Preso ventanilla


Olivier Bogé

tapa When Ghosts Were Young
When Ghosts Were Young (2017)

When Ghosts Were Young, cuarto disco registrado por Olivier Bogé bajo su nombre, es la continuación de Imaginary Traveler (2010), The World Begins Today (2013) y Expanded Places (2015). Sobre todo, es el álbum que cabía esperar por parte de un músico más que nunca en la toma de una visión onírica del mundo en que se desenvuelve día tras día. No que sea sin sorpresa, tanto se necesita, pero va más allá del lenguaje de sus predecesores, exponiendo un solo canto, que se traduce en sutiles variaciones de una composición a la otra. Al punto que no se trata más que decir que el disco de diez, sino una sola que fluye con gran suavidad, caracterizada por la serenidad. Uno imagina al hombre detenerse al borde de un riachuelo para dejar que el agua fluya entre sus dedos, caminar en lo más profundo de un bosque o en un sendero de montaña, contemplar el cielo y el mar, escuchando el ruido del viento. When Ghosts Were Young desarrolla la música de los elementos, conectada con lo más hermoso que la naturaleza puede ofrecer y que no sabemos quizá más ver.

Olivier Bogé nos ha confirmado estas impresiones explicando: « La inmensa mayoría del álbum fue escrita durante mis múltiples peregrinaciones; la guitarra en el coche, me detuve al borde de un molino, en el medio de un bosque para acostarme (dar a luz?); algunas notas que brotan después de la vista de un faldón de luz, de un montón de árboles… El caos que atravesaba en este período inmediatamente fue borrado por estos regalos del cielo y del viento. Y esto fue una obsesión constante: no dormir en los momentos de luz, procurando cueste lo que cueste, estallar las sombras, apartarlas, alejarlas. No dejarlas tomar ningún lugar en esta música. Estar atento al ruido del agua, el olor de un bosque, a la explosión de luz frente a mí ». Además, no es necesario saber que el título previsto inicialmente para el álbum fue el de otra composición: “As Spark Hits The Shadows”. Una propuesta descartada debido a la dificultad de la pronunciación, para nosotros franceses tan a menudo en conflicto con las lenguas extranjeras. Es posiblemente poco daño, ya que esta frase refleja fielmente lo que pudo dar origen a un universo luminoso y lleno de imágenes.

En lo que concierne a las formas, comprobamos en primer lugar que Olivier Bogé es fiel en amistad ya que se encuentra en acción a los mismos músicos que para Imaginary Traveler, su primer disco en 2010. Es decir, Pierre Perchaud a la guitarra, Tony Paeleman al piano, Nicolas Moreaux al contrabajo y Karl Jannuska en la batería. Además de la presencia en un título (“Rain’s Feathers”) de Isabel Sörling al canto, el cambio más notorio, en comparación con su primer disco, es la gama de instrumentos de Bogé: allí donde se presentaba como saxofonista solamente, ahora también es pianista, guitarrista y cantante (y compositor, por supuesto). Lo que ya se había podido comprender en el momento de la aparición de “Expanded Places” hace dos años.

Un colectivo apiñado, pues, en el seno del cual la voz individual no es primordial pero siempre de un gran lirismo. Basta con escuchar el coro en saxofón alto de “As Spark Hits the Shadows” para darse cuenta; luego la intervención de Pierre Perchaud. O aún el solo de piano y luego el de saxofón alto en “Odyssey Of The Innocent Child”. Fiebre y concisión en una sola voz, quizá el ejercicio más arduo que exista… Las melodías, de una gran limpidez, están expuestas a su vez al piano, a la guitarra, al saxofón, instrumentos a menudo duplicados por la propia voz de Olivier Bogé. Son canciones sin palabras y un lenguaje musical, que ya no tiene mucho que ver con lo que se llama comúnmente jazz. El de Olivier Bogé es poético, de una belleza formal indiscutible. Un folk-rock-jazz atemporal e impresionista cuyas raíces se remiten al corazón de las músicas que han habitado el siglo XX. Debussy tiende la mano a Joni Mitchell, en cierto modo. Es una incitación a deponer las armas, las cuales cada uno·de nosotros debe traer a diario para permanecer de pie.

Una música del ensueño despierto y sobre todo no del olvido. When Ghosts Were Young es un éxito muy bello, a través del cual Olivier Bogé devela un poco más todavía su atractiva personalidad. Un disco adictivo, que puede girar una y otra vez, como nuestras cabezas embriagadas por el espectáculo del mundo.

Fuente para la reseña: Denis Desassis para https://www.citizenjazz.com/Olivier-Boge-3475318.html

Apunte: He escuchado mucho, muchísimo este disco. No dudo en calificarlo como uno de los dos o tres mejores discos editados en el año 2017, al menos de los que tuve la posibilidad de escuchar (y no fueron pocos). Oliver Bogé cada vez hace proyectos más personales haciéndose cargo de distintos instrumentos, vocalizando y en especial, componiendo bellísimas melodías que quedan rebotando en la cabeza luego de que el disco se apaga. Lo rodean los amigos de siempre, aquellos que lo vienen acompañando más o menos regularmente desde Imaginary Traveler, su primer disco como líder y en el que ya había mostrado sus credenciales como artista de gran talento. When Ghosts Were Young es absolutamente adictivo, lleva el ánimo bien arriba, se puede consumir una y otra vez, y lo que es mejor, no tiene contraindicaciones. Música curadora. Discazo.

Track Listing

01. New Gardens (4:54)
02. As Spark Hits the Shadows (7:06)
03. Rain’s Feathers (2:53)
04. Till We Rise Again (4:06)
05. What Will Remain (6:25)
06. Dreamers (3:55)
07. Odyssey of the Innocent Child (9:26)
08. When Ghosts Were Young (2:03)
09. Sin of Orpheus (5:32)
10. Guardians of Illusions (5:32)

Artist List

Olivier Bogé: guitare acoustique, saxophone alto, voix, piano (sur 3 & 5), Fender Rhodes & synthétiseurs
Pierre Perchaud: guitare électrique
Tony Paeleman: piano
Nicolas Moreaux: contrebasse
Karl Jannuska: batterie
Invitée:
Isabel Sörling: voix (sur 3)

Enregistré par Tony Paeleman au Studio des Bruères à Poitiers, les 5, 6 et 7 août, 2016, et à La Garenne Colombes entre septembre 2016 et mars 2017.

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The Watershed
abril 10, 2016, 7:01 pm
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tapa Inhale-Exhale
Inhale / Exhale (2016)

Este es un álbum que al principio, parte de la nada y que a la llegada bordea verdaderas cumbres.

Al principio, digamoslo, es el encuentro de amigos músicos que se presentan cada uno con absolutamente nada, solo con algún riffs, y que hacen girar la improvisación. Y esos amigos entonces piensan que está ocurriendo algo, que se encontraron de inmediato, fusionándose al punto que se dicen que con esto mínimo podrían entrar en el estudio. Entonces, tan pronto lo dicen, lo hacen.

Y para la llegada, digamoslo, un álbum superior y que no se parece a nada más. Que se querría aferrar a algunas influencias y que no llegaría más allá. Porque este álbum lleva en él su propia identidad y sobre todo su extrema riqueza musical.

¡ Son locos los matices de este álbum ! Que en la misma pisada puede pasar así de un pop-jazz evanescente a extremos potentes y muy rock. Donde las cinceladas sublimes de Christophe Panzani al tenor encuentran muchos contrastes en la guitarra de Pierre Perchaud, ya sea eléctrica o acústica. Es un groove grave a lo Hendrix o bien son refinadas delicadezas. Y siempre pasa algo nuevo. Lanzan tres notas de salida y esto gira. Pero no solo para girar, sino también para instalar climas, ambientes, sonoridades como sobre en la pista del titulo que evoluciona en diferentes espacios como cambiantes polvos de oro.

Pierre Perchaud que se había perdido un poco durante sus escapades con la ONJ vuelve aquí particularmente inspirado. Sus sonoridades muy rock se casan a las mil maravillas a las muy jazz de Panzani sea que estas pertenezca al tenor (que fraseo, Dios!) o al clarinete bajo. Christophe Panzani que, hay que recordarlo, tuvo mucho tiempo el pupitre de saxo tenor en la orquesta de Carla Bley, lugar de pocos.

Detrás, esto está siempre asegurado con un Karl Jannuska dantesco como de costumbre. Uno de los más grandes bateristas que cuenta este hexágono.Y Tony Paelemean que de un álbum en álbum se revela aquí bastante demostrativo, alternando nuevamente entre el piano acústico y el eléctrico.

Asistimos al nacimiento de un grupo absolutamente notable, donde cada uno de sus miembros parece prestar una atención y cuidado en cada una de sus intervenciones, con empatía total con los otros tres.

Esto es fuerte, a menudo es conmovedor, esto viaja y nos lleva.

Inspire / Expire y deje llevarse por este álbum absolutamente espléndido y que dice mucho sobre este jazz del mañana que se acecha y hacia quien se abren puertas muy prometedoras.

Fuente para la reseña: Jean-Marc Gelin para http://www.lesdnj.com/2016/01/the-watershed-inhale-exhale.html

Apunte: Si bien Inhale / Exhale parece no tener una dirección musical clara, porque con el vehículo del jazz van y vienen de lo progresivo al rock, creando melodías identificables, inspirándose en músicas repetitivas y minimalistas, jugando sobre los climas que crean, o teniendo momentos más experimentales, es muy interesante el espíritu que envuelve a todo el proyecto. Cuando la música gana en intensidad (por ejemplo en “Fat Bum” o “Peter Hot Father”), la cosa se pone más jugosa, y nos deja la esperanza de un buen futuro para este talentoso grupo.

Track Listing

01. Watershred (4:02)
02. Diana (3:11)
03. Peter Hot Father (5:44)
04. Pas de deux (2:02)
05. Inhale – Exhale (5:10)
06. Dark Water (2:32)
07. Bright Sun (4:57)
08. HKJ (0:38)
09. Tricle-down (2:05)
10. Fat Bum (5:13)
11. Running Water (5:09)
12. Vermilion Sky (4:09)

Enregistré au Studio des Bruères à Poitiers (86) en octobre 2014.

Artist List

Pierre Perchaud: guitar
Christophe Panzani: tenor saxophone, bass clarinet
Tony Paeleman: keyboards
Karl Jannuska: drums

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Anne Paceo
febrero 19, 2016, 8:47 pm
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tapa Circles
Circles (2016)

Forma perfecta de la línea infinita, el círculo, observado en la naturaleza, siempre es iniciado por un fenómeno efímero. Una onda, una burbuja, un reflejo. Metafóricamente, es también una reanudación, un ciclo que induce una continuidad. El propio círculo desarrolla la paradoja de ser frágil y representar a la fuerza, como esos círculos concéntricos formados por el crecimiento de la madera que amplía los troncos o el movimiento inexorable de los planetas alrededor del Sol. La música de Anne Paceo condensa estos aspectos. Hay una circularidad del juego colectivo, que gira hasta volverse irrompible, la elegancia de las formas ligeras, el apoyo en las experiencias pasadas para lanzar una nueva rotación, una nueva partida.

Descubrir este disco, es proyectarse en un campo estético inédito que se inscribe sin embargo en la continuidad de las propuestas precedentes de la baterista. Ella, que se complace en buscar en los países del mundo imágenes, expresiones, miradas para alimentar su música, propone esta vez nuevamente viajes que, si bien son regidos por códigos diferentes, conservan la dimensión poética y melodiosa que nos había hecho tanto querer a YokaÏ o sus álbumes en trío. En Circles, los ritmos binarios, la voz y teclados electrificados ocupan un lugar preponderante. El estilo no es la cuestión, ya que estas canciones escapan a cualquier etiqueta. Ellas no son territorios de juego para solistas, por más inspirados que sean. Son piezas donde, justamente, la emoción nace de una melodía y de manera a menudo onírica, por la que es puesta en forma, sublimada por arreglos concisos pero refinados. Esto no excluye evidentemente los desarrollos improvisados, que ponen en evidencia la eficacia del juego de Tony Paeleman, el lirismo deflagrante de Émile Parisien, la creatividad de Leïla Martial y la elegancia del pulso de Paceo. Pero lo esencial está en otro lugar, en la diversidad de las formas, la originalidad de las ideas, del sonido. Basta para convencerse escuchar las partes de voces maliciosas de Martial, pequeña hada Campanilla traviesa que revolotea en todos sentidos, difundiendo por la música su polvo mágico que permite al cuarteto despegar hacia países imaginarios. Ella canta, con su bella voz, canciones emocionantes, efectúa un trabajo de fondo sobre manteles sonoros a veces con apoyo del saxo, haciendo scat, rapeando, ríendose, hechizando. Se cuela o se funde en una masa sonora bien trabajada por Paeleman, que demuestra una vez más su propensión a llevar la música a territorios estéticos imprecisos, entre jazz, pop, funk (el de Herbie Hancock) con un ápice de electrónica aportada particularmente por las líneas de bajo tocadas por el teclado que se casan muy bien a la paleta de sonidos extendida por la batería, añadida esta vez de un pad electrónico. El saxo de Émile Parisien navega entre todo esto, abriéndose a veces un camino en este entramado de sonoridades, o bien se junta a la voz y a los teclados para espesar el tejido sonoro. Se lo puede escuchar a menudo, y quedamos asombrados por sus ocurrencias, tanto en sus pequeñas y discretas intervenciones como en sus largas y bellas elevaciones.

Un ambiente renovado para Anne Paceo, que continúa con Circles compartiendo su entusiasmo y su fantasía. Porque es lo que nos hace, más allá de las calidades evocadas anteriormente, volver una y otra vez sobre este disco. Es positivo, soleado y poético. Abunda de detalles pero simplemente suena. Y cuando de nuevo se instala el silencio, justo tenemos ganas de engalanarlo una vez más con estas melodías radiantes.

Fuente para la reseña Olivier Acosta para http://www.citizenjazz.com/Anne-Paceo-3472678.html

Apunte: Días pasados le escribí a mi amigo/consultor musical Nico sobre Circles: “Más allá de algunos experimentos no tan logrados con cruces de géneros musicales en los primeros temas, Anne Paceo sigue teniendo mi voto positivo. La riqueza de la música de Anne viene de su cosmopolitismo y cuando aparece en escena Émile Parisien las cosas se ponen intensas; es un caso serio este muchacho. Vamos Anne!” Nico, a los pocos días me respondió: “Fabuloso disco, Chelo, me gustaron incluso las incursiones por otros estilos!!” Pensé: “Sin dudas, debo escuchar Circles más veces”. Eso hice y me acomodé al giro de Anne. Y resulta ser un giro más que lógico porque lo que Anne propone en ese viaje por la loca calesita que es el mundo mostrando imágenes, expresiones y miradas, es concentrarse más en lo urbano, aunque los nombres de los temas no reflejen exactamente eso. La Anne Paceo de Circle ha endurecido el sonido respecto a su fabuloso anterior disco “YokaÏ”. La voz de Leila Martial y el saxo de Émile Parisien son los encargados de teñir con urbanidad (y algo de locura, también) la visión musical de Paceo. Circle es un gran paso hacia adelante de Anne Paceo, asumiendo riesgos y dejando planteadas muchas expectativas respecto hacia adonde irá en el futuro.

Track Listing

01. Sunshine (4:09)
02. Today (3:10)
03. Toundra (3:45)
04. Birth and Rebirth (4:58)
05. Tzigane (3:38)
06. Patience (1:39)
07. Myanmar Folk Song (4:35)
08. Moons (4:24)
09. Sables (4:25)
10. Polar Night (3:29)
11. Circles (4:45)
12. A Tempestade (4:30)

Artist List

Émile Parisien: saxophone
Christophe Panzani: saxophone
Leila Martial: voice
Tony Paeleman: fender rhodes, keyboards
Anne Paceo: voice, drums, compositions

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Tony Paeleman

tapa Slow Motion
Slow Motion (2014)

Tony Paeleman es un pianista viajero de orejas grandes abiertas: alimentado de rock que escuchaba de niño y que sigue ocupando un lugar fundamental en su vida diaria, formado en la escuela clásica, ha evolucionado hacia el jazz sin renegar por eso de estas influencias, que afloran en su trabajo. Este eclecticismo, esta necesidad de apertura, forman un artista al cual se siguen sus peregrinaciones con interés y manifiestamente buscado por sus talentos de melodista: lo vimos evolucionar al lado de Vincent Peirani, Olivier Bogé o incluso de las hermanas Sonia y Lisa Cat-Berro. Más recientemente, ha sido ordenado “caballero” por Christian Vander -podemos considerar esto como una distinción, conociendo la extrema exigencia del fundador de Magma- para participar en la aventura Offering (que celebraba el año pasado, durante una semana al Tritón, los treinta años de una experiencia en todo punto singular).

Slow Motion, el primer álbum de Tony Paeleman como líder, muestra en efecto que sabe poner en movimiento la música (no forzosamente lento, como podría hacerlo creer el título del álbum) a veces hasta la hipnosis y el aturdimiento, sin que sea negada por eso la expresividad de estas ocho composiciones habitadas de un canto profundamente melódico. Temas originales, a excepción de “Coming On The Hudson” (Thelonious Monk), que se perciben como invitaciones a un viaje luminoso. Esta itinerancia es servida con mucho exactitud –bello equilibrio entre potencia y sensibilidad– por un trío cuyos talentos individuales no tienen más que demostrar: Julien Pontvianne, entendido en Oxyd de Alejandro Herer, Nicolas moreaux, contrabajista (Chris Cheek, Jeff Ballard, Tigran Hamasyan), y Karl Jannuska, el más francés de los bateristas canadienses y seguramente uno de los más activos. Sin olvidar a Pierre Perchaud, antiguo miembro de la ONJ de Yvinec; su guitarra ilumina “Pandore”, cuyo motivo introductorio denota un parentesco directo con el imaginario de Christian Vander. Y luego, aquí y allá, voces aéreas (las hermana Cat-Berro,en particular) aumentan el poder de seducción de esta su aleación de refinamiento y onirismo. Con este disco, Tony Paeleman pone en evidencia, por cierto, sus calidades de pianista y de compositor, pero afirma también su facultad para hacer vibrar su música con elegancia, de elevarla hacia las alturas irisadas de su imaginación.

Basta con escuchar “Inner Voice” para convencerse: en poco más de seis minutos, todo el grupo parece ir a tutear cumbres embriagadoras (no obstante, la respiración a plenos pulmones es recomendada), y la conclusión del álbum (“Slow Motion”), dedicada a Paul Motian), suscita el escalofrío demasiado raro que se ama tanto en las músicas del alma. Ninguna razón, por lo tanto, para no aceptar este Slow Motion y sus paisajes encantadores, de los cuales nos impregnamos gradualmente con un placer cómplice.

Fuente para la reseña: Denis Desassis para http://www.citizenjazz.com/Tony-Paeleman-3470112.html

Apunte: Nativo de Niza, Tony Paeleman se instala en París en 2005 para graduarse pocos años más tarde en “jazz y música improvisada” en el Conservatorio Nacional de París. Pertenece a esta nueva generación de jóvenes jazzmen a los que no les incomoda la música acústica en el piano como el universo más eléctrico. Con el Rhodes, su instrumento del corazón por años, ha explorado en muchos grupos una gran paleta de estilos y sonidos con efectos: la O.N.J., Christian Vander Offering, Fredrika Stahl, Malia, Karen Lano, Milk Coffee & Sugar, lo tuvieron en sus filas. Es co-líder de la banda 117 Elements, junto a Julien Herné (bajo), destacando a Christophe Panzani (saxo) y Arnaud Renaville (batería), con quienes desarrolló una estética eléctrica con el Rhodes. En escena, ha multiplicado sus encuentros musicales, como por ejemplo con Olivier Bogé, Vincent Peirani, Karl Jannuska, Pierre Perchaud, Nicolas Moreaux, Rémi Vignolo, Emile Parisien, Sonia Cat-Berro, Michel Zénino, Guillaume Perret, Ivan Jullien Big Band, entre otros. Varios de estos nombres nos resultan bien conocidos y últimamente, ha participado en la grabación del excelente “Living Being” (2015, ACT Music) de Vincent Peirani. Espero disfruten el encantador Slow Motion. Salud!

Track Listing

1. Landscape (7:10)
2. Woo Song (6:45)
3. Pandore (5:41)
4. Dark Matter (5:28)
5. Coming On The Hudson (8:36)
6. The Train (7:18)
7. Inner Voice (6:29)
8. Crossroads (6:53)
9. Slow Motion (5:54)

Artist List

Tony Paeleman: piano, Fender Rhodes
Julien Pontvianne: tenor saxophone
Nicolas Moreaux: acoustic bass
Karl Jannuska: drums
Pierre Perchaud: guitar (track 3)
Lisa et Sonia Cat-Berro: vocals
Arthur Heintz: cor

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Karl Jannuska featuring Sienna Dahlen

tapa Streaming
Streaming (2010)

Estudios demuestran que todo el mundo presta más atención a una voz femenina -la más atrayente, la mejor atención- y esto, independientemente del género. La cantante Sienna Dahlen tiene una voz muy seductora, que podría vender agua de lluvia en una tormenta de nieve. Esto puede ser parcialmente responsable del atractivo extremo de Streaming y de su capacidad para captar la atención incluso de aquellos que tienden a evitar las voces. Sin embargo, “parcialmente” es la palabra clave, es simplemente un ingrediente en los dulce y deliciosos, livianos-pero-rellenos platos de folk-pop/jazz-blues que sirve el baterista Karl Jannuska en Streaming, su tercer álbum como líder de la banda, y su primero en presentar a una cantante.

Este álbum de composiciones originales de Jannuska llegan como refrescante limonada en un caluroso día de verano o un reconfortante chocolate caliente en una crujiente y fría noche de invierno; es un maravilloso plato para ser saboreado lenta y atentamente, apreciando su pleno sabor, o distraídamente, disfrutando del entorno. Alimento hecho de la mejor manera, preparado cuidadosamente; nada rápido o chatarra hay aquí, esto es un gran álbum, sano, que te hace sentir bien.

Nacido y criado en Manitoba, escolarizado en Montreal/Nueva York, y ahora radicado en París, Jannuska tiene la capacidad de absorber y asimilar su entorno sin perder su propio camino.Sus composiciones reflejan una forma folclórica, occidental-teñida y un urbanismo de la costa este, con un dinamismo francés. Esto está fuertemente estructurado, pero el resultado se eleva por encima de todo, respira y libera un agradable y minimalista frescor. Streaming no es un álbum demandante -es tan accesible como el jazz puede ser- pero las melodías encantan y la orquestación y la interpretación ofrecen mucho más para disfrutar, haciendo que el resultado se aleje de ser meramente agradable música ambiental o de fondo.

Las melodías en Streaming no necesariamente se mantendrían firmes sin la voz de Dahlen, pero esta es la forma en la que el álbum fue concebido. Las letras no son tontas; claramente fueron escritas con la voz de Dahlen en mente, suave y enigmática, con íntimas resonancias del estilo Sara K./Cassandra Wilson. Las letras en seis de las pistas fueron escritas por Jannuska, mientras que Dahlen aporta tres, y coescribieron una.

Jannuska limita el rango del registro en los suaves fraseos del saxofón y en las claras y redondeadas notas de la guitarra, tejiendo todas las partes indistinta y moderadamente, casándose con los lujosos timbres de la voz de Dahlen, dando al álbum un sentido suave y de múltiples capas. Desde la apertura, como una marcha “As Far As The I Can See”, pasando por el pegadizo groove rodante de “Gold Star”, la atmosférica, alocada pista del título, la esperanzadora y personal balada, “A Whiter Christmas”, y el cercanamente emotivo “Silent Jubilee”, el álbum fluye a la perfección y sin esfuerzo.

Verdaderamente, Jannuska establece límites a sus músicos y sus estructuras melódicas no ofrecen mucho espacio para los solos, pero tanto con su bandas de París o Montreal -el disco fue grabado en ambas ciudades- Jannuska se rodea de talentosos músicos que manejan bien para utilizar ese espacio limitado en forma sutil y atrayente; músicos que comunican la satisfacción que viene de hacer lo que aman a tan alto nivel, y con unos buenos amigos.

El álbum, primero de Jannuska como líder en el sello parisino Paris Jazz Underground que él ayudó a establecer, tiene un magnífico sonido, reminiscente de aquella aclamada estética ECM, incluso el minimalista, desolado paisaje de la portada es, intencionadamente o no, evocadora del sello.

Streaming es mucho menos juguetón e inspirado en el mundo que el disco previo de Jannuska, “Thinking in Colours” (Effendi/Crystal Records, 2008). En cambio, es un álbum más sobrio y más reflexivo -pero tampoco es una nueva cara que Jannuska. Esto es una sucesión de Jannuska, una vez más, encontrando su verdadera forma en una manera ligeramente diferente.

Fuente para la reseña: Pascal-Denis Lussier para http://www.allaboutjazz.com/karl-jannuska-streaming-by-pascal-denis-lussier.php

Track Listing – Streaming

01. As Far as the I Can See (2:41)
02. Nothingness (6:06)
03. Sundogs (7:00)
04. Gold Star (4:31)
05. Streaming (3:38)
06. Timbuktu (6:04)
07. A Whiter Christmas (6:20)
08. Snow in May (3:30)
09. Bittersweet (5:58)
10. Silent Jubilee (4:57)

Artist List

Karl Jannuska: drums
Sienna Dahlen: voice
Olivier Zanot: alto and soprano sax (1-7)
Nicolas Kummert: tenor sax (1-7)
Pierre Perchaud: acoustic/electric guitar (1-7)
Mathias Allamane: acoustic bass
Christine Jensen: alto sax (8-10)
Joel Miller: tenor sax (8-10)
Ken Bibace: electric guitar (8-10)
Fraser Hollins: acoustic bass (8- 10)

tapa The Halfway Tree
The Halfway Tree(2010)

El nuevo opus del baterista de origen canadiense, instalado en Francia desde hace casi diez años, sigue estando arraigado en el seno del colectivo PJU, y teníamos cronicado (hace dos años exactamente) el precedente Streaming, ya en colaboración con su compatriota, la cantante Sienna Dahlen. Es un retorno a su pais natal lo que simboliza el árbol de la cubierta del disco, ese gran álamo que se sitúa a medio camino entre Brandon y Winnipeg, dos ciudades de la provincia de origen del baterista, Manitoba. Esta pradera perdida evoca los recuerdos de lectura, todo un imaginario, el de las novelas de James Oliver Curwood, por ejemplo. El árbol asciende como una nube atómica sobre el horizonte completamente desierto de la carretera que cruza las praderas canadienses…

No estamos más desconcertados esta vez por este álbum poético de sonidos ligeros y refinados, de climas claramente atmosféricos como la voz de Sienna, sin ser helados siempre, incluso en «Coldest Day of the Year»: se observa con satisfacción una música extrañamente familiar, de acentos pop y de jazz inteligentemente mestizados.

Los músicos asumen perfectamente un acompañamiento eficaz al nivel de colores y timbres. Son siete, equilibrio feliz de tres franceses, tres canadienses y un belga. Encontramos a Nicolas Kummert al tenor y en ciertos vocales como “Precious Things”, Olivier Zanot en el alto, Pierre Perchaud en la guitarra eléctrica y acústica. Los recién llegados son Tony Paeleman al piano y Fender y Andrew Downing en violoncello de 5 cuerdas. Karl Jannuska y Sienna Dahlen siguen co-escribiendo las palabras de las once canciones del álbum, pero la música es siempre del baterista de allí que la coherencia del álbum abraza la personalidad del baterista. Siempre golpeado por la dualidad de este músico, de energía terrible en concierto o en álbumes de los amigos (ilustrado en este “Smokescreen” enervado), sabe también dar prueba de una otra sensibilidad, “a flor de piel”, vibrante e hipnótica, en canciones que todavía quieren creer en una cierta belleza del mundo, como en la dulce y envolvente “Million Miles Away”. Es el resultado de una educación entre matemáticas, música y religión, un aprendizaje exigente que le permite encontrarse el cruzamiento de todos los sonidos y las músicas que le gustan?. Karl Jannuska se entrega más todavía en este álbum entre dos, del medio, de la medida desarreglada a veces, al desarreglo medido? Como si este álbum levantara por fin ciertas contradicciones, reconcilia lo contrario de una personalidad musical compleja.

Es una dulce violencia (“Noble Energy”) que atraviesa en definitiva la música suavemente íntima de un músico comprometido en la creencia de un mundo mejor.

Fuente para la reseña: Sophie Chambon para http://www.lesdnj.com/article-karl-jannuska-the-halfway-tree-104467620.html

Track Listing – The Halfway Tree

01. Put an Apple in Your Life (4:55)
02. Coldest Day of the Year (5:09)
03. Alerces (5:05)
04. Precious Things (5:51)
05. Smokescreen (5:07)
06. Million Miles Away (4:02)
07. Firloupe (2:55)
08. One Droning Pedal Tone (6:18)
09. Lilac By Night (4:28)
10. Noble Energy (2:11)
11. Four-Leaf Clover (6:04)

Artist List

Karl Jannuska: drums
Sienna Dahlen: voice
Olivier Zanot: alto sax
Nicolas Kummert: tenor sax
Pierre Perchaud: guitars
Tony Paeleman: piano/ Fender Rhodes
Andrew Downing: 5 string cello

Apunte: Días atrás bromeaba con una querida amiga diciéndole que Jannuska era un baterista de buenas intenciones musicales, mientras ella me decía que desconfiaba de los bienintencionados. Broma aparte, lo que entiendo como buenas intenciones es la búsqueda de hacer algo distinto a lo aprendido, algo personal y original, que represente al propio artista, aunque los resultados finales no sean excepcionales. Claramente es el caso de Jannuska y Dahlen que hicieron en Streaming un correcto álbum de canciones enmarcadas musicalmente en un buen combo folk/pop/jazz/blues, y un par de años después dieron un gran paso adelante con The Halfway Tree, en el que Jannuska crea ritmos casi minimalistas para que los otros músicos entren y salgan decorando bellamente las canciones por las que se desliza la cantante. Como suelo proponer muchas veces, no es música para ambiente sonoro mientras se desarrolla otra actividad: es para disponerse a escuchar seriamente, algo absolutamente fuera de moda en estos tiempos. Salud!

Password en ambos casos: presoventanilla



Olivier Bogé
enero 14, 2015, 12:03 am
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tapa Imaginary Traveler
Imaginary Traveler (2012)

Algunos álbumes tienen la forma más sutil de acercarse a los oyentes. No hay solos llamativos, las melodías son sólidas y relajadas, el volumen es medido aún en cantidades, y no hay una pista que realmente se destaque del paquete, y sin embargo, con ninguna definición o frase gancho para enrollar al oído, el sonido de la última nota del álbum inmediatamente impulsa la decisión de iniciar el álbum de nuevo desde el principio.

El saxofonista Olivier Bogé ha creado uno de estos álbumes.

Hay una relajada facilidad en este álbum. Es tranquilo como hace su punto. La guitarra combina bien con el Fender Rhodes. El saxo se integra dentro y fuera de la mezcla con aire casual. La guitarra alterna entre el sol y la sombra, y allí donde no se equivoca nada con las secciones de guitarra eléctrica, es cuando la cuerda de acero hace que las melodías realmente brillen. El Rhodes hace un facsímil bastante decente de vibraciones, enviando notas brillantes para que el saxo y el bajo giren alrededor. Los tambores mantienen una charla agradable.

Solo es un álbum agradable.

Fuente para la reseña: Dave Sumner para http://www.birdistheworm.com/tiny-reviews-olivier-boge-joe-chambers-trio-enchantier-christian-escoude/

Apunte: En el mes de Agosto de 2014, en MQC/PV escuchamos la segunda grabación de Olivier Bogé como líder (“The World Begins Today”), en el cual participaron algunos importantes músicos de la escena jazzera mundial (Tigran Hamasyan, Jeff Ballard). “The World Begins Today” tomó la posta de este Imaginary Traveler y llevó las cosas solo un poco más allá. Digo “sólo un poco más allá” porque Imaginary Traveler es una obra tan o más lograda que su segundo disco. Al traducir la reseña del muy respetable Sr. Dave Sumner, quedé con una sensación contradictoria: por un lado dice que se trata de esos álbumes en los que uno decide volver a escuchar apenas terminan las últimas notas del último tema, y por otro dice que “solo” es un álbum agradable. Me pregunto: cuántos cientos (miles?) de músicos desearían hacer un disco al que los oyentes se sientan atraídos a escuchar nuevamente apenas finalizado??. El volver a escuchar el disco se debe a que desde el primer tema se atrapa la atención del oyente y esta no decae a medida que transcurren los temas, quedando la impresión de que el grupo ha redondeado las composiciones de Olivier Bogé de tal manera que parece que tuvieran años de convivencia musical. Para quienes no hayan escuchado anteriormente “The World Begins Today”, me permito poner como punto de referencia que Imaginary Traveler tiene un aroma (salvando las obvias distancias) a “Seasons Of Change” de Brian Blade & Fellowship Band: ese aroma proviene de una dinámica grupal parecida (sin llegar a las altas intensidades que tiene la Fellowship) , en el papel “rosenwinkeliano” de la guitarra de Perchaud (otro músico en el ojo de MQC/PV), en el modo impulsor de la batería de Karl Jannuska, que no es Blade pero es un gran baterista. Bogé, como bien dijo nuestro amigo Nico, no te desnuca con su sonido, pero tiene un fraseo melódico, una lírica medida, y lo más importante, una escritura sagaz e inteligente. Finalmente, declaro que Imaginary Traveler, a mi entender, es un discazo. Si no lo entienden así, al menos espero que lo disfruten como yo. Saludos!

Track listing

01. Echoes of a Million Thoughts (8:07)
02. The Enlightened Path (5:28)
03. Petreto Bicchisano (6:38)
04. Child’s Dream (6:53)
05. Signs (6:43)
06. Don’t Be Afraid (9:27)
07. Imaginary Traveler (5:54)
08. Ya Magou Gavarit (I Can Speak) (8:49)

All songs by Olivier Bogé
Recorded & mixed by André Charlier at Studio des Egreffins, Videlles, France, on Decembre 22 & 23, 2010.

Artist List

Olivier Bogé: sax
Pierre Perchaud: guitar
Tony Paeleman: piano, Feder Rhodes
Nicolas Moreaux: bass
Karl Jannuska: drums

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