Preso ventanilla


Back To The Roots
octubre 5, 2008, 10:36 pm
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Cuenta la leyenda que Robert Johnson, nacido en 1911 en Hazlehurst, zona sur del estado de Mississippi, era un músico mediocre y que misteriosamente, de la noche a la mañana, logró convertirse en el mejor guitarrista del Delta. Cuenta también la leyenda que sus largos dedos demostraban un conocimiento musical que iba más allá de la edad y la época del artista. Se sabe que Johnson, casado en 1930, enviudó al poco tiempo. A partir de ese momento comenzó un largo peregrinaje por el Mississippi. Durante todo ese periplo nada se supo de él. La leyenda dice que en la encrucijada de dos caminos, al sonar las campanadas de medianoche Robert Johnson le vendió su alma al diablo a cambio de su incomparable talento musical. No existen pruebas de los vínculos de Robert Johnson con las artes ocultas de la magia negra. Sin embargo, la mayor parte de los testigos coinciden en afirmar que sobre el escenario irradiaba un halo mágico que cautivaba al público. Cantaba con una dicción levemente apagada, con una voz apasionada, agonizante y muchas veces afectada, el sonido de su guitarra era brillante. Los temas persistentes en sus blues eran la desesperación religiosa y los demonios interiores. También eran recurrentes las imágenes de degradación y de desinhibida sexualidad. Un músico creativo y genial. La gente que viajó y tocó con Robert Johnson dice que podía mantener una conversación en una habitación llena de gente mientras sonaba la radio como fondo, sin prestarle aparentemente ninguna atención, y al otro día tocar, nota por nota, cada una de las canciones que se habían emitido. Posiblemente, se trata del artista de blues más influyente de todos los tiempos.Johnson sólo grabó veintinueve canciones en su breve carrera. Compuso algunas de las canciones más importantes de la historia del blues, como Crossroad Blues, Come on in my kitchen y Sweet Home Chicago. Dos años más tarde, cuando su virtuosismo y magnetismo lo habían convertido en el mejor músico de la región, murió envenenado por un hombre que creía que le estaba haciendo la corte a su mujer, mientras tocaba en un bar de Greenwood, en el mes de agosto de 1938.

Es muy probable que nada de esto sea cierto, salvo las canciones y alguna que otra vicisitud biográfica. Pero el blues, esa música desgarradora y maravillosa, suerte de síntesis perfecta entre el refinamiento francés y las duras condiciones de la esclavitud de millones de africanos en los campos de algodón del sur de Estados Unidos, se merece una historia semejante. Una historia en la que intervengan demonios, mujeres, dolores, lujurias y misteriosos cruces de caminos.

En un viejo libro de testimonios sobre la historia del rock, Luis Alberto Spinetta dice que no hay imagen más poderosa que la de un tipo sobre un escenario con una guitarra eléctrica. Aquí estarán, de uno en uno, día tras día, los poseídos herederos de Robert Johnson. A disfrutar amigos. El infierno está encantador.

Texto del perro proletario.

(Fuente para la historia de Robert Johnson, Lawrence Cohn-Tisserand Robert, Solamente Blues. Buenos Aires, Paidós.)

Apunte delchelistico: Dejamos como post a manera de cierre de la semana blusero-rockera, al texto que el perro nos envió y nos acompañó como cabecera del blog. Muchas gracias a La Bestia y al perro por su colaboración habitual y su sacrificio para dedicarle horas a este espacio. Gracias en serio.



Recomendatorio 13
octubre 4, 2008, 1:40 pm
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Hemos espantado a muchos esta semana con el rock, el blues y otras músicas; tanto ha sido así que nos quedamos solos con La Bestia para el recomendatorio; como solo nos interesa la música sin distinción de géneros y somos bastante duros de cabeza, nos cortamos solos para decirles que si no les gustó nada de lo que vieron esta semana, bien pueden repasar esto:

Todo teñido por la presencia de otro monstruo: Lars Danielsson
Ulf Wakenius Group – First Step (1992)
Lars Danielsson – Mélange Bleu (2006)
Wolfgang Haffner – Acoustic Shapes (2008)

Nos vamos a la península itálica…
Enrico Pieranunzi, Marc Johnson, Gabriele Mirabassi – Racconti Mediterranei (2000)
Stefano Bollani Trio – Black and Tan Fantasy (2002)
Gianluigi Trovesi / Enrico Rava – Live Jazz Italiano 2007

Abrazos (y vuelve el jazz, no teman…)



Recomendatorio 12
septiembre 27, 2008, 4:55 am
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Fieles a nuestra costumbre de fin de semana, vamos prendiendo el equipo de música, acomodando los almohadones del sillón, relojeando en la heladera que ha quedado para comer/beber y disponiendonos a escuchar música; revoleamos las pantuflas (siempre hay algo a mano para posar los pies) y le damos “PLAY”…pero no te olvides de ver antes cual es la lista de recomendados de MQC!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

El Perro vía chat

Mc Laughlin, Time Remembered: Mc Laughlin plays Bill Evans. Un disco para disfrutar con un varietal adecuado y dejarse llevar.
Enrico Pieranunzi Trio:
The night gone By. Que se puede decir de este disco que no sea redundante?
Esjbörn Svensson Trio: Tuesday Wonderland. Un disco para redescubrir, tomándose unos días para dejarlo correr.

Poroto via mail


David Murray & The Gwo-Ka Masters, Gwotet
Wolfgang Haffner, Acoustic Shapes
Till Bronner, Oceana


La Bestia Políglota via mail

Seven Steps To Heaven, de Continenza, Juris, Di Piazza, Iodice
Sumando de Carles Benavent y Josemi Carmona
Blue In Green de Bill Evans Trío

A mi me parece (y un poco para predisponerlos para la semana que viene, ya verán…) que no vendría mal sacudir la cabellera con:
Scott Henderson y Dog Party
Tony Levin y Resonator (cero comentarios!!!!???)
Larry Carlton y Fire Wire

Buen fin de semana y ojo que el lunes se viene la maroma.
Abrazos.



Recomendatorio 11
septiembre 20, 2008, 3:46 am
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Los muchachos se comunican para recomendarmos, sugerirnos, rescatar del olvido; esta es la música que les ha hecho bien y quieren compartir ese sentimiento.

Poroto:

Chelo, mi recomendatorio de este finde está inspirado despues de haber escuchado a Anna M Jopek con Pat, por lo tanto sugiero estas muchachas,
-Anna M Jopek , Szeptem
-Rebekka Bakken , The Art of How To Fall
-Tessa Souter , Listen Love.
tará mal….???

Carlos:

Joey Baron, We’ll Soon find Out: Suscinto y bien subjetivo, che… Es q no podría decirte, sobrino, toooodasss las cosas que me suscita este disco. Daselo a quien ames. Es lo más.
Paul Motian, Bill Frisell, Joe Lovano, Time and Time Again: Una y otra y otra vez. Y otra. La mejor noticia: El mejor jazz está más vivo que nunca.
Stefano Battaglia, Re: Pasolini: Una sola pregunta, Marcelo. ¿Cómo hice antes para vivir toda mi vida sin haber escuchado este disco???

La Gran Bestia Pop-líglota:

Lars Danielsson & Leszek Mozdzer
Pasodoble (2007) porque cada día que lo escucho me gusta más
Eric Clapton
Blues Power (1998) porque siempre es bueno volver a las fuentes (las mías por lo menos)
Charlie Haden & Kenny Barron
Night and The City (1996) porque teníamos pocos visitantes y no muchos deben haberlo visto salvo blogeitorr

A mi me ha hecho mucho bien escuchar por estos días a:
Love is Real: Ulf Wakenius Plays the Music of Esbjörn Svensson, del grandísimo Ulf,
Eternal de Branford Marsalis Quartet,
y El Concierto de Sevilla de Carles Benavent, Tino Di Geraldo y Jorge Pardo

El Perro

Sara Lazarus, Give Me the Simple Life
Sara Lazarus with Biréli Lagrène Gipsy Project, It’s All Right With Me, y
Erik Truffaz, Out Of A Dream
Discos que escuché y disfruté en los últimos seis o siete días, como esas novelas o textos de filosofía que uno relee, después de un tiempo

Abrazos, buen fin de semana.



Recomendatorio 10
septiembre 13, 2008, 5:19 am
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Ya sé. No es Viernes, pero no importa. Podríamos decir un after hours del Viernes. Mientras escribo esto, ustedes duermen. Mañana lo encontraran (u hoy?, bah tampoco importa). La Bestia se olvidó; Gabriel no estaba on line; Carlos estaba ocupado, pero vinimos nosotros, facción reducida, para molestar, sacarlos del olvido, ser la espina en el zapato:

El Perro (mail del martes 09/09/08!!!!)
Estos son mis recomendados. Fiel al espiritu originario de esta sección, anduve por el archivo de posteos antiguos. Me encontré con una joyita como Gershwin’s World de Herbie Hancock, donde está el registro de una de las más sugestivas versiones de Summertime, con la voz de Joni Mitchell. Ahí está también Shappire Blue de Larry Carlton, un disco reciente que suena como un clásico. Por esos arrabales de MQC anda Nine Horses, inclasificable, adictivo y vanguardista, como casi todo lo que hace David Sylvian.

Jes (mail del jueves 11/09/08)
Pat Metheny – Bright Size Life (1976): un disco que a mi criterio marcó un antes y un después en la carrera de Pat y en el jazz, con Jaco Pastorius (el perseguidor) que toca “como si lo estuviera tocando mañana”, un extraterrestre, y la cosa bien vintage de los 70, el folky, la gibson es 175 y el fender sin trastes.
Kurt Rosenwinkel – The Next Step (2001) : me gustó mucho y junto a André Fernandes me parece la guitarra más interesante de estos tiempos.
Paul McCandless – Isole (2002): hermoso disco que recuerda a Oregon y a esos lugares y unos músicos italianos alucinantes.

Poroto (en tiempo de descuento, vía sms, y extremadamente fundamentalista como podrán ver, en un ataque de progresivismo, valga el término)
Everything and Nothing de David Sylvian
Damage de David Sylvian – Robert Fripp
Nine Horses de Nine Horses (Sylvian, bah)

Es tarde y no voy a andar con muchos rodeos:
Takes on Pasolini de Antonio Faraò (ya vendrá más de él)
Forever You de Ulf Wakenius (puntapie inicial de un amor eterno)
Bill Frisell, Ron Carter, Paul Motian de los artistas mencionados (es tan malo que no mereció ni un comentario????)

Abrazos, y buen fin de semana.



Recomendatorio 9
septiembre 6, 2008, 12:11 am
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Luego de un par de semanas en que había reinado la cordura, nos largamos de nuevo a sugerir. Debo reconocer que envié mail para incitar a los blogmaradas a que me ayudaran con el recomendatorio; rápidamente contestaron (y además fundamentaron!!) lo que ellos creen que no hay que dejar de escuchar; gracias muchachos!! aquí están, estos son (textuales, eh):

El Perro
Wolfang Haffner, Acoustic Shapes
Motian, Frisell, Lovano, Time and time again
Pieranuzzi, Johnson, Yellow & Blue Suites (si algo les faltaba para ser ídolos totales es ser hinchas de Boca).
see you

Carlos
Patricia Barber, Mythologies: La obra de madurez de una artista que se las trae. Lo mejor del jazz contemporáneo en una panorámica sagaz y sutil, para nada ecléctica. Pero sí un disco múltiple y complejo. Listen without prejudices.

Biréli Lagrène, Standards: Lo he recomendado varias veces, sobrino, pero no quiero dejar de hacerlo una vez más si tu generosidad me lo permite. Burbujeante, espléndido, divertido y perfecto. Todo armoniza con todo y está radiantemente vivo. Todo eso junto. Sumale una modernidad y una actualidad apabullantes, de la mano con la tradición más viva del jazz.

Bill Evans Trio, Blue In Green: Cómo olvidar a Bill. No solo su lirismo, también su alegría rabiosa con el gran genial Gómez al lado. Me hace acordar a…. En fin. Imperdible.

La Bestia Políglota
Esta semana me va a ser muy dificil saber que “recormendar”. Hemos escuchado tanta buena música desde las 200.000 visitas que voy a tener que hacer todo un ejercicio para no caer en lo último posteado, de todos modos voy a sugerir al desprevenido que no lo haya bajado, al disco Gwotet de David Murray and The-Gwo Ka Masters
Acto seguido me remontaré al pasado: Creo que es imposible soslayar a Palmistery de Victor Wooten y The songs remain the same de Doctor 3

Mis consejos
Siempre apunto a los que (me parece) pasan más desapercibidos: Andy Summers con Earth + Sky porque es un guitarrista sumamente versátil y además porque tiene un oído abierto a todas las influencias; Stefano Bollani con Gleda: Songs From Scandinavia porque aquí encontramos a Stefano en un plan distinto, ya que toma melodías tradicionales escandinavas e improvisa sobre ellas a pura emoción; Erik Truffaz con Out Of A Dream porque es un álbum particular en la vida de Truffaz: su segundo disco, jazz compuesto e interpretado excelentemente y para un sello tradicional como es Blue Note; después Truffaz evolucionó hacia otros mestizajes, lo cual me hace pensar que deberíamos tener más de él en MQC.

Gabriel
Recomendatorio, buen tema para desarrollar largamente. Pero no, a quién le interesaria leer un desarrollo de quien sabe poco de música, sólo la siente y la disfruta.
En fin, que escriban los que saben y yo sólo les digo lo que me predispongo a escuchar este fin de semana.
Y serán sonidos puros, intimistas, cálidos, con los que trataré de estirar lo más que pueda un descanso que se reducirá sólo al domingo, porque el sábado aún andaré trabajando por los campos, aguantando la seca y los vientos fríos.
A ver que les parece:

Wolfgang Haffner – Acoustic Shapes (2008)
Ferec Snétberger – Nomad (2005)
Till Brönner – Oceana (2006)

Música nueva y para todos los tiempos, para relajar el cuerpo y la mente cansada.
Gran abrazo, que lo disfruten.

Lo mismo digo, chau.



Bill Evans
agosto 22, 2008, 9:20 pm
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Amigos: terminó la semana dedicada completamente a la obra de Bill Evans. Espero que les haya gustado. Lamentablemente, mucho feedback no hemos tenido, salvo los habitues de siempre, fieles seguidores de MQC, a los cuales por supuesto, les damos las infinitas gracias.

Decidimos, entonces, para el cierre de la semana “evansiana”, dejar posteada la semblanza sobre Bill que nos escribió el perro proletario.

Por último: un gracias ENORME a La Bestia Políglota por sus traducciones (y el apoyo incondicional), y otro para Carlos, por el enorme impulso que le dió al posteo de esta mini colección.

El poeta del piano

Bill Evans (1929-1980)

Bill Evans nació en Plainfield, New Jersey, el 16 de Agosto de 1929. Fruto del matrimonio entre una madre devota de la iglesia ortodoxa rusa y de un padre alcohólico, su primer contacto con la música tuvo lugar en el ámbito religioso que frecuentaba su madre. Sus comienzos en el piano tuvieron mucho que ver con su hermano Harry, quien fue el primero en tomar clases de piano en la familia Evans. Harry era un año mayor que Bill y murió de cáncer a los 52 años en 1979.

Su madre era una pianista amateur y autodidacta. Sin embargo, por ella conoció Bill Evans a Debussy, a Stravinsky, a Darious Milhaud. El impresionismo de Debussy y de Stravinsky dejaría huellas profundas en la forma de abordar el jazz por parte de Bill Evans. Esa influencia es, curiosamente, la que lo convierte en uno de los pianistas más originales de la historia del jazz, con un fraseo y un sonido sumamente personales. Al mismo tiempo es una de las críticas más comunes que suelen hacerle los sectores conservadores del jazz: haber europeizado una música de raíz afroamericana, suplantando elementos rítmicos por arreglos y composiciones que eran más habituales en la música clásica y en la música modal.

Como fuere, en esta primera etapa de su formación, Bill Evans pasó por todos los clásicos desde Bach a Debussy. En 1950 egresó del Southeastern Louisiana College (Hammond, Louisiana). Pasó un tiempo en Chicago para establecerse definitivamente en New York, con la intención de desarrollar una carrera en el jazz. Grabó por primera vez en 1955 como pianista de la cantante Lucy Reed. Pero un año después debutó como solista con un trío memorable: Paul Motian (batería) y Teddy Kotick (bajo). El resultado de esas sesiones es el excelente New Jazz Conceptions. Allí aparecería la primera versión de “Waltz for Debbie”. Las críticas fueron muy elogiosas, pero sólo se vendieron 800 copias del disco.

Durante el año siguiente, Bill Evans tocó con Art Farmer, Lee Konitz, Eddie Costa, entre otros. Hubo un par de acontecimientos que fueron decisivos en su vida. Conoció a Scott La Faro durante una audición para ingresar en la banda de Chet Baker. La Faro será fundamental en varias formaciones del trío de Bill Evans. Por otra parte, en un concierto en la universidad de Brandeis, combinó en un largo solo de piano partes escritas de música clásica con improvisaciones de Jazz. Esa combinación era inédita hasta entonces y anunciaba el nacimiento de un estilo nuevo destinado a hacer historia. En ese concierto estaban, entre otros, Charles Mingus, George Russell y Miles Davis.

Miles Davis estaba interesado en una base nueva para su quinteto. Red Garland había dejado la banda y tenía a Cannonball Aderley y a John Coltrane en saxo soprano y tenor. Miles estaba interesado en la música modal a partir de la performance del Ballet de Guinea en su gira norteamericana de 1958 y pensó que el mejor pianista para acompañarlo en sus indagaciones era Evans. Bill Evans introdujo a Miles Davis en otro universo musical: Rachmaninov, Stravinsky, Ravel. Kind of Blue–uno de los mejores discos de toda la historia del jazz—le debe mucho a Bill Evans. Al punto que esa deuda haya sido quizá la causa de la breve colaboración de Evans con Miles Davis. De hecho, cierto sector de la crítica siempre sospechó que Kind of Blue era más de Bill Evans que de Miles Davis, unido al hecho de que era el único blanco de la banda. Algo de esto se deja ver en la excelente autobiografía de Miles Davis en la que también abundan anécdotas graciosas y un generoso reconocimiento de Miles hacia Evans. De hecho Miles dice allí que Bill Evans era el tipo de músico que, cuando tocabas con él, tiraba líneas que él podría haber ejecutado sólo pero le gustaba abrir el juego y desafiar al grupo a que complejizara esa línea inicial. También reconoce Miles que en Kind of Blue intentó volver a épocas más inspiradas y creativas (luchaba por entonces contra su adicción a la heroína) y sabía que no podía contar consigo mismo para eso. Esa inspiración la buscó en Bill Evans y el resultado, a pesar de no coincidir del todo con lo que Miles tenía en mente, está a la vista.

Después de su paso por el sexteto de Miles Davis, Bill Evans le dio forma a uno de los tríos de jazz más interesantes en la historia de ese formato. El trío que formó con Scott La Faro y Paul Motian registró una serie de conciertos en el Village Vanguard en 1961. Evans le dio a La Faro y a Motian un rol mucho más activo que aquél de mera base rítmica que solían tener los bajistas y bateristas en los tríos de jazz, como acompañantes de la línea melódica ejecutada por el piano. El concepto de trío que tenía Bill Evans era otro y revolucionó a ese tipo de formaciones. Se trataba de una amalgama de diferentes voces instrumentales, de una armonización de diferentes lenguajes y de dejar espacio para la improvisación a cada instrumento. Scott La Faro contaba para entonces 22 años y Bill Evans 32. La trágica muerte de La Faro en un accidente automovilístico truncó uno de los proyectos más prometedores del pianista neoyorquino. De hecho, Evans buscará durante años al reemplazante de La Faro. Lo encontrará de a ratos y tarde en Eddie Gomez o en Marc Johnson.

Se ha escrito mucho sobre el estilo de Bill Evans y sobre su influencia en pianistas contemporáneos. Joel Simpson califica ese estilo como “intimista”; otro biógrafo, Gene Less, también pianista y que tiene un hermoso libro sobre la vida y música de Evans, lo llama “el poeta del piano”, algo que en este caso habría que tomar en sentido literal y no como una mera metáfora. Es indudablemente el pianista más influyente de la era post bop y esa influencia puede notarse en pianistas como Petrucciani, Brad Meldhau o Enrico Pieranunzi.

Bill Evans era adicto a la heroína. En los años sesenta—cuenta Less—Evans vivía del dinero que le prestaban sus amigos. Salía a la mañana con una libreta y se apostaba en un teléfono público a llamar a sus amigos para pedirles dinero. El teléfono de su departamento estaba cortado por falta de pago. Cierto día Less enfureció y le contestó diciéndole que no tenía dinero para comer él, mucho menos para que Bill lo gastara en heroína. Horas más tarde llama Bill Evans para invitarlo a comer. Había conseguido dinero para los dos. Less pone en palabras de Evans la importancia que él daba a su adicción: “Es como morir cada mañana y transfigurarse. Despiertas cada día envuelto en un dolor de muerte y luego te vas fuera y eso se transfigura. Cada día es toda la vida transformada en un microcosmos” (Gene Less, Met Me, p.156). En períodos en que estaba limpio, decía que su adicción le había permitido comprender a su padre alcohólico, a pesar del efecto devastador que esa experiencia tuvo en su propia adicción.

En 1967 Bill Evans grabará un disco memorable Conversations With My Self, por el que recibirá un premio Grammy. Le seguirán dos álbumes que forman una trilogía con el primero: Further Conversations (1967) y New Conversations (1968). El último disco incluye una rareza de Duke Ellington “Reflections in D” considerada generalmente como la mejor interpretación de los tres discos.

En 1970 se suicida su esposa Ellaine, también adicta a la heroína. Esta tragedia arrojó a Evans en otra etapa de descontrol de la cual saldría un par de años más tarde. En 1974 contrajo matrimonio con Nanette, y tuvo un hijo que recibió el nombre de Evan. Bill Evans compuso un hermoso tema dedicado a él: “Letter from Evan”. En 1974 grabó un disco memorable Since With Me, luego del cual vendrían los dos espléndidos conciertos en París de 1979.

Un quince de Septiembre de 1980 Bill Evans llamó a su baterista y amigo Joe La Barbera para que lo llevara al hospital. Se quejaba de fuertes dolores estomacales. Ese día ingresó al hospital Monte Sinaí de NY para morir allí a la edad de 51 años.

Esta pequeña semblanza de su vida en el aniversario de su nacimiento quiere ser un modesto homenaje a uno de los músicos que transformó el jazz en eso que llamamos –y disfrutamos—como “jazz contemporáneo”. El gran mérito de Bill Evans es que nos hace contemporáneos con su música. Algo de esa transfiguración, de “toda la vida en un microcosmos” nos toca desde allí para transfigurar nuestros propios dolores de muerte en experiencias de belleza.

Texto pergeñado por el perro; sus fuentes:

Joel Simpson, Bill Evans en All About Jazz.
Gene Less, Met Me. 1992.
Peter Pettinger, Vida y Música de Bill Evans, Global Rythm Press, 2007. (se consigue en Musimundo al módico valor de $150).