Preso ventanilla


Jessica Lurie

tapa Megaphone Heart
Megaphone Heart (2012)

Con el Jessica Lurie Ensemble, Lurie continúa demostrando su flexibilidad, combinando las tradiciones del jazz estadounidense con varios sonidos internacionales. Tanto sus saxofones como sus vocalizaciones tienen sus momentos en Megaphone Heart, pero el álbum está orientado a mostrar a sus compañeros. “Same Moon”, una pieza meditativa inspirada en la pérdida de un amigo, se basa alrededor del piano de Erik Deutsch, y toma casi todo su tiempo de ejecución para llegar a su núcleo emocional, pero sin arrastrarse en el camino. Las contribuciones de Brandon Seabrook tanto en la guitarra como en el banjo son notables, ya sea con los pliegues guiados de “A Million Pieces All in One” o el trabajo de guitarra más estridente en el disco. El ensamble experimenta no solo con estructuras y estilos, sino con sonidos, como en el rock espacial de “Boot Heels”. Ese tipo de juego tiene el mayor efecto en la canción principal, donde los simples efectos de megáfono atraviesan los encantadores tonos de apertura, creando una pieza fuera de balance lo suficiente como para tener su propio tono, sin convertirse en algo realmente extraño. Esto es el sonido de un ensamble fuertemente enfocado que reúne todo que ellos necesitan.

Fuente para la reseña: Justin Cober-Lake para https://www.popmatters.com/157320-jessica-lurie-ensemble-megaphone-heart-2495861764.html

Track Listing – Megaphone Heart

01. Steady Drum (:58)
02. A Million Pieces All In One (4:59)
03. Bells (6:17)
04. Megaphone Heart (7:03)
05. Same Moon (6:40)
06. Maps (7:00)
07. Der Nister (7:22)
08. Zasto (6:01)
09. Boot Heels (6:45)
10. Once (4:56)

Artist List

Jessica Lurie: alto, tenor, baritone saxophones, flute, voice, megaphones, production
Brandon Seabrook: guitar, banjo, tape recorder
Erik Deutsch: piano, electric piano, organ
Todd Sickafoose: acoustic bass. production
Allison Miller: drums, percussion
Special guest:
Marika Hughes: cello
tapa Long Haul
Long Haul (2017)

El nuevo lanzamiento de Jessica Lurie, Long Haul (Chant, 2017) es una declaración no de un arduo viaje de resistencia, sino de su devoción por la artesanía que durante más de tres décadas la ha visto forjar una identidad musical de gran diversidad y profundidad. Su carrera personifica su experiencia como una fuerte mujer instrumentista, compositora y vocalista en un género dominado por hombres, inmerso en alegre revelación interpretativa. Al citar influencias que van desde klezmer, música cubana, hasta el jazz, la música de Lurie es su personal narrativa musical expresada de forma compositiva y embellecida con su ingenioso enfoque de la improvisación.

Sería muy fácil marcar este disco, y aquellos que Lurie ha grabado previamente, como una música de fusión, o una encrucijada musical que identifica la variación cultural. Pero si uno define el jazz como expresión de la condición humana, como la verdadera forma original de arte estadounidense, entonces la diversidad étnica y cultural de sus artistas y patrocinadores debe expresarse sin inhibición. En este sentido, Lurie es una artista de jazz que utiliza el trampolín cultural que es su raíz familiar y sus tradiciones. Lurie a menudo se refiere a su música como “canciones populares extrañas”, tomando la narrativa que es el legado judío de su padre, y su fascinación de toda la vida con varias formas, incluyendo la música clásica y el jazz.

La canción principal en muchos sentidos resume el viaje musical de Lurie hasta la fecha, su creativo “larga distancia” que se ha inspirado en un prisma ecléctico de colores tonales y rítmicos. Mis pensamientos se desviaron hacia Ravel al escuchar primero, con la pieza que se abre y se cierra a la deriva en un ostinato que desafía el paso del tiempo. La improvisación colectiva, destacada por la animada interacción entre el contralto de Lurie y el pianista Brian Marsella , puede imaginarse como cánticos budistas que se elevan del om colectivo. Estas derivaciones de ostinato rodean una melodía que proporciona una narración aparentemente sin fin, maravillosamente articulada por Lurie y Marsella.

Hay una resonancia sónica a lo largo de esta grabación proporcionada por la baterista Allison Miller , el bajista Todd Sickafoose y el guitarrista Mike Gamble . El sonido es una extraña sensación de Bill Frisell que recuerda a la obra maestra de Dave Douglas, “Strange Liberation” (Bluebird, 2004). Este sentimiento realmente sale a la luz en el estilo de Nueva Orleans, “Calder’s Circus”. La melodía se desliza desde el modo de marcha completa, al swing de núcleo duro, con solos de Lurie y la trombonista Naomi Moon Siegel en tonos jubilosos.

“Rare Flares” es un guiño al primer instrumento de Lurie, la flauta, y el legado judío de su padre. Hay rasgos melódicos que están inmersos en Klezmer, en la música clásica y, de hecho, en el enfoque ecléctico de Lurie hacia las armonías folks. Con Lurie en la flauta, hay una textura del este de Europa que Lurie y Marsella deconstruyen completamente, y reconstruyen, a través de la improvisación y la composición.

“A Tiger For William Kentridge”, presenta una demolecularización rítmica en capas de tiempo variable, destacando sonidos del guitarrista Gamble. Lurie toca un cortante solo que salta y salta a través de los pliegues armónicos proporcionados por sus compañeros. La melodía que entra y sale juguetea, desciende, tropieza y se desliza, y en última instancia aterriza en un montón colectivo.

La música en Long Haul se siente como si estuviera tirando en direcciones opuestas, creando un arco perfecto. En diversos casos, es similar al minimalismo, o el triunfo del ostinato. En otros, se mueve entre paisajes musicales trotamundos, mientras habla sobre la estética personal de donde surge la narrativa de Lurie. Lo más importante es que emana la fuerza, el coraje y la ventaja ecléctica implacable que hemos llegado a esperar de un proyecto Lurie.

Fuente para la reseña: Paul Rauch para https://www.allaboutjazz.com/long-haul-jessica-lurie-chant-records-review-by-paul-rauch.php

Track Listing – Long Haul

1. A Tiger for William Kentridge (7:05)
2. Spark (6:30)
3. Rare Flares (3:26)
4. 3 X Heather’s 17 (5:27)
5. Long Haul (For Jim Lurie) (7:05)
6. Calder’s Circus (5:18)
7. Straight Out of Everything (4:30)
8. Lost and Found (9:35)
9. Patience (5:08)

Artist List

Jessica Lurie: alto saxophone
Brian Marsella: piano
Mike Gamble: guitar
Todd Sickafoose: acoustic bass
Allison Miller: drums, percussion
Special guest:
Naomi Seigel: trombone

Apunte: Dos enormes álbumes de una gran artista. El rasgo común en estas obras, ciertamente, es su eclecticismo. Asombrosamente, eso no atenta en absoluto contra la fuerte consistencia del discurso musical que tienen Lurie y su ensamble, que indudablemente sienten propia esa mixtura y disfrutan lo que hacen. La música es inteligente, rica su escritura, enérgica, accesible y emotiva en su expresión. Altamente recomendable!

Password en ambos casos: presoventanilla



Brian Blade & The Fellowship Band
julio 8, 2018, 7:39 pm
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tapa Body and Shadow
Body And Shadow (2017)

Brian Blade & The Fellowship Band celebran su 20 aniversario en 2017. Body And Shadow es sólo su quinto álbum: ellos no han registrado prolíficamente, pero cada uno de ellos ha valido la espera. El grupo ocupa un espacio singular: el sonido de Americana (principalmente música folk) es dominante, pero tocada con una sensibilidad de jazz. A pesar del considerable arsenal técnico de la banda, ellos siempre han mantenido el foco en el sonido del ensamble, antes que en el de los solistas. Para esta excursión el baterista Brian Blade y el tecladista Jon Cowherd tienen características muy parecidas desde el punto de vista composicional, y el grupo da la bienvenida a un nuevo miembro, el guitarrista establecido en Denver, Dave Devine.

Blade trae la primera palabra con “Within Everytning”, una lenta y elegíaca canción con una melodía recurrente. La primera de las entradas “Body and Shadow” está próxima -“Noon”, seguida más luego por “Morning” y “Night”.Estas son suaves exploraciones de material similar, más bien mínimas, hasta que finalmente aparece un tema en el último. La primera contribución de Cowherd “Traveling Mercies”, otra melodía parecida a una canción folk que sin embargo incluye un contrastante puente dramático. La sensación de contraste es aún más fuerte en el acertadamente titulado “Duality”, que se compone de dos secciones contrastantes. El tema más largo por mucho, es también el que tiene el sentido de jazz más pronunciado. La primera mitad presenta un largo y alegre solo de piano del compositor; en la segunda mitad los proyectores enfocan el saxo alto Myron Walden en un electrizante solo de vuelta.

El álbum anterior del grupo “Landmarks” (Blue Note, 2014) destacó un raro cover, un tratamiento parecido a un himno de la tradicional canción “Shenandoah”. Esta vez la apuesta es con un himno real: “Have Thine Own Way, Lord”. Cowherd primero lo toca solo en armonio, luego toda la banda continúa el sentimiento con el arreglo de Blade. Que esto se ajuste tan bien con la música original es un testamento a las profundas raíces tradicionales de la música de la Fellowship Band. Ellos nunca han sido un manojo prolijo, pero esto es una colección especialmente sucinta: las nueve pistas duran sólo un poco más de media hora. No se desperdicia un minuto.

Fuente para la reseña: Mark Sullivan para https://www.allaboutjazz.com/body-and-shadow-brian-blade-blue-note-records-review-by-mark-sullivan.php

Apunte: Escuchar Body And Shadow es tanto una experiencia gratificante, como también un poco frustante. Lo gratificante viene de composiciones como “Within Everything”, “Traveling Mercies”, “Duality” o “Broken Legs Days” donde da placer escuchar al grupo desarrollar composiciones con energía, emoción y talento con el nivel al que nos han acostumbrado. Lo frustante es que da la sensación de que el álbum está incompleto. Vaya a saber cuales han sido las razones por las cuales decidieron hacer un disco tan corto y no esperar a tener más material para hacer una obra más completa y contundente. A pesar de esto, escuchemos Body And Shadow.

Track Listing

1. Within Everything (3:03)
2. Body and Shadow (Noon) (3:09)
3. Traveling Mercies (4:32)
4. Have Thine Own Way, Lord (Solo) (1:20)
5. Have Thine Own Way, Lord (Band) (1:14)
6. Body and Shadow (Morning) (1:43)
7. Duality (8:21)
8. Body and Shadow (Night) (2:57)
9. Broken Leg Days (5:20)

Artis tList

Brian Blade: drums
Jon Cowherd: piano, harmonium, mellotron
Chris Thomas: bass
Melvin Butler: tenor saxophone
Myron Walden: alto saxophone, bass clarinet
Dave Devine: guitar

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Stéphane Kerecki Quartet
julio 8, 2018, 2:22 pm
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tapa Nouvelle Vague
Nouvelle Vague (2014)

Decir que el universo de la Nouvelle Vague en el cine ha inspirado a los jazzmen depende de la tautología, pero a la inversa también es cierto. De “Ascenseur pour l’échafaud” a las obras de Jacques Demy, el jazz es un aspecto importante de su estética y su carácter improvisado es fundamental. Godard decía sobre la música que era “su pequeña Antígona que le ayudaba a ver lo increíble”. Es lo que ya enclavijaba la intención de Stephan Oliva cuando registró sólo “Vaguement Godard” en 2013. Eso es lo que infunde aún este Nouvelle Vague de Stéphane Kerecki donde, desde Godard a Truffaut, Delerue a Solal, la música pasa de la imagen para sugerirlo mejor. Habíamos dejado a Kerecki, con su Cuarteto extendido, en “Sound Architects”. He aquí con un nuevo Cuarteto, una banda independiente que lo transforma en iluminador de salas oscuras.

A su lado, el baterista Fabrice Moreau es el aliado ideal para asegurar una base rítmica de una gran musicalidad. Lo encontramos, en una pieza como « Le Mépris » en un papel bastante cercano del que tiene en el trío de Jean-Philippe Viret: ningún ataque seco, pero si contactos de platillos y pieles acariciadas, como para añadir voluptuosidad al abrazo distante entre el contrabajo y el soprano de Emile Parisien – un abrazo que remite al de Bardot y Piccoli. Cuando el saxofonista se lanza en el célebre tema, percibimos de manera brillante lo que condujo a Kerecki a abordar este repertorio. Hay por supuesto una libertad formal a la cual su talento de arreglador da gracias (notable « Lola », de Demy,) e ilumina sus profundos pizzicatos. Pero esto va mucho más allá del simple homenaje superficial: como las películas que aborda, Nouvelle Vague sondea las fracturas, las roturas y las discontinuidades armoniosas de la narración, sin volcarse jamás a una nostalgia inoportuna.

Esto es particularmente evidente en la relectura cautivante del genérico « Ascenseur pour l’échafaud » donde John Taylor estructura una trama menos embriagadora, más urgente que el original, como para permitir a Parisien apropiarse de un registro cercano al canto. En efecto, es el pianista quien destila, a veces en algunas notas, las tomas de distancia poética con relación a los temas originales. Cuando altera la línea fuerte y clara que alía a Kerecki y Moreau en « À bout de souffle » con una lánguida dulzura, recobramos la armonía que ilumina “Patience” (disco del dùo John Taylor y Stephane Kerecki, del año 2011).

Las imágenes que proyecta Kerecki no son de las películas, a menos que estén teñidas por la espuma de sus recuerdos. Pero él también tiene una Antígona que le ayuda a ver lo increíble: Jeanne Added para dos piezas suntuosas, cuya « Chanson de Maxence » (sacada de “Demoiselles de Rochefort”), la hace absolutamente suya, llevada por las escobillas del baterista; una pieza que, escuchada repetidamente y en profundidad, revela muchas raspaduras. Las intervenciones de la cantante son como las imágenes de Varda – gran ausente de este disco – , proporcionan una indispensable ligereza al discurso magnético y límpido de Kerecki. Y el disco se impone por sí mismo.

Fuente para la reseña: Franpi Barriaux para https://www.citizenjazz.com/Stephane-Kerecki-3470270.html

Apunte: El cine francés de la Nouvelle Vague tiene una fuerte relación con el jazz: Davis/Malle, The Jazz Messengers/Vadim, Solal/Godard, Legrand/Demy. Pero hay otras músicas escritas por los compositores franceses George Delerue, Jean Constantin o Antoine Duhamel que han tenido el mismo éxito y han sido muy poco interpretadas por los músicos de jazz. En Nouvelle Vague (el disco), Kerecki se nutre de parte de ese repertorio inoxidable y de manera sobria (y magistral) varía formatos y expone diferentes asociaciones instrumentales que dan al álbum una gran riqueza de climas y hace de la escucha una experiencia emocionante de principio a fin, sin caer como bien dice la reseña, en una nostalgia inoportuna. ¿Cómo reunir las músicas de Michel Legrand, Antoine Duhamel, Georges Delerue o Miles Davis en un solo ensamble? La respuesta ha sido dada por François Truffaut, la cual Kerecki parece haberse apropiado: “el solo punto común que nos reúne: la libertad”.

Track Listing

01. Tirez Sur Le Pianiste (4:21)
02. Le Mépris (8:37)
03. Pierrot Le Fou (4:45)
04. Les Demoiselles de Rochefort (3:59)
05. Les Quatre Cents Coups (5:19)
06. Ascenseur Pour L’Échafaud (5:45)
07. Alphaville (5:50)
08. Pierrot Le Fou (3:22)
09. La Mariée Était En Noir (4:45)
10. Lola (7:31)
11. A Bout De Souffle (4:00)

Artist List

Stéphane Kerecki: contrebasse, arrangements
John Taylor: piano
Émile Parisien: saxophone soprano
Fabrice Moreau: batterie
Jeanne Added: chant (4,8)

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Frank Woeste with Ben Monder and Justin Brown

tapa Pocket Rhapsody
Pocket Rhapsody (2016)

Siempre me he preguntado cuál es la costumbre para ponerle nombre a los discos de jazz. Será representar un estado de ánimo quizás, o un recuerdo disparado durante su escritura, o el lugar donde fue grabado. Debe ser aún más desafiante cuando hay pocas (si alguna) letras.

En el caso del debut para el sello ACT de Frank Woeste (Pocket Rhapsody / Rapsodia de Bolsillo), el pianista alemán parece haber querido precisión. Antes de escuchar este disco, busqué el significado de rapsodia en Wikipedia: “dividido en episodios o capítulos y sin embargo integrado, de estructuras libres, presentando un amplio rango de estados de ánimo, contrastes, colores y tonalidades”

Vaya si acertó en el blanco con el título. Pocket Rhapsody contiene muchos (si no todos) estos elementos en sus diez temas y justamente es lo que lo hace un mejor disco. Está claro que no se conforma con tener dos temas similares de jazz de 2×4 como plataforma para construir el disco, incorporando nu-jazz, funk, improvisaciones, clásica y drum’n’ bass, aburrido no es. Y entra todo en un bolsillo, además.

El primer tema, “Terlingus”, es un funk de tempo lento, sostenido sobre los más ambientales acordes disonantes de piano hasta que la línea de bajo del teclado empuja respaldada por el repiqueteo del platillo high-hat del baterista Justin Brown. La línea principal de piano de Woeste es simple pero pegadiza, pero se desarrolla y extiende cuando es embellecida por el órgano Hammond mediante la pulsada directa en las cuerdas de piano.

Acorde con la descripción del título, el segundo tema, “Moving Light” da un giro de 90 grados: desenvuelto, en tonos mayores, recordándonos quizás un poco a la receta de Snarky Puppy con fuertes sonidos de bronces sobre un bajo sintetizado y teclados. Un tema agradablemente accesible, tiene sin embargo suficiente filo para asegurar que el oyente no siente demasiado confort.

Este disco es un poco como una tienda departamental. Cada piso, o tema, ofrece un rango dispar de ítems en oferta. En el tercer piso, “The Star Gazer” es todo pizzicato de cuerdas y una letra susurrada y climática de parte de su compañera de sello Youn Sun Nah. vanguardista y repleta de emoción por parte de la autora de la letra y cantante antes de moverse hacia una improvisación almibarada de piano, a esta altura el oyente comienza a entender que Woeste realmente se apega al tema del título del disco.

El mejor tema del disco es el cuarto, “Buzz Addict”, introducido por una secuencia simple de cuatro acordes en el órgano Hammond que parece homenajear al código decimonónico de Samuel Morse antes de que sonidos más tradicionales de piano y solos de batería aparezcan en cuadro, junto con un acompañamiento intrigante de la guitarra de Ben Monder. Tiene un ligero ambiente a aventura espacial, reflejando un viaje tremendamente excitante alrededor de un cosmos musical.

El resto del álbum es igual, las sorpresas están a la vuelta de la esquina. Al modo en que las autopistas son diseñadas con suaves curvas para evitar que los conductores se queden dormidos, la variedad en los temas aseguran que los oyentes no puedan sacar sus ojos de la ruta musical. El ambiente más interesante está en el octavo tema, “Nouakchott”, donde el trompetista Ibrahim Maalouf provee una transgresora paleta árabe que atrae la mente del oyente hacia visiones de dunas, wadis (cauces secos propios del clima desértico) y el barullo del mercado persa, en un tema escrito en viajes de Woeste a la región, financiados por el Instituto Goethe.

Este es un buen disco con un sonido transgresoramente idiosincrásico. No suena como cualquier otro de este momento y Woeste nos ha provisto con un disco que no necesariamente satisface catalogándolo como jazz. Es más que eso.

El disco tiene una de las tapas más linda que he visto en mucho tiempo, una colorida imagen del artista Terry Winters contra un fondo blanco puro. Es muy agradable, como la música en su interior.

Fuente para la reseña: Rob Mallows para: http://www.londonjazznews.com/2016/01/cd-review-frank-woeste-pocket-rhapsody.html – Traducción: Nicolobo Ramos!

Apunte de Nico: ¡Que discazo este Chelito! Uno de mis preferidos en el año 2016, y sigue girando. Un disco bien en la tradición MCQ/Preso (si es que algo así existe) en el sentido apuntado por el comentario de Rob Mallows: esto es algo más que jazz. Definitivamente está en esa línea que cruza muy satisfactoriamente distintos estilos tomando sin prejuicios lo que más le guste al autor de aquí y allá.

El comentarista utiliza muchas veces el término “ambiental” lo cual es muy apropiado porque este disco, más allá de alguna ráfaga aislada, no contiene grandes despliegues de virtuosismo (a pesar de que los músicos que participan son todos grandes ejecutantes de sus respectivos instrumentos), sino que se concentra en lograr lo que llamaría “momentos musicales”, esos en que el grupo está alcanzando un clímax, para disolverlo y volver a empezar con otro. Música también descripta como cinemática porque por momentos parece una banda sonora de películas, en ese sentido también participa de algo del mejor espíritu del rock progresivo (ausente el virtuosismo explícito y extremo, quedan los ambientes). El tema “Pocket Rhapsody” condensa bien el espíritu del disco, porque en el mismo se resume un poco todo lo que el disco es, en una suite de poco menos de nueve minutos. Y también cabe mencionar que este espíritu se ve apoyado por el uso (no tan habitual para las épocas actuales) de recursos típicamente “progresivos” como interludios, introducciones y hasta encadenando algunos temas entre sí (sin dejar silencios –o muy breves- entre ambos).

Hay que destacar la inteligencia de Woeste de rodearse de efectivos colaboradores, si bien las teclas tienen un amplísimo dominio en la paleta sonora del disco. Monder aporta sus clásicas intervenciones poco convencionales (siempre me pregunto en estos discos cuánto escribe el autor y cuanto espacio le deja a sus colaboradores). Y el batero Brown, una estrella en pleno ascenso (tocó ya en varios discos buenísimos, síganle la ruta que no los va a decepcionar…) le da al disco lo que éste precisamente necesita, sin pasarse de firuletes pero dándole sin descanso cuando hace falta. Y los colaboradores, que decir de ellos. Las cuerdas son muy importantes en este disco, no sólo cuando “pizzicatean” sino en distintas líneas que complementan lo que hace Woeste en el disco, y se lucen en la intro de “Nouakchott” una pieza fantástica en sí misma más allá del tema al que introducen y en la balada final “Melancholia”. Sólo me hubiera gustado escuchar un poquito más de Youn Sun Nah (Woeste fue el pianista de las primeras formaciones de la cantante), pero el tema en donde canta ella es una joyita que no tiene desperdicio.

El comentario sólo hace alusión a 4 o 5 temas, pero la verdad es que es todo muy, muy parejo, de alto nivel, siendo muy difícil destacar un tema sobre otro.

Para el que quiera verle las caras a los quías y se dé maña con el inglés o el francés (Woeste es un alemán que hizo su carrera principalmente en Francia), este video de ACT está bueno (y veo con alegría que coincide bastante con lo que se dice en todas estas líneas): https://www.youtube.com/watch?v=oQLeZMY59xo

 

Track Listing

01. Terlingua (Woeste, Frank) (6:16)
02. Moving Light (Woeste, Frank) (6:00)
03. The Star Gazer (Woeste, Frank / Nah, Youn Sun) (6:36)
04. Buzz Adidct (Woeste, Frank) (6:51)
05. Interlude (Woeste, Frank) (2:00)
06. Pocket Rhapsody (Woeste, Frank) (8:13)
07. Intro Nouakchott (Woeste, Frank) (1:39)
08. Nouakchott (Woeste, Frank) (7:50)
09. Mirage (Woeste, Frank) (5:39)
10. Melancholia (Woeste, Frank) (3:43)

Artist List

Frank Woeste: piano, Fender Rhodes, organ & bass synth
Ben Monder: guitar
Justin Brown: drums

Guests:
Ibrahim Maalouf: trumpet on 02 & 08
Youn Sun Nah: vocals on 03
Sarah Nemtanu: violin
Gregoire Korniluk: cello

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Isamu McGregor
marzo 11, 2018, 11:05 pm
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tapa Live at the Baked Potato
Live At The Baked Potato! (2012)

Isamu McGregor es un joven pianista y compositor que nació y se crió en Los Angeles, pero ahora está establecido en la ciudad de Nueva York, tras terminar sus estudios en el curso de jazz en la Universidad de Nueva York. Con sólo 23 años años, McGregor es un músico muy versátil que ha trabajado en una amplia variedad de géneros de jazz con algunos de los grandes nombres de la escena del jazz en Nueva York. Constantemente ocupado él es un prolífico sideman, pero también conduce sus propios proyectos. En el 2010 su trío de piano acústico Origin Blue, junto al bajista Evan Crane y el baterista Jeff Hatcher, lanzó el sumamente prometedor “May I Say You Something?”, una grabación que fue reseñada en este site.

McGregor continúa dividiendo su tiempo entre las costas Este y Oeste, y su más reciente grabación representa algo de un retorno a las raíces. Una de las principales influencias musicales de McGregor fue una grabación en vivo hecha en el famoso club de jazz de Los Ángeles, The Baked Potato, por el tecladista Greg Mathieson en 2000. Así describe McGregor este álbum con el guitarrista Michael Landau (ex Miles Davis), el bajista Abraham Laboriel y el baterista Vinnie Colaiuta: “loco y fuerte, rítmico y exageradamente groovy! Fue este registro en particular que despertó mi interés en las posibilidades inherentes de la música jazz”.

Doce años después McGregor está excesivamente orgulloso de haber realizado su propio “Live at the Baked Potato”, un desvergonzado disco de fusión con McGregor en piano eléctrico y sintetizador (él está acreditado en “teclas”) junto al guitarrista Deen Anbar, Evan Marien en bajo eléctrico y Gene Coye en la batería. Sin embargo, a pesar de los adornos retro, la intrepidez y brio juvenil del cuarteto asegura que este es un registro que crepita con una energía e inteligencia que es inequívocamente contemporánea.

La capacidad de McGregor de moverse convincentemente entre teclados acústicos y eléctricos asegura que él rutinariamente sea comparado con Chick Corea y tal es su habilidad y técnica (clásicamente entrenado, afilado en jazz) que la analogía no es completamente imaginaria. La fluidez de Marien en el bajo eléctrico se deriva claramente de escuchar al gran Jaco Pastorius, Anbar es un ardiente e inventivo guitarrista con fuertes inclinaciones rock y Coye es un baterista funky pero flexible.

El programa consiste enteramente de originales de McGregor, a excepción de “Grover” del Philadelphia Experiment, el supergrupo funk consistente en el tecladista Uri Caine, el bajista Christian McBride y el baterista Ahmir “Questlove” Thompson.

El tema de apertura “Rainbows in Transit” establece la escena, que se construye con el solo apacible de McGregor acumulando cuidadosamente capas de funkiness**, para culminar en un solo estratoférico de Anbar, pesadamente tratado. El guitarrista utiliza su despliegue de efectos articuladamente en todo y combina brillantemente con los variados sonidos de teclado de McGregor.

“A Simple Science” juega con tartamudeantes ritmos funk con los cuatro instrumentistas engranando juntos. El trabajo del teclado de McGregor es consistentemente inventivo, el bajista Marien se destaca a lo largo con Anbar rompiendo filas hacia el cierre.

Un tema de ciencia ficción parece correr a través de muchos de los títulos del álbum, quizás un homenaje al álbum de Corea de 1973 “Hymn of the Seventh Galaxy”, la primera grabación eléctrica de Return to Forever con Bill Connors aún en la silla del guitarrista. Mikal Gilmore, de Rolling Stone, habló de aquel álbum “líneas arqueadas llenas de gracia” y “ardiente fuego cruzado” pasando a describir el álbum como “una última estocada valiente antes de que la fusión fuera funked**”. Las virtudes de aquella grabación pueden ser aplicada también a McGregor y sus colegas. La larga “When The Lights Fell from The Sky” incorpora el espacio etéreo brillante, poder funk de la casa y deslumbrante trabajo instrumental de McGregor y el baterista Coye, en un tour de force de 11 minutos de dinámica cambiante.

El cuarteto se estira por 14 minutos en el groove funk de Philadelphia Experiment, “Grover”, moviendo nuevamente hacia arriba y abajo los engranajes. No todo es martillo y tenazas, McGregor y sus colegas presentan una admirable madurez en la forma de construir y liberar la tensión. Esto permite a McGregor, Anbar y Marien la oportunidad de demostrar sus habilidades solistas, con el elocuentemente líquido pero irresistible bajo funky de Marien, destacándose como un particular highligth.

“Theme Music for a Super Slow-Motion Fight Scene” encuentra a McGregor soleando febrilmente sobre el piano eléctrico sobre un groove de bajo que se filtra antes de la entrega a la fiereza de Anbar, que otra vez se dirige a la estratosfera. El enérgico tocar de Coye es excelente en todas partes y él remata la obra con una dinámica característica del tambor.

“You and Your Milky Ways” comienza a sonar como el primer Weather Report trilling con cuidadosos sintetizadores y Rhodes, con Coye y Marien proporcionando una sutil corriente submarina funk. La segunda mitad de la pieza es más insistente, con acordes dentados que se entrelazan y ritmos que conducen a la liberación eventual y a un impulso distintivo de los tambores de Coye

“Urban Dragon Slayers” es pura fusión con una profunda influencia de rock. Esto es un tour de force para Anbar que realmente rockea, frasea y solea con jubiloso aplomo. Bajo muscular, teclados apuntalando y tambores afanosamente poderosos completa el cuadro. ¿Retro? ¿excesivo?, bien, tal vez, pero no olvide que estos tipos jóvenes experimentan las emociones embriagadoras de esta clase de música por primera vez. La audiencia de LA amó esto.

Finalmente tenemos “Big Sky” que me imagino fue interpretado como un bis. Surge casi de manera subliminal, como si viniera desde las profundidades del espacio. Marien es el primer solista, fluido y elocuente en el bajo fretless encima de la guitarra y el teclado brillante y los suavemente bulliciosos tambores de Coye. El solo de sintetizador de McGregor es un recordatorio de cuán bueno este difamado instrumento puede sonar en el contexto adecuado y tocado por un apropiado par de manos.

Este estilo de fusión no es un tipo de música que escucho muy a menudo en estos días, pero me sorprendió lo mucho que disfruté de este álbum. La escritura de McGregor es consistentemente imaginativa y atractiva, y aplicando el conocimiento contemporáneo a lo que son esencialmente estilos de los ’70 asegura que la música no cae en las viejas trampas de destellos, grandilocuencia y excesos. Sí, McGregor y sus colegas se deleitan mostrando sus dotes pero esto no es técnica por la técnica en si misma, aquí hay verdadera inteligencia y sustancia junto al joven brío. “Live at the Baked Potato!” otra vez notifica que McGregor es un verdadero talento a mirar.

Fuente para la reseña: Ian Mann para http://www.thejazzmann.com/reviews/review/live-at-the-baked-potato/
**Nota del traductor: dificil de encontrar una expresión en castellano!!!

Track Listing – Live At The Baked Potato!

1. Rainbow In Transit (8:58)
2. A Simple Sience (9:47)
3. When The Lights Fell From The Sky (11:08)
4. Grover (14:16)
5. Theme Music For A Super Slow-Motion Fight Scene (9:36)
6. You And Your Milky Ways (9:17)
7. Urban Dragon Slayers (5:45)
8. Big Sky (9:27)

Artist List

Isamu McGregor: keyboards
Evan Marien: bass
Gene Coye: drums
Deen Anbar: guitar

tapa Resonance
Resonance (2017)

En este álbum, su segundo como líder desde Live at the Baked Potato del 2012, el pianista/tecladista Isamu McGregor sigue perfeccionando su enfoque para elaborar un inteligente y desafiante jazz fusión. Con el bajista Evan Marien y el baterista Gene Coye nuevamente a su lado, él consigue los socios adecuados para navegar por sus laberínticas composiciones e invita al saxofonista tenor Seamus Blake, al clarinetista bajo Bennie Maupin y al guitarrista Deen Anbar para mejorar el alcance y la diversidad estilística del registro.

Una cosa queda clara desde la pista de apertura (“The Dreamer”) en adelante: McGregor no tiene ningún interés en crear algo estático o monótono. Cada una de estas siete pistas proporciona muchos giros y vueltas, pero “The Dreamer”, en más de 10 minutos de longitud, es en particular resplandeciente con tempos, moods y compases cambiantes, tal como uno podría esperar de un sueño que se mueve en un número de direcciones diferentes. Si bien esto es de vez en cuando un poco demasiado inconexo, ciertamente nunca falla en sostener el interés, y el preciso trabajo del bajo de Marien y la ágil batería de Coye lo sostiene todo junto admirablemente.

McGregor tiene igual afecto por el piano y el sintetizador, y utiliza ambos abundantemente en todo el registro. Creativas multicapas le permite el seguimiento de partes de teclado en una serie de canciones, que normalmente funciona correctamente aunque hacen que la música se sienta algo menos espontánea e inmediata. En cualquier caso, McGregor es muy calificado como tecladista, y tanto usando elaboradas partes de sintetizador o bien el piano sin adornos, él es capaz de articular sus ideas de manera eficaz. Su sutil toque el piano es escuchado para un especialmente fuerte efecto en el solitario cover de la grabación, “Because”, de Lennon/McCartney, que McGregor interpreta sin acompañamiento. Esta es una encantadora y clásicamente influenciada interpretación, comenzando con una reserva impresionante, con sólo las insinuaciones más débiles de la melodía, antes de construir un poderoso final con acordes autoritarios, trémolos y descendentes pasajes de registros superiores.

Los invitados de McGregor también son empleados amablemente. El solo de Blake en “Relentless” es maravilloso en los límites desde la belleza encantadora al altísimo poder, y el arco de su performance es esencial a la trayectoria total de la pieza. El clarinete de bajo de Maupin añade un ambiente misterioso “The Drifter”, y la guitarra arenosa de Anbar presta la textura funky a “Thor vs. James Brown”, una pista que también destaca algunas fabulosas carreras de bajo de Marien, además del solo incendiario de Anbar durante la última mitad del corte.

Con fuerte maestría musical y reflexivas composiciones, la segunda grabación de McGregor tiene mucho que ofrecer. Es una prometedora realización de un tecladista con ambición y habilidades de sobra.

Fuente para la reseña: Troy Dostert para https://www.allaboutjazz.com/resonance-isamu-mcgregor-ghost-note-review-by-troy-dostert.php

Track Listing – Resonance

1. The Dreamer (10:18)
2. Relentless (7:22)
3. Halfway There (6:29)
4. Because (5:17)
5. The Drifter (9:57)
6. Thor vs. James Brown (8:17)
7. The Tao of Flying (8:17)

Artist List

Isamu McGregor: piano/keyboards
Evan Marien: bass
Gene Coye: drums
Seamus Blake: tenor sax (2)
Bennie Maupin: bass clarinet (5)
Deen Anbar: guitar (6)

Apunte: Isamu McGregor nació el 5 de Setiembre de 1989 en Los Angeles, en el seno de una familia musical. A los 5 años comenzó a tomar lecciones de piano clásico, cosa que hizo durante los siguientes diez años. Mientras estaba en le escuela media tomó contacto con el disco “Live at the Baked Potato” de Greg Mathieson, hecho seminal para enfocar su interés por las posibilidades del jazz como lenguaje musical. Ya en la “high school” cambió la dirección de su piano clásico a hacer jazz todo el tiempo. Sus influencias musicales, como es para la mayoría de los artistas desarrollados a fines del Siglo XX y en en actual XXI, son sumamente amplios; en el caso de McGregor van de Art Tatum a Red Hot Chili Peppers, de Herbie Hancock a Led Zeppelin o de Lenny Kravitz a Rage Against the Machine. Ha tocado y girado con un importante número de artistas como son Colbie Caillat, Richard Bona, Tortured Soul, Virgil Donati, Natalia Lafourcade, Bennie Maupin, Sadao Watanabe, Wayne Krantz, Ari Hoenig, Keith Carlock, Lenny Pickett, Gregoire Maret, Seamus Blake y muchos más. Sus discos como líder, “Live At The Baked Potato!” y “Resonance” lo muestran desarrollando un jazz fusión (su primer y fuerte amor musical) del Siglo XXI vital, poderoso e inteligente, evitando las trampas del género y manteniéndonos conectados con su música sin apabullarnos con tecnicismos. Muy recomendables!

Password en ambos casos: presoventanilla



Olivier Bogé

tapa When Ghosts Were Young
When Ghosts Were Young (2017)

When Ghosts Were Young, cuarto disco registrado por Olivier Bogé bajo su nombre, es la continuación de Imaginary Traveler (2010), The World Begins Today (2013) y Expanded Places (2015). Sobre todo, es el álbum que cabía esperar por parte de un músico más que nunca en la toma de una visión onírica del mundo en que se desenvuelve día tras día. No que sea sin sorpresa, tanto se necesita, pero va más allá del lenguaje de sus predecesores, exponiendo un solo canto, que se traduce en sutiles variaciones de una composición a la otra. Al punto que no se trata más que decir que el disco de diez, sino una sola que fluye con gran suavidad, caracterizada por la serenidad. Uno imagina al hombre detenerse al borde de un riachuelo para dejar que el agua fluya entre sus dedos, caminar en lo más profundo de un bosque o en un sendero de montaña, contemplar el cielo y el mar, escuchando el ruido del viento. When Ghosts Were Young desarrolla la música de los elementos, conectada con lo más hermoso que la naturaleza puede ofrecer y que no sabemos quizá más ver.

Olivier Bogé nos ha confirmado estas impresiones explicando: « La inmensa mayoría del álbum fue escrita durante mis múltiples peregrinaciones; la guitarra en el coche, me detuve al borde de un molino, en el medio de un bosque para acostarme (dar a luz?); algunas notas que brotan después de la vista de un faldón de luz, de un montón de árboles… El caos que atravesaba en este período inmediatamente fue borrado por estos regalos del cielo y del viento. Y esto fue una obsesión constante: no dormir en los momentos de luz, procurando cueste lo que cueste, estallar las sombras, apartarlas, alejarlas. No dejarlas tomar ningún lugar en esta música. Estar atento al ruido del agua, el olor de un bosque, a la explosión de luz frente a mí ». Además, no es necesario saber que el título previsto inicialmente para el álbum fue el de otra composición: “As Spark Hits The Shadows”. Una propuesta descartada debido a la dificultad de la pronunciación, para nosotros franceses tan a menudo en conflicto con las lenguas extranjeras. Es posiblemente poco daño, ya que esta frase refleja fielmente lo que pudo dar origen a un universo luminoso y lleno de imágenes.

En lo que concierne a las formas, comprobamos en primer lugar que Olivier Bogé es fiel en amistad ya que se encuentra en acción a los mismos músicos que para Imaginary Traveler, su primer disco en 2010. Es decir, Pierre Perchaud a la guitarra, Tony Paeleman al piano, Nicolas Moreaux al contrabajo y Karl Jannuska en la batería. Además de la presencia en un título (“Rain’s Feathers”) de Isabel Sörling al canto, el cambio más notorio, en comparación con su primer disco, es la gama de instrumentos de Bogé: allí donde se presentaba como saxofonista solamente, ahora también es pianista, guitarrista y cantante (y compositor, por supuesto). Lo que ya se había podido comprender en el momento de la aparición de “Expanded Places” hace dos años.

Un colectivo apiñado, pues, en el seno del cual la voz individual no es primordial pero siempre de un gran lirismo. Basta con escuchar el coro en saxofón alto de “As Spark Hits the Shadows” para darse cuenta; luego la intervención de Pierre Perchaud. O aún el solo de piano y luego el de saxofón alto en “Odyssey Of The Innocent Child”. Fiebre y concisión en una sola voz, quizá el ejercicio más arduo que exista… Las melodías, de una gran limpidez, están expuestas a su vez al piano, a la guitarra, al saxofón, instrumentos a menudo duplicados por la propia voz de Olivier Bogé. Son canciones sin palabras y un lenguaje musical, que ya no tiene mucho que ver con lo que se llama comúnmente jazz. El de Olivier Bogé es poético, de una belleza formal indiscutible. Un folk-rock-jazz atemporal e impresionista cuyas raíces se remiten al corazón de las músicas que han habitado el siglo XX. Debussy tiende la mano a Joni Mitchell, en cierto modo. Es una incitación a deponer las armas, las cuales cada uno·de nosotros debe traer a diario para permanecer de pie.

Una música del ensueño despierto y sobre todo no del olvido. When Ghosts Were Young es un éxito muy bello, a través del cual Olivier Bogé devela un poco más todavía su atractiva personalidad. Un disco adictivo, que puede girar una y otra vez, como nuestras cabezas embriagadas por el espectáculo del mundo.

Fuente para la reseña: Denis Desassis para https://www.citizenjazz.com/Olivier-Boge-3475318.html

Apunte: He escuchado mucho, muchísimo este disco. No dudo en calificarlo como uno de los dos o tres mejores discos editados en el año 2017, al menos de los que tuve la posibilidad de escuchar (y no fueron pocos). Oliver Bogé cada vez hace proyectos más personales haciéndose cargo de distintos instrumentos, vocalizando y en especial, componiendo bellísimas melodías que quedan rebotando en la cabeza luego de que el disco se apaga. Lo rodean los amigos de siempre, aquellos que lo vienen acompañando más o menos regularmente desde Imaginary Traveler, su primer disco como líder y en el que ya había mostrado sus credenciales como artista de gran talento. When Ghosts Were Young es absolutamente adictivo, lleva el ánimo bien arriba, se puede consumir una y otra vez, y lo que es mejor, no tiene contraindicaciones. Música curadora. Discazo.

Track Listing

01. New Gardens (4:54)
02. As Spark Hits the Shadows (7:06)
03. Rain’s Feathers (2:53)
04. Till We Rise Again (4:06)
05. What Will Remain (6:25)
06. Dreamers (3:55)
07. Odyssey of the Innocent Child (9:26)
08. When Ghosts Were Young (2:03)
09. Sin of Orpheus (5:32)
10. Guardians of Illusions (5:32)

Artist List

Olivier Bogé: guitare acoustique, saxophone alto, voix, piano (sur 3 & 5), Fender Rhodes & synthétiseurs
Pierre Perchaud: guitare électrique
Tony Paeleman: piano
Nicolas Moreaux: contrebasse
Karl Jannuska: batterie
Invitée:
Isabel Sörling: voix (sur 3)

Enregistré par Tony Paeleman au Studio des Bruères à Poitiers, les 5, 6 et 7 août, 2016, et à La Garenne Colombes entre septembre 2016 et mars 2017.

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Password: presoventanilla



Cameron Graves

tapa Planetary Prince
Planetary Prince (2017)

Planetary Prince, la grabación debut de Cameron Graves es una original y refrescante excursión de “piano jazz”. La dinámica del sexteto proporciona familiares puntos de entrada y referencias en la esfera musical que Graves habitan como compositor, arreglador, e intérprete, pero los extremos niveles de energía y la sofisticada dinámica de conjunto con seguridad remiten a las grandes bandas de la era del jazz-rock; quizás esto no sea ninguna coincidencia ya que Graves ha estado girando con la banda de Stanley Clarke durante los dos pasados años, y también ha sido una presencia integral girando, grabando y actuando con el saxofonista Kamasi Washington.

Los siete temas que componen Planetary Prince son presentados principalmente en formato de extendidas suites instrumentales: mini-conciertos de jazz con toques de romanticismo neoclásico, infundido con incisivos, complejos y exuberantes arreglos de vientos. Intrincados temas melódicos establecen los vuelos ampliados de frescas, inventivas, y a menudo vigorosas improvisaciones, estableciendo una fundación que cambia rápidamente para una sucesión de solos inspirados y emotivos. Los clásicos cortes de Graves a menudo lo ponen en evidencia, pero recuerdan con una nueva perspectiva y joven energía, a una generación previa de maestros: los nombres como Jarrett, Corea, y Hancock vienen a la mente -y sus admiradores encuentran aquí alguna asombrosa pirotecnia pianística, dada dentro de estructuras ambiciosas y crescendos, así como un muestreo diverso de híbridos grooves, dibujos de rock, R*B, vanguardia, hip-hop, e influencias latinas- y más allá.

La opción de Graves de ensamble es un sexteto clásico de vientos, con trompeta (Philip Dizack), trombón (Ryan Porter), y saxofón tenor (Kamasi Washington). La salsa secreta que sostiene una tormenta bien orquestada de dinámica, es la formidable sección de ritmo del baterista Ronald Bruner Jr y uno de dos virtuosos bajistas eléctricos-Hadrien Feraud, y Stephen Bruner, aka Thundercat. Feraud, originario de París y ahora viviendo en Los Angeles, ofrece un elegante y sobrio virtuosismo como un bajista de fusión y aparece en todos los temas excepto en dos. Feraud ha tocado localmente con Kamasi Washington y The West Coast Get Down, ganando un temprano reconocimiento en su carrera, grabando y girando con John McLaughlin y Chick Corea.

Tanto Thundercat como Feraud tienen una extraña sinergia con la intermitentemente explosiva batería y con un sinfín de variantes de grooves de bolsillo servidos por Ronald Bruner Jr. La sección rítmica en todas partes cambia sin esfuerzo entre “crucero atmosférico” y “unidad de deformación al máximo”, sentando las bases para una profunda fundación de extendidos torrentes de espectaculares riffs de piano de Graves. Cuando usted piensa que su ferocidad es balancearse fuera de control, las creativas pero ancladas líneas de bajo de Feraud y Thundercat y la coloración de los acordes, se equilibra como un vino fino con el interminable vocabulario de inventivos grooves de Bruner. Los talentos de Feraud han evolucionado y madurado enormemente desde su tour debut tour con John McLaughlin’s Fourth Dimension en 2006, y más tarde con Chick Corea; también fue invitado especial solista presentándose en varias pistas del álbum debut de Thundercat, The Golden Age of Apocalypse (2011). Una de las piezas más cortas, “The End of Corporatism” es un implacable up-tempo celebración rococó de rápidos y tortuosos cambios de acordes. El acrobático solo de Thundercat vuela, siempre en el precario borde de las explosiones nucleares de rollos de tom y las elevaciones de tsunami de platillos.de su hermano Ronald. Escuchar a dos de ellos encerrados bajo las cascadas de arpegios del piano de Graves es puro espectáculo de jazz recordando los supergrupos de jazz rock de los ’70s.

Las suites más largas que constituyen Planetary Prince cada una se revelan con una apertura de piano “preludio”, formando fuertes temas lentos de tempos vertiginosos, y seductor cuadro emocional. “Andromeda”, se incorpora e investiga en una extendida y exuberante balada romántica, evocando la grandeza de la vía láctea en una clara noche del desierto, lanzando Graves su solo que ejecuta en múltiples exploraciones interestelares. A lo largo de estas piezas. los arreglos de vientos enmarcan las secciones solistas -a veces majestuosas y suaves, y otras veces bulliciosas, vigorosas, y ostentosas. Los seis músicos puede desvestir la concepción de ideas y núcleo de Graves, y expandir un tema y sus bases rítmicas con expresión virtuosas y la intensidad emocional a largo de la progresión de acordes.”Adam and Eve”, abarca un viaje principal musical con una hermosa intro de piano, evocador de Chopin, que cambia a un aluvión de adornos de vientos, y como en todas las piezas, establece la escena para las volátiles carreras de piano de Graves. Las melódicas, rítmicas y armónicas conversaciones e interacciones encontradas en Planetary Prince son dramáticas, voladoras, y cautivantes. A medida que la tensión se construye, estoy imaginando que podría haber sido como escuchar a John Coltrane y McCoy Tyner soplando sobre Keith Moon y John Entwistle.

El debut de Graves encarna una visión de futuro basada en música instrumental de jazz. Graves nos lleva en un embriagador y desafiante viaje musical de imaginación, sólidamente construido sobre los cimientos de magnífica musicalidad y artesanía. Dada la variedad de experiencia que cada músico aporta al proyecto, Graves comanda un vehículo estelar con el poder y la imaginación para transportar a los jóvenes y viejos oyentes a vistas planetarias de belleza, lucha y triunfo.

Fuente para la reseña: Christopher Hoard para https://www.allaboutjazz.com/planetary-prince-cameron-graves-mack-avenue-records-review-by-christopher-hoard.php

Apunte: Planetary Prince es desmesurado, pirotécnico, apabullante y también, por que no, puede resultar en algún punto agotador. Porque estos muchachos son, en primera instancia, muy virtuosos, y a veces esa condición enmascara con destreza técnica la falta de algo para decir o de una emoción para transmitir. Suele ocurrir que escuchamos un disco de corredores de notas que difícilmente volvamos a escuchar en una segunda ocasión. Pero volviendo a Planetary Prince, estamos en presencia de una tribu de este tipo, que es de una potencia demoledora pero felizmente (entiendo que por obra de Graves) no llegan a caer en la tentación de tocar en cada tema, una y otra vez, absolutamente todas las notas. La música es capaz de movilizar los cuerpos más negados a expresiones corporales; los vientos que incendian todo casi obligan a subir el volumen. Más allá de los motivos cósmicos, espirituales y/o políticos que hayan llevado a Cameron Graves a la concepción de Planetary Prince, lo que queda es siempre lo que suena, y esto es simplemente pura y vibrante energía para cuerpo y alma.

Track Listing

1. Satania Our Solar System (8:43)
2. Planetary Prince (8:07)
3. El Diablo (7:29)
4. Adam & Eve (13:39)
5. The End Of Corporatism (8:09)
6. Andromeda (11:23)
7. Isle Of Love (10:45)
8. The Lucifer Rebellion (9:59)

Artist List

Cameron Graves: piano, vocals, producer, written-by, arranged by, mixed by
Ronald Bruner Jr.: drums
Kamasi Washington: tenor saxophone
Ryan Porter: trombone
Philip Dizack: trumpet
Hadrien Feraud: bass (tracks: 1-4, 6, 8)
Stephen “Thundercat” Bruner: bass (tracks: 5, 7)

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