funked**”. Las virtudes de aquella grabación pueden ser aplicada también a McGregor y sus colegas. La larga “When The Lights Fell from The Sky” incorpora el espacio etéreo brillante, poder funk de la casa y deslumbrante trabajo instrumental de McGregor y el baterista Coye, en un tour de force de 11 minutos de dinámica cambiante.

El cuarteto se estira por 14 minutos en el groove funk de Philadelphia Experiment, “Grover”, moviendo nuevamente hacia arriba y abajo los engranajes. No todo es martillo y tenazas, McGregor y sus colegas presentan una admirable madurez en la forma de construir y liberar la tensión. Esto permite a McGregor, Anbar y Marien la oportunidad de demostrar sus habilidades solistas, con el elocuentemente líquido pero irresistible bajo funky de Marien, destacándose como un particular highligth.

“Theme Music for a Super Slow-Motion Fight Scene” encuentra a McGregor soleando febrilmente sobre el piano eléctrico sobre un groove de bajo que se filtra antes de la entrega a la fiereza de Anbar, que otra vez se dirige a la estratosfera. El enérgico tocar de Coye es excelente en todas partes y él remata la obra con una dinámica característica del tambor.

“You and Your Milky Ways” comienza a sonar como el primer Weather Report trilling con cuidadosos sintetizadores y Rhodes, con Coye y Marien proporcionando una sutil corriente submarina funk. La segunda mitad de la pieza es más insistente, con acordes dentados que se entrelazan y ritmos que conducen a la liberación eventual y a un impulso distintivo de los tambores de Coye

“Urban Dragon Slayers” es pura fusión con una profunda influencia de rock. Esto es un tour de force para Anbar que realmente rockea, frasea y solea con jubiloso aplomo. Bajo muscular, teclados apuntalando y tambores afanosamente poderosos completa el cuadro. ¿Retro? ¿excesivo?, bien, tal vez, pero no olvide que estos tipos jóvenes experimentan las emociones embriagadoras de esta clase de música por primera vez. La audiencia de LA amó esto.

Finalmente tenemos “Big Sky” que me imagino fue interpretado como un bis. Surge casi de manera subliminal, como si viniera desde las profundidades del espacio. Marien es el primer solista, fluido y elocuente en el bajo fretless encima de la guitarra y el teclado brillante y los suavemente bulliciosos tambores de Coye. El solo de sintetizador de McGregor es un recordatorio de cuán bueno este difamado instrumento puede sonar en el contexto adecuado y tocado por un apropiado par de manos.

Este estilo de fusión no es un tipo de música que escucho muy a menudo en estos días, pero me sorprendió lo mucho que disfruté de este álbum. La escritura de McGregor es consistentemente imaginativa y atractiva, y aplicando el conocimiento contemporáneo a lo que son esencialmente estilos de los ’70 asegura que la música no cae en las viejas trampas de destellos, grandilocuencia y excesos. Sí, McGregor y sus colegas se deleitan mostrando sus dotes pero esto no es técnica por la técnica en si misma, aquí hay verdadera inteligencia y sustancia junto al joven brío. “Live at the Baked Potato!” otra vez notifica que McGregor es un verdadero talento a mirar.

Fuente para la reseña: Ian Mann para http://www.thejazzmann.com/reviews/review/live-at-the-baked-potato/
**Nota del traductor: dificil de encontrar una expresión en castellano!!!

Track Listing – Live At The Baked Potato!

1. Rainbow In Transit (8:58)
2. A Simple Sience (9:47)
3. When The Lights Fell From The Sky (11:08)
4. Grover (14:16)
5. Theme Music For A Super Slow-Motion Fight Scene (9:36)
6. You And Your Milky Ways (9:17)
7. Urban Dragon Slayers (5:45)
8. Big Sky (9:27)

Artist List

Isamu McGregor: keyboards
Evan Marien: bass
Gene Coye: drums
Deen Anbar: guitar

tapa Resonance
Resonance (2017)

En este álbum, su segundo como líder desde Live at the Baked Potato del 2012, el pianista/tecladista Isamu McGregor sigue perfeccionando su enfoque para elaborar un inteligente y desafiante jazz fusión. Con el bajista Evan Marien y el baterista Gene Coye nuevamente a su lado, él consigue los socios adecuados para navegar por sus laberínticas composiciones e invita al saxofonista tenor Seamus Blake, al clarinetista bajo Bennie Maupin y al guitarrista Deen Anbar para mejorar el alcance y la diversidad estilística del registro.

Una cosa queda clara desde la pista de apertura (“The Dreamer”) en adelante: McGregor no tiene ningún interés en crear algo estático o monótono. Cada una de estas siete pistas proporciona muchos giros y vueltas, pero “The Dreamer”, en más de 10 minutos de longitud, es en particular resplandeciente con tempos, moods y compases cambiantes, tal como uno podría esperar de un sueño que se mueve en un número de direcciones diferentes. Si bien esto es de vez en cuando un poco demasiado inconexo, ciertamente nunca falla en sostener el interés, y el preciso trabajo del bajo de Marien y la ágil batería de Coye lo sostiene todo junto admirablemente.

McGregor tiene igual afecto por el piano y el sintetizador, y utiliza ambos abundantemente en todo el registro. Creativas multicapas le permite el seguimiento de partes de teclado en una serie de canciones, que normalmente funciona correctamente aunque hacen que la música se sienta algo menos espontánea e inmediata. En cualquier caso, McGregor es muy calificado como tecladista, y tanto usando elaboradas partes de sintetizador o bien el piano sin adornos, él es capaz de articular sus ideas de manera eficaz. Su sutil toque el piano es escuchado para un especialmente fuerte efecto en el solitario cover de la grabación, “Because”, de Lennon/McCartney, que McGregor interpreta sin acompañamiento. Esta es una encantadora y clásicamente influenciada interpretación, comenzando con una reserva impresionante, con sólo las insinuaciones más débiles de la melodía, antes de construir un poderoso final con acordes autoritarios, trémolos y descendentes pasajes de registros superiores.

Los invitados de McGregor también son empleados amablemente. El solo de Blake en “Relentless” es maravilloso en los límites desde la belleza encantadora al altísimo poder, y el arco de su performance es esencial a la trayectoria total de la pieza. El clarinete de bajo de Maupin añade un ambiente misterioso “The Drifter”, y la guitarra arenosa de Anbar presta la textura funky a “Thor vs. James Brown”, una pista que también destaca algunas fabulosas carreras de bajo de Marien, además del solo incendiario de Anbar durante la última mitad del corte.

Con fuerte maestría musical y reflexivas composiciones, la segunda grabación de McGregor tiene mucho que ofrecer. Es una prometedora realización de un tecladista con ambición y habilidades de sobra.

Fuente para la reseña: Troy Dostert para https://www.allaboutjazz.com/resonance-isamu-mcgregor-ghost-note-review-by-troy-dostert.php

Track Listing – Resonance

1. The Dreamer (10:18)
2. Relentless (7:22)
3. Halfway There (6:29)
4. Because (5:17)
5. The Drifter (9:57)
6. Thor vs. James Brown (8:17)
7. The Tao of Flying (8:17)

Artist List

Isamu McGregor: piano/keyboards
Evan Marien: bass
Gene Coye: drums
Seamus Blake: tenor sax (2)
Bennie Maupin: bass clarinet (5)
Deen Anbar: guitar (6)

Apunte: Isamu McGregor nació el 5 de Setiembre de 1989 en Los Angeles, en el seno de una familia musical. A los 5 años comenzó a tomar lecciones de piano clásico, cosa que hizo durante los siguientes diez años. Mientras estaba en le escuela media tomó contacto con el disco “Live at the Baked Potato” de Greg Mathieson, hecho seminal para enfocar su interés por las posibilidades del jazz como lenguaje musical. Ya en la “high school” cambió la dirección de su piano clásico a hacer jazz todo el tiempo. Sus influencias musicales, como es para la mayoría de los artistas desarrollados a fines del Siglo XX y en en actual XXI, son sumamente amplios; en el caso de McGregor van de Art Tatum a Red Hot Chili Peppers, de Herbie Hancock a Led Zeppelin o de Lenny Kravitz a Rage Against the Machine. Ha tocado y girado con un importante número de artistas como son Colbie Caillat, Richard Bona, Tortured Soul, Virgil Donati, Natalia Lafourcade, Bennie Maupin, Sadao Watanabe, Wayne Krantz, Ari Hoenig, Keith Carlock, Lenny Pickett, Gregoire Maret, Seamus Blake y muchos más. Sus discos como líder, “Live At The Baked Potato!” y “Resonance” lo muestran desarrollando un jazz fusión (su primer y fuerte amor musical) del Siglo XXI vital, poderoso e inteligente, evitando las trampas del género y manteniéndonos conectados con su música sin apabullarnos con tecnicismos. Muy recomendables!

Password en ambos casos: presoventanilla



Olivier Bogé

tapa When Ghosts Were Young
When Ghosts Were Young (2017)

When Ghosts Were Young, cuarto disco registrado por Olivier Bogé bajo su nombre, es la continuación de Imaginary Traveler (2010), The World Begins Today (2013) y Expanded Places (2015). Sobre todo, es el álbum que cabía esperar por parte de un músico más que nunca en la toma de una visión onírica del mundo en que se desenvuelve día tras día. No que sea sin sorpresa, tanto se necesita, pero va más allá del lenguaje de sus predecesores, exponiendo un solo canto, que se traduce en sutiles variaciones de una composición a la otra. Al punto que no se trata más que decir que el disco de diez, sino una sola que fluye con gran suavidad, caracterizada por la serenidad. Uno imagina al hombre detenerse al borde de un riachuelo para dejar que el agua fluya entre sus dedos, caminar en lo más profundo de un bosque o en un sendero de montaña, contemplar el cielo y el mar, escuchando el ruido del viento. When Ghosts Were Young desarrolla la música de los elementos, conectada con lo más hermoso que la naturaleza puede ofrecer y que no sabemos quizá más ver.

Olivier Bogé nos ha confirmado estas impresiones explicando: « La inmensa mayoría del álbum fue escrita durante mis múltiples peregrinaciones; la guitarra en el coche, me detuve al borde de un molino, en el medio de un bosque para acostarme (dar a luz?); algunas notas que brotan después de la vista de un faldón de luz, de un montón de árboles… El caos que atravesaba en este período inmediatamente fue borrado por estos regalos del cielo y del viento. Y esto fue una obsesión constante: no dormir en los momentos de luz, procurando cueste lo que cueste, estallar las sombras, apartarlas, alejarlas. No dejarlas tomar ningún lugar en esta música. Estar atento al ruido del agua, el olor de un bosque, a la explosión de luz frente a mí ». Además, no es necesario saber que el título previsto inicialmente para el álbum fue el de otra composición: “As Spark Hits The Shadows”. Una propuesta descartada debido a la dificultad de la pronunciación, para nosotros franceses tan a menudo en conflicto con las lenguas extranjeras. Es posiblemente poco daño, ya que esta frase refleja fielmente lo que pudo dar origen a un universo luminoso y lleno de imágenes.

En lo que concierne a las formas, comprobamos en primer lugar que Olivier Bogé es fiel en amistad ya que se encuentra en acción a los mismos músicos que para Imaginary Traveler, su primer disco en 2010. Es decir, Pierre Perchaud a la guitarra, Tony Paeleman al piano, Nicolas Moreaux al contrabajo y Karl Jannuska en la batería. Además de la presencia en un título (“Rain’s Feathers”) de Isabel Sörling al canto, el cambio más notorio, en comparación con su primer disco, es la gama de instrumentos de Bogé: allí donde se presentaba como saxofonista solamente, ahora también es pianista, guitarrista y cantante (y compositor, por supuesto). Lo que ya se había podido comprender en el momento de la aparición de “Expanded Places” hace dos años.

Un colectivo apiñado, pues, en el seno del cual la voz individual no es primordial pero siempre de un gran lirismo. Basta con escuchar el coro en saxofón alto de “As Spark Hits the Shadows” para darse cuenta; luego la intervención de Pierre Perchaud. O aún el solo de piano y luego el de saxofón alto en “Odyssey Of The Innocent Child”. Fiebre y concisión en una sola voz, quizá el ejercicio más arduo que exista… Las melodías, de una gran limpidez, están expuestas a su vez al piano, a la guitarra, al saxofón, instrumentos a menudo duplicados por la propia voz de Olivier Bogé. Son canciones sin palabras y un lenguaje musical, que ya no tiene mucho que ver con lo que se llama comúnmente jazz. El de Olivier Bogé es poético, de una belleza formal indiscutible. Un folk-rock-jazz atemporal e impresionista cuyas raíces se remiten al corazón de las músicas que han habitado el siglo XX. Debussy tiende la mano a Joni Mitchell, en cierto modo. Es una incitación a deponer las armas, las cuales cada uno·de nosotros debe traer a diario para permanecer de pie.

Una música del ensueño despierto y sobre todo no del olvido. When Ghosts Were Young es un éxito muy bello, a través del cual Olivier Bogé devela un poco más todavía su atractiva personalidad. Un disco adictivo, que puede girar una y otra vez, como nuestras cabezas embriagadas por el espectáculo del mundo.

Fuente para la reseña: Denis Desassis para https://www.citizenjazz.com/Olivier-Boge-3475318.html

Apunte: He escuchado mucho, muchísimo este disco. No dudo en calificarlo como uno de los dos o tres mejores discos editados en el año 2017, al menos de los que tuve la posibilidad de escuchar (y no fueron pocos). Oliver Bogé cada vez hace proyectos más personales haciéndose cargo de distintos instrumentos, vocalizando y en especial, componiendo bellísimas melodías que quedan rebotando en la cabeza luego de que el disco se apaga. Lo rodean los amigos de siempre, aquellos que lo vienen acompañando más o menos regularmente desde Imaginary Traveler, su primer disco como líder y en el que ya había mostrado sus credenciales como artista de gran talento. When Ghosts Were Young es absolutamente adictivo, lleva el ánimo bien arriba, se puede consumir una y otra vez, y lo que es mejor, no tiene contraindicaciones. Música curadora. Discazo.

Track Listing

01. New Gardens (4:54)
02. As Spark Hits the Shadows (7:06)
03. Rain’s Feathers (2:53)
04. Till We Rise Again (4:06)
05. What Will Remain (6:25)
06. Dreamers (3:55)
07. Odyssey of the Innocent Child (9:26)
08. When Ghosts Were Young (2:03)
09. Sin of Orpheus (5:32)
10. Guardians of Illusions (5:32)

Artist List

Olivier Bogé: guitare acoustique, saxophone alto, voix, piano (sur 3 & 5), Fender Rhodes & synthétiseurs
Pierre Perchaud: guitare électrique
Tony Paeleman: piano
Nicolas Moreaux: contrebasse
Karl Jannuska: batterie
Invitée:
Isabel Sörling: voix (sur 3)

Enregistré par Tony Paeleman au Studio des Bruères à Poitiers, les 5, 6 et 7 août, 2016, et à La Garenne Colombes entre septembre 2016 et mars 2017.

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Laginha / Argüelles / Norbakken
noviembre 20, 2017, 11:55 pm
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tapa Setembro
Setembro (2017)

Algo de la intuitiva comunión entre el saxofonista Julian Argüelles y el fallecido pianista John Taylor es recordada en los radiantes intercambios de Argüelles y el pianista portugués Mário Laginha comparten en Setembro -aunque las composiciones de Laginha tienen una química de comunal vivacidad y lirismo propio. Laginha es ampliamente conocido por su trabajo con la extravagante vocalista y compatriota Maria João, y las conversaciones improvisadas con Argüelles y los suaves tambores de mano del percusionista noruego Helge Andreas Norbakken los exponen comparablemente a pensar rápidamente en independencia. Algunas de las emocionantes danzas de Laginha – como el staccato, saltarín “Mãos na Parede” o “Fisicamente” – estiran la fluidez sin costuras de Argüelles en los saxofones soprano y tenor al extremo, e ilustran por qué él se ha transformado en uno de los saxofonistas más inventivos de Europa desde sus principios en Loose Tubes. El imponente despliegue, vamp-arraigado de “Serralves” y el propio “Hugger Mugger” de Argüelles, tienen una relajada calidez a lo Andy Sheppard, las melodías son increíbles, sean plenas o vaporosamente sentimentales. El suave aleteo de Norbakken golpeteando los tambores, mejora el sonido de carácter único de este fino set.

Fuente para la reseña: John Fordham para https://www.theguardian.com/music/2017/oct/12/laginhaarguellesnorbakken-setembro-review-intuitive-and-vivacious-jazz

Apunte: Calidez, belleza y apertura emocional es lo que transmite sin estridencias Setembro, basado fundamentalmente en la pluma del pianista portugués Mario Laginha y en un par de temas de Argüelles, “Hugger Mugger” y “Yada Yada”, que anteriormente fueron editados en el excelente “Terra” del saxofonista inglés. Un rico, variado y accesible repertorio, más el virtuosismo y la audaz inventiva de tres grandes músicos no puede fallar. Y por suerte para nuestros oídos, no falla

Track Listing

01. Mãos na Parede (4:55)
02. Fisicamente (5:07)
03. O Primeiro Dia (5:20)
04. Serralves (6:32)
05. Perto de Alguém (7:04)
06. Coisas da Terra (8:42)
07. Hugger Mugger (3:30)
08. Yada Yada (5:49)
09. Horn Please (2:45)
10. Lugar Bem Situado (3:28)

Artist List

Mário Laginha: piano
Julian Argüelles: saxophones
Helge Andreas Norbakken: percussion

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Jamie Saft, Steve Swallow, Bobby Previte with Iggy Pop
octubre 22, 2017, 1:30 pm
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tapa Loneliness Road
Loneliness Road (2017)

Así, el front man del grupo de rock/pop llamado The Stooges obtiene una invitación a tono con un trío de piano jazz clásico. El Stooge sería Iggy Pop; el trío, el piano de Jamie Saft con el bajista Steve Swallow y el baterista Bobby Previte. Esto es un real experimento, algo que Frank Zappa podría haber intentado.

El pianista Jamie Saft ha enganchado una gran parte de su estrella a John Zorn, apareciendo como un sideman o líder, en unas cuantas realizaciones del sello Tzadik de Zorn. Aquellas dicen “aventureras” y “sin límites”. Pero en sus grabaciones de piano trio, los botones avant-garde no son empujados todo lo duro que podrían serlo. Su “The New Standard” (Rare Noise Records, 2014), una fina excursión, encaja perfectamente dentro del mainstream. También lo hace su segunda grabación para Rare Noise, Loneliness Road, una profunda exploración, de las formas de la canción americana, inspirándose en Bob Dylan, The Band, Alice Coltrane, Pharoah Sanders, Bill Evans. Aquellas formas del cancionero arraigadas en la mùsica folk parecen especialmente importantes aquí, con Dylan y The Band compartiendo esa fundación. Pero el concepto de Saft parece menos crudo, más expansivo, incluyendo la grandeza de Charles Ives y Aaron Copland, Stephen Foster, apoyado en un modo reducido y moderno. Los tres enfoques musicales distintivos del trío se funden para tejer un bello y cohesionado tapiz, ya sea por su soleada apertura “Ten Nights”, o el prodigioso tiempo de permanente quietud de “Bookmarking”.

Luego Iggy Pop se exhibe en tres canciones. Este formato de trio -y este particular trio- se adapta a él. Lo firme pero flexible del piano trio respalda las exhibiciones de los diálogos cantados/hablados de la voz barítono de Pop. “Don’t Lose Yourself” suena como una entrega testimonio de Leonard Cohen para el líder del anciano estadista de la categoría poeta/cantante.”Loneliness Road” suena como una meditabunda canción de Van Morrison. “Everyday” es una sensible canción de amor de alguien que ha experimentado una profunda angustia. Iggy Pop -que de esto sabe- emana gravedad.

Una superior excursión de piano trio con el extra de atractivas contribuciones de Iggy Pop.

Fuente para la reseña: Dan McClenaghan para https://www.allaboutjazz.com/loneliness-road-jamie-saft-steve-swallow-bobby-previte-rarenoiserecords-review-by-dan-mcclenaghan.php

Apunte: La contundencia con la cual Loneliness Road te convence con la primera audición de que es un disco imprescindible, se basa en primer lugar en el cancionero propuesto, luego en el “mood” que predomina a lo largo del disco, una rara de quietud, con una efervescencia latente en segundo plano, fruto del talento interpretativo de tres gigantes improvisadores sosegados en pos de la idea, y finalmente en la gravedad, casi al borde del desmoronamiento, de Iggy Pop, del cual uno puede entrever por la rendija que dejan los quiebres de su voz, una jauría de demonios atados. Discazo de punta a punta.

Track Listing

01. Ten Nights (5:26)
02. Little Harbor (4:30)
03. Bookmaking (4:23)
04. Don’t Lose Yourself (4:44)
05. Henbane (4:01)
06. Pinkus (7:40)
07. The Barrier (4:18)
08. Nainsook (5:44)
09. Loneliness Road (6:34)
10. Unclouded Moon (7:41)
11. Gates (2:51)
12. Everyday (3:41)

Artist List

Jamie Saft: piano
Steve Swallow: bass
Bobby Previte: drums
Iggy Pop: vocals (4, 9, 12)

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Password: presoventanilla



Greg Ward

tapa South Side Story
Greg Ward’s Fitted Shards

South Side Story (2010)

Como muchos músicos, el saxofonista/compositor de Chicago, Greg Ward (ahora establecido en New York) compatibiliza múltiples actividades: trabajando con nombres desde Al Jarreau a Von Freeman; grabando proyectos diversos con Mike Reed’s People, Places, and Things o con el artista electrónico Guillermo Scott Herren aka Prefuse 73; y aún conduciendo una orquesta para el artista de hip hop Lupe Fiasco. En este entorno cambiante, sería fácil perder la identidad, pero su brillantemente concebido y excepcionalmente ejecutado debut, South Side Story, demuestra lo contrario, revelando que Ward consiguió su propia magia.

La potente banda de Ward y su poderosa música son los frutos de un artista bastante enfocado buscando su propia voz, tanto que Ward declara en las liner notes del CD, “sentí que este álbum fue la manera más concisa para transmitir mi historia”. Esta música que se desarrolla es fresca, decisiva, y penetrante, recuerda en tono a cualquier número de realizaciones progresivas actuales, pero suena como nada más que la visión singularmente audaz de Ward.

La fortaleza de la música desecha cualquier noción de tentativa de encajar en un nicho; las Influencias de Ward abarcan una plétora de ideas y texturas, con clara composición e hirviente improvisación. Comenzando con “Segue”, un torbellino que arranca como una galáctica ópera rock, cambiando a un groove melódico con una infecciosa armonía de saxo/órgano.

A continuación, las pistas se desarrollan como capítulos de un libro, con inesperados y emocionantes eventos que acechan a la vuelta de cada esquina. El pulso de latido del corazón de “All In”; contiene un exuberante manto proporcionado por los coloridos sintetizadores de Ward, así como una sección donde Kirchner proporciona la exótica percusión. El contemplativo “Castle of Ice” es como la calma antes de la tormenta “Step Forward´s”, con su regeneración de distorsión y granulados tonos de órgano, así como los dardos de saxofón de Ward entre los cambios.

Las dos pistas más largas son poderosas afirmaciones de las intenciones de Ward. La pista del título, de once minutos y medio, comienza con callados susurros de los instrumentos. Creciendo en el impulso, se transforma en un potente spot para el piano solista de Rob Clearfield. Luego Ward se une a la refriega, y las dos voces líderes suben hasta las nubes. “Fitted Shards” es su contraparte -no sólo en longitud, sino también en creatividad- los temas disparan como fragmentos destrozados, así como Ward confirma, “la canción es acerca de los quebrantos, trozos rotos de todo lo que soy”. El grupo trae juntos perfectamente, como sólo músicos consumados pueden- una pieza que se mueve a través de intrincados canales con los sonidos de los salvajes teclados de Clearfiled, el enfurecido alto de Ward, y una conclusión que es tanto sublime como espiritual.

Incisivo y cerebral, el debut de Ward es tan cortante como el nombre de su grupo.

Fuente para la reseña: Mark Turner para https://www.allaboutjazz.com/south-side-story-nineteen-eight-records-review-by-mark-f-turner.php

Track Listing – South Side Story

1. Segue (2:54)
2. All In (6:54)
3. Castle of Ice (2:43)
4. Step Forward (8:46)
5. Instructions (2:08)
6. South Side Story (11:27)
7. Like Mozart (7:04)
8. University of Opportunity (6:45)
9. Fitted Shards (12:26)

Artist List

Greg Ward: alto saxophone; composition
Rob Clearfield: keyboards, piano, synth
Jeff Greene: upright and electric bass
Quin Kirchner: drums, percussion

tapa Phonic Juggernaut
Greg Ward’s Phonic Juggernaut

Phonic Juggernaut (2011)

El trío Phonic Juggernaut de Greg Ward puede ser fuerte, también puede ser rápido, pero nunca puede ser descrito como fuera de control. El saxofonista de veinte y algo toma la alineación de jazz moderno saxofón/bajo/batería y adhiere a las tradiciones de jazz, no como un acto regresivo, sino como el avance de un sonido inteligente e innovador..

Este natural de Chicago convertido en neoyorquino puede ser escuchados con el baterista Charles Rumback y Mike Reed’s People, Places, and Things, así como con el conjunto electrónico Prefuse 73. Su lanzamiento inicial como líder, “South Side Story” (Nineteen Eight, 2010), fue una sesión en cuarteto, pero también incursiona en la escritura para conjuntos de cámara, orquestas y ballet.

Así como el baterista Tony Williams una vez propulsó a Miles Davis de su sonido de los años ’50 al jazz/rock de los años ’60, el baterista Damion Reid catapulta el sonido aquí, acortando el jazz con modernos beats. Reid, que también ocupa la silla del baterista en las bandas de los saxofonistas Steve Lehman y Rudresh Mahanthappa, empareja la energía de Ward golpe-por-golpe, paseando el sonido en todas partes; en su agitado dinamismo está la chispa constante aquí.

El disco se abre con el atronador “Above Ground”; un entrenamiento pesado que tiene un momento de pausa para el solo del bajista Joe Sanders. Ward toca con ferocidad, acompañado en todo momento por Sanders y Reid, y con una intensidad de sonido que recuerda los trabajos de finales de los ’80 de los saxofonistas Steve Coleman y Greg Osby.

Pero esto no es solo una versión trío de DIY hardcore rock. Los arreglos de Ward incluyen el ágil y pulido “Velvet Lounge Shut-In”, un vehículo para el bajo de Sanders para llevar la melodía, con algún hábil trabajo de tom-tom y platillo de Reid, mientras las progresivas capas de “This Ain’t In Book 3” comienza con el bajo inclinado y el amable saxofón, construyendo sobre el agresivo tamborileo una pared impenetrable de sonido.

La pieza de cierre, “Sectionate City”, es la única no escrita por Ward. La composición de Andrew Bird se convierte en una pieza de música electrónica, con el trío haciendo un jazz fusión un tanto lavado, pero mezclando elementos bajo un paraguas de jazz y haciéndolo de manera honesta.

Fuente para la reseña: Mark Corrotto para https://www.allaboutjazz.com/phonic-juggernaut-greg-ward-thirsty-ear-recordings-review-by-mark-corroto.php

Track listing – Phonic Juggernaut

1. Above Ground (11:24)
2. Leanin’ In (9:50)
3. Velvet Lounge Shut-In (11:12)
4. Phonic Juggernaut (8:42)
5. This Ain’t In Book 3 (7:09)
6. U.S. 4 (6:09)
7. Sectionate City (6:18)

Artist List

Greg Ward: alto saxophone
Joe Sanders: bass
Damion Reid: drums

tapa Touch My Beloved's Thought
Greg Ward & 10 Tongues

Touch My Beloved’s Thought (2016)

Touch My Beloved’s Thought es una empresa audaz que se inspira en el drama, la pasión, y la presentación de la grabación de 1963 de Charles Mingus, Black Saint and Sinner Lady. El saxofonista de Chicago, Greg Ward, normalmente se inclina hacia la vanguardia del jazz moderno, con acercamientos al clásico hard bop y al free jazz, pero en Touch My Beloved’s Thought fue mucho más allá, creando una deslumbrante banda de sonido para un grupo compuesto por diez colegas de confianza.

La inspiración vino en forma de una comisión para honrar la obra maestra de de Mingus, y desde esto, la pieza fue desarrollada, como el original, con un acompañamiento de una producción de danza (coreografiada por Onye Ozuzu). La performance resultante, la única desde la cual esta grabación fue hecha, se estrenó en el Constellation de Chicago en Agosto de 2015.

Volver al álbum de Mingus seguramente enriquece la experiencia de audición, pero no es necesario, como Ward explica, la conexión a la pieza de Mingus fue más de inspiración y continuación en lugar de una reescritura. El compositor tomó fragmentos, intros, detuvo intervalos, y momentos fugaces como saltando de puntos para crear algo único. Incluso el título remite al subtítulo del original.

Arrancando con ‘Amanecer’, una secuencia de acordes tocados por los saxos atrae, como el oyente es atraído por las capas de la fanfarria de apertura. Enseguida la composición es sorprendente, especialmente cuando el tema es refundado una y otra vez, ganando en profundidad y peso. El solo de saxofón a la marca de 4 minutos es un delicioso descanso, especialmente contra el rico acompañamiento. La apertura realmente establece la escena -el siguiente ‘Singular Serenade’ rompe el gran sonido en un escenario más íntimo, impulsada por el piano y empapado en el blues. Hay una familiaridad vagamente fastidiosa a la melodía.

En ‘With All Sorrow, Sing a Song of Jubilee’, una balada, introducida por el piano, alberga un extendido solo de trombón que vuelve a un viejo estilo de jazz, pero lo suficientemente fresco como para subrayar cómo la buena música es atemporal. El siguiente ‘Grit’ es un perfecto encapsulamiento de una figura rítmica de Mingus, audaz y alegre, y algo para agarrar. Finalmente, escuchemos juntos al arreglo increíble de trompeta en ‘Round 3 ‘ -esto es una fantasía de cobre digna de perderse en ella. Pisa muy fuerte y grita y una línea de bajo tan suntuosa le hará llorar.

En Touch My Beloved’s Thought, temerarias voces y cambios sutiles trabajan de la mano con chisporroteantes solos y el enérgico labor del ensamble para traer este homenaje vivo.

En esta época conectada, cuando toda la música está disponible en cualquier momento y en cualquier lugar, y lo rico desde donde inspirarse siempre está fluyendo, se puede hacer una mirada retrospectiva pero hay que seguir avanzando. Es genial escuchar una obra que se creó en 2016 y apoyaría cualquier argumento sobre la vitalidad del jazz de hoy.

Fuente para la reseña: Paul Acquaro para http://www.freejazzblog.org/2016/10/greg-ward-10-tongues-touch-my-beloveds.html

Track Listing – Touch My Beloved’s Thought

1. Daybreak (6:48)
2. Singular Serande (4:02)
3. The Menacing Lean (6:32)
4. Smash, Push, Pull, Crash (0:45)
5. With All Your Sorrow, Sing a Song of Jubilance (5:47)
6. Grit (3:26)
7. Round 3 (6:20)
8. Dialogue of the Black Saint (4:41)
9. Gather Round, The Revolution Is At Hand (12:34)

Artist List

Greg Ward: alto saxophone, compositions
Tim Haldeman: tenor saxophone
Keefe Jackson: tenor saxophone, baritone saxophone
Ben LaMarGuy: cornet
Russ Johnson: trumpet
Norman Palm: trombone
Christopher Davis: bass trombone
Dennis Luxion: piano
Jason Roebke: bass
Marcus Evans: drums

Apunte: Descubrí a Greg Ward por intermedio de su imprescindible “Touch My Beloved’s Thought” lanzado en el año 2016 por medio del sello discográfico de Dave Douglas. Quise saber más sobre él y busqué antecedentes. Me encontré con dos discos muy distintos entre si, y a la vez distintos a “Touch My Beloved’s Thought”. Cuarteto en su debut como líder, junto a un músico que está dentro del radar de MQC/PV como es el tecladista Rob Clearfield y que claramente lo ayuda a llevar la música a un lugar de difícil encasillamiento. “South Side Story” pasea con una mirada progresiva por las fronteras del jazz. Eso fue en el año 2010. En el año 2011 se prueba con un power jazz trío, lanzando “Phonic Juggernaut”, compartiendo los reflectores con el impresionante trabajo de Damion Reid en batería. Y, finalmente, su último trabajo como líder a la fecha, el mencionado “Touch My Beloved’s Thought”, es un exquisito blend de tradición inspirado en el genio de Mingus, con la amplitud de herramientas y conocimientos musicales de un músico del siglo XXI. A mi humilde entender, Greg Ward tiene lo necesario para aportar su grano de arena a la construcción de la evolución del jazz del siglo XXI.

Password en todos los casos: presoventanilla



Erik Friedlander
septiembre 24, 2017, 8:45 pm
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tapa Nothing on Earth
Nothing on Earth (2014)

¿Cuál es la mejor forma de musicalizar una película sobre un fotógrafo en Groenlandia? Las trampas potenciales son numerosas. Uno tiene que traducir los amplios espacios abiertos y la escasa topografía sin parecer embotado o frío; y retratar el deslumbrante encanto de las aurora boreales sin parecer meloso. Y en este caso, uno también debe incluir un sentido de la diversión. Esta expedición – el director Mick Abrams acompañando al fotógrafo Murray Fredericks – no era la narrativa normal de desastre cargada de peligro, pero si la búsqueda de un tesoro de belleza. El documental incluyó una banda de sonido que era encantadora, pero breve; el álbum recientemente publicado añade cinco canciones inspiradas en la película. La decisión del violoncelista de Nueva York Erik Friedlander de invitar a Satoshi Takeishi en percusión y Shoko Nagai en acordeón, piano y el mini-xilófono fue sabia. Alternando piezas de violoncelo con experimentada instrumentación, añade sentido de la diversidad. Mientras las pistas originales continúan transmitiendo un estado de ánimo, las nuevas pistas transmiten una multitud. Esta nueva colaboración (que estará de gira como Black Phoebe) es rica en el timbre y el tono, ofreciendo mejoras de temas sólo insinuados en los originales.

“Aasiaat” ofrece las primeras insinuaciones de plenitud, compensando la pieza solista encontrada posteriormente en el álbum. El acordeón respira suavemente como un arrullo, estableciendo el escenario para los tambores, que se introducen junto con el piano a los 1:24. En este momento, el álbum cambia de calmo a celebratorio. En “Maniitsoq”, el violoncelo es tocado como un contrabajo, produciendo un sentido luminoso, de colores llamativos, que sugiere perros de trineo en el juego. Los toques percusivos se parecen a aquellos de viajeros alrededor de una hoguera de campamento, improvisando ritmos para mantenerse caliente.Al comienzo de “Aurora”, aparecen unos carillones como estrellas en una noche brillante. El xilófono es una perfecta elección para transmitir una alegría infantil, y encaja con los coquetos verdes de la parte superior de la atmósfera.

Friedlander no podía dejar estas piezas permanecen en el piso de la sala de montaje. Por rescatarlas del montón de desechos, quitarles el polvo y pintarlas, él ha creado una obra de arte separada para estar de pie junto a la primera.

Fuente para la reseña: Richard Allen para https://acloserlisten.com/2014/11/19/erik-friedlander-nothing-on-earth-soundtrack/

Apunte: Cuando en Mayo de este año compartimos la audición del hermoso disco “Rings”, olvidamos decir que se trataba de la segunda grabación del trio Black Phoebe, liderado por el violochelista Erik Friedlander junto al percusionista Satoshi Takeishi y la pianista/acordeonista Shoko Nagai. En efecto, Nothing on Earth fue el primer paso dado por el grupo, y como en el posterior “Rings”, aquí también se atraviesa y borra magistralmente las fronteras de la música clásica, el jazz, el folk y la world music. Como bien se aclara en la reseña, Nothing on Earth está compuesto por temas que formaron parte de la banda de sonido de un documental, más otros temas compuestos posteriormente por Friedlander inspirado en la visión de las imágenes registradas por el director Mick Abrams. Si uno no supiera esto, tampoco importaría demasiado, porque la belleza de la música que estos talentosos músicos producen, le da al álbum su propia independencia que permite disfrutarlo largamente, más allá de tener que ver las imágenes asociadas. Altamente recomendable!

Track Listing

01. Hagen (solo) (4:31)
02. Aasiaat (6:17)
03. Ingia (solo) (5:09)
04. Maniitsoq (6:34)
05. Nuuk (3:55)
06. Hagen (5:47)
07. Hagen II (4:40)
08. Ryder (4:41)
09. Aasiaat (solo) (3:50)
10. Aurora (4:00)

Artist List

Erik Friedlander: cello
Satoshi Takeishi: percussion
Shoko Nagai: accordion, piano, mini-xylophone

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Password: presoventanilla