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The Rob Clearfield Quintet

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The Long and Short of It (2013)

Durante los últimos años, un notable joven pianista de Chicago ha enriquecido la labor de algunos de los músicos de jazz más creativos de la ciudad.

Sin él, el muy importante álbum doble del último año, “By a Little Light”, de Matt Ulery, y la nueva asombrosa continuación de Ulery también, “Wake an Echo”, habría perdido un poco de su belleza armónica y brillo tonal. Asimismo el trabajo etéreo de la cantante Grazyna Auguscik y el filoso toque del saxofonista alto Greg Ward han sido profundizados considerablemente por las contribuciones del pianista Rob Clearfield.

Ha venido produciendo tanto trabajo importante para muchos de los artistas de jazz más aventureros de Chicago, de hecho, que no ha tenido tiempo para enfocar un proyector donde corresponde: sobre su propia música.

Hasta ahora. En la noche del sábado, Clearfield celebrará el lanzamiento de su primera grabación como líder de banda, The Long and Short of It, un álbum cada bit tan lírico, imaginativo, poético y desafiante de género como su trabajo como sideman lo anunciaba.

La pregunta es: ¿cómo tiene Clearfield concebido un insólito lenguaje musical que de algún modo abraza el melodicismo despreocupado del pop, la intensidad cerebral de música clásica y el espíritu espontáneo de la improvisación del jazz?

“Me esfuerzo en escuchar ampliamente”, dice Clearfield, 28 años, quien nació en el área de Chicago y ha desarrollado su carrera y música completamente aquí.

“En lo que respecta a este registro en cuestión, y la escritura y el sonido global del grupo, estoy realmente en Ben Monder y Kurt Rosenwinkel”, agrega Clearfield, apuntando a los guitarristas que están redefiniendo las posibilidades armónicas de jazz -especialmente Rosenwinkel.

“Una cosa que me encanta de estos tipos es que cuando ellos fijan una pieza, la pieza tiene un sonido real. Todas las armonías y todas las expresiones – hay un paisaje tonal específico para la pieza. Incluso cuando ellos realmente se alejan en la improvisación, nunca realmente se apartan del hilo central”.

Lo mismo puede decirse del paisaje tonal de The Long and Short of It, que transporta el ferviente lirismo de la firma de Clearfield y una estética teñida de rock, desarrollada por el guitarrista John Kregor, el saxofonista tenor Scott Burns, el percusionista Eric Montzka y el bajista Patrick Mulcahy.

Sorprendentemente, las declaraciones de Clearfield en piano acústico y eléctrico a menudo flotan en el fondo, sin embargo, su influencia es inconfundible en la moderación de esta música, así como su naturaleza no categorizable

Clearfield atribuye esta forma poco ortodoxa a una variedad de fuentes, algunas menos previsibles que otras.

“En cuanto a mi propia manera de tocar, soy un gran admirador de (Johannes) Brahms tanto como cualquier otro compositor”, dice Clearfield, refiriéndose al gigante de siglo XIX cuyo romanticismo inequívocamente es sostenido por las estructuras musicales de un clasicismo anterior.

“Me encanta cómo él es muy serio, pero sin tomarse demasiado en serio a sí mismo. Él no es como (Franz) Liszt, tan grande como él, quien va a llevar una capa”, bromea Clearfield, refiriéndose al romántico pianista y compositor, cuya forma exterior es tan extravagante como su música fue exhibicionista. Clearfield claramente matiza más cerca de las más moderadas -aunque todavía emocionalmente intensas- expresiones de Brahms, lo que se puede escuchar en la música de Clearfield, aunque articuladas en una sintaxis jazz-pop.

“De un modo similar, un par de mis influencias del piano de jazz son Herbie Hancock y Brad Mehldau”, sigue Clearfield. “Aquellos tipos también son como Rosenwinkel y Monder: todo está conectado, todo viene de aquella primera semilla de improvisación. Ellos comienzan con una idea, y todo lo demás viene de aquel lugar de partida”.

Fuente para la reseña: Howard Reich para http://articles.chicagotribune.com/2013-08-08/entertainment/ct-ott-0809-jazz-scene-20130808_1_matt-ulery-kurt-rosenwinkel-rob-clearfield

Apunte: El joven y talentoso pianista Rob Clearfield ha sido (y es) miembro de varias agrupaciones musicales de Chicago, su ciudad natal. Entre las más conocidas figuran los ensambles de jazz del bajista Matt Ulery (un viejo conocido de esta página), del saxofonista Greg Ward, como así también la banda de prog-rock District 97. The Long and Short of It marca un ambicioso debut como líder de un quinteto igualmente talentoso, en especial el saxofonista Scott Burns. La música se desarrolla consistentemente entre el jazz, la música clásica, el prog-rock y el pop, y quien haya escuchado la música de Matt Ulery también podrá encontrar algunas similitudes con la obra del bajista. Clearfield recientemente ha lanzado un nuevo disco en formato trio, Islands, del cual se pueden escuchar algunos temas en la página del artista en Bandcamp. En resumen: The Long and Short of It es un muy buen disco de un artista a seguir.

Track Listing

1. The Hunter (13:30)
2. The Long and Short of It (6:47)
3. What Are You Doing Here? (5:57)
4. Victoria Park (8:12)
5. Sitting Cross-Legged (13:53)
6. Maybe Next Time (6:21)
7. The Post-Modern Prometheus (8:04)
8. Life Imitates Life (12:09)

Artist List

Scott Burns:tenor saxophone
John Kregor: guitar
Rob Clearfield: piano, electric piano
Patrick Mulcahy: basses
Eric Montzka: drums, cymbals

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The Watershed
abril 10, 2016, 7:01 pm
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tapa Inhale-Exhale
Inhale / Exhale (2016)

Este es un álbum que al principio, parte de la nada y que a la llegada bordea verdaderas cumbres.

Al principio, digamoslo, es el encuentro de amigos músicos que se presentan cada uno con absolutamente nada, solo con algún riffs, y que hacen girar la improvisación. Y esos amigos entonces piensan que está ocurriendo algo, que se encontraron de inmediato, fusionándose al punto que se dicen que con esto mínimo podrían entrar en el estudio. Entonces, tan pronto lo dicen, lo hacen.

Y para la llegada, digamoslo, un álbum superior y que no se parece a nada más. Que se querría aferrar a algunas influencias y que no llegaría más allá. Porque este álbum lleva en él su propia identidad y sobre todo su extrema riqueza musical.

¡ Son locos los matices de este álbum ! Que en la misma pisada puede pasar así de un pop-jazz evanescente a extremos potentes y muy rock. Donde las cinceladas sublimes de Christophe Panzani al tenor encuentran muchos contrastes en la guitarra de Pierre Perchaud, ya sea eléctrica o acústica. Es un groove grave a lo Hendrix o bien son refinadas delicadezas. Y siempre pasa algo nuevo. Lanzan tres notas de salida y esto gira. Pero no solo para girar, sino también para instalar climas, ambientes, sonoridades como sobre en la pista del titulo que evoluciona en diferentes espacios como cambiantes polvos de oro.

Pierre Perchaud que se había perdido un poco durante sus escapades con la ONJ vuelve aquí particularmente inspirado. Sus sonoridades muy rock se casan a las mil maravillas a las muy jazz de Panzani sea que estas pertenezca al tenor (que fraseo, Dios!) o al clarinete bajo. Christophe Panzani que, hay que recordarlo, tuvo mucho tiempo el pupitre de saxo tenor en la orquesta de Carla Bley, lugar de pocos.

Detrás, esto está siempre asegurado con un Karl Jannuska dantesco como de costumbre. Uno de los más grandes bateristas que cuenta este hexágono.Y Tony Paelemean que de un álbum en álbum se revela aquí bastante demostrativo, alternando nuevamente entre el piano acústico y el eléctrico.

Asistimos al nacimiento de un grupo absolutamente notable, donde cada uno de sus miembros parece prestar una atención y cuidado en cada una de sus intervenciones, con empatía total con los otros tres.

Esto es fuerte, a menudo es conmovedor, esto viaja y nos lleva.

Inspire / Expire y deje llevarse por este álbum absolutamente espléndido y que dice mucho sobre este jazz del mañana que se acecha y hacia quien se abren puertas muy prometedoras.

Fuente para la reseña: Jean-Marc Gelin para http://www.lesdnj.com/2016/01/the-watershed-inhale-exhale.html

Apunte: Si bien Inhale / Exhale parece no tener una dirección musical clara, porque con el vehículo del jazz van y vienen de lo progresivo al rock, creando melodías identificables, inspirándose en músicas repetitivas y minimalistas, jugando sobre los climas que crean, o teniendo momentos más experimentales, es muy interesante el espíritu que envuelve a todo el proyecto. Cuando la música gana en intensidad (por ejemplo en “Fat Bum” o “Peter Hot Father”), la cosa se pone más jugosa, y nos deja la esperanza de un buen futuro para este talentoso grupo.

Track Listing

01. Watershred (4:02)
02. Diana (3:11)
03. Peter Hot Father (5:44)
04. Pas de deux (2:02)
05. Inhale – Exhale (5:10)
06. Dark Water (2:32)
07. Bright Sun (4:57)
08. HKJ (0:38)
09. Tricle-down (2:05)
10. Fat Bum (5:13)
11. Running Water (5:09)
12. Vermilion Sky (4:09)

Enregistré au Studio des Bruères à Poitiers (86) en octobre 2014.

Artist List

Pierre Perchaud: guitar
Christophe Panzani: tenor saxophone, bass clarinet
Tony Paeleman: keyboards
Karl Jannuska: drums

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Mauro Campobasso / Mauro Manzoni

tapa Transitions
Transitions (2007)

Después del precedente “Punto Zero” editado por DDQ/Black Saint, continúa la unión artística de Mauro Campobasso y Mauro Manzoni con Transitions, editado en el 2007 por el sello Dodicilune. Y la casa discográfica salentina no se desmiente tampoco esta vez, proponiendo, como tradición, un viaje de 360 grados sobre la calle de las músicas imposibles por álbumes y artistas siempre interesantes en una visión global, entre jazz, clásica, contemporánea y las músicas del mundo. Como sucede a menudo, también en esta ocasión es casi imposible y también reduccionista intentar catalogar e incluir este nuevo trabajo en un determinado género, que tiene su esencia en la experimentación y en la improvisación. Dividido en dos largas suites, a su vez formadas por más partes, los vientos de Manzoni y las cuerdas de Campobasso son acompañadas, a diferencia de su estreno, de la bonita y particular voz de Cecilia Finotti, el bajo de Pier Mingotti y las percusiones de Alfredo Laviano y Stefano Paolini.

Transitions es una mezcla de sonidos eléctricos y acústicos en el que encuentran espacio fragmentos de música urbana, rumorismo y muestreos de naturaleza electrónica en una alfombra ideal que abarca desde el post-rock a la fusión, pasando por el ambient y la vanguardia. Las diferentes intervenciones solistas como tales no resultan nunca tan protagonistas, resultando determinantes para las distintas atmósferas que se van creando poco a poco en una sucesión de emociones y colores.

Transitions es sin duda un trabajo que atrapa y fascina, del cual, una vez que hemos entrado en los diferentes ambientes sonoros, es difícil quedar indiferentes. Un viaje fuertemente aconsejado, en el que gracias a sus dotes y gusto, los protagonistas consiguen en difícil tarea acompañarla plenamente en una mezcla de sabores y sugestiones, permaneciendo sin embargo siempre alineados y coherentes durante todo el trayecto.

Fuente para la reseña: Luca Labrini para http://www.jazzitalia.net/recensioni/transitions.asp#.VT6pBSF_Oko

Apunte: Transitions es una obra conceptual atravesada por diferentes géneros musicales, a la que debe prestarse especial atención desde principio a fin, ya que se trata de dos suites particionadas donde el ambiente sonoro, plagado de detalles, muta de tal forma que por momentos se tensa y en otros se distiende como en un constante movimiento pendular. Transitions es un viaje imaginario, colectivo y tan atractivo, que nos llama a emprenderlo una vez más cuando el epílogo se acalla.

Track Listing

Transitions 1

01. Opening (2:37)
02. Part 1 (4:23)
03. Part 2 (3:59)
04. Part 3 prelude (1:05)
05. Part 3 (6:28)
06. Part 4 (4:09)
07. Intermission: The Passage (4:55)

Transitions 2

08. Part 1 (6:10)
09. Part 2 (4:50)
10. Part 3 (0:35)
11. Part 4 (2:42)
12. Part 5a (1:36)
13. Part 5b (1:00)
14. Part 5c (3:28)
15. Part 5d (3:04)
16. Part 6 (4:59)
17. Part 7 (5:00)
18. Part 8 (4:42)
19. Part 9 (4:42)
20. Part 10 Epilogue (2:53)

Musicisti:

Mauro Manzoni: sax tenore, soprano, baritono, clarinetto basso, percussioni, electronic devices
Mauro Campobasso: chitarre, drums and samplers programming, electronic devices
Cecilia Finotti: voce
Pier Mingotti: basso
Alfredo Laviano: batteria e percussioni
Stefano Paolini: batteria

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Dylan Ryan / Sand
diciembre 25, 2014, 4:56 pm
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Circa (2014)

“Los cimientos arquitectónicos de las ciudades contrastan con los fines simbólicos del alma, y en la irregularidad del tránsito se refleja esa contradicción.” Luis Alberto Spinetta, circa 1974.

Cuando el baterista experimental Dylan Ryan formó su trío Sand hace un par de años atrás con el guitarrista Timothy Young y el bajista Devin Hoff, rápidamente se fusionaron por el similar background de los tres en las áreas de la experimentación, el rock y el jazz y las seductoras zonas en las que estos estilos se superponen.

Y sin embargo, el logro más grande de su álbum debut es que han logrado unir aquellas cosas de una manera que hicieron una música fácilmente seductora.

“Sky Bleached” (2013), por lo tanto, fue un sólido álbum debut para Dylan Ryan Sand, y es en gran parte de las mismas características que hacen de Circa (30 de Septiembre de 2014, Cuneiform Records) un sólido seguimiento.

Por lo tanto, ¿cómo lo hacen? Comencemos con Young, un guitarrista diversamente talentoso que llena un montón del espacio sónico con sus ricas y etéreas superficies y puede rockear tan duro como el mejor de ellos, asumiendo funciones tanto de guitarra rítmica como líder con igual aplomo. Hoff es tan versátil, pero la cosa es, que él asume tanto roles de bajos acústicos como eléctricos con sólo su standup, el bajo desconectado. Y el propio Ryan es un baterista tan ágil, que puede pilotar suavemente por difíciles patrones rítmicos, y exponer un toque delicado aún durante momentos más pesados. Un poco como Stewart Copeland y que otro baterista “Stewart”, Bill Stewart.

En conjunto, esta es una banda que es capaz de reproducir la mayoría de los originales de Ryan con una soltura que persiste pero lo suficientemente flexible para dar estas canciones un flujo natural. Sin embargo, estas canciones raras veces van más allá de los cinco minutos, incluso más corto que en Sky Bleached. Piense en ellos como jams compactas.

Dentro de este acercamiento conciso, las ideas totalmente formadas vienen en adelante.“Trees, Voices, Saturn” es como una vintage brisa marina, con un jam groove de rock de fines de los años 60′, debido especialmente al groove del bajo de Hoff. “Possession” es lo que Black Sabbath hubiera sonado si ellos hubieran intentado la fusión, y “Visionary Fantasy” cuenta con una introducción rockera con intensa angularidad, al igual que The Who. La guitarra de Young es textural dentro de un concepto metalero, mientras que los tambores de Ryan son monstruosos en la construcción de un intenso final.

Me gusta “Pink Noir” por su guitarra atmosférica deslizándose por sobre el ágil trabajo del borde de Ryan. Y “Mortgage On My Soul” es uno de los pocos y auténticos rocks de Keith Jarret desde siempre. Aquí, se rockea más duro todavía, y Ryan destruye sus platillos para asegurarse de que así sea. “Raw Rattle” encuentra a Ryan revolcándose a lo John Bonham mientras Young hace heno con sus picantes y temblorosas notas

Aunque Dylan Ryan / Sand es un pequeño grupo, ellos crean un gran sonido; aunque las canciones son cortas, son completas declaraciones musicales. Circa hace mucho de muy poco.

Fuente para la reseña de S. Victor Aaron para http://somethingelsereviews.com/2014/09/25/dylan-ryan-sand-circa-2014/

Apunte: Sky Bleached fue una muy agradable sorpresa de fines del año pasado. En aquella oportunidad mencionamos que Dylan Ryan reconocía a The Cure, Black Sabbath o Joni Mitchell entre sus influencias pero aclaraba que Sand era una banda de jazz. Un año más tarde, leemos en esta reseña de S. Victor Aaron referencias tales como Stewart Copeland, John Bonham, The Who, nuevamente Black Sabbath. Desde el hemisferio sur de este maltrecho planeta vamos a agregar una referencia más, aunque dudo que Ryan, Young y Hoff lo hayan escuchado alguna vez: el primer disco de Invisible, el de la tapa con la pintura del charco del artista plástico holandés M.C. Escher, ese manual de surrealismo y rock progresivo (?) vernáculo, editado en el año 1974. Dylan Ryan / Sand se ha despojado de casi todos sus ropajes jazzeros y han quedado unas músicas breves y poderosas. Circa sería un disco instrumental de un utópico Invisible, donde Luis se hubiera quedado transitoriamente sin voz, pero se hubiera abroquelado a Machi y Pomo más que nunca. Discazo, si.

Track Listing

01. Trees, Voices, Saturn (4:36)
02. Possession (4:36)
03. Sledge Tread (2:04)
04. Visionary Fantasy (4:38)
05. Pink Noir (4:34)
06. Mortgage On My Soul (4:07)
07. Slow Sculpture (3:17)
08. Low Fell (5:08)
09. Night Sea Journey (1:54)
10. Raw Rattle (3:09)

Artist List

Dylan Ryan: drums
Timothy Young: guitar
Devin Hoff: bass

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Pierrick Pédron

tapa Cheerleaders
Cheerleaders (2011)

Un álbum conceptual de jazz rock progresivo que Pédron se atreve a etiquetar entre el “post–bop” y el “proto–pop”. Un disco que te dejará un muy buen sabor de boca si además del jazz en todas sus facetas tambien te gustan King Crimson o Pink Floyd y por qué no, el rock más aventurero.

Cheerleaders no es solo jazz ni rock al uso, es la voluntad de un saxofonista que lleva muchos años intentando reafirmar su originalidad y la verdad que con esta grabación lo consigue.

Es un disco con principio, desarrollo y final; y con una producción a la altura de los mejores ejemplos de los anteriormente mencionados Pink Floyd o King Crimsom. La fuerza salvaje del rock más puro no lo acogota todo y siempre quedan parcelas para el jazzman, con las bellas incursiones del propio Pédron al saxo o el lírico piano de Lauren Coq. Tambien tienen su sitio los amantes del rock de Mars Volta, Neil Young o Radiohead. De verdad que todo esto y más tiene cabida en este cedé repleto de buena musica.

A Pierrick Pédron no le asustan las aventuras ni la exploración de formas de expresión nuevas, asi en esta grabación te encuentras un sexteto de musicos franceses de altura combinado con una fanfarre de diez y siete instrumentos y un coro de seis voces dispuestos a todo.

Encontraras psicodélica, lirismo, sofisticación y fuerza a partes iguales.

Recomendable la carrera de Pierrick Pédron e imprescindible este Cheerleaders, de lo mejor del pasado 2011 y por que no del 2012.

Reseña I. Ortega para http://www.distritojazz.es/2012/01/pierrick-pedron-y-el-jazz-rock-progresivo-en-cheerleaders/

Apunte: Lo que insinuara Pédron en “Omry” (2009), lo confirma en este excelente Cheerleaders. Apostando fuerte, Pédron amalgama coherentemente rock progresivo con jazz, dando como resultado una música poderosa, convincente y atractiva. Muy recomendable!

Track listing

1. Esox-Lucius (Pédron, Pierrick) (6:22)
2. The Cloud (Pédron, Pierrick) (6:40)
3. Miss Falk’s Dog (Mancini / Pédron / Coq) (4:15)
4. The Mists Of Time (De Pauw) (3:21)
5. Nonagon’s Dance (Pédron / Coq) (4:12)
6. 2010 White Boots (Pédron, Pierrick) (7:13)
7. The Cheerleaders NDE (Artaud, Vincent) (6:17)
8. Coupe 3 (Pédron, Pierrick) (6:27)
9. Toshiko (Coq, Laurent) (6:10)

Artist List

Pierrick Pédron: alto saxophone
Chris De Pauw: guitar
Laurent Coq: piano, Fender Rhodes, keyboards
Vincent Artaud: bass
Franck Agulhon: drums
Fabrice Moreau: drums
Camille de Bruyne: vocals
Monique Harcum: vocals
Nina Babet: vocals
Marie Ange Teuwen: vocals
Nathalie Paques: vocals
Jean Francois Durez: percussion
Nathalie Gantiez: percussion
Gaspa: percussion
Ludovic Bource: Farfisa organ (1)
Elise Caron: vocals (1)

Brass Band:
Sylvaine Leroux: flute
Eric du Fay: horns
Etienne Godet: horns
Mathilde Fèvre: horns
Nicolas Dromer: horns
Guy Evra: horns
Lionel Segui: trombone
Christophe Gonnet: trombone
Bastien Still: tuba
Raphael Goutière: helicon
Thierry Gervais: trumpet
Patrick Areto: trumpet
Nicolas Gardel: trumpet

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Ben Monder

tapa Hydra
Hydra (2013)

El guitarrista establecido en Nueva York, Ben Monder, ha sido un miembro activo de la escena del jazz contemporáneo por más de dos décadas, superando las cien sesiones como sideman para luminarias tales como Paul Motian, Maria Schneider y Kenny Wheeler. A pesar de estas prestigiosas colaboraciones, Monder ha mantenido un perfil relativamente bajo en solitario, con menos de media docena de registros como líder o co-líder; “Oceana”, la última realización a su propio nombre, fue publicado por Sunnyside Records en el año 2005.

Cuando se maneja con sus propios dispositivos, Monder revela una singular predilección por yuxtaponer principios del rock progresivo con atmosféricas texturas de la música ambiental. Un aparente heredero de nerviosos pero etéreos estilistas como John Abercrombie y Bill Frisell, el enfoque heterodoxo de Monder le ha valido un amplio reconocimiento de la crítica y la admiración de sus pares, sin embargo la popularidad lo sigue eludiendo. Actuando regularmente con su trío, cuarteto y en dúo con el cantante Theo Bleckmann, Monder, sin embargo, ha establecido una única e identificable estética en sus propios conjuntos, que alternan entre soundscapes de ensueños y la abstracción visceral.

Temáticamente similar a “Oceana” en su dramático flujo y reflujo, Hydra toma el relevo de esfuerzos anteriores de Monder como líder. Indicativo de su idiosincrático arte, Monder una vez más comparte la frontline con Bleckmann, cuya sonora vocalización o bien complementa o contrasta con la técnica multifacética del guitarrista, que atraviesa un amplio espectro. La sección de ritmo primaria consiste en el bajista John Patitucci y Ted Poor, baterista de muchos años de Monder (el bajista Skuli Sverrisson sustituye a Patitucci en dos cortes), con Gian Slater y Marta Cluver proporcionando ocasionales armonías vocales.

La serena apertura “Elysium” y la penúltima “Postlude”, sirven como meditativos sujetalibros, dejando al épico track del título revelar las profundidades de las quijotescas predilecciones de Monder en el contexto de una compleja narrativa musical. Abarcando una serie de cambios estilísticos en poco menos de media hora, el opus principal ilumina la relación experta del grupo, en gran parte en apoyo de las excursiones virtuosas del líder, que incluyen arpegios neoclásicos, caprichosas carreras cromáticas y barridos de saltos intervalicos. Acompañado por los estribillos divinos de Bleckmann, la diestra interacción del trío repetidamente modula en intensidad y complejidad -evocando conceptualmente la regenerativa naturaleza del trabajo homónimo.

Aventurándose más en el territorio de la vanguardia, “Tredecadrome”, de métrica impar, es simultáneamente impulsado por los riff metálicos sostenidos de Monder y las armonías corales multitrackeadas de Bleckmann, lo que redunda en un inusual y fascinante híbrido sónico. Sostenido por compases igualmente poco ortodoxos, el vigoroso calado acústico de Monder en “39” deslumbra con caleidoscópicos detalles, mientras que los exuberantes acordes y la sublime sensibilidad melódica de canciones como “Aplysia” y “Yugen” ofrecen conmovedores ejemplos de un lirismo post-Frisell.

Inspirado por el clásico literario de E.B. White, Charlotte’s Web, el sensible arrullo “Charlotte’s Song” finaliza la entrega con una nota callada, viniendo a cerrar uno de los álbumes más enigmáticamente encantadores de memoria reciente.

Fuente para la reseña: Troy Collins para http://www.allaboutjazz.com/php/article.php?id=44997#.Ur89cvtqSg8

Apunte: Con cierto recelo me dediqué a escuchar Hydra, teniendo en la memoria lo árido y tortuoso que me había resultado la escucha de “Oceana”. Curiosamente, las diferentes reseñas que leí, en general hacen referencia a que Hydra está en la misma senda de “Oceana”; por esa misma razón, he resistido la tentación de volver a escuchar “Oceana”, para entrar en Hydra libre de ataduras. Monder ha colaborado en muchos y buenos discos que hemos destacado en el blog, por lo que el crédito sigue abierto. Hydra es un disco que continuamente interpela al oyente, dado que su complejidad exige una atención permanente. Por otra parte, además de las intenciones artísticas y de todos los recursos técnicos que expone Monder, está siempre presente ese artista exquisito que es Theo Bleckmann, habitual voz de cuanto proyecto musical vanguardista se esté generando por los artistas del momento (Bleckmann tiene un dúo con Monder, suele participar en los proyectos de Hollenbeck, ha grabado junto a los Kneebody, por citar algunos ejemplos más conocidos). Las vocalizaciones de Bleckmann son el complemento ideal para las excursiones submarinas propuestas por Monder. “Dramático flujo y reflujo”, indica la reseña; como el movimiento de las olas, agrego. Corran, caminen o descansen, pero ponganse los auriculares y entren en el extraño pero fascinante mar de Monder.

Track Listing

1. Elysium (4:47)
2. Hydra (24:14)
3. Aplysia (8:45)
4. 39 (11:12)
5. Yugen (7:29)
6. Tredecadrome (15:13)
7. Postlude (2:34)
8. Charlotte’s Song (3:58)

Artist List

Ben Monder: guitars, bass (4)
Theo Bleckmann: voice (2-4, 6-8)
John Patitucci: bass (1, 5-7)
Skuli Sverrisson: bass (2, 3)
Ted Poor: drums (2-6)
Gian Slater: voice (1, 7)
Martha Cluver: voice (5, 7)

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AKA Moon with David Gilmore, Prasanna and Pierre Van Dormael

tapa Guitars
Guitars (2002)

Seamos realistas. Cuanta gente en el mundo fuera de su nativa Bélgica sabe quiénes son los Aka Moon? El ratio puede ser impactante. Uno en cuántos? Cuántos de ustedes que están leyendo esto ahora cree que su nombre significa “también conocidos como Luna (o “alias” Luna)?” Error. El nombre y aspectos de su música, emana de su pasión por los Pigmeos AKA, con quienes convivieron en la gran selva de África Central en 1991. Músicos absolutamente de primera categoría, estos muchachos operan en una especie de plano artístico demencial, pleno de principios e integridad ajenos al estilo de vida musical Americano. Sólo estoy asumiendo que, entre otras lecciones impartidas desde su mundo a sí mismos, estos pigmeos AKA transmiten un destacable conocimiento sobre el tiempo, la percusión y el ritmo- asignaturas que a cada músico en la banda y a cada invitado a esta fiesta, obviamente, le preocupa profundamente.

¿Ya están pensando en world music o música étnica? Algo así. ¿Están pensando en el tipo de artistas que reciben becas, no usan amplificadores y tienen una cuerda de percusión de un kilómetro de largo? De ningún modo. Estos tipos la rompen y mucha de su música es extremadamente energética y podría ser calificada –me atrevo a decirlo- como jazz-fusión. El tipo particular de entusiasmo que aquí brinda Aka Moon es absorbente y su atracción tiene bases amplias. Esto es Aka Moon más guitarras, y ellos tienen altos amigos. Acá es donde la parte extraña entra en escena, como lo hago yo, a través de la escena musical de mi barrio: dos de los tres elegidos llaman “hogar” a Boston. David Gilmore ahora radicado en Brooklyn pero originario de Cambridge y Prasanna, radicado en Boston pero nacido en India, ambos habiendo lanzado recientemente discos altamente recomendables. Redondeando el trío de guitarras esta el maestro belga de la telecaster Pierre Van Dormael, con quien Aka Moon ha colaborado previamente en sus varios lanzamientos Carbon-7. Ahora, piensen en sus tres guitarristas favoritos de todo el planeta y sepan que si Aka Moon hubiera elegido a alguno de ellos, el disco nunca hubiera podido ser mejor que lo que es.

He escuchado la música y garabateado algunas pocas notas sin haber mirado realmente los títulos, sólo para descubrir que la mayoría contiene homenajes a musas famosas. Pero “Jimi’s Three Words” le debe mucho más en términos de composición a la apertura del camino de Steve Coleman; así que, afortunadamente, tomaron prestado a su guitarrista y compañero en el pensamiento avanzado rítmico/matemático, David Gilmore. Verán, David siempre conoce el tempo, ya sea componiendo, acompañando o derritiendo los trastes, algo que hace aquí cuando se le permite pronunciar la sección del medio de “Three Words”. A cada ejecutante se le brinda un extenso momento para expresar su vitalidad en este rock de extraño tempo, incluyendo al altoísta y compositor Fabrizzio Cassol- su intervención más prolongada en el disco está llena de línea angulosas, uso de estructuras interválicas y tocando progresiones dentro de progresiones, algo por lo que Coleman es conocido. VanDormael sigue con una improvisación en la que enlaza el blues con el tono clásico de su guitarra telecaster, siendo imposible de negar la influencia de Stern (Mike) en la elección de notas, estilo y tono. En el turno incendiario de Gilmore la banda se torna despiadada, transformando el irregular riff, atravesando el compás en un vamp en 4/4 rockero que te golpea (suban el volumen), como si fuera por completo un secuenciador, pero con un bajo bien pesado, en uno de los muchos momentos que te dejan con la boca abierta del disco. De las declaraciones solistas en esta canción, la de David es la que más se acerca a besar el cielo mientras exhibe la mayor cantidad de ideas, lo cual puede ser producto de ser el sujeto más dispuesto a no pensar en ellas. Tal es la característica de su ejecución, un abandono voluntario que va más allá de meramente confiar en la intuición, una maravillosa barrena en picado de la cual él siempre es capaz de recuperarse, que sigue distinguiéndolo del resto de sus contemporáneos de ejecución más cautelosa. Habiendo dicho esto, el tipo al que le tocó ir último, Prasanna, toca la guitarra, simplemente, como nadie en el planeta. Hablando de identificar a un tipo en tres notas! Yo no sé como lo hace, pero suena estar conscientemente ejecutando cuartos de nota sostenidos, bemoles – microtonos de cualquier tipo – todo mientras incorpora ideas occidentales al virtuosismo oriental – y todo en una guitarra con trastes Les Paul convencional. Como fuera, él consigue devolvernos a la realidad terrenal mientras incorpora fraseología de otro mundo a un material familiar en su fuente (en este caso, escalas pentatónicas).

Cuando el número de pista cambia a “The Last Call From Jaco”, uno se da cuenta que astutos son estos tipos para componer, porque simplemente han usado exactamente el mismo riff y tema de la canción anterior, dejándolo crecer más libre y espaciosamente. Pero después de todo es sólo un indicador en la pista, ya que la canción anterior cambió completamente más o menos a mitad de camino, y hacia el final sólo se aproximó a como había comenzado. Aquí es donde debo hacer una pausa y destacar la contribución de la maravillosa sección rítmica de Aka Moon, Stéphane Galland en batería y Michel Hatzigeorgiou en bajo eléctrico. Vienen a la mente como un punto de comparación a mis oídos el golpe pesado y la ejecución polirítmica de Gene Lake de la banda de Coleman y Rodney Holmes de la de Gilmore, pero Galland ciertamente tiene lo suyo y su propio toque está presente, un trabajo sobre los parches agudo técnicamente, a la par de los Bozzios y Chambers del mundo. Más o menos a los tres minutos del tema, Galland demuestra que está tan familiarizado con lo intrincado del más alto nivel del rock progresivo como con la fusión con el funk y los estilos de tempo irregular, los que vuelve a revisitar y magnifica en la sucesora “Scofield”, y continúa en la subsiguiente “From Influence to Innocence”. Los fanáticos de la batería que estén buscando un nuevo favorito harían bien en escuchar a este triunvirato antes de continuar con su búsqueda. Y a pesar de que cada bajista del planeta ha sido influenciado por Jaco, Michel Hatzigeorgiou merece felicitaciones por esconderlo bien, tanto en términos de tener su propio tono como en su propio estilo para solear. Sólo es utilizado una vez como solista pero, más importante aún, toca mucho en los tiempos frecuentemente basados en riffs, elementos Colemanescos de tipo celular, propios del estilo de componer de Fabrizio Cassol. Hatzigeorgiou tiene un hermoso y redondo sonido, usa los dedos todo el tiempo y de manera intrigante echa el ancla en lugares calientes e inesperados, jugando con regocijo y compartiendo la onda con Galland en los espacios entre el ritmo.

“Jaco” se convierte en una presentación para Gilmore, quien nuevamente hecha a rodar su tono gordo, cromatismo y desplazamiento rítmico, en una abrasadora combinación que, aquí, claramente presta atención a los mejores días del jazz-fusión al mismo tiempo que reinventa su futuro. El solo de Gilmore y el solo de saxo en descomposición, son la transición a “Scofield”, la cual empieza reafirmando lo atlético de Galland, el poder rítmico de Hatzigeorgiou y la fluidez funky de Cassol. Gilmore y Van Dormael intercambian dieciséis compases, superponiéndose mientras sus intercambios se hacen más cortos y más infectados de blues y luego se van de la escala y se ponen nuevamente angulosos, mientras Galland va en franca ebullición y luego solea.

“From Influence To Innocence” es introducido por Prasanna y exclusivamente en virtud de ello, nos transporta a todos a otro sitio. Es poco frecuente encontrar un ejecutante de cualquier instrumento que pueda cambiar de tal forma tu atención y tu ritmo cardíaco en dos compases. Para mí, el solo de tres minutos sobre la nota pedal (drone) valen por sí solos el precio del disco, no hablemos ya de la subsiguiente cabalgata excitante que lleva a continuación con Galland y Hatzigeorgiou antes de que Cassol aparezca gradualmente en la mezcla. Escuchen como las partes van construyendo, primero una nota de guitarra, el saxo siguiendolo, luego otro guitarrista armonizando y luego la batería. Enseguida, con una línea melódica como un trance, provista por el saxo y la guitarra, la cosa se pone a rodar a muchísimas revoluciones por minuto, a punto de romperse en las costuras. De la puerta abierta de un cohete caemos a una cama ambiental de tres guitarras que funciona como el portal a “Bill’s Dream” una balada que impone su humor melancólico más relacionada con el estilo “shoegazer” de rock alternativo que con cualquier vocabulario de jazz. Prasanna finalmente se pone a solear de un modo orgánico sobre un fragmento sombrío utilizando la marca registrada de Aka Moon, la nota de bajo sincopando los compases. Prasanna teje su magia, firmemente enraizada en los estilos carnáticos de la India, pero abrazando todas las músicas e incorporando la dosis justa de modernismo para volverse única pero no recargada de técnica. Las líneas giran y giran, las frases se contraen y se flexibilizan, los valores de las notas se seleccionan y luego cambian. Los mundos se fusionan y el vapor se mezcla mientras Prasanna toca. Y cuán empáticamente Gilmore contesta a Prasanna creando un solo que se desenvuelve y cae grácilmente en sí mismo como volutas de una espiral Fibonacci. Apropiadamente, la banda vuelve a Prasanna, quien se apropia de esta porción del disco desde el comienzo de “Innocence”, una indicación que es una prueba del nivel de atención y escucha que está teniendo lugar.

Del resto, “Yang -Yin -Yang” merece especial atención en el salón de la fama de las “canciones que más han empujado-y-retrasado el ritmo”. “A La Luce di Paco-Act 1” sirve como un raga hermoso introduciendo la grabación y a Prasanna, mientras que en mi opinión su pasaje solista más escalofriante llega al minuto 6:15 de “Act 2”. salvo que sea Gilmore, en cuyo caso es aún más escalofriante.

Sin conocer su historia, sólo escuchar este disco les mostrará que Aka Moon tiene una mentalidad colectiva. En un mundo perfecto, no nos sobresaltaríamos de verlos como colaboradores expertos, con habilidades para escribir y tocar música atravesado elementos de pop, rock alternativo, cultura DJ o música bailable moderna. Por ahora, deberemos contentarnos con uno de los lanzamientos de fusión del año 2002. Ahórrense el viaje, ya que no lo conseguirán en disquerías. un poco de distribución y pasarlos por la radio podrán hacer mucho por permitir al mundo descubrir el secreto de AKA Moon. Mientras tanto, evidentemente, ese es nuestro trabajo. Consíganlo en De Werf o, localmente aquí .

Fuente para la reseña: Phil DiPietro para http://www.allaboutjazz.com/reviews/r0902_060.htm – Traducción: NICO !! (renegando con DiPietro!!)

Apunte: Segundo post con el seguimiento hombre a hombre que le estamos haciendo a Prasanna, pero la realidad es que Guitars es mucho más que Prasanna. AKA Moon es un excelente trío de origen belga que se mantiene tocando en la actualidad (en el 2012 editaron “Unison”), que lo suele hacer con diferentes y talentosos músicos invitados, de las más diversas nacionalidades, demostrando todo el tiempo que las fronteras físicas no son barreras mentales. Guitars suma, además de Prasanna, a David Gilmore, del cual recientemente hemos escuchado el excelente “Numerology: L1ve At Ja77 Standard” y a Pierre Van Dormael, exquisito guitarrista belga (lamentablemente fallecido en el año 2008) desconocido para MQC/Presoventanilla. Otro dato para que tengan en cuenta, es que el baterista de AKA Moon es Stéphane Galland, de quien posteamos en Noviembre del año pasado “Lobi”, uno de los mejores discos del 2012 para quien esto escribe. Sin más para agregar a lo profusamente dicho por Phil DiPietro, aprovechamos la oportunidad para saludarles atentamente.
Nico: gracias por la ayuda y la audición atenta!!!!

Track Listing

01. A La Luce Di Paco – Act 1 (5:01)
02. A La Luce Di Paco – Act 2 (7:03)
03. A La Luce Di Paco – Act 3 (4:19)
04. Jimi’s Three Words (8:46)
05. The Last Call From Jaco (5:46)
06. Scofield (5:38)
07. From Influence To Innocence (7:08)
08. Bill’s Dreams (12:05)
09. Yang-Yin-Yang (4:15)
10. Three Oceans (5:07)

Artist List

Fabrizio Cassol: alto saxophone
Michel Hatzigeorgiou: bass guitar
Stéphane Galland: drums
Pierre Van Dormael: guitar
Prasanna: guitar
David Gilmore: guitar

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