Preso ventanilla


Jon Cowherd
julio 29, 2014, 11:19 pm
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tapa Mercy
Mercy (2013)

El pianista/tecladista Jon Cowherd es más conocido por su asociación con el baterista Brian Blade en el grupo Brian Blade’s Fellowship -que él co-fundó en 1998- pero también como productor y arreglador; es claro que existen otras cuerdas en su arco. Las colaboraciones del teclado de Cowherd con artistas de jazz, country y rock, incluyendo cantantes como Cassandra Wilson, Rosanne Cash e Iggy Pop, indican su versatilidad, por lo que tal vez es algo sorpresivo que su debut como líder, firmemente enraizado en el idioma del jazz, es tan estilísticamente homogéneo. Pesos pesados, Blade, el bajista John Patitucci y el guitarrista Bill Frisell, encajan maravillosamente para iluminar los hilos sutiles de los convincentes originales del líder.

La apertura up-tempo “The Columns” establece la hoja de ruta del cuarteto; Cowherd y Frisell, inseparables en la definida melodía, solos a su turno, con Patitucci y Blade alimentando el motor del cuarteto. Mientras las composiciones raras veces se apartan de este ortodoxo patrón, la música es nunca menos que absorbente, apenas sorprendente con músicos de este calibre. Frisell raras veces ha disfrutado de un papel tan prominente como sideman, tocando solos en casi cada pista; sin embargo dice mucho de la escritura y la manera de tocar de Cowherd, que logra sellar su propia personalidad en estas canciones.

Los 16 minutos, de “Mercy Suite”, de tres partes, es un delicioso ejercicio de interacción grupal. Una bonita melodía y un ostinato del bajo a comienzos de la Parte 1, ceden el paso a un extendido solo de Cowherd, sostenido por la suelta dinámica de Blade. El baterista cambia a los cepillos en la Parte 2, que se define en términos generales por su callado lirismo. La atmosférica Parte 3 gira alrededor de otra melodía de magnífica armonía, con el cuarteto sosteniendo una cuidadosa ardiente intensidad en todas partes.

Un ambiente más audaz colorea “Postlude”; con mínimo alboroto, Blade y Patitucci propulsan a Cowherd y Frisell -que emplea un tono eléctrico- para algunos de los más brillantes juegos del set. Patitucci hace breve la mayor parte de su propio turno, antes de que la música se acabe, disipándose en el típico modo friselliano. La arquitectura más dispersa de la elegante “Báltica” pone en primer plano la fluída inventiva del Blade y el baterista se destacada aún más en el ondulante “Newsong”; la animada intervención de Cowherd es seguida por un melancólico Frisell, quien sutilmente deja al viento las velas en un coloreado loop final.

“Seconds” ve al mellotron de Cowherd fusionarse con los loops de Frisell en un interludio suavemente abstracto, antes de que la serpenteante “Lowertown” restablezca el equilibrio del cuarteto. Cowherd y Frisell toman cada uno sus solos, cuyo lirismo es emparejado por su economía. “Blessings” comparte el ligero melodicismo de la canción de Burt Bacharach y permite a Patitucci estirarse un poco más; Cowherd baila ligeramente en los registros superiores, con Frisell adoptando una función de apoyo. El piano tintinea y brilla, como una pequeña corriente, en la meditativa “Four Rivers”, sustentada por los loops de Frisell.

Hay una simple belleza en estas finamente equilibradas composiciones que recompensan la audiencia repetida. Sólo cuando los egos se suspenden por los intereses de la música, hace que lo que suena sea bueno. El fino debut de Cowherd es claramente construido sobre los cimientos de muchos años perfeccionando su arte. Esperemos que sea solo el primero de muchos más que vendrán.

Fuente para la reseña: Ian Patterson para http://www.allaboutjazz.com/mercy-jon-cowherd-self-produced-review-by-ian-patterson.php#.U9bzN0Bfv8g

Apunte: Cowherd lanza su primer disco como líder, pero en realidad, de hecho, él co-lidera desde hace un buen tiempo junto a Brian Blade, la Fellowship Band. Como por ejemplo, Lyle Mays en el Pat Metheny Group su presencia es clave en la Fellowship. Y la referencia a Mays es algo que se me cruzó desde la primera vez que escuché a este par de talentosos artistas. En muchas ocasiones, tanto en los discos de la Fellowship como en este “Mercy“, la dinámica de los temas tienen esa progresión característica de la música del PMG. Y como aquí no está Metheny sino Frisell, la cercanía de Cowherd con Mays, al menos para mi, queda bastante evidente. Más allá de esta curiosidad que puede ser perfectamente refutada por cualquiera de ustedes ya que no tengo más argumentos que la memoria auditiva, debo decir que el disco es muy recomendable: a la obviedad de que los músicos participantes en este proyecto son tremendos genios, se puede agregar que sabiamente han sabido arropar con exquisito gusto las buenas composiciones de Cowherd. Que lo disfruten. Salud!

Track Listing

01. The Columns (5:01)
02. Mercy Suite – Part 1 (6:22)
03. Mercy Suite – Part 2 (Grace) (5:25)
04. Mercy Suite – Part 3 (Mercy Wind) (4:46)
05. Positude (8:16)
06. Baltica (5:43)
07. Surrender’s Song (3:58)
08. Newsong (6:33)
09. Seconds (2:38)
10. Lowertown (6:32)
11. Four Rivers (5:23)

Artist List

Jon Cowherd: piano, wurlitzer electric piano, mellotron
Bill Frisell: acoustic and electric guitars
John Patitucci: acoustic bass
Brian Blade: drums

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Francesco Cataldo

tapa Spaces
Spaces (2013)

Hoy presentamos el último disco del guitarrista italiano Francesco Cataldo (Catania, 1975) que lleva por título ‘Spaces‘ (AlfaMusic, 2013). Este álbum ha sido grabado en la ciudad de Nueva York en septiembre de 2012 gracias a la invitación del contrabajista Scott Colley. Además de éste, están incluidos en el mismo, el saxo de David Binney, Salvatore Bonafede al piano, Clarence Penn a la batería y una colaboración de Erik Friedlander al violoncelo en ‘Vito Raccontami’. Este guitarrista se ha formado con todos los honores en el Conservatorio de Palermo y con clases particulares con músicos de la trayectoria de Adam Rogers, Enrico Rava o el mismo Rosario Giuliani.

Se trata de 13 canciones que funden la tradición de composición europea con la seriedad y profesionalidad de los intérpretes norteamericanos, una oportunidad de entendimiento entre dos concepciones que, en ocasiones, difieren. En temas como ‘Algerian Waltz’ o ‘A Phrygian Day’ se investiga en formas argelinas y frígias (lo que hoy sería Turquía), respectivamente. Por otra parte, nos propone una reflexión interesante sobre el uso de los silencios en la música y una fórmula particular para iniciar un viaje interno y de comprensión. En definitiva, una nueva propuesta que nace en Italia pero que propone una mezcla con el hacer de músicos de la Ciudad de los rascacielos.

En primer lugar nos gustaría saber más sobre su comienzo en la música ¿Cómo comenzó en la música? ¿Ser guitarrista fue su primera opción? ¿Cuándo comenzó en la música?
– Francesco Cataldo: Tuve los primeros contactos con la música cuando tenía 8 años. Empecé estudiando el piano en la localidad de Siracusa, con un buen maestro e incitado por mis padres, los cuales siempre fueron unos apasionados de la música clásica. A los 14 años paré con los estudios de piano clásico y empecé a estudiar la guitarra. Me enamoré perdidamente de este instrumento, por su sonido, por las distintas posibilidades del timbre que ofrece. De inicio tocaba la guitarra como autodidacta hasta los 16 años. Actuaba con unas bandas locales de rock tocando distintos géneros musicales: The Beatles, Jimi Hendrix, Génesis y el american hard rock, por llamarlo de alguna manera. A los 17 años, empecé realmente a tomar clases privadas de guitarra clásica en Siracusa y por fin, a los 23 años descubrí el jazz. Mientras estudiaba derecho, empecé a estudiar la guitarra jazz de forma privada en Catania y después de mi licenciatura seguí estudiando en el conservatorio de Palermo licenciándome en disciplinas musicales con especialización en jazz.

- Este último disco se ha titulado ‘Spaces‘ ¿Cómo decidió este título? Los nombres tienen relación a algunos lugares italianos ¿Son sus favoritos?
– F.C.: Efectivamente ‘Spaces‘ es el título del disco pero también una de las 13 pistas del álbum. La idea de los espacios, en este caso sonoros, me encantó desde que empecé a componer. Para mí, ‘Espacios’ significa dar a la música y a los instrumentos que la ejecutan una gran envergadura; creo que para conseguir eso, es fundamental una equilibrada utilización de las pausas en la escritura y en el arreglo. Siempre hay que recordar que cada nota que tocamos quita espacio al silencio. Crear ‘Espacios’ puede significar hacer dialogar a los instrumentos con equilibrio, sin protagonismo alguno, para evocar en el oyente una imagen, una persona querida o, en general, distintas experiencias de vida.
A menudo utilizo una imagen para aclarar este concepto: un círculo en el cual todos los instrumentos se encuentran equidistantes del centro, en el cual es el corazón de la música, digamos, para darle savia vital. Dos pistas del álbum, ‘Siracusa’ y ‘Ortigia’ están dedicada a mi ciudad: Siracusa. Ortigia es el casco antiguo de Siracusa, quiero a mi ciudad porque siempre es capaz de darme inspiración para mis composiciones.

- Tiene un quinteto con músicos como David Binney, Salvatore Bonafede, Scott Colley y Clarence Penn ¿Cómo escogió a estos músicos? ¿Cómo los encontró?
– F.C.: Todo empezó con Scott Colley. Yo no lo había conocido hasta entonces y le mandé un e-mail haciéndole mención de la idea de grabar un disco con mis composiciones. Después él escucho unas pistas y aunque no me conocía, pronto me invitó para grabar en Nueva York, en los Sear Sound Studios, famosa sala de grabación que cada año acoge artistas importantes como John Scofield, Pat Metheny o Bill Frisell etcétera. Entonces convoqué a los demás y organicé la grabación en el pasado septiembre de 2012. Ha sido un honor para mi ser el tercero músico italiano, después de Bollani y Pieranunzi, con el cual Colley haya colaborado en un proyecto de grabación. Los otros músicos con los cuales grabé el disco, no los conocía aparte de Bonafede, con el cual toqué muchas veces.

- ¿Cuáles son sus referencias desde el punto de vista musical? ¿Puede escoger a 5 de sus guitarristas favoritos?
– F.C.: Wes Montgomery, Jim Hall, Pat Metheny, Bill Frisell y John Scofield. Todos son unos artistas geniales y distintos entre sí, pero tienen en común lo que yo creo que es una de las cualidades más destacadas e importante para un músico de jazz: la síntesis. La capacidad de transmitir ideas musicales claras, directas y cada uno con una personalidad muy definida.

- ¿Cree en la fusión o prefiere una forma más conservadora de jazz, como se suele decir ‘straight ahead’ y más clásico?
– F.C.: Empecé a los 23 años estudiando el ‘bebop’ y luego empecé a escuchar y a estudiar a los demás músicos. Después de este recorrido, me resulta difícil, si no imposible, definir entre las varias ramas del jazz y elegir lo que más prefiero ¡A mi me gusta toda la música! ¡Y creo sin duda en las contaminaciones! En mis piezas he intentado fundir estilos diferentes pero siempre buscando mi personalidad. Confieso, además, que soy un estudioso apasionado de la obra de Bach y estoy muy inspirado por la música barroca y es probablemente mi base más grande. Bach y la música jazz son dos tipos de música que están desde un punto de vista histórico lejos pero muy cerca en términos de concepción de las arquitecturas musicales.

- ¿Sabe algo con respecto a la música española? ¿Y sobre Canarias?
– F.C.: Con lo que respecta a España siempre me encantó la tradición del flamenco, la pasión con la cual los grandes maestros llevaron adelante este espléndido género musical. Nunca he estado en las Islas Canarias pero me gustaría mucho visitarlas para aprender de sus tradiciones populares y musicales. Sé que a menudo acogen a músicos geniales de orquestas sinfónicas y de jazz, en particular el Canarias Jazz Festival. Espero tener pronto la posibilidad de ir para escuchar talentos locales y, a lo mejor, tocar con ellos.

- ¿Qué destaca del hecho de grabar en New York?
– F.C.: Eso, como he dicho, fue una invitación de Scott Colley. No estaba en mis planes pero enseguida lo preparé. New York es una metropoli fantástica, no cabe duda, hay espacio para todos los géneros musicales y para todas las formas de arte; además hay una profesionalidad excelente.

- Cuéntenos… ¿Cómo es el panorama del jazz en Italia? ¿Cuáles clubs son sus favoritos? ¿Puede decirnos algunos nombres destacados y que debamos conocer sobre ellos?
– F.C.: En Italia tenemos numerosos talentos de jazz de todas las edades. En particular tenemos grandes maestros de jazz que son muy apreciados en el extranjero como son los casos de Franco Cerri, Enrico Rava, Salvatore Bonafede o Franco D’Andrea y otros que han marcado un camino que luego prosiguieron los músicos de hoy, de forma excelente. En Italia se toca sobre todo en los clubes de jazz y en los festivales de jazz más bien en verano. Giré en distintos clubes, siempre dando mi máxima disponibilidad y profesionalidad. Creo que el estado actual de las instituciones públicas deberían colaborar más para llevar adelante y promover todas las distintas formas de arte en Italia.

- El verano suele ser momento para festivales por toda Europa ¿Va a estar en alguno de ellos? ¿Está preparado para girar con este disco?
– F.C.: En este momento estoy organizando una gira con Alfa Music para presentar el disco en Europa. Estamos en fase de preparación pero en esta primavera debería tener ya un plan definitiva. Europa se encuentra ahora en el centro del jazz a nivel mundial y es u na verdadera encrucijada en la que circulan artistas de todo el mundo y donde la música puede encontrar todas las demás formas de arte.

- Usó en este disco dos tipos de guitarras (una eléctrica y otra barítono) ¿Por qué las usó? ¿Es ‘Your silence’ una especie de canción reflexiva?
– F.C.: Para este disco he elegido sobre todo una guitarra eléctrica Fender. En el Jazz, lo confieso, no es una guitarra habitual como esta y por eso quise experimentar un sonido ‘diferente’ en donde contamino la música con todos los géneros posibles. ‘Your Silence’ es una pieza dedicada a mi mujer, la toqué efectivamente con una barítono de 6 cuerdas para conseguir por medio de una sola guitarra un efecto ‘pianístico’. Esta guitarra barítono ha sido para mí, desde que la compré en Boston, como un rayo de luz porque me permite abarcar una gran gama de sonidos y octavas que acercan la guitarra al piano.

- ¿Qué piensa de su próximo futuro? ¿Está pensando en publicar algún disco más o es momento para girar y girar?
– F.C.: Pienso que es el momento de entregarse a los conciertos. Tengo ya la idea de como quiero hacer mi próximo disco pero de momento prefiero avanzar con la música en directo.

- ¿Recuerda su primer disco? Nos referimos, al primero que usted compró.
– F.C.: Fue ‘Kind of blue’, el primer disco de jazz que escuché. Ha sido un hito para mí. Desde aquel momento lo tengo como un punto de referencia a la hora de ‘meditar’ con el jazz.

- Como hemos dejado claro ha decidido grabar el disco en USA ¿Cree que el nivel de jazz de Europa está a la altura del de los States?
– F.C.: Creo que en Europa hay muchísimos talentos de alto nivel como también lo tienen los americanos. Cuando existe colaboración con los músicos de ese país es realmente interesante notar como la excelente técnica se funde con buenas composiciones europeas. Creo que precisametne la composición puede ser motivo de honor y orgullo para los músicos europeos.

- Nos encantaría tener una palabra o una frase de cada una de las canciones que componen el disco…
– F.C.: Our jazz; está dedicada a mi tío difunto hace unos años. Algerian Waltz; surge de una escala argelina que estudié hace unos años y obviamente la inspiración viene de ahí. Siracusa; como dije antes, dedicada a mi ciudad. Ortigia; lo mismo Sunrise in Rome; Eran las 6 de la mañana y estaba paseando cerca del Campidoglio. Spaces; intento dar respiro a la música. Vito (intro) Raccontami; está dedicada a mi abuelo por parte de mi padre, Vito, difunto hace unos años. Intento de evocar la sabiduría típica del abuelo que transmite a su nieto las experiencias de vida. Why; Your Silence; dedicadas a mis padres. Tourist in my town; surge de una sensación preciosa que tengo a menudo, la de ser un turista en mi ciudad, redescubrir cada día nuevos aspectos de mi tierra. Perugia; la escribí hace 3 años de vuelta del Umbria Jazz, Festival en el que tuve el honor de participar tocando con un sexteto. A Phyrigian day; tiene su origen simplemente en la idea de escribir un tema con sonoridades frígias, típicas de la música española pero con pequeñas e inesperadas ‘sorpresas’ armónicas.

- ¿Conoce al pianista Samuel Labrador, el canario ha editado un disco con el mismo nombre ‘Espacio’? ¿Hace falta espacio para vivir?
– F.C.: No, desafortunadamente no conozco a este artista. Espero conocerle pronto para poder apreciar su música. Sí creo que los ‘Espacios’ son fundamentales para todos, sean músicos o no. Creo que encontrar espacios en su cotidianidad es la llave para luego encontrarse a sí mismo, su propio yo, su propia alma.

- Siendo guitarrista ¿Tiene problemas de volumen con sus sesiones musicales?
– F.C.: Por suerte mis vecinos son muy pacientes y son personas simpáticas (risas). Habitualmente, evito tocar o escuchar música a alto volumen. Paso mis días tocando el piano y mis dos guitarras preferidas, una Takamine clásica y una Taylor acústica barítono de 8 cuerdas.

- ¿Quiere mandarle un saludo a los lectores de ‘Canción a quemarropa’ y ‘Creativacanaria.com?
– F.C.: Muchas gracias Héctor, de todo corazón por darme la posibilidad de presentar mi música y deseo a todos los lectores de esta magífica revista que escuchando mi disco reciban emociones positivas. Además espero que mi música pueda ayudar a cada uno a encontrar sus propios ‘espacios’ interiores.

Reseña y reportaje de Héctor Martín Gonzalez para http://www.creativacanaria.com/index.php/cancion-a-quemarropa/5953-europa-se-encuentra-ahora-en-el-centro-del-jazz-a-nivel-mundial

Apunte: Si la historia es como la cuenta Cataldo, es casi como tocar el cielo con las manos: enviarle un mail a Scott Colley y que te invite a ir a grabar a Nueva York suena como un cuento de hadas. Pero si además, también vienen otros muchachos como Binney, Penn o Friedlander a dar una mano en las composiciones de Francesco, es para pensar que el contrabajista algo realmente bueno debe haber visto en él. Spaces no es el disco de un guitarrista omnipresente, por el contrario, los espacios (valga el juego de palabras) son muchas veces ocupados por Binney que, damos gracias, no trabaja nunca a reglamento. Curiosamente, más de una vez, Cataldo elige tocar al unísono con Binney, jugando muy cómodo de igual a igual con el saxofonista. Aunque sus temas hablen del entorno en que vive, por influencias musicales, “el sonido Cataldo” está más cerca de Nueva York que de su Siracusa natal. El sabor europeo (e italiano en particular) viene del melodioso piano de Salvatore Bonafede, pero la dinámica impuesta por el resto de los músicos y en particular por Clarence Penn (brillante todo el tiempo) no nos hace olvidar de que esto tiene una marcada impronta neoyorquina. Resumiendo: Spaces resulta una recomendable y disfrutable obra de principio a fin. Salud!

Track listing

01. Our Jazz [Prologue] (5:57)
02. Algerian Waltz (7:21)
03. Siracusa (5:06)
04. Ortigia (6:49)
05. Sunrise in Rome (6:59)
06. Spaces (8:47)
07. Vito (Intro) – Raccontami (4:02)
08. Why (5:01)
09. Your Silence (6:57)
10. Tourist in My Town (4:33)
11. Perugia (4:41)
12. A Phrygian Day (6:57)
13. The Rain and Us [Epilogue] (2:28)

All tracks composed by Vito Cataldo (Siae) except Vito (Intro) by S. Bonafede and E. Friedlander

Artist List

Francesco Cataldo: electric & baritone guitar, arrangements
David Binney: sax
Salvatore Bonafede: piano
Scott Colley: double bass
Clarence Penn: drums
Erik Friedlander: cello on 7

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Omar Sosa

tapa Calma
tapa Alma
tapa Eggun
¿Quién es Omar Sosa?

Omar Sosa es un prestigiado músico que ha llevado su cultura y sus raíces siempre por delante, que ha logrado crear una música de un gran gusto y nivel por el ámbito internacional, desarrollándose principalmente en el piano y como compositor.

Nació en la ciudad de Camagüey, la ciudad interior más grande de Cuba, en 1965. Comenzó sus estudios musicales en el conservatorio de música de su ciudad en su adolescencia, iniciándose en la marimba y la percusión como buen cubano, para luego tomar el piano como instrumento base cuando pasó a la Escuela Nacional de Música, y completó su educación formal en el Instituto Superior de Arte de La Habana, donde se inició en el mundo del jazz.

Su estilo musical es predominantemente influenciado por el jazz, pero mezclado con sus raíces afro cubanas, y hasta con toques modernos de música tan aparentemente distinta como puede ser el hip-hop, el funk y electric beats. Uno de sus distintivos es el género llamado spoken word, donde vuelca sus letras de tintes políticos, sociales y espirituales en sus canciones. Su música se describe como una expresión de humanismo y de la santería cubana, jugando con varios elementos del free jazz, world music y el avant-garde.

Sus influencias están marcadas preponderantemente por la música afro-cubana tradicional y la música clásica como Chopin y Bartok, además de los grandes pianistas del jazz como Monk, Hancock, Chick Corea, Keith Jarret y su gran maestro, Chucho Valdés. Con una apariencia extravagante, muy personal y característica en escenario, usando batas estilo africanas y un gorro blanco extraño en la cabeza, lo han hecho resaltar, además de la forma particular de tocar el piano. Se suele presentar en directo con varias formaciones, ya sea en cuarteto, septeto o con orquesta completa, forma un “rumbón” tan sabroso y especial en cada uno de sus conciertos, muy a su manera, que lo han llevado a presentarse por los más prestigiosos festivales y foros alrededor del mundo.

En el año 1993 se mudó a Ecuador, donde se sumergió en las tradiciones folklóricas de la región de la costa noroeste, cuya herencia africana incluye la tradición distintiva de la marimba. Dos años más tarde se trasladó a San Francisco, California, donde se empapó de inmediato de la escena del jazz latino y se dio a conocer rápidamente en el gremio internacional del género, empezando a hacer colaboraciones con diversos colegas.

Su carrera discográfica comenzó en 1997, con el lanzamiento de su primera grabación como solista de piano, Omar Omar, dando base a seguir con la grabación de alrededor de 22 discos como líder de su banda durante su ya extensa carrera, que lo han llevado a obtener cinco nominaciones al Grammy en total. Destacan varios como “Prietos”, “Afreecanos”, “Bembon”, “Sentir” y “Mulatos”.

Una de sus características es que suele trabajar con una extensa variedad de músicos de América, África, Asia, Europa e India. Ha colaborado con gente como Steve Argüelles, Julio Barretto, Mino Cinelu, Miguel “Angá” Díaz, Marque Gilmore, Trilok Gurtu, Gustavo Ovalles, Carlos “Patato” Valdés; cantantes como: Lázaro Galarraga, El Houssaine Kili, Xiomara Laugart, María Márquez; con los maestros Paquito D’Rivera, Luis Depestre, Leandro Saint Hill, entre muchos otros.

Omar colaboró recientemente una vez más con Greg Landau para grabar el disco con la cantante peruana Susana Baca. Una de sus diversas bandas es Afreecanos, que combina afro pop y jazz con una variedad de instrumentos europeos. Esta banda, que incluye músicos de África, Cuba, Brasil y Francia, lanzó un CD en 2009 y se fue en una gira mundial a principios de 2010.

Anualmente realiza más de 100 conciertos en seis continentes, Omar ha aparecido en lugares tan diversos como el Blue Note (Nueva York, Milán y Tokio), del Carnegie Hall Zankel Hall, el Museo de Boston de Bellas Artes, Museo de Arte Contemporáneo de Chicago, el Museo de Arte de Filadelfia, el Instituto de Artes de Detroit, el Walker Art Center, el Getty Center, Barbican de Londres y la Reina Isabel Hall, de Glasgow Royal Concert Hall, y la Haus der berlinés Kulturen der Welt. Ha participado en incontables festivales entre los que se encuentran: Monterey Jazz, JVC Jazz, Montreal Jazz, Marciac Jazz, Mar del Norte Jazz, Helsinki, Grenoble Jazz, Montreux Jazz, Nápoles Jazz, Ravenna Jazz, Roma Jazz, Spoleto, WOMAD, y el festival internacional de Jazz de Ciudad del Cabo.

Asimismo, Omar Sosa recibió un premio a la trayectoria de los Asociados del Smithsonian en Washington DC en 2003, por su contribución al desarrollo del jazz latino en los Estados Unidos. Ha recibido dos nominaciones de la Radio 3 World Music Awards de la BBC, en 2004 y 2006. En 2003, Omar Sosa recibió un premio por la Asociación de Periodistas de jazz de Nueva York por su álbum “Sentir”.

Uno de sus grandes trabajos ha sido el disco que grabó con el reconocidísimo chelista y compositor Jaques Morelenbaum, junto con la Big Band de North German Radio de Hamburgo. El álbum fue grabado en 2007 y 2008 en los estudios de NDR en Hamburgo y cuenta con arreglos de Jaques Morelenbaum, de temas extraídos de discos anteriores como: “Spirit Of The Roots” de 1999, “Bembón” del 2000, y “Afreecanos” del 2008. Celebraron algunas actuaciones en directo con la Big Band, una de ellas en el festival Banlieues Bleues de Paris y en el famoso Palau de la Música en Barcelona, con Morelenbaum como director de orquesta.

Su música ha sido usada para películas y para la televisión, colaboró en 2008 en la banda sonora para el documental de PBS, “El juez y el general”, y completó la banda sonora de la película de 2010, “El último vuelo del flamenco”, producida por Fado Filmes en Lisboa, Portugal.

En 2011, Omar lanzó su quinta grabación de piano solo, Calma, que recibió una nominación al Latin Grammy, compuesto por 13 improvisaciones de piano solo, fusionando elementos estilísticos del jazz, nueva música clásica, ambient, y la electrónica.

En enero de 2012, colaboró con el trompetista italiano Paolo Fresu, en el disco titulado Alma, contando nuevamente con la colaboración del violonchelista Jaques Morelenbaum. Su actual trabajo musical se titula: Eggun: The Experience Afri-Lectric, lanzado en febrero del 2013, que juega con diversas expresiones de la cultura espiritual africana; Sosa lo describe como un tributo a los espíritus de aquellos que se han ido antes que nosotros, tanto en nuestras familias personales como de aquellos que sirven como nuestros guías espirituales. El álbum empezó con la experimentación que le gusta siempre hacer en cada disco, indagando en lo que el bautizó como “Afri-Lectric”, por un encargo que se le encomendó en el 2009 por el festival de jazz de Barcelona para componer y producir un homenaje a los clásicos de Miles Davis del disco “Kind Of Blue” por el motivo de su 50 aniversario. Basándose en varios elementos musicales y motivos de “Kind Of Blue”, Omar escribió una suite de la música que honra el espíritu de libertad en el trabajo seminal de Davis. El disco cuenta con 15 temas, llenos de sonidos de trompetas y dos saxofones, basado en la raíz de la música africana, mezclado con texturas de jazz, este se enriqueció aún más por el uso sutil y acertado de algunos elementos electrónicos, sin perder el corazón africano.

Omar Sosa ha sabido combinar bien sus raíces con la música contemporánea, llevándolo a ser uno de los mejores músicos hoy en día, es un visionario musical con un toque y un gusto exquisito por aportar nuevos sonidos a la música con gran talento y un viaje a nuevos paisajes sonoros, para satisfacer los gustos más refinados de cualquier escucha.

Biografía publicada en http://acidconga.com/recomendacion/omar-sosa

Calma (2011)

El último disco de Omar Sosa (Camagüey, 1965), tiene algo (o mucho) de disco zen; su audición produce en el oyente sensaciones de tranquilidad, calma, sosiego, equilibrio y reposo. Y es que esto es la Calma, título del disco, “estado de la atmósfera cuando no hay viento. Paz, tranquilidad”. O si se prefiere, dicho de otra manera, la mística de la quietud. (También es cierto que, según el estado en el que el oyente se encuentre, puede darle un ataque de taquicardia y de ansiedad debido a tanta quietud).

Esta no es la primera vez que Sosa se enfrenta en una grabación al piano solo, de hecho este es el quinto disco en su carrera que se enfrenta a semejante reto, y el resultado final no ha podido ser más positivo. Grabado en Brooklyn el 14 de octubre e 2009 en una sola sesión, recoge trece temas que son una continua improvisación, tanto en lo referente a temas nuevos como a revisiones de creaciones antiguas; como es el caso de las versiones de Aguas, basada en Across Africa y Dance Of Reflection, basada en Muevete en D.

En palabras del propio pianista: “Cada título inspira el siguiente y la improvisación es la base de la expresión musical. Quería tocar desde el principio hasta el final sin pensar en los temas, simplemente sentir a donde me llevaban las notas, siguiendo la voz de mi alma. Es posible hacer una viaje de la mano del silencio, la esperanza, el optimismo y la tristeza”. Se podrá decir más alto pero no más claro.

Como suele suceder en los trabajos de Sosa, en su piano hay, por supuesto, elementos jazzísticos, que conviven amigablemente con influencias tan dispares como los sonidos étnicos o la música clásica de los impresionistas del siglo XIX (léase, Satie). Todo ello conforma, en las manos de este pianista, una música amable y agradecida, tanto para el músico como para el oyente.
Con Calma estamos en presencia de uno de los mejores discos que se pueden escuchar de piano sólo. No se lo pierdan.

Reseña de José Manuel Pérez Rey http://www.distritojazz.es/2011/04/omar-sosa-calma/

Track Listing Calma

01. Sunrise (3:51)
02. Absence (4:02)
03. Walking Together (3:39)
04. Esperanza (5:24)
05. Innocence (3:28)
06. Oasis (3:13)
07. Aguas (3:41)
08. Looking Within (5:05)
09. Dance of Reflection (3:47)
10. Autumn Flowers (3:44)
11. Reposo (3:34)
12. Madre (3:24)
13. Sunset (4:05)

Artist List

Omar Sosa: electric piano (tracks: 3,6), electronics, Grand Piano

Alma (2012)

El disco es el resultado de la colaboración de dos grandes músicos de la escena jazzística actual, una mezcla de jazz y música cubana y universal, melódica y emotiva. Alma es un extraordinario y elaborado trabajo musical: fresco e innovador, cálido y emotivo. Un encuentro de dos experimentados y prolíficos músicos contemporáneos. “Nuestra premisa es la libertad y siempre buscando la comunicación, en ocasiones a través de la espiritualidad. El lirismo es parte de nuestra forma de comunicarnos a través de la música”, explica Omar Sosa.

Sobre su encuentro con Paulo Fresu, Sosa explica que se conocieron en Lituania hace ya varios años, pero no comenzaron a colaborar hasta hace cuatro, “aunque nuestro primer encuentro fue en Cerdeña en el marco del Festival que él dirige llamado Time in jazz y de ahí decidimos hacer algo más juntos”.

En cuanto a su más que prolífica carrera, plagada de discos en solitario, Sosa defiende que “simplemente intento traducir el mensaje que llega a mí, no fuerzo absolutamente nada”. En su opinión, “la música llega y yo lo único que hago es buscar la manera de plasmarla. El resto es trabajar continuamente para estar listo y no dejar que pase ninguna oportunidad”.

Respecto a la apostilla de ser el músico cubano menos cubano, Sosa dice que “la cubanía no se define con un tumbao. Se puede ser 100% cubano tocando música contemplativa. Aunque en lo personal me interesa mucho más ser un músico universal que solamente cubano en su forma estética. Creo que en esta vida hay mucho, mucho que aprender y para esto aunque debes tener tus raíces claras, debes esta totalmente abierto a recibir los mensajes vengan de donde vengan”. Por último, en cuanto a su visión general del jazz, defiende que “es una filosofía, la filosofía de la libertad y creo que aun falta mucho para ser realmente libres, vivimos dentro de demasiados arquetipos estéticos y sociales impuestos por la sociedad que no dejan que la libertad sea un elemento base en nuestra vida. Todas estas limitaciones, esto sin duda se reflejan en el arte porque la música es una de sus manifestaciones y no escapa a esa falta extrema de libertad, algo que es básico en el jazz”.

Fuente para la reseña: http://www.granadahoy.com/article/ocio/1394072/sosa/se/puede/ser/cubano/tocando/musica/contemplativa.html

Track Listing Alma

01. S’Inguldu (5:35)
02. Inverno Grigio (5:28)
03. No Trance (3:36)
04. Alma (5:49)
05. Angustia (4:34)
06. Crepuscolo (3:15)
07. Moon On The Sky (5:59)
08. Old D Blues (6:36)
09. Medley: Niños (4:00)
10. Nenia (5:23)
11. Under African Skies (7:28)
12. Rimanere Grande! (2:58)

Artist List

Omar Sosa: piano [acoustic], sampler, other [Fender Rhodes, Microkorg, multieffects], percussion, vocals
Paolo Fresu: trumpet, flugelhorn, percussion, whistle, other [multieffects]
Jacques Morelenbaum: cello

Eggũn: The Afri-Lectric Experience (2013)

En estado de gracia. Así se encuentra el pianista de Camagüey tras una década larga de proyectos fascinantes que tenían su semilla aún más lejos, en ese enorme disco que es “Bembón” (2000), pero que con “Mulatos” (2004) se sintetizaba definitivamente en ese peculiar estilo que mezcla las raíces afro-cubanas de su música con la experimentación, la libertad absoluta, la espiritualidad siempre presente y un amor por la tradición jazzística que amalgama el conjunto, entretejiendo las costuras con el fuerte hilo de la herencia. Omar Sosa ha demostrado a lo largo de una sólida carrera, que se inició a mediados de los noventa en Estados Unidos y que ha tenido su mejor desarrollo desde que se instaló definitivamente en Barcelona a finales de esa misma década, su pasión por la música sin fronteras, su compromiso con la creación pura, su voluntad de probar encuentros imposibles. Caminos distintos que él ha hecho sin miedo a perderse, buscando la conexión entre sonidos a priori inconexos y que ha acabado encontrando a base de puro talento, el suyo y el de la pléyade de ilustres colaboradores, que como en su caso, no han tenido miedo del salto al vacío. Dhafer Youssef, Steve Argüelles, Mark Weinstein, Jaques Morelenbaum, la NDR BigBand, Paolo Fresu… son sólo algunos de los nombres que han salpicado sus últimos trabajos y que explican la fascinación que nace de su música.

Por eso resulta especialmente estimulante acercarse a la versión discográfica que acaba de publicarse del proyecto que Omar puso en marcha para el Festival de Jazz de Barcelona de 2009: una revisión del “Kind of Blue” de Miles Davis como tributo al cincuenta aniversario de la histórica grabación. Omar, lógicamente, no se limitó a hacer una versión más o menos personal del disco, si no que compuso una obra nueva inspirada por el álbum de Davis, reinterpretando los elementos a su expresiva manera e incluyendo unos delicados interludios a manera de cojinetes sobre los que pivotan los otros temas. Unos interludios, breves y mágicos, inspirados en el piano de Bill Evans en los que Omar se deja llevar con total libertad.

Una Afri-Lectric Experience, como él mismo subtitula su obra, en la que acompañado por Joo Kraus, Childo Tomas, Marque Gilmore, Leandro Saint-Hill, John Santos y una larga nómina de colaboradores, asistimos a una ceremonia que va más allá de los tópicos. Jazz latino, música africana, homenaje a los clásicos, tributo… sí, todo eso y mucho más. Eggũn (palabra africana que vendría a traducirse por Ancestro, el espíritu de los seres queridos que velan por nosotros) es un álbum extraordinario al que uno debe acercarse sin complejos para dejarse llevar a continuación, flotando en la inmensidad de los sonidos que lo conforman, y así disfrutar de una experiencia musical única a cargo, como no podía ser de otra manera, del pianista más atípico del panorama del jazz actual.

Reseña de Carlos Pulido para http://etnika.com/world/blog/2013/02/19/omar-sosa-eggun-the-afri-lectric-experience/

Track Listing Eggũn

01. Alejet (Omar Sosa) (7:27)
02. El Alba (Omar Sosa) (8:49)
03. Interludio, Pt. 1 (Omar Sosa) (0:56)
04. Alternativo Sketches (Omar Sosa) (9:04)
05. Interludio, Pt. 2 (Omar Sosa) (0:36)
06. Madre Mia (Omar Sosa) (8:47)
07. Interludio, Pt. 3 (Omar Sosa) (0:50)
08. So All Freddie (Omar Sosa) (8:23)
09. Interludio, Pt. 4 (Omar Sosa) (0:57)
10. Rumba Connection (Omar Sosa) (9:19)
11. Interludio, Pt. 5 (Omar Sosa) (1:05)
12. Angustiado (Omar Sosa) (7:42)
13. Angustiado Reprise (Omar Sosa) (2:43)
14. Interludio, Pt. 6 (Omar Sosa) (0:33)
15. Calling Eggun (Omar Sosa) (6:22)

Artist List

Omar Sosa: piano, Fender Rhodes, electronics; samples
Marque Gilmore: acousti-lectric drums; effects programming, drum loop production
Childo Tomas: electric bass, kalimba, vocals
Joo Kraus: trumpet, flugelhorn, electronic effects
Leandro Saint-Hill: alto saxophone, clarinet, flute
Peter Prfelbaum: tenor saxophone, soprano saxophone, bass saxophone, melodica, caxixi
Lionel Loueke: electro-acoustic guitar, vocals
Marvin Sewell: guitars
Pedro Martinez: percussion
John Santos: clave, chereke, waterphone, panderetas, tambora, guiro, quijada
Gustavo Ovalles: percussion

Apunte: el envión que generó Paolo Fresu me llevó a la escucha de “Alma“, hermoso disco grabado con Omar Sosa, el artista que nos ocupa hoy en particular. De ahí a escuchar detenidamente otras dos de sus últimas producciones fue la obvia e inmediata consecuencia. Solo, en dúo o muy acompañado musicalmente, el afán de Omar Sosa es “crear un mundo sonoro que pueda llevar de un lado hacia otro, de la electrónica a lo acústico, de lo latino a lo africano”; justamente por la calidez que conlleva lo latino y lo africano, es difícil no sentirse a gusto con lo que propone este autodefinido “percusionista al que le gusta tocar el piano”. Esto tampoco significa que vamos a escuchar al estereotipo del latin-jazz; muy por el contrario, en estas obras la música muchas veces expresa estados de ánimo y vivencias personales muy profundas: basta ver los nombres de varios de los temas para intuir hacia donde se dirigen las cosas. “La calma no es parte de la cotidianeidad, pero sigue siendo parte de la verdad interior del ser humano. Todos la necesitamos para poder pensar claramente”, asegura Sosa, sobre la tranquilidad perdida en un mundo “complejo y agresivo”. En la amplia discografía de Omar Sosa estos son tres discos muy recomendables. Salud!

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Paolo Fresu & Furio Di Castri
julio 19, 2014, 10:36 pm
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tapa Opale
tapa Fellini
Opale (1989)

Track listing

Side A

A1) Opale Intro (0:24)
A2) Rising (3:18)
A3) Flood Tide (2:13)
A4) Roma (4:01)
A5) Ligot (1:48)
A6) To Gil (4:26)
A7) Tribal (2:19)

Side B

B1) Opale (4:53)
B2) Wang-Ha (1:41)
B3) Season (6:19)
B4) Les Up (1:10)
B5) Reprise (2:19)
B6) Opale Coda (1:02)

Link de descarga Opale

Recorded in June 1988

Paolo Fresu: trumpet, flugelhorn, effects, percussion
Francesco Tattara: acoustic, electric and MIDI guitars, percussion
Furio Di Castri: double Bass, percussion

Fellini (2000)

Del dúo Fresu / Di Castri se podría hablar hasta el infinito, muchas son las veces que sus miradas y sus instrumentos se han cruzado en un palco o en el escenario de la vida.

En 1985, para la inauguración de una bodega en Sassari, se remonta su primer encuentro, y será fundamental no solo porque instala en la historia del jazz un momento mágico, un amor a primera vista que dará frutos gustosos, sino también porque aquella bodega se convierte en tierra de origen, humus fértil por la amistad y la música por venir. La convivencia, la euforia y la ebriedad, la importancia de los perfumes y los colores, de los volúmenes densos y oscuros, o burbujeantes y etéreos, son elementos calificadores del buen vino como de la música del mágico dúo. Significativa será su participación en muchas formaciones con Aldo Romano, entre 1988 y 1993, y significante es su primer trabajo con Francesco Tattara en la guitarra eléctrica, aquel “Opale” registrado en estudio, dedicado a Gil Evans. El primer disco del dúo + uno.

En 1991 el dúo elige el Ritram Studio de Bologna para registrar “Evening Song” y, en 1993, se reúnen en el REM Studio de Bra para reincidir con “Urlo”, un fantástico proyecto de sonorización del espectáculo teatral de Marco Gagliardo, tratamiento del poema homónimo de Allen Ginsberg. Pero esta, de 1999, que el dúo ha registrado en directo tal como es, y es la perfección. Fellini es la grabación de la actuación en vivo de Fresu / Di Castri en la Fortezza Medicea, al final de los cursos de perfeccionamiento anual del Siena Jazz en los que los dos músicos participan desde hace años como docentes, publicado en CD por un anómalo productor, Audion, editor de libros dedicado a la alta fidelidad, amante de los amplificadores valvulares, (que produce en poquísimas cantidades) y de lo analógico, el querido, viejo tocadiscos.

Un disco de hace unos años, pero en esta ocasión, de su reimpresión en vinilo en una tirada limitada de parte del mismo productor que vengo hablando, porque en esta época electrónica y digital, la reedición en vinilo de un dúo contemporáneo, el encuentro entre dos instrumentos clásicos, registrado en un vivo experimental, dentro de una Fortezza construida hacia la mitad del año 1500, es una cosa anómala, como anómalo puede parecer afirmar que 1 sonido + 1 sonido = el eco de 1000 matices.

El gusto por la sorpresa indica infinitas posibilidades musicales, la construcción temática, continua y en perenne mutación encierra el secreto de la improvisación en jazz. El clasicismo de las voces de sus instrumentos, desenvuelto en el equilibrado empleo de los nuevos lenguajes electrónicos, escribe y descubre palabras nuevas envueltas en el atractivo de todas las lenguas del mundo, creando un universal esperanto musical. El sentido del juego, el seductor placer del cambio completo entre dos sensibilidades musicales dan a luz un solista flujo sonoro, valorizado por las dos distinguidas voces, pero hecho único en esta mágica alquimia. El feeling entre los dos es palpable y la música goza a pleno.

La primera pista es “Brooklyn”, aquel lugar del imaginario sonoro, todo soplidos electrónicos y recorridos recalcados hacia el bajo, que también abrió el trabajo del dúo de hace seis años, “Urlo”. Pero aquí, y en todo el disco, el tiempo es dilatado, dejado libre, casi fluyendo sin interrupción de continuidad, permitiendo así a la música desarrollarse de una pista a la otra con extrema espontaneidad, en un diálogo elaborado, simple y necesario.

La voz de Furio nos acompaña de la primera pista a “Everything”, donde la trompeta crea enseguida la atmósfera del disco, un amplio fresco sobre el énfasis melódico, jugado sobre la voz de los dos instrumentos, sobre su cantabilità. El bajo también atraviesa esta pieza y, en un reiterado groove, recalca el nuevo tiempo de “Open Trío”, dejándole a Fresu la parte hacia arriba, la libertad de correr por los múltiples matices del instrumento, utilizando “todas las cosas” que le pasan por la boca, además del soplo, comprendidos los sonoros besos, en un up tempo de física implicación. Naturalmente, el primer aplauso.

“Suenos” tiene un curso sinuoso y una conmovedora melodía. Aquí Paolo diseña el tema con la trompeta abierta, con largas notas dulcemente atadas, que entran fáciles en el corazón y se anidan en el alma. El leño de Furio no ha estado nunca tan caliente, y reinventa el tema siempre cantando su melodía con este tempo disminuido, sin embargo natural como un latido vital e inolvidable. “Fellini”, que da el título al disco, está suspendida mágicamente entre la cadencia de un tango soleado y la dulce melancolía de una playa vacía, en el mar de invierno. Cierra el disco “Urlo”, que fue también la última pista del disco homónimo, que nos reconduce atrás aquí en el futuro, en el misterioso y fascinante universo exclusivamente electrónico y rumoristico del que todo fue iniciado.

El dúo abre el círculo y sale un capolavoro.

Fuente para la reseña: Roberto Arcuri para http://jazzfromitaly.splinder.com/tag/paolo+fresu

Track Listing

01. Brooklyn (2:09)
02. Everything (8:19)
03. Open Trio (5:57)
04. Sueños (9:12)
05. El Barrio (4:39)
06. Don’t Open Here (6:04)
07. T’ho Voluto Bene 4:38)
08. Monasterio ‘E Santa Chiara (8:33)
09. Walkabout (5:55)
10. Fellini (12:08)
11. Caminhos Cruzados (4:56)
12. Urlo (3:59)

Recorded at Fortezza Medicea di Siena, July 1999

Artist List

Furio Di Castri: contrabass
Paolo Fresu: trumpet

Link de descarga Fellini

Apunte: vamos al rescate de un par de obras de nuestro admirado Paolo Fresu. En esta ocasión, en dúo con el contrabajista Furio Di Castri ampliado a trio con el guitarrista Francesco Tattara editando en vinilo el disco Opale en 1989. Años más tarde, con Furio Di Castri editan Fellini, también en vinilo. En ambos discos están presentes las constantes de Fresu: su amor por la tradición jazzera de la trompeta y su experimentalismo electrónico; ambas conviven de manera armoniosa en un contexto donde lo que importa, como siempre, es la melodía. Opale y Fellini son dos joyitas casi ocultas con momentos de extrema belleza, de un artista inquieto y muy querible. Detalle técnico: los ripeos de ambos álbumes son de vinilos, así que hay temas del disco Fellini que se interrumpen antes de finalizar los mismos, y en el caso de Opale, los lados A y B son dos archivos de alrededor de 18 minutos cada uno, con algunos clásicos ruiditos de frituras. Creo que son detalles menores que no impiden el disfrute de la música de estos maestros. Salud!

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Rudresh Mahanthappa

9513-2
Layout 1
Samdhi (2011)

¿Qué tienen en común Charlie Parker y Lady Gaga? ¿Los Yellowjackets y el hip-hop? ¿David Sanborn y la música del sur de la India? Más allá de la conexión que cada uno haga entre ellos (si es posible) y de mi aprecio e interés por unos y desinterés y abominación de otros, todos ellos son nombres y estilos por los que el saxofonista Rudresh Mahanthappa manifiesta admiración o reconoce inspiración en el libreto del disco. Pero a veces incluso los productos indigestos alimentan y Mahanthappa ha eliminado toxinas, azúcares y grasas hasta llegar a cocinar una música tan sabrosa y nutritiva para el alma como la que se recoge en Samdhi, primera producción del saxofonista para el sello alemán ACT.

En los setenta y ochenta la música de la India tuvo su reflejo en el Jazz a través de grupos de fusión. Es decir, en grupos que a partir de su bagaje jazzístico (y rockero) incorporaban elementos exóticos a su cultura (tablas, sitares y solistas hindús) o se aproximaban a ella en colaboraciones de exploración y curiosidad más o menos inducida por las dinámicas de la época. Con Rudresh Mahanthappa (al igual que con el pianista Vijay Iyer) estamos asistiendo a una realidad relativamente nueva y en cierto modo inversa. Los hijos de la emigración india de los sesenta, los nacidos ya en Estados Unidos (aunque el saxofonista lo hiciera de forma coyuntural en Italia), han crecido en unas circunstancias muy diferentes a la de sus padres. Tan natural les resulta la cultura made in USA como la tradición que en sus casas y comunidades se haya podido mantener viva del pasado en otro continente. Es probable incluso que les resulte más familiar la “adoptada”. Por eso la forma de aproximarse a la cultura de sus ancestros no puede ser la misma que a la que nos había acostumbrado el Jazz de fusión forjado en los setenta y ochenta. Ahora el viaje del músico no es hacia otra cultura sino un viaje interior a la propia identidad cultural, con la particularidad de que esta incluye de forma natural la del país al que sus padres emigraron.

Este largo preludio pretende dejar claro que no podemos hablar de fusión en la música de Samdhi, no al menos si esta nos lleva a incorporar este disco al imaginario de Jazz fusión en el que los elementos cohabitan como entidades diferenciadas. No es el caso. En Samdhi toda la música es una, como si la utilización de ciertos giros melódicos, endiabladas métricas o determinadas percusiones fueran los propios de la cultura que damos en llamar Jazz. Así, por ejemplo, en Playing with stones la rítmica – que puede recordar la de un continuo africano – crea una base sobre la que se dibuja una melodía de resonancia india cuyo desarrollo se interrumpe en varias ocasiones, abriendo un espacio tentativo ajeno a la tradición de trance rítmico de la música del país asiático (al menos aquella que encuentra acomodo en el imaginario occidental). Incluso Killer – vertiginoso, contundente y exuberante ejercicio de virtuosismo rítmico – resultaría difícil de entender sin una tradición iniciada por saxofonistas como el antes mencionado Charlie Parker. Es casi un bop alucinado sobre ritmos imposibles surgidos del intercambio de golpes entre batería y tabla y la guía del bajo de Rich Brown. Un tema que adquiere grado de psicodelia en partes del solo de Mahanthappa. Eso sí, la forma de improvisar es métricamente mucho más regular, sin el carácter sincopado del Jazz al uso, un chorro de notas a pre(ci)sión matemática sobre las complejas ecuaciones rítmicas de la música.

Es asombroso este Samdhi de Mahanthappa, generoso hasta la extenuación en su riqueza. En Breakfastlunchanddinner (así, tó juntico) a la exposición temática de saxo y guitarra sobre un pulso regular binario (fórmula de llamada – respuesta) responden bajo y percusión sobre unos inestables compases compuestos. Por separado resulta inteligible pero una vez acabada la exposición temática la música fluye en un tótum revolutum donde parece casi imposible lo que Mahanthappa logra: un discurso firme y regular sobre una pulsación endemoniadamente inestable. Para rematar, el tema de pronto cae a swing hasta que un brillante David Gilmore inicia solo y camina por donde antes lo hizo el saxofonista, como más tarde hará Rich Brown con el bajo. Pero no todo es vértigo en Samdhi. Parakram #2 retoma las oscuras aguas del #1 con el que se inicia disco para indagar en las posibilidades de la electrónica, con loops y un toque de psicodelia, creando capas de timbres, ritmos y efectos sobre los que va lanzando frases entrecortadas. Un extraño y sugestivo interludio entre tanta maraña métrica tras el que uno exclama un agradecido Ahhh, título de la composición que sigue, cuya aparente serenidad resulta un efecto auditivo. En los diferentes pisos rítmicos que escala el tema la cuerda se tensa progresivamente de forma casi imperceptible hasta llegar al excitado solo final de Rudresh, de nuevo con el saxo distorsionado.

Tal es el muestrario de recursos que casi resulta comprensible un final tan plácido como el que ofrece el baladístico For all the ladies, excesivamente pop y meloso para mi gusto (quizá en mente alguna de las azucaradas referencias iniciales) pero precedido por un interesante solo de Rudresh en For my lady que parece emular el sonido de alguna de las múltiples vertientes de gaita y derivados orientales. Una rúbrica de distensión después de una agotadora batalla musical que camina en muchos momentos sobre un fino alambre de equilibrista, sin perder nunca de vista lo fundamental: la capacidad de comunicar. Y no resulta fácil hacerlo sobre mimbres tan complejos y exigentes, en los que se corre el riesgo como oyente de quedar fascinado por los requiebros malabares. Por fortuna en Samdhi el ohhh asombrado tiene una doble razón: técnica y emocional.

Reseña de Carlos Pérez Cruz para http://www.elclubdejazz.com/discos/rudresh_mahanthappa_samdhi.html

Track Listing – Samdhi

01. Parakram #1 (Mahanthappa, Rudresh) (2:26)
02. Killer (Mahanthappa, Rudresh) (6:17)
03. Richard’s Game (Brown, Rich) (2:07)
04. Playing with Stones (Mahanthappa, Rudresh) (8:01)
05. Rune (Gilmore, David) (3:10)
06. Breakfastlunchanddinnner (Mahanthappa, Rudresh) (7:30)
07. Parakram #2 (Mahanthappa, Rudresh) (5:19)
08. Ahhh (Mahanthappa, Rudresh) (8:24)
09. Meeting Of The Skins (Reid, Damion / Krishnan, Anantha) (3:34)
10. Still-Gas (Mahanthappa, Rudresh) (9:01)
11. For My Lady (Mahanthappa, Rudresh) (1:57)
12. For All The Ladies (Mahanthappa, Rudresh) (7:37)

Artist List

Rudresh Mahanthappa: alto saxophone & laptop
David Gilmore: electric guitar
Rich Brown: electric bass
Damion Reid: drums
“Anand” Anand Ananthakrishnan: mirdangam, kanjira

Gamak (2012)

Álbum inclasificable, ecléctico por definición, pese al hilo común que hilvana las composiciones de Mahanthappa, ornamentadas melódicamente a partir del gamaka. El término proviene del Sur de la India y Rudresh lo interpreta como una forma de aproximarse a lo melódico tanto en la composición como en la improvisación. El cóctel no tiene desperdicio: jazz occidental, rock progresivo, heavy metal, country, folk americano, go-go y música ambient, estilos que se engarzan todos ellos con músicas tradicionales de India, China, África e Indonesia. El totum revolutum resultante es música para valientes. Quien marca la diferencia es el guitarrista David Fiuczynski, amigo de juergas de Jack DeJohnette y John Medeski, una fuerza de la naturaleza que no conoce freno. Muchas de las composiciones están creadas por el saxofonista teniéndole en mente, lo que ya indica la obligada presencia del profesor de la Berklee College of Music.

Tiempos vertiginosos, ritmos rotos, melodías insólitas, todo ello unido a una gran inventiva y a la propia extrañeza del proyecto, que crea cuando parece que destruye. Hay mucho escrito, tal vez más que improvisado, pero Rudresh conoce los secretos del equilibrio. Ya dejó constancia de todo ello en Samdhi (ACT, 2011), aunque en aquella inauguración de sus trabajos para el sello alemán —atraído por los éxitos cosechados por Vijay Iyer— contara con la presencia de David Gilmore a la guitarra. En muy poco tiempo, Rudresh ha pasado de rising star a estrella consolidada. Con Gamak se mueve desde lo modal al punk, del blues al folk, pero en todo se siente seguridad de navegación, confianza y buenas artes.

Hay algo de locura en el conjunto, pero no es más que energía acumulada con la que poder alzar el vuelo. Si la Doris Duke Foundation y el New York State Council on the Arts le han otorgado confianza plena (y dinero), a qué vendría negársela desde aquí. Sin complejos.

Reseña de Enrique Turpin para http://www.cuadernosdejazz.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2698:rudresh-mahanthappa&catid=4:discos&Itemid=7

Track listing – Gamak

01. Waiting Is Forbidden (Rudresh Mahanthappa) (8:56)
02. Abhogi (Rudresh Mahanthappa) (7:11)
03. Stay I (Rudresh Mahanthappa) (2:22)
04. We’ll Make More (Rudresh Mahanthappa) (6:06)
05. Are There Clouds In India? (Rudresh Mahanthappa) (5:56)
06. Lots Of Interest (Rudresh Mahanthappa) (7:38)
07. F (Rudresh Mahanthappa) (2:22)
08. Copernicus – 19 (Rudresh Mahanthappa) (1:25)
09. Wrathful Wisdom (Rudresh Mahanthappa) (8:24)
10. Ballad For Troubled Times (Rudresh Mahanthappa) (5:52)
11. Majesty Of The Blues (Rudresh Mahanthappa) (1:43)

Artist List

Rudresh Mahanthappa: alto saxophone
David Fiuczynski: electric guitar
François Moutin: acoustic bass
Dan Weiss: drums

Apunte: En estos dos registros consecutivos que grabó para el sello ACT, Mahanthappa, que es un salvaje manantial de música que fagocita toda información musical que le pasa cerca, se encuentra un poco (solo un poco) más contenido dentro de la estética que pretende el sello alemán: virtuosismo, técnica, inventiva, pero también la intención de que el producto sea audible para la mayor cantidad de gente posible. Con dos formaciones bien distintas pero todos igualados en talento y curiosidad como él mismo, en Samdhi y Gamak Mahanthappa logra ese objetivo de manera brillante.

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Andrea Pozza European Quintet
junio 26, 2014, 11:13 pm
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tapa Gull's Flight
Gull’s Flight (2011)

Andrea Pozza es un músico seguro de sus gustos y elecciones. Su objetivo es un jazz anclado en la tradición sin recorrer caminos ya tocados por otros. Por eso trabaja mejor con los originales, tratando de cruzar su camino con grandes artistas, a lo mejor no tan conocidos en Italia, pero con un peso relevante desde un punto de vista musical. Es el caso de este “European Quintet”, formado por instrumentistas muy técnicos y con una actitud, una posición análoga a la del líder de la banda bajo un perfil conceptual. El quinteto mira en una línea frontal de vientos constituida por dos saxofonistas. El holandés Dick De Graaf se distingue por la buena capacidad de escritura y por su habilidad en los arreglos. Toca el tenor y el soprano en modo relajado con una actitud que lo acerca a Warne Marsh, veterano del cool jazz, preferentemente a los modelos del bop o del hard bop. El inglés Christian Brewer es un poco más caluroso, sin ser incandescente, pero se adecua al clima relajado y reflexivo del CD entero, ya sea en los momentos de construcción melódica en pareja con el otro viento, o como en los frecuentes solos en los cuales hace subir la temperatura, pero con moderación. El bajista Joss Machtel y el baterista inglés Shane Forbes se integran sin problemas para ofrecer un ritmo preciso, fantasioso, pero sin disturbar.

La música que se escucha en el CD es variada en temas y tempos. Se pasa por los moods de tempo movido como “A Propos”, a verdaderas y propias baladas como “La Poirier Fatiguè” hasta algunas salpicaditas de latin jazz como en “Sem Palavras”

Los temas más convincentes son “Demasquè” por los contìnuos cambios de tempos, un gran cambio de sonidos entre los dos saxofonistas y un felicísimo solo del líder al cierre. Es la preciosa “Gull’s Fight” que cuenta una larga y romántica introducción de Andrea Pozza, siempre protagonista a lo largo de todo el tema, mientras sus socios se limitan a no romper el encanto de la atmósfera creada por las notas del piano. Es intensa “Dancing Fog” en dúo entre el músico genovés y el saxofonista alto inglés. Tienen una historia para contar y se refieren a ella con tonos calmos y variados.

Pozza, en todos los temas, evidencia un estilo pianístico siempre más personal y autoritario. Conoce bien los grandes del teclado, tiene sus preferencias, pero se empeña en filtrarlos en un lenguaje siempre menos derivativo. Privilegia lo esencial, lo conciso. No usa en vano una nota; las que mete en sus solos son todas consecuentes y necesarias.

En conclusión Gull’s Fight es un disco con aire europeo, no sólo porque fue grabado por músicos de varios países del antiguo continente, sino porque nos hace escuchar una música absolutamente no provincial o local. La música es internacional, donde se discierne la pasión inequívocamente italiana por las bellas melodías tocadas como se debe.

Fuente para la reseña Gianni Montano para http://www.jazzitalia.net/recensioni/gullsflight.asp#.U5-iAEBfv8g – Traducción: Daniel Pacheco, corresponsal en la península itálica, en exclusiva para Presoventanilla

Apunte: En el pasado Andrea Pozza ha sido parte del Quinteto de Enrico Rava, junto a Roberto Gatto, Rosario Bonaccorso y Gianluca Petrella con quienes grabaron “The Words And The Days” en el 2007 para el sello ECM y también ha trabajado de manera estable con Gianni Basso. En ocasiones, ha tocado con grandes músicos como Harry “Sweet” Edison, Bobby Durham, Chet Baker, Al Grey, Scott Hamilton, George Coleman, Charlie Mariano, Massimo Urbani, Larry Nocella, Lee Konitz. Con treinta años de carrera su discografía solista comienza alrededor del año 2003, hasta llegar a Gull’s Flight con este quinteto internacional. Gull’s Flight es un muy buen disco de jazz contemporáneo, ejecutado de una manera muy compacta por un grupo de músicos casi desconocidos, pero que en pocos minutos de audición demuestran la solidez de su técnica y la empatía que los contiene. Amplitud de mirada musical, moderada energía y buenas (y propias) melodías, entregan una hora de genuino disfrute.

Track listing

01. A Propos (de Graaf) (6:47)
02. Sir Pent (Pozza) (6:42)
03. Gull’s Flight (Ieffa/Pozza) (5:23)
04. Koe Koe Roe Koe Koe (de Graaf) (6:19)
05. Sem Palavras (Pozza) (5:34)
06. Le Poirier Fatigué (de Graaf) (5:14)
07. Demasqué (de Graaf) (6:15)
08. Dancing Fog Genuardi (Pozza) (4:13)
09. La Vache Qui Rit (de Graaf) (6:03)
10. Three Slices Of Bread (Pozza) (4:53)

Artist List

Christian Brewer: alto sax
Dick de Graaf: tenor & soprano sax
Shane Forbes: drums
Jos Machtel: doublebass
Andrea Pozza: piano

Link de descarga
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Abe Rábade
junio 22, 2014, 4:38 pm
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tapa A Modo
A Modo (2012)

Tras la gran acogida de su último disco Zigurat (2010), Abe Rábade prosigue en su inagotable capacidad creadora y nos deleita con un nuevo trabajo a trío formado por sus habituales acompañantes, Pablo Martín Caminero y Bruno Pedroso, en el que es su octavo disco a su nombre como líder.

“Piano, piano…”, Abe Rábade se ha labrado una espléndida personalidad tanto como intérprete, compositor y arreglista dignas de admiración. Cada trabajo presenta unas peculiaridades y una evolución que se puede apreciar en los sucesivos proyectos. Abrir nuevos caminos es la gran y difícil aspiración de todo gran creador y el pianista de Santiago de Compostela ha mostrado una línea coherente nítida desde sus primeros discos. Para ello, cuenta con un rico bagaje que le permite avanzar siempre en sus propuestas.

A Modo transpira en sus siete temas, seis de ellas composiciones de Rábade, una música ampliamente reflexiva, sugerente, muy cuidada, precisa y que en cierta forma supone una ampliación de los terrenos explorados en Zigurat.

Hay una tendencia hacia ritmos experimentales en “9 contra 4”, mientras que “Tránsito nº 3: Jamal´s mood”, es un homenaje al gran Ahmad Jamal donde se recoge la estética de su admirada “Poinciana”. La capacidad de Rábade para utilizar diferentes amalgamas rítmicas y la rearmonización de varios standards enriquecen y hacen más emocionante este trabajo, en el que el trío sigue brillando a la altura acostumbrada. El trabajo de Pablo Martín Caminero y Bruno Pedroso, sobre todo en la pieza “Perdas”, es el complemento perfecto para las densas interpretaciones del pianista gallego.

Una constante de Abe Rábade es su simpatía por Portugal, país al que está muy ligado en los últimos tiempos. Reflejo de ello es la incorporación de la pieza que cierra el disco, “Carmencita”, una preciosa adaptación libre de un fado portugués compuesto por el fadista Pedro Rodrigues y que Rábade grabó interpretado por una mujer en el sur de Portugal.

Reseña de Carlos Lara para http://www.tomajazz.com/discos/breves.php?d=2012-06-01#ar_am

Apunte: este trìo muestra, al igual que en el excelente “Zigurat”, una técnica impecable y un alto nivel de conocimiento del uno sobre el otro, lo que motiva a escuchar atentamente el diálogo entre los músicos, dentro de un contexto de ricas melodías con diferentes ambientes creados. Altamente recomendable!

Track Listing

1. 9 contra 4 (11:12)
2. Tránsito nº 3: Jamal´s Mood (9:47)
3. Arabesco da Iria (6:00)
4. A Modo (10:18)
5. Perdas (6:57)
6. Cómico, Tónico, Sónico (6:50)
7. Carmencita (12:27)

Todas las composiciones por Abe Rábade, excepto “Carmencita” por Pedro Rodrigues.

Lista de Artistas

Abe Rábade: piano
Pablo Martín Caminero: contrabajo
Bruno Pedroso: batería

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