Preso ventanilla


Enrico Pieranunzi / Federico Casagrande
agosto 2, 2015, 8:38 pm
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4-tapa Double Circle
Double Circle (2015)

¿Disputa de antiguos y de modernos? No. ¿Conflicto generacional? Tampoco. ¿Batalla de egos? Todavía menos: este “círculo doble” muestra más bien una complicidad inmensa entre estos dos italianos instalados fuera de su país desde hace tiempo.

Presentamos al primogénito, Enrico Pieranunzi, de 65 años de edad y casi tantos registros -entre los que están Live At The Village Vanguard con Marc Johnson y Paul Motian en 2013, interpretaciones notables de Scarlatti, Haendel o Bach, e intercambios con Phil Woods, Chet Baker, Charlie Haden, Billy Higgins, Lee Konitz o Paul Motian a lo largo de sus cuarenta años de carrera.

Cuarenta años, esta no es ni siquiera la edad de Federico Casagrande que, pasado por la Berklee College of Music, ya figura en una decena de discos (particularmente con el saxofonista Christophe Panzani y el baterista Gautier Garrigue), y que es bien captado por los radares jazzísticos nacionales desde “At The End Of The Day”, el año pasado, con Vincent Courtois, Vincent Peirani y Michele Rabbia.

Acercándose, envolviéndose y eludiéndose sin cesar uno al otro, el antiguo y el “jovencito” entregan once luminosos títulos (cinco del pianista, tres del guitarrista, dos escritos juntos y el clásico “Beija Flor”) en el curso de los cuales el placer de la escucha es permanente. Evitando el escollo de la demostración técnica, avanzan en común al ritmo de su inspiración melódica y armónica. Ésta estalla en el título introductorio « Anne Blomster Sang » -garantía de buen humor desde la mañana al despertar- o en « Within The House Of Night » (que se encontraba en “Permutation” de Pieranunzi, junto a Scott Colley y Antonio Sanchez (2012).

« Dangerous Paths » (Casagrande), suena como un espejo de « Critical Path » (también en “Permutation”), y una gran quietud se libra en « Clear ». Dos pequeñas audacias sonoras salen a la luz en los muy cortos « Sector 1 » y « Sector 2 ». El dúo concluye con un bello homenaje a Charlie Haden con una pieza epónima.

La música circula, fluída y flexible. Cuatro manos corren sobre las teclas y las cuerdas en un movimiento perpetuo de respuestas y de reactivaciones, creando una música que se dirige directamente a las orejas y al corazón, sin artificios y cosas innecesarias. El refinamiento, de la delicadeza pero jamás de la afectación, jamás del aburrimiento.

Fuente para la reseña: Thierry Michel para http://www.citizenjazz.com/Enrico-Pieranunzi-Federico-Casagrande.html

Apunte: Y Casagrande llega a Pieranunzi para imbuirse de la poesía evansiana del gran maestro italiano. Si mal no recuerdo, en la vasta discografía de Pieranunzi solo existe un antecedente de un disco grabado en dúo junto a un guitarrista, el entrañable “Duologues” junto a una leyenda del jazz como Jim Hall. Este formato le permite a Casagrande desprenderse de su costado más cerebral, desnudar su alma y unirse a Enrico en un lenguaje musical más directo, bello, sencillo y lo que es más importante, profundamente emotivo. Un clásico instantáneo. Discazo.

Track Listing

01. Anne Blomster Sang (E. Pieranunzi) (6:18)
02. Periph (E. Pieranunzi) (4:36)
03. Sector 1 (E. Pieranunzi – F. Casagrande) (1:33)
04. Clear (F. Casagrande) (3:51)
05. Dangerous Paths (F. Casagrande) (3:43)
06. Within The House Of Night (E. Pieranunzi) (3:09)
07. No-nonsense (E. Pieranunzi) (7:06)
08. Beija Flor (N. Silva – A. Tomás Jr – N. Cavaquinho) (6:02)
09. Disclosure (F. Casagrande) (5:57)
10. Sector 2 (E. Pieranunzi – F. Casagrande) (1:38)
11. Charlie Haden (E. Pieranunzi) (3:58)

Artist List

Enrico Pieranunzi: piano
Federico Casagrande: guitar

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Federico Casagrande

1-tapa Spirit Of The Mountain
Spirit Of The Mountains (2009)

Casagrande es un músico refinado, sensible, dotado de talento y musicalidad cristalinos; los excelentes Stefano Senni en contrabajo y Ferenc Nemeth en batería completan este interesantísimo trío.

Anticipamos que no estamos frente a una música de fácil escucha, a pesar de los ritmos y los matices contagiosos sagazmente distribuidos, a pesar del sonido y la técnica ejecutiva actualizados; no encontramos melodías pegadizas y aireadas ni desarrollos rítmicos armónicos tranquilizadores, la de Casagrande, música que poco o nada concede, solicita repetidas y atentas escuchas.

Si escuchara superficialmente o distraídamente, creyendo poder captar la señal y el sentido, corre el riesgo de engañarse: la música del trío reclama -pero sin voces- una dedicación total y exclusiva; dedicación que hallamos a cada paso de este disco granítico.”La meditación es la cosa más dura en el mundo”, y es también práctica de preparación de los más importantes escaladores. Y a la montaña. La de Casagrande y socios es música que nace de una casi meditación sobre la formación del sonido y del lenguaje de matriz afro-americana con una formación camarística. Música que nace del silencio y a eso se refiere continuamente deseando recuperarlo. Música de gran densidad y cohesión, “Desert” es un ejemplo de equilibrio e interacción todo jugado en la búsqueda timbrico-rítmica entre la guitarra que se acuerda de ser también un instrumento rítmico y la batería, instrumento tímbrico colorístico. Música que va a la montaña, a la cual es dedicada, a la que remite continuamente y de esta recoge la variedad desde lo extremadamente pequeño, con una precisión, determinación y coherencia asombrosos. El mundo musical de Casagrande es, como la montaña, un mundo en si, y para poderse mover en él hace falta gran humildad y disponibilidad de escucha. Lo que en un primer momento podría aparecer como una cierta excesiva homogeneidad, se revela en cambio como coherencia y firmeza.

El disco se abre sobre una larga cadencia por la guitarra sola con amplio y eficaz uso de delay. Luego un riff contagioso pasa a ser el punto de partida para un tema, oblicuo, como todos los demás, y es inmediatamente evidente la cohesión y la interacción de un trío que hace una búsqueda del sonido, donde la dinámica y la variedad y riqueza tímbrico rítmica de la batería de Ferenc Nemeth son sus puntos de fuerza y de distinción. Y procede sin indecisiones por cerca de un hora. Y es un disco pesado como una escalada que quizás pueda encontrar en su interior un elemento de atracción y variación, pero esta es solo una nota marginal para una formación que esperamos poder escuchar pronto en directo y nuevamente en estudio.

Finalmente, gran aplauso a Dodicilune por haber “albergado” este importante testimonio de un autor del cual no se deben perder las huellas; la producción del registro, por cierto de calidad maravillosa, estuvo a cargo del Festival de Montreaux, y la ejecutiva del mismo Casagrande.

Fuente para la reseña: Andrea Gaggero para http://www.jazzitalia.net/recensioni/spiritofthemountains.asp#.VaGNALVVIb0

Track Listing – Spirit Of The Mountains

1. Beyond (8:15)
2. New (6:28)
3. Himalaya (7:33)
4. Desert (6:11)
5. Running Slow (4:42)
6. Foroyar (7:30)
7. Pelmo (5:41)
8. Point of View (7:13)
9. Signore delle Cime (1:33)

Artist List

Federico Casagrande: guitar
Stefano Senni: bass
Ferenc Nemeth: drums

2-tapa The Ancient Battle Of The Invisible
The Ancient Battle Of The Invisible (2012)

Un nuevo y sorprendente trabajo de Federico Casagrande en CAM Jazz. Un nombre ya conocido por el sello romano, que le habían visto participar del último álbum de Fulvio Sigurtà, “House of Cards”. Este cd, “The Ancient Battle Of The Invisible“, es la gran prueba de madurez en nombre del músico quien por años ha estado llamando a Francia como su hogar. Un trabajo del cual emergen muchas intrigantes facetas de este guitarrista. Escritura, arreglos, investigación del sonido, lo hacen un artista completo de 360 grados y un músico que realmente sabe pensar en la performance, y en un camino que es tanto lúcido como soñador. Dualismos, que integran libres improvisaciones que dejan espacio para piezas de gran profundidad..

Música visual de algún modo concebida pensando en un mundo imaginario que ya no existe más. “Esta vez de algún modo imaginé la música en las imágenes de una batalla épica: hombres que corren para conquistar, luchando, ayudándose el uno al otro, revelando sus orgullos y sus miedos, su fortaleza y sus debilidades, su sabiduría y su locura; todo eso rodeado por la severa belleza de la naturaleza”, explica Casagrande. “Lo veo como una alegoría de la batalla interna que el hombre tiene que enfrentar desde los antiguos tiempos: la batalla entre el amor y el odio, los deseos, los pensamientos, las pasiones… Todas estas fuerzas invisibles conducen nuestras acciones, nuestras vidas”. Una batalla que no se puede luchar solo, pero que encuentra su punto de llegada gracias a compañeros soldados Jeff Davis, Simon Tailleu y Gautier Garrigue.

Fuente para la reseña: http://www.ijm.it/index.php?view=display&id=193&option=com_music

Track Listing – The Ancient Battle Of The Invisible

1. 7 Roses (6:08)
2. Breeze (6:23)
3. Restless (6:13)
4. Arrowhead (4:20)
5. Speech (3:05)
6. Battlefield (6:03)
7. Fireplace (5:04)
8. Release (6:44)
9. Twilight (4:00)

Artist List

Federico Casagrande: electric guitar
Jeff Davis: vibes
Simon Tailleu: bass
Gautier Garrigue: drums

3-tapa At The End Of the Day
At The End of The Day (2014)

Instalado en Francia desde hace muchos años, Federico casagrande es uno de esos músicos que recorren Europa en búsqueda de reuniones; así es como se lo vió al lado de Roberto Negro (Loving Suite pour Birdy So), o con el saxofonista Christophe Panzani en el trío de geometría variable, The Drops. Entre poesía y energía, su juego sondea el alma con un gusto afirmado por las atmósferas contemplativas. Era todo el sentido de su trío “Spirit of The Mountain”, con el baterista Ferenc Németh y el contrabajista Stefano Senni. Una atmósfera que perdura, e incluso refinada con At The End of the Day, su segunda álbum como líder para la etiqueta CamJazz después de “The ancient battle of the Invisible” (2012).

Concebido originalmente como un solo, ese disco es motivo de encuentros fugaces y etéreos entre músicos de personalidad muy marcada como son el violonchelista Vicent Courtois y el acordeonista Vincent Peirani. Sus intervenciones no son permanentes; incluso a veces, son apenas sugeridas. Es cierto que el diálogo entre el arco de Courtois y los arpegios de casagrande en la grácil « So Clear You Speak » es evidente, como el velo onírico que cerca a « Some More, Please », cuando la guitarra preparada de cuerdas a veces sordas viene a buscar un eco persistente en los descensos agudos del fuelle del acordeón. Pero a menudo adivinamos un murmullo, una presencia fantasmal de la que Casagrande es a la vez el escenógrafo y el colorista, bien ayudado en esto por el percusionista y especialista en electrónica Michele Rabbia, discreto diseñador del universo íntimo de su anfitrión.

Totalmente interpretado en la guitarra acústica, At The End of The Day insiste en la proximidad carnal de los dedos con la madera y las cuerdas, incluso del soplo del guitarrista. El registro, realizado lo más próximo al instrumento, hace cuerpo con el músico. Pero esta impresión crepuscular, propicia al ensueño, que atormenta al oyente desde « Once Upon A Time », proviene de timbres que instila Rabbia. Sonidos cristalinos, artefactos electrónicos o polvos “noise” flotan en el aire sin ser agresivos. Esto da al propósito un cierto relieve, poco alejado a veces de paisajes de la música de Canterbury. Es en el centro del álbum, sobre el animado « Can You See it? » que la colaboración entre los dos italianos es la más intrincada. La electrónica asalta, en compañía del violoncelo, a una guitarra suprimida a sus tareas rítmicas. Esta canción corta e intensa, indica una dirección más tenebrosa que, deseamos, Casagrande podría explorar de ahora en adelante. Mientras tanto la puerta de su poderoso imaginario nos es muy ampliamente abierta por este disco singular y atractivo.

Fuente para la reseña Franpi Barriaux para http://www.citizenjazz.com/Federico-Casagrande-3471298.html

Track Listing – At The End of The Day

1. Once Upon A Time (4:48)
2. Let’s Go See Around The Corner (5:55)
3. Some More, Please (6:08)
4. Can You See It? (4:12)
5. Maybe Not This Time (6:24)
6. Melancholia (4:32)
7. It’s All So Rarefied Out There (4:02)
8. So Clear You Speak (4:06)
9. All That’s Left Behind (6:21)

Artist List

Federico Casagrande: acoustic guitar
Vincent Courtois: cello
Vincent Peirani: accordion
Michele Rabbia: percussion and live electronics

Apunte: Cada paso que ha dado Casagrande en la construcción de su discografía ha sido en diferentes direcciones musicales, pero en un franco y sólido ascenso para que abramos los oídos y prestemos atención. De su debut como líder interpretando una música interesante, de cierta complejidad, por momentos cerebral con un trio convencional de guitarra/bajo/batería, dió un giro al cambiar en “The Ancient Battle Of The Invisible” absolutamente todos sus compañeros y agregar al vibrafonista Jeff Davis, clave para ampliar el espectro sonoro y tener un interlocutor para los diálogos, pero también para que su mente se suelte un poco más intentando traducir en música sus pensamientos, tarea ciertamente ambiciosa. Finalmente (por ahora, claro) llega “At The End of The Day”, donde un nuevo volantazo, nos lleva a encontrarnos con otra formación completamente nueva, en la que participan dos pesos pesados como son Peirani y Courtois, más el sorprendente trabajo de Rabbia en electrónica, soltando sus sonidos en dosis justas, sin un solo exceso, aportando al sentido de las ideas musicales. Casagrande solo toca la guitarra acústica y la grabación hace foco en el hombre y su instrumento: Casagrande acaricia y toca las cuerdas, respira y todo eso se escucha. Peirani aporta la melancolía intrínseca del acordeón y la sensación de música de cámara, de intimidad, de sosiego se completa con el arco de Courtois. Además de ser una gran obra, con “At The End of The Day”, Federico Casagrande logra una buena síntesis de su honestidad, inteligencia y sensibilidad como gran artista que es.

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Tony Paeleman

tapa Slow Motion
Slow Motion (2014)

Tony Paeleman es un pianista viajero de orejas grandes abiertas: alimentado de rock que escuchaba de niño y que sigue ocupando un lugar fundamental en su vida diaria, formado en la escuela clásica, ha evolucionado hacia el jazz sin renegar por eso de estas influencias, que afloran en su trabajo. Este eclecticismo, esta necesidad de apertura, forman un artista al cual se siguen sus peregrinaciones con interés y manifiestamente buscado por sus talentos de melodista: lo vimos evolucionar al lado de Vincent Peirani, Olivier Bogé o incluso de las hermanas Sonia y Lisa Cat-Berro. Más recientemente, ha sido ordenado “caballero” por Christian Vander -podemos considerar esto como una distinción, conociendo la extrema exigencia del fundador de Magma- para participar en la aventura Offering (que celebraba el año pasado, durante una semana al Tritón, los treinta años de una experiencia en todo punto singular).

Slow Motion, el primer álbum de Tony Paeleman como líder, muestra en efecto que sabe poner en movimiento la música (no forzosamente lento, como podría hacerlo creer el título del álbum) a veces hasta la hipnosis y el aturdimiento, sin que sea negada por eso la expresividad de estas ocho composiciones habitadas de un canto profundamente melódico. Temas originales, a excepción de “Coming On The Hudson” (Thelonious Monk), que se perciben como invitaciones a un viaje luminoso. Esta itinerancia es servida con mucho exactitud –bello equilibrio entre potencia y sensibilidad– por un trío cuyos talentos individuales no tienen más que demostrar: Julien Pontvianne, entendido en Oxyd de Alejandro Herer, Nicolas moreaux, contrabajista (Chris Cheek, Jeff Ballard, Tigran Hamasyan), y Karl Jannuska, el más francés de los bateristas canadienses y seguramente uno de los más activos. Sin olvidar a Pierre Perchaud, antiguo miembro de la ONJ de Yvinec; su guitarra ilumina “Pandore”, cuyo motivo introductorio denota un parentesco directo con el imaginario de Christian Vander. Y luego, aquí y allá, voces aéreas (las hermana Cat-Berro,en particular) aumentan el poder de seducción de esta su aleación de refinamiento y onirismo. Con este disco, Tony Paeleman pone en evidencia, por cierto, sus calidades de pianista y de compositor, pero afirma también su facultad para hacer vibrar su música con elegancia, de elevarla hacia las alturas irisadas de su imaginación.

Basta con escuchar “Inner Voice” para convencerse: en poco más de seis minutos, todo el grupo parece ir a tutear cumbres embriagadoras (no obstante, la respiración a plenos pulmones es recomendada), y la conclusión del álbum (“Slow Motion”), dedicada a Paul Motian), suscita el escalofrío demasiado raro que se ama tanto en las músicas del alma. Ninguna razón, por lo tanto, para no aceptar este Slow Motion y sus paisajes encantadores, de los cuales nos impregnamos gradualmente con un placer cómplice.

Fuente para la reseña: Denis Desassis para http://www.citizenjazz.com/Tony-Paeleman-3470112.html

Apunte: Nativo de Niza, Tony Paeleman se instala en París en 2005 para graduarse pocos años más tarde en “jazz y música improvisada” en el Conservatorio Nacional de París. Pertenece a esta nueva generación de jóvenes jazzmen a los que no les incomoda la música acústica en el piano como el universo más eléctrico. Con el Rhodes, su instrumento del corazón por años, ha explorado en muchos grupos una gran paleta de estilos y sonidos con efectos: la O.N.J., Christian Vander Offering, Fredrika Stahl, Malia, Karen Lano, Milk Coffee & Sugar, lo tuvieron en sus filas. Es co-líder de la banda 117 Elements, junto a Julien Herné (bajo), destacando a Christophe Panzani (saxo) y Arnaud Renaville (batería), con quienes desarrolló una estética eléctrica con el Rhodes. En escena, ha multiplicado sus encuentros musicales, como por ejemplo con Olivier Bogé, Vincent Peirani, Karl Jannuska, Pierre Perchaud, Nicolas Moreaux, Rémi Vignolo, Emile Parisien, Sonia Cat-Berro, Michel Zénino, Guillaume Perret, Ivan Jullien Big Band, entre otros. Varios de estos nombres nos resultan bien conocidos y últimamente, ha participado en la grabación del excelente “Living Being” (2015, ACT Music) de Vincent Peirani. Espero disfruten el encantador Slow Motion. Salud!

Track Listing

1. Landscape (7:10)
2. Woo Song (6:45)
3. Pandore (5:41)
4. Dark Matter (5:28)
5. Coming On The Hudson (8:36)
6. The Train (7:18)
7. Inner Voice (6:29)
8. Crossroads (6:53)
9. Slow Motion (5:54)

Artist List

Tony Paeleman: piano, Fender Rhodes
Julien Pontvianne: tenor saxophone
Nicolas Moreaux: acoustic bass
Karl Jannuska: drums
Pierre Perchaud: guitar (track 3)
Lisa et Sonia Cat-Berro: vocals
Arthur Heintz: cor

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Giovanni Francesca

tapa Genesi
Genesi (2012)

Genesi es el primer álbum de Giovanni Francesca, guitarrista y compositor con experiencias en el ámbito pop y teatral, registrado entre el 2009 y el 2010 y editado por Auand Records, en el cual se canalizan distintos discursos expresivos –que constituyen el motivo de mayor interés– y donde encontramos una nutrida serie de invitados.
Entre estos, Luca Aquino, que duplica las melodías en “Genesi”, pieza que mejor que otras proyecta ese vago sabor de melancolía que invade todo el álbum, o como el pianista Antonello Rapuano, que marca con una espléndida intervención la final “Quarto miglio”. Expresión general traducida con el uso de la melodía, al centro del discurso temático, siempre. Conducida por la guitarra eléctrica de Francesca, que encuentra a menudo una válida alternativa o enredo creativo, con el violín de Raffaele Tiseo, elemento valioso e imprescindible.
En este trabajo confluyen los diversos aspectos compositivos de Francesca – que firma las diez piezas – y representa una buena base de partida para un recorrido abierto a la eventualidad, gracias a un modo de operar sobre la partitura de manera inteligente y moderna. Estamos en un territorio libre de fáciles encasillamientos estilísticos. Existe el ritmo que remite al rock, las aberturas tímbricas de sabor próximo al pop, y una cierta introspección que entra en la oreja de quien escucha.

Fuente para la reseña: Roberto Paviglianiti para http://www.auand.com/ita-all-about-jazz-italia-roberto-paviglianiti-may-2012-2/

Apunte: Sin hacerse muchos problemas por las etiquetas estilísticas, el guitarrista Giovanni Francesca pasea de manera confiada y segura por los suburbios musicales donde las calles no tienen nombres o los carteles han sido cambiados. Natural e impecablemente, salta de un lugar a otro borroneando las fronteras de tal forma que cuando el disco va llegando a su fin no queda más que un recuerdo sumamente agradable de las melodías que hemos escuchado. Entre las reseñas que leí sobre Genesi, encontré una muy curiosa de un tal B. L. Gallenter para DMG Newsletter que entre otras cosas dice lo siguiente “…este disco suena como la grabación que Bill Frisell ha estado tratando de hacer por años, pero siempre se ha quedado corto…”. No creo que sea para tanto, pero Genesi es altamente recomendable. Un dis-ca-zo.

Track Listing

01. Carillon (5:16)
02. Risveglio (4:49)
03. Genesi (4:52)
04. Possiamo andare (5:07)
05. Manima (5:13)
06. Marisol (4:15)
07. Paesia (4:01)
08. Montevideo (4:28)
09. Iter (5:51)
10. Quarto miglio (4:01)

Artist List

Giovanni Francesca: guitars, live electronics
Raffaele Tiseo: violin
Marco Bardoscia: double bass
Gianluca Brugnano: drums

Guests:
Luca Aquino: trumpet, fluegel horn
Alessandro Tedesco: trombone
Cristiano Della Corte: cello
Antonello Rapuano: piano
Davide Costagliola: electric bass
Dario Miranda: electric bass, double bass
Stefano Costanzo: drums

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Jeremy Udden

tapa Torchsongs
Torchsongs (2006)

La experiencia que Jeremy Udden adquirió a travez de los seis años que compartió con la Either/Orchestra de Boston parece haberle dado al álbum debut del saxofonista una variedad de estados de ánimo. El álbum fue grabado en dos sesiones celebradas en 2003 y 2005, y varias de las composiciones fueron escritas mientras Udden estuvo confinado en su departamento por cuatro meses debido a un caso de vértigo severo. Esencialmente, Udden grabó dos grupos separados empleando a Ben Monder (guitarra), John Lockwood (bajo), Matt Wilson (batería) y el invitado Bob Brookmeyer (trombón de válvulas) para las sesiones del 2003, y Nathan Blehar (saxofón tenor), Tim Miller y Ben Monder (guitarras), Leo Genovese (teclados), Garth Stevenson (bajo) y Ziv Ravitz (batería) para las grabaciones del 2005.

Udden muestra la capacidad de tocar en diferentes estilos que van desde lírico a la vanguardia. El autor afirma que se han inspirado en Lee Konitz, y uno puede escucharlo en su técnica. La pista de apertura en Torchsongs, “Every Step”, una relajada composición mid-tempo, comienza con un lavado de mediados de los ’60, como si usted escuchara una sesión de Paul Desmond/Jim Hall con Udden (él toca el saxofón soprano en esta pista), con un “mood” RCA ; los cepillos de Wilson proporcionan una impresión bastante justa de Connie Kay.

El segundo track, “Tut Muffin”, toca al mismo tempo con un acompañamiento más moderno de Genovese en Fender Rhodes. Bob Brookmeyer aparece en “Marin” y, después de su solo, se entrelaza en contrapunto con el soprano de Udden sobre el trombón de válvula, como si esto fuera todavía de mediados de los ’50 en Pacific Jazz Records. Un cover fragmentario “Blinks”, de Steve Lacy, es mucho más cercano al free jazz. El solo “de fusión” de Genovese en el Rhodes pone el tono, mientras el baterista Ziv Ravitz y Monder proporcionan la disonancia.

El hit pop de los ’80 “Eternal Flame” proporciona una declaración de melodía conmovedora y el solo del alto de Udden, pero también establece un estridente solo de rock de Monder en la guitarra. Brookmeyer y Udden (en el alto) proporcionan la coda de cierre en el dueto “Afterthought”.

Fuente para la reseña: Michael P. Gladstone para http://www.allaboutjazz.com/torchsongs-jeremy-udden-fresh-sound-new-talent-review-by-michael-p-gladstone.php

Track Listing – Torchsongs

01. Every Step (6:13)
02. Tut Muffin (5:08)
03. Marin (4:57)
04. Fish Lake (5:51)
05. Blinks (5:35)
06. Eternal Flame (6:31)
07. Red Keys (8:04)
08. Indecision (8:00)
09. Wednesday (4:53)
10. Loaded (4:44)
11. Afterthought (1:44)

Todas las composiciones son de Jeremy Udden, excepto ‘Blinks’ de Steve Lacy y ‘Eternal flame’ de The Bangles.

Artist List

Jeremy Udden: saxes
Nathan Blehar: tenor saxophone
Ben Monder, Tim Miller: guitar
Leo Genovese: Fender Rhodes
John Lockwood, Garth Stevenson: bass
Matt Wilson, Ziv Ravitz: drums
Special Guest: Bob Brookmeyer: valve trombone

tapa Plainville
Plainville (2009)

Crisis de identidad: Los modelos a imitar de Jeremy Udden para su primer álbum eran Joe Henderson y Joe Lovano – pero él escuchaba a Beck y Wilco.

En su reseña del Village Voice sobre Plainville (Fresh Sound New Talent) de Jeremy Udden, Jim Macnie recordó cómo un amigo intentó clasificarlo como “jazz para fans de Wilco”. Como Macnie explicó, esa no es toda la historia con Udden o Plainville, pero no es un mal punto de partida.

Udden, de 31 años de edad, ha tomado el camino de una gran cantidad de jóvenes músicos de jazz de estos días -de Aaron Parks y Brian Blade a Julian Lage y Jim Black- esto es, sus influencias son tanto el folk o el rock, como el jazz. Y en lugar de recorrer el pop contemporáneo, ellos escriben material original basado en el pop que están escuchando. Cuando Udden -graduado en una maestría en el New England Conservatory (en adelante NEC) y ex miembro de la Boston’s Either/Orchestra- realizó su álbum debut, Torchsongs, en el 2006, él dijo que sus modelos eran álbumes clásicos del jazz moderno: Lush Life de Joe Henderson (Verve) y Rush Hour de Joe Lovano (Blue Note). Esos eran su idea de álbumes conceptuales de jazz. Pero los discos que él realmente estaba escuchando eran “Yankee Hotel Foxtrot” de Wilco (Nonesuch) y “Sea Change” de Beck (Interscope).

“Torchsongs” se repartió en partes iguales. “Marin” aporta logradamente un dúo entre Udden y uno de sus maestros del NEC, el gran trombonista y compositor Bob Brookmeyer. En su sentido del tiempo y sus armonías, es como el jazz que usted conoce. Pero otras canciones, como “Fish Lake”, parecían folk en sus progresiones de acordes. Y aunque “Fish Lake” incluyó solos, el mismo Udden no tocó ninguno.

Con “Plainville”, su inmersión en el pop y el folk es total. El tema de apertura comienza con el sonido de un armonio, seguido de un banjo metalico y la melodía quejumbrosa del alto de Udden antes de transformarse en un ritmo más parecido al trote de unos cascos de caballos. El rasguido de la guitarra acústica de “Christmas Song” sugiere un vals de Leonard Cohen. “Red Coat Lane” es otro vals, éste introducido por el saxo alto acentuado con un golpe rígido y sordo antes de que el banjo de Brandon Seabrook vaya llevando la melodía sobre un armonio que va resoplando gradualmente. Y “Curbs” y “Big Licks” se levantan con ritmos pesados y ásperas y discordantes guitarras eléctricas. A pesar de estos estallidos, el clima tiende hacia lo pastoral y elegíaco (el disco lleva el nombre de la ciudad natal de Udden’s en el sur de Massachusetts; incluso exhibe una foto en sepia del almacén de ramos generales en la tapa)

Los arreglos en su totalidad están bellamente balanceados, con una cadencia natural al cambiar texturas y algunas improvisaciones brillantes, ya sean las guitarras eléctricas de Ben Monder y Seabrook o el banjo de Seabrook y el saxo de Udden. En “Big Licks”, todo el mundo se calla mientras Udden construye líneas mezclando frases cortas y largas, trepando, zambulléndose, corriendo, amagando irse -como en el jazz- a armonías adyacentes, mientras el bajista Eivind Opsvik mantiene el tempo vagamente a su lado hasta que todos se unen para un nuevo crescendo.

Y aún así, dice Udden cuando lo llamamos por teléfono a Brooklyn, “Ni una sola de las canciones comenzaron como una influencia del jazz”. En su lugar, las piezas habitualmente comenzaban siendo escritas por Udden en guitarra. Y en cuanto a su identificación como un músico de jazz dice: “Si la gente pregunta, digo que toco el saxo, así que es jazz. Pero tocamos mayormente folk y rock. Es engañoso: esto es lo que escucho cuando escribo música. Si realmente tuviera tanta necesidad de audiencia, probablemente fundaría una banda de covers de los Beatles o algo así. El mundo del jazz, odio decirlo, pero es algo con lo que cada vez me identifico menos, aunque probablemente sea el único mundo que acepte esta música”.

Pero casi todos los músicos en el CD tienen antecedentes en el jazz. Nathan Blehar es otro graduado de NEC, en este caso uno que abandonó el saxo, que cambió por la guitarra acústica. Tocó el saxo en Torch Songs, pero aquí toca la guitarra de cuerdas de nylon “-típico fanático de Leonard Cohen-”, confirma Udden, que toca la introducción a “Christmas Song.”

El jazz habitualmente valora la complejidad rítmica y armónica. En Torch Songs, Udden dice que trató de escribir melodías simples, basadas en negras con armonías complejas. Para Plainville, intentó escribir melodías más complejas, en corcheas, sobre armonías más sencillas. Y viró a formas estrofa/estribillo más del pop y el folk que formas de composición continua más similares a las del jazz. “Curbs”, explica, combina el beat de “UMass” de los Pixies con una melodía saltarina que imitó de la cantante Joanna Newsom en “Bridges and Balloons”. “Habitualmente no le digo a la banda que es o que estoy tratando de hacer, por lo que toma vida propia”. El otro problema, dice, era “decidir qué era lo que iba a hacer de un tema instrumental, sin letra, algo interesante y que funcionara como un todo”.

En cuanto a la rítmica, Udden dice que el baterista RJ Miller “es en gran medida un baterista de jazz, pero en este grupo su acercamiento es realmente el de un baterista de rock” ajustándose al rol asignado en cada pieza. “Tantos bateristas de jazz simplemente no tienen esa autocontención. Ni siquiera noté, hasta que mezclamos Plainville que RJ toca las escobillas sobre el tambor durante todo el tema. No toca ningún otro tambor en toda la pista”. Con menos intercambio entre solistas y sección rítmica, “hay que tomar la inspiración de algún otro lado”.

Si uno escucha como lo cuenta a Udden, se transformó en un músico de jazz casi por accidente. Se ríe al recordarse excitado cuando escuchó a un chico tocar “La Pantera Rosa” en tercer o cuarto grado (“todavía me gusta Mancini”), y fue entonces cuando escucho a una banda invitada con el saxofonista David Pope en tenor. “Usaba esos tiradores muy cool y tomaba los solos inclinándose mucho hacia atrás, tirando riffs en el saxo y era lo más cool que había visto jamás”. Aún así, Udden era un instrumentista algo abúlico hasta que su hermana se unió a la banda de marchas -“y entonces yo también me uní a la banda de marchas”-. Esto fue en la King Philip Regional High School de Wrentham, la cual es conocida por su currícula de música. Udden ensayaba tres horas por día, cuatro días a la semana, “y tenía el saxo en la boca todo ese tiempo. Así que logré suficiente técnica para entrar en la banda de jazz”. Otro punto de inflexión llegó luego de que su padre le dijo luego de una performance de la banda “Sería realmente una pena si no hicieras algo con esto”.

Así que, fue la NECs. Había comenzado a hacer algo y encontraba que tenía talento para eso, “por lo que seguí tomando el siguiente paso lógico”. Tocó en una banda de ska, luego en la banda de zapadas de Boston Miracle Orchestra, que teloneó a Phish en una ocasión. Se unió a la Either/Orchestra. Se tomó su tiempo de descanso cuando desarrolló síndrome de túnel carpiano. Cerca de su graduación, a la edad de 23 años, comenzó a preguntarse si ser un músico de jazz era lo que realmente quería hacer.

“Cuando estás incorporando tanta información, es difícil dejar ir esas cosas cuando estas tocando. Y necesitaba tomar distancia físicamente de Boston, distancia temporal del estudio y largos períodos sin tocar el saxo y sin escuchar jazz, para luego volver y decidir qué me gustaba y qué no me gustaba”.

Para Udden, la respuesta fue un acercamiento más sencillo, tanto en la ejecución como en la composición. Descubre que los ejecutantes que tocan a una velocidad del demonio lo ponen incómodo. “No es que sea el instrumentista más lento del mundo, pero sé que no soy el más veloz. Así que para mí, tocar tan rápido es como si tocara ejercicios. Mientras que si toco cosas más sencillas sobre un tempo medio, puedo tener la mente más despejada y puede ocurrir un verdadero acto de improvisación”. Recuerda una frase de uno de sus mentores, Lee Konitz: “Si la gente supiera cuan despejada está mi mente en realidad antes de tocar algunas cosas, sería muy embarazoso”.

Desde muy temprano Udden puso el foco en la calidad de su sonido y su tono aéreo y flotante es algo que comparte con Konitz, tanto como sus sorprendentes escaladas, las curvas y giros de sus líneas, algunas de las cuales son realmente veloces. A pesar de sus recelos, Udden aún habla como un músico de jazz, e improvisa como uno. Y cabe preguntarse si algún músico que no sea de jazz podría haber aparecido con algo como Plainville.

Fuente para la reseña Jon Garelick para http://thephoenix.com/boston/music/91570-slow-hand/?page=1#TOPCONTENT

Track Listing – Plainville

01. Plainville (5:48)
02. Red Coat Lane (4:13)
03. Curbs (6:06)
04. Christmas Song (4:58)
05. 695 (6:24)
06. Modest (5:49)
07. Big Lick (4:34)
08. The Reunion (3:34)
09. Empty Lots (7:31)

Artist List

Jeremy Udden: alto, soprano saxophones, cymbals (5)
Pete Rende: pump organ, Fender Rhodes, pedal steel guitar, Prophet
Brandon Seabrock: banjo, electric guitar, steel string acoustic guitar
Eivind Opsvik: bass
RJ Miller: drums
Nathan Blehar: nylon-string acoustic guitar (1, 4)
Mike Baggetta: electric guitar (9)
Justin Keller: tenor saxophone (9)

tapa Folk Art
Folk Art (2012)

Impulsado por el compulsivo banjo de Brandon Seabrook, el álbum del 2009, Plainville del saxofonista Jeremy Udden, fue una sorprendentemente original mezcla de jazz y americana, una especie de “Kind of Blue” de las raíces, que ha demostrado ser difícil de superar. En la música en su próxima etapa, la continuación más enchufada de Udden, “If the Past Seems So Bright”, tenía algunos grandes momentos, pero también algunos difusos. Perfeccionando su sonido en Folk Art, una vez más nos atrae con su inquitante moderación.

La mayor parte del álbum consiste en una suite ejecutada por un cuarteto incluyendo a Seabrook, el bajista Jeremy Stratton y el baterista Kenny Wollesen, con interludios de solo de guitarra acústicos por Nathan Blehar y Will Graefe. La lánguida y atmosférica música, dibuja la intensidad a partir de sus apareamientos: el alto saxofón de Udden derrama repentinas notas sobre el nervioso punteo de Seabrook en “Bartok”; Seabrook urgentemente puntea sobre las agitadas figuras de Wollesen en “Up”.”Our Hero” alardea de una animada melodía a lo Ornette Coleman.

La música corre el riego de convertirse en estática, pero Udden evita la monotonía a través de sus agudos contrastes texturales, amplia gama colorista y el mando atmosférico. Un saxofonista sotto voce, cuyas notas se rizan como el humo, tiene la clase de presencia estable, lírica que recuerda a íconos tales como Jimmy Giuffre, Lee Konitz y Wayne Shorter. Las dos pistas finales presentan a la banda Plainville, con Seabrook en guitarr eléctrica, Blehar en guitarra acústica, Pete Rende en Rhodes, Elvind Opsvik en bajo y RJ Miller en batería. Ellos son sólidos, pero tranquilos, sobre todo teniendo en cuenta la agitación que Seabrook ha creado en la guitarra.

Fuente para la reseña: Lloyd Sachs para http://jazztimes.com/articles/76737-folk-art-jeremy-udden

Track Listing – Folk Art

01. Prospect (Part 1) (5:43)
02. Train (1:57)
03. Up (5:22)
04. Portland (6:35)
05. Dress Variation (2:33)
06. Alexander (Part 2) (5:19)
07. Bartok (4:05)
08. Our Hero (Part3) (2:38)
09. Jesse (4:14)
10. Thomas (7:59)

Todos los temas son de Jeremy Udden, excepto “Jesse” de Pete Rende y “Thomas” & “Dress Variations” de Nathan Blehar.

Artist List

Jeremy Udden: alto & soprano saxes
Brandon Seabrook: banjo
Jeremy Stratton: bass
Kenny Wollesen: drums
Eivind Opsvik: bass
Pete Rende: Rhodes, Wurlitzer
Will Graefe: guitar
Nathan Blehar: nylon-string
RJ Miller: drums

Password en todos los casos: presoventanilla

Apunte: “Inquietante moderación” dice muy acertadamente Lloyd Sachs en su reseña de “Folk Art“, sobre el carácter musical de Jeremy Udden. Jeremy pertenece a una generación de músicos con muchísima información musical, con amplios y diversos gustos por diferentes géneros, y que no dudan en poner todo eso en una música personal y, en este caso, por momentos con genuina emoción. La evolución de Udden de un disco a otro, es siempre positiva buscando hacer cosas distintas con una mirada que parte desde una formación jazzera para ir con un espíritu indie a los territorios del folk y de la tradición norteamericana. Resumiendo: “Torchsongs” es un muy buen disco, “Folk Art” es excelente y “Plainville” es un verdadero discazo. Finalmente quiero agradecer especialmente a mi amigo Nicolobo Ramos que me ayudó con la traducción de las reseñas de los discos. Espero lo disfruten. Saludos!



Karl Jannuska featuring Sienna Dahlen

tapa Streaming
Streaming (2010)

Estudios demuestran que todo el mundo presta más atención a una voz femenina -la más atrayente, la mejor atención- y esto, independientemente del género. La cantante Sienna Dahlen tiene una voz muy seductora, que podría vender agua de lluvia en una tormenta de nieve. Esto puede ser parcialmente responsable del atractivo extremo de Streaming y de su capacidad para captar la atención incluso de aquellos que tienden a evitar las voces. Sin embargo, “parcialmente” es la palabra clave, es simplemente un ingrediente en los dulce y deliciosos, livianos-pero-rellenos platos de folk-pop/jazz-blues que sirve el baterista Karl Jannuska en Streaming, su tercer álbum como líder de la banda, y su primero en presentar a una cantante.

Este álbum de composiciones originales de Jannuska llegan como refrescante limonada en un caluroso día de verano o un reconfortante chocolate caliente en una crujiente y fría noche de invierno; es un maravilloso plato para ser saboreado lenta y atentamente, apreciando su pleno sabor, o distraídamente, disfrutando del entorno. Alimento hecho de la mejor manera, preparado cuidadosamente; nada rápido o chatarra hay aquí, esto es un gran álbum, sano, que te hace sentir bien.

Nacido y criado en Manitoba, escolarizado en Montreal/Nueva York, y ahora radicado en París, Jannuska tiene la capacidad de absorber y asimilar su entorno sin perder su propio camino.Sus composiciones reflejan una forma folclórica, occidental-teñida y un urbanismo de la costa este, con un dinamismo francés. Esto está fuertemente estructurado, pero el resultado se eleva por encima de todo, respira y libera un agradable y minimalista frescor. Streaming no es un álbum demandante -es tan accesible como el jazz puede ser- pero las melodías encantan y la orquestación y la interpretación ofrecen mucho más para disfrutar, haciendo que el resultado se aleje de ser meramente agradable música ambiental o de fondo.

Las melodías en Streaming no necesariamente se mantendrían firmes sin la voz de Dahlen, pero esta es la forma en la que el álbum fue concebido. Las letras no son tontas; claramente fueron escritas con la voz de Dahlen en mente, suave y enigmática, con íntimas resonancias del estilo Sara K./Cassandra Wilson. Las letras en seis de las pistas fueron escritas por Jannuska, mientras que Dahlen aporta tres, y coescribieron una.

Jannuska limita el rango del registro en los suaves fraseos del saxofón y en las claras y redondeadas notas de la guitarra, tejiendo todas las partes indistinta y moderadamente, casándose con los lujosos timbres de la voz de Dahlen, dando al álbum un sentido suave y de múltiples capas. Desde la apertura, como una marcha “As Far As The I Can See”, pasando por el pegadizo groove rodante de “Gold Star”, la atmosférica, alocada pista del título, la esperanzadora y personal balada, “A Whiter Christmas”, y el cercanamente emotivo “Silent Jubilee”, el álbum fluye a la perfección y sin esfuerzo.

Verdaderamente, Jannuska establece límites a sus músicos y sus estructuras melódicas no ofrecen mucho espacio para los solos, pero tanto con su bandas de París o Montreal -el disco fue grabado en ambas ciudades- Jannuska se rodea de talentosos músicos que manejan bien para utilizar ese espacio limitado en forma sutil y atrayente; músicos que comunican la satisfacción que viene de hacer lo que aman a tan alto nivel, y con unos buenos amigos.

El álbum, primero de Jannuska como líder en el sello parisino Paris Jazz Underground que él ayudó a establecer, tiene un magnífico sonido, reminiscente de aquella aclamada estética ECM, incluso el minimalista, desolado paisaje de la portada es, intencionadamente o no, evocadora del sello.

Streaming es mucho menos juguetón e inspirado en el mundo que el disco previo de Jannuska, “Thinking in Colours” (Effendi/Crystal Records, 2008). En cambio, es un álbum más sobrio y más reflexivo -pero tampoco es una nueva cara que Jannuska. Esto es una sucesión de Jannuska, una vez más, encontrando su verdadera forma en una manera ligeramente diferente.

Fuente para la reseña: Pascal-Denis Lussier para http://www.allaboutjazz.com/karl-jannuska-streaming-by-pascal-denis-lussier.php

Track Listing – Streaming

01. As Far as the I Can See (2:41)
02. Nothingness (6:06)
03. Sundogs (7:00)
04. Gold Star (4:31)
05. Streaming (3:38)
06. Timbuktu (6:04)
07. A Whiter Christmas (6:20)
08. Snow in May (3:30)
09. Bittersweet (5:58)
10. Silent Jubilee (4:57)

Artist List

Karl Jannuska: drums
Sienna Dahlen: voice
Olivier Zanot: alto and soprano sax (1-7)
Nicolas Kummert: tenor sax (1-7)
Pierre Perchaud: acoustic/electric guitar (1-7)
Mathias Allamane: acoustic bass
Christine Jensen: alto sax (8-10)
Joel Miller: tenor sax (8-10)
Ken Bibace: electric guitar (8-10)
Fraser Hollins: acoustic bass (8- 10)

tapa The Halfway Tree
The Halfway Tree(2010)

El nuevo opus del baterista de origen canadiense, instalado en Francia desde hace casi diez años, sigue estando arraigado en el seno del colectivo PJU, y teníamos cronicado (hace dos años exactamente) el precedente Streaming, ya en colaboración con su compatriota, la cantante Sienna Dahlen. Es un retorno a su pais natal lo que simboliza el árbol de la cubierta del disco, ese gran álamo que se sitúa a medio camino entre Brandon y Winnipeg, dos ciudades de la provincia de origen del baterista, Manitoba. Esta pradera perdida evoca los recuerdos de lectura, todo un imaginario, el de las novelas de James Oliver Curwood, por ejemplo. El árbol asciende como una nube atómica sobre el horizonte completamente desierto de la carretera que cruza las praderas canadienses…

No estamos más desconcertados esta vez por este álbum poético de sonidos ligeros y refinados, de climas claramente atmosféricos como la voz de Sienna, sin ser helados siempre, incluso en «Coldest Day of the Year»: se observa con satisfacción una música extrañamente familiar, de acentos pop y de jazz inteligentemente mestizados.

Los músicos asumen perfectamente un acompañamiento eficaz al nivel de colores y timbres. Son siete, equilibrio feliz de tres franceses, tres canadienses y un belga. Encontramos a Nicolas Kummert al tenor y en ciertos vocales como “Precious Things”, Olivier Zanot en el alto, Pierre Perchaud en la guitarra eléctrica y acústica. Los recién llegados son Tony Paeleman al piano y Fender y Andrew Downing en violoncello de 5 cuerdas. Karl Jannuska y Sienna Dahlen siguen co-escribiendo las palabras de las once canciones del álbum, pero la música es siempre del baterista de allí que la coherencia del álbum abraza la personalidad del baterista. Siempre golpeado por la dualidad de este músico, de energía terrible en concierto o en álbumes de los amigos (ilustrado en este “Smokescreen” enervado), sabe también dar prueba de una otra sensibilidad, “a flor de piel”, vibrante e hipnótica, en canciones que todavía quieren creer en una cierta belleza del mundo, como en la dulce y envolvente “Million Miles Away”. Es el resultado de una educación entre matemáticas, música y religión, un aprendizaje exigente que le permite encontrarse el cruzamiento de todos los sonidos y las músicas que le gustan?. Karl Jannuska se entrega más todavía en este álbum entre dos, del medio, de la medida desarreglada a veces, al desarreglo medido? Como si este álbum levantara por fin ciertas contradicciones, reconcilia lo contrario de una personalidad musical compleja.

Es una dulce violencia (“Noble Energy”) que atraviesa en definitiva la música suavemente íntima de un músico comprometido en la creencia de un mundo mejor.

Fuente para la reseña: Sophie Chambon para http://www.lesdnj.com/article-karl-jannuska-the-halfway-tree-104467620.html

Track Listing – The Halfway Tree

01. Put an Apple in Your Life (4:55)
02. Coldest Day of the Year (5:09)
03. Alerces (5:05)
04. Precious Things (5:51)
05. Smokescreen (5:07)
06. Million Miles Away (4:02)
07. Firloupe (2:55)
08. One Droning Pedal Tone (6:18)
09. Lilac By Night (4:28)
10. Noble Energy (2:11)
11. Four-Leaf Clover (6:04)

Artist List

Karl Jannuska: drums
Sienna Dahlen: voice
Olivier Zanot: alto sax
Nicolas Kummert: tenor sax
Pierre Perchaud: guitars
Tony Paeleman: piano/ Fender Rhodes
Andrew Downing: 5 string cello

Apunte: Días atrás bromeaba con una querida amiga diciéndole que Jannuska era un baterista de buenas intenciones musicales, mientras ella me decía que desconfiaba de los bienintencionados. Broma aparte, lo que entiendo como buenas intenciones es la búsqueda de hacer algo distinto a lo aprendido, algo personal y original, que represente al propio artista, aunque los resultados finales no sean excepcionales. Claramente es el caso de Jannuska y Dahlen que hicieron en Streaming un correcto álbum de canciones enmarcadas musicalmente en un buen combo folk/pop/jazz/blues, y un par de años después dieron un gran paso adelante con The Halfway Tree, en el que Jannuska crea ritmos casi minimalistas para que los otros músicos entren y salgan decorando bellamente las canciones por las que se desliza la cantante. Como suelo proponer muchas veces, no es música para ambiente sonoro mientras se desarrolla otra actividad: es para disponerse a escuchar seriamente, algo absolutamente fuera de moda en estos tiempos. Salud!

Password en ambos casos: presoventanilla



Mário Laginha Novo Trio
junio 20, 2015, 5:11 pm
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tapa Terra Seca
Terra Seca (2013)

Un piano, un contrabajo y una guitarra portuguesa: así nació el Mario Laginha Novo Trio

El pianista se unió a uno de sus cómplices habituales, el contrabajista Bernardo Moreira y convocó una guitarra portuguesa, interpretada por Miguel Amaral, de quien Mário Laginha dice estar «muy impresionado»: «es una persona con la que da gusto trabajar; es un gran músico, un gran guitarrista»

El estreno ocurre con el disco Terra Seca, tejido de complicidades entre los músicos y los instrumentos, comenzando por el piano y contrabajo, dupla habitual en bandas de jazz.

«La presencia que en principio sería extraña es la guitarra portuguesa; y esta extrañeza no es sólo por la instrumentación, sino por el tipo de música que tocamos. Cuando hablamos de guitarra portuguesa, la gente piensa en fado. Todavía creo que se puede ir más allá del fado, y me atrajo mucho experimentar», explica Mário Laginha.

Como protagonista, tocando la melodía principal, o en compañía secundaria, como acompañante, la guitarra portuguesa tiene en este disco «un papel “sui generis”», señala el compositor

«En grupos de jazz, muchas veces quien toca una melodía es, por ejemplo, un saxofón o una trompeta, y allí el sonido es melódico, no es armónico. En este disco, la guitarra portuguesa es armónica y melódica, mientras que otras veces es rítmica», añade.

El disco está «más próximo del jazz que de otra cosa. Los más fundamentalistas dirán “esto no es jazz, no tiene el ‘swing’ habitual”; otros dirán que tampoco es música clásica, y yo estoy de acuerdo; y todos dirán que no es fado, y de hecho no lo es del todo».

Entre esta indefinición, Mário Laginha apunta que al jazz como la mayor influencia del disco, seguida de la música clásica. «Este es un trío que tiene un lado de música de cámara».

«Y después hay un lado portugués, que viene de la música popular y del fado».

Y ahora, el origen del nombre del disco: «La tierra seca es, por regla general, una zona poco habitada, donde es necesario hacer un esfuerzo para transformarla en fértil. Y yo pensé que, musicalmente, teníamos que ir a una zona poco habitada. Y eso tiene un lado fascinante porque es necesario ir a la búsqueda, es necesario convertirla en fértil.”

Fuente para la reseña: http://www.snpcultura.org/terra_seca_mario_laginha_novo_trio.html

Apunte: El Mário Laginha Novo Trio, nació al mundo el 18 de septiembre de 2013 en el auditorio lisboeta de Culturgest. Terra Seca, dedicado a Bernardo Sassetti, fue compuesto casi de manera completa por Laginha, a excepción del tema “Fuga para um dia de sol”, escrito por Miguel Amaral, quien ya tiene editado a su nombre el álbum “Chuva Oblíqua”. Como bien aclara Laginha, el jazz es el “territorio” más reconocible, pero la guitarra portuguesa de Miguel Amaral, trae ecos del fado y de otras músicas populares del país, como así también el recuerdo de músicas del gran Egberto Gismonti. Hablar solo de jazz es insuficiente para definir una música que se mueve libremente entre las músicas de cámara, clásica y contemporánea. Por estos días, en una nueva edición de la reunión anual de la IASJ (International Association of Schools of Jazz), el Hot Clube de Portugal y la Universidade Lusíada se llevará a cabo un concierto inédito: se encontrarán en el escenario un verdadero promotor de la integración de los distintos lenguajes jazzísticos como es David Liebman, con el Mário Laginha Novo Trio. Da toda la impresión que en el caso de que el Novo Trio perdure en el tiempo, se verán más frutos de nuevas tierras fértiles.

Track Listing

01. Terra Seca (8:21)
02. Dança (9:43)
03. Quando as Mãos Se Abrem (4:30)
04. Tão Longe e Ainda Perto (6:29)
05. Fuga para um Dia de Sol (4:21)
06. Há Correria no Bairro (5:22)
07. Enquanto Precisares (5:55)
08. Pela Noite Fora (7:23)
09. O Recreio do João (3:55)
10. Chão Que Se Move (4:55)

Artist List

Mário Laginha: piano
Miguel Amaral: guitarra portuguesa
Bernardo Moreira: contrabaixo

Link de descarga
Password: presoventanilla




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