Preso ventanilla


Pierrick Pédron

tapa Cheerleaders
Cheerleaders (2011)

Un álbum conceptual de jazz rock progresivo que Pédron se atreve a etiquetar entre el “post–bop” y el “proto–pop”. Un disco que te dejará un muy buen sabor de boca si además del jazz en todas sus facetas tambien te gustan King Crimson o Pink Floyd y por qué no, el rock más aventurero.

Cheerleaders no es solo jazz ni rock al uso, es la voluntad de un saxofonista que lleva muchos años intentando reafirmar su originalidad y la verdad que con esta grabación lo consigue.

Es un disco con principio, desarrollo y final; y con una producción a la altura de los mejores ejemplos de los anteriormente mencionados Pink Floyd o King Crimsom. La fuerza salvaje del rock más puro no lo acogota todo y siempre quedan parcelas para el jazzman, con las bellas incursiones del propio Pédron al saxo o el lírico piano de Lauren Coq. Tambien tienen su sitio los amantes del rock de Mars Volta, Neil Young o Radiohead. De verdad que todo esto y más tiene cabida en este cedé repleto de buena musica.

A Pierrick Pédron no le asustan las aventuras ni la exploración de formas de expresión nuevas, asi en esta grabación te encuentras un sexteto de musicos franceses de altura combinado con una fanfarre de diez y siete instrumentos y un coro de seis voces dispuestos a todo.

Encontraras psicodélica, lirismo, sofisticación y fuerza a partes iguales.

Recomendable la carrera de Pierrick Pédron e imprescindible este Cheerleaders, de lo mejor del pasado 2011 y por que no del 2012.

Reseña I. Ortega para http://www.distritojazz.es/2012/01/pierrick-pedron-y-el-jazz-rock-progresivo-en-cheerleaders/

Apunte: Lo que insinuara Pédron en “Omry” (2009), lo confirma en este excelente Cheerleaders. Apostando fuerte, Pédron amalgama coherentemente rock progresivo con jazz, dando como resultado una música poderosa, convincente y atractiva. Muy recomendable!

Track listing

1. Esox-Lucius (Pédron, Pierrick) (6:22)
2. The Cloud (Pédron, Pierrick) (6:40)
3. Miss Falk’s Dog (Mancini / Pédron / Coq) (4:15)
4. The Mists Of Time (De Pauw) (3:21)
5. Nonagon’s Dance (Pédron / Coq) (4:12)
6. 2010 White Boots (Pédron, Pierrick) (7:13)
7. The Cheerleaders NDE (Artaud, Vincent) (6:17)
8. Coupe 3 (Pédron, Pierrick) (6:27)
9. Toshiko (Coq, Laurent) (6:10)

Artist List

Pierrick Pédron: alto saxophone
Chris De Pauw: guitar
Laurent Coq: piano, Fender Rhodes, keyboards
Vincent Artaud: bass
Franck Agulhon: drums
Fabrice Moreau: drums
Camille de Bruyne: vocals
Monique Harcum: vocals
Nina Babet: vocals
Marie Ange Teuwen: vocals
Nathalie Paques: vocals
Jean Francois Durez: percussion
Nathalie Gantiez: percussion
Gaspa: percussion
Ludovic Bource: Farfisa organ (1)
Elise Caron: vocals (1)

Brass Band:
Sylvaine Leroux: flute
Eric du Fay: horns
Etienne Godet: horns
Mathilde Fèvre: horns
Nicolas Dromer: horns
Guy Evra: horns
Lionel Segui: trombone
Christophe Gonnet: trombone
Bastien Still: tuba
Raphael Goutière: helicon
Thierry Gervais: trumpet
Patrick Areto: trumpet
Nicolas Gardel: trumpet

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Ingrid Chavez

tapa A Flutter and Some Words
A Flutter and Some Words (2009)

Desde la ya lejana aparición musical de Ingrid Chavez y entre las dos décadas pasadas, fue casi una tarea la de rastrear su crecimiento musical. Aquellos que están en conocimiento del trabajo de Chavez la recordarán a partir de sus días con el equipo de producción de Paisley Park (uno de los muchos proyectos de lado de Prince), resultando en la presentación de su grabación debut de 1991, “May 19, 1992″. Aquel álbum era una mezcla juiciosa de golpes de skeletal dance, minimizados ganchos pop, y callada poesía. Oyendo aquel álbum hoy, ahora traiciona la parafernalia de los valores de producción de principios de los años 90 y parece sufrir del síndrome “demasiado cocinado”, con Chavez luchando por espacio para acomodar su arte.

Por otra parte, usted también entiende que Chavez estaba sobre algo en el camino del lenguaje musical, siendo que ella fue una de las primeras artistas combinando la palabra hablada con una sensibilidad de pista de baile. Ella, después de todo, acredita ser coescritora con Madonna del sensual corte musical, “Justify My Love”, un poema en tono amoroso, sexual, y la controversia que reformó la idea del público de la lírica del pop. Después de la presentación de su debut y unos cuantos singles moderadamente acertados, Chavez pareció desaparecer de la opinión pública y poco se oyó de ella. En realidad, ella se casaría con el pionero del pop-art, David Sylvian, en ocasión contribuyendo a su trabajo dominando el fuerte maternalmente y silenciosamente haciendo diseños para un próximo álbum, que finalmente vería la luz después de 19 años.

A Flutter and Some Words es el esfuerzo combinado de Chavez y el compositor italiano Lorenzo Scopelliti, que inicialmente envió a Chavez una composición un par de años atrás, que arrancó su proceso colaborativo co-escritura. La mayor parte de este álbum fue reconstruido lentamente juntos, sobre todo por Internet, con los dos artistas enviando por correo electrónico sus contribuciones entre EEUU e Italia. Este cambio transatlántico es evidente en el álbum; aparece una cepa de jazz europeo que subraya a la música. Esta influencia en particular es la que borra todas las preconcepciones que podrían existir de coquetear con el pop bailable de Chavez de tiempos antiguos. Considerando que muchas de las canciones en este álbum trabajan dentro de las estructuras del jazz (aunque no exclusivamente), las fronteras más limitantes del formato pop son quitadas, permitiendo a Chavez lograr más espacio en sus diseños y experimentar libremente con otras texturas acústicas. Esto también permite a su voz, fresca y clara como el agua fresca, respirar más fácil en el aireado espacio de la música.

De hecho, Flutter es todo sobre espacios, tanto privados como abiertos, cediendo lugar a una serie de instrumentos en vivo (bronces, instrumentos de viento de madera, cuerdas). Estos sonidos chocan y se enrollan alrededor del centro desde donde la voz de la cantante emana, pero ellos nunca amenazan con sobrepasarla. El álbum, además, está principalmente desprovisto de los golpes bailables que aparecieran pesadamente en su debut, excepto el primer single “By the Water”, un delicado hip-hop, escasamente coloreado por los gritos suaves de una trompeta y las ondulaciones digitales de un sintetizador.

Lo que realmente abre Flutter, de hecho, son los lejanos números más expansivos que muestran el crecimiento de Chavez como compositora de canciones. En “Mine”, los solitarios hilos de violín son su camino hacia las pensativas líneas de guitarra, circulares y arremolinadas en el ritmo de unos ligeros toques de percusión. Esto trabaja para crear el sentido de la soledad y resignación, sentimientos que son repetidos en otras pistas -como el corazón pesado de “No Goodbyes”, hechos más pesados por los golpes contemplativos, poderosos de un piano y sonidos sampleados de peniques cayendo (quizás del cielo?) . Hay también una sugerencia de otros sabores musicales en la mezcla acústica; la pista de título asigna una figura rítmica de jazz clásico por vía de un golpe electrónico y evoca los días de “fossa”, el ahumado club nocturno brasileño de los años 50 que fue hecho popular por el gusto de Maysa Matarazzo y Nora Ney. Negociando en tocar jazz estándar para instrumentos de viento de madera, la canción aún conserva el romanticismo exuberante que “fossa” tuviera, mientras se está realizando desde un punto de vista contemporáneo.

En otra parte, Chavez explora un terreno más arenoso, como en los ritmos terrosos, fracturados de “Tightrope”, una obra de sonidos secos y metálicos, crujidos, y gemidos que se ahogan en un etéreo blues. Aquí, logramos tener una idea de la clase de invención que ocurrió entre bastidores; no es tanto un sentido de demostrar cualquier tipo de técnica musical, sino la de introducir al oyente a formas alternativas de hacer música. Aunque intrincado e ingeniosamente trabajado, nosotros nunca sentiremos que somos enseñados en el M.O. del pop-art.

Esto llega hasta la interejecución entre Chavez y Scopelliti; una interacción, desafío, y la aceptación de las ideas musicales que en última instancia distinguen el acercamiento más amanerado y sereno de Scopelliti a la espontaneidad y el abandono de Chavez. Y de algún modo el trabajo maneja un equilibrio elegante de imaginación y disciplina. Esta actitud es expresada abiertamente en “Back Roads”. La pista destaca un zumbido sintetizado que suena como si estuviera siendo transmitido desde algún sitio fuera de la canción, imprimiéndole un sentido de urgencia. El clarinete que corta su camino por las campanas y carillones orbitales en la mezcla etérea es un toque agradable y curioso. En la canción, Chavez canta sobre la oportunidad a expensas del confort, dejando las carreteras secundarias y lo que es más importante, poder salir y afirmar una identidad.

A Flutter and Some Words llega este invierno. Parece justamente adecuado para una estación que respira con un sentido alternado de calma y ráfaga. Esto llega con seguridad, pero no sin un sentido de turbulencia -algo no exactamente extraído en los 19 años pasados que tomó para que este álbum se materializase. Una brújula en medio del ritmo y la canción, Chavez navega alrededor de las emociones de duda y deseo, componentes iguales en las rutinas de vida. Este no es un álbum de amor renacido, sino de seducciones, viejas y nuevas, ocurriendo en el aire preocupado.

Fuente para la reseña: Imran Khan para http://www.popmatters.com – Traducción: La Bestia Políglota !!!

Apunte: Ingrid Chavez es un caso extraño en el mundo del pop: habiendo tenido la oportunidad de colaborar con estrellas globales como son Prince, Lenny Kravitz y Madonna y con otros artistas más ocultos y vanguardistas como David Sylvian y Ryuichi Sakamoto, apenas atesora un puñadito de discos a su nombre. Artista sensible y de susurrante voz, tuvo la suficiente apertura mental como para haberse apartado de la música para las pistas de baile, para luego adentrarse en una música más entrecruzada por diferentes géneros y de carácter más intimista, sin perder el encanto. Nota: esta obra había sido posteada originalmente en MQC, pero las mudanzas entre Blogger y WordPress hicieron que se perdiera en el camino. Debido al interés demostrado por algunos amigos (y al mío propio) reaparece en Presoventanilla. Salud!

Track listing

01. Wing Of A Bird (1:09)
02. Mine (4:58)
03. Exhale (0:27)
04. A Flutter And Some Words (5:35)
05. The First Darshan (Song For Ameera) (1:59)
06. Back Roads (5:23)
07. By The Water (4:09)
08. Path Of Rain (3:13)
09. Returning To Seed (4:55)
10. Tightrope (3:27)
11. No Goodbyes (4:55)
12. Terrible Woman (6:20)
13. Isobel (4:20)
14. A Flutter Coda (1:26)
15. Dreamland (Bonus Track) (3:46)

Artist List

David Baglietto: tabla
Riccardo Barbera: bass (electric), cello, double bass
Ingrid Chavez: arranger, composer, Fender Rhodes, lyricist, vocals
Joe Dolson: Violin
Fabio Linoti: drums
Gianpiero Lo Bello: flugelhorn
Allesandro Mazzitelli: drum programming, electronics, Fender Rhodes, guitar (electric), percussion
Edmondo Romano: clarinet, clarinet (Bass), sax (soprano)
Valter Rosa: composer, guitar
Lorenzo Scopelliti: cello, composer, dilruba, electronics, keyboards, ney flute, shakuhachi, xiao
Jacqueline Ultan: cello
Richard Werbowenko: composer, guitar, keyboards, programming

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Olivier Bogé
agosto 3, 2014, 8:05 pm
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tapa The World Begins Today
The World Begins Today (2013)

El joven Olivier Bogé, treinteañero y nativo de Toulon, es un músico feliz: consiguió transformar un dolor de amor en una música luminosa y tierna. Además, supo hacerse, con Tigran Hamasyan, Sam Minaie y Jeff Ballard, de amigos que le brindan todo su talento. Rara combinación, Olivier Bogé es pianista y saxofonista (alto). En The World Begins Today, toca el piano sólo en dos piezas (“Rising Lights” y “Little Marie T.”), con una inspiración que debe algo a Brad Mehldau. Al saxofón, despliega una fluida sonoridad, propicia a su afectuoso lirismo. La primera calidad del disco reside en sus composiciones originales. Tigran Hamasyan, pianista armenio muy solicitado, se las apropia para la armonización. El contrabajista Sam Minaie, habitual compañero de Tigran, da una buena base a la rítmica, permitiéndole a Jeff Ballard recortar el espacio con una invención crepitante y siempre cuidadosamente musical. El modo en que el baterista concede sus tambores, proporciona una ligereza aérea que le permite al saxofonista despegar con gracia sobre temas que se insinúan dulcemente en nuestra memoria. Bello éxito para el segundo álbum de un músico al que no se perderá de vista más.

Fuente para la reseña Michel Contat para http://www.telerama.fr/musiques/the-world-begins-today,106822.php

Apunte: Paralelamente a su participación en el excelente “Fall Somewhere” de Nicolas Moreaux, Olivier Bogé también registró en el año 2013 un gran disco, muy bien flanqueado por Ballard, Tigran (contenido, sin opacar al resto con su desbordante técnica) y Sam Minaie. La referencia cruzada entre “Fall Somewhere” y The World Begins Today no es casual porque comparten más que un par de músicos en común: además de estar enrolados en el mismo tipo de música, hay similitudes en la construcción y el desarrollo de los temas, fundamentalmente en la fuerza de las melodías que aún siendo así, pueden tener una tendencia a una serena deriva, lo que le da a la música una expresión ensoñadora y cautivante. Muy recomendable. Salud!

Track Listing

01. Sources [03:14]
02. The World Begins Today [08:38]
03. Be Kind [06:17]
04. Rising Lights [04:18]
05. Dance Of The Flying Balloons [08:47]
06. Little Marie T. [04:24]
07. Releived [05:13]
08. Inner Chant [06:11]
09. Seven Eagle Feathers [05:53]

Artist List

Olivier Bogé: saxophone, voices, piano (tracks 4 and 6)
Tigran Hamasyan: piano
Sam Minaie: bass
Jeff Ballard: drums

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Nicolas Moreaux

tapa Fall Somewhere
Fall somewhere (2013)

Gloria a Jordi Pujol, productor de genios y reclutador de talentos, hasta la eternidad. Talentos por los que la mayoría de las veces va a los clubs al otro lado del Atlántico donde sus picos siempre son bastante geniales.

El álbum que nos presenta del joven contrabajista Nicolas Moreaux no es una excepción a la regla. Tiene, hay que decirlo bien, un poco sorprendido a su mundo. Em primer lugar, porque el contrabajista había desaparecido un poco del radar. Lo habíamos seguido, por cierto, al lado de músicos franceses que gustan mucho, como Pierre Perchaud u Olivier Bogé y Tigran Hamasyan (tres músicos a los que se encuentra aquí) o Sophie Alour.

Luego, porque no estaba verdaderamente como un “líder de opinión” jazzistico. Y por último, porque, para su segundo opus (tras “Beatnick” en 2009), enfrentar un doble álbum es un enorme desafío. Y fuerza a reconocer que el muchacho ha tenido éxito en toda la línea y esta entrada da un gran golpe en su discografía. Nicolas Moreaux tiene bellas cosas para decir y dispone de músicos excepcionales para decirlas. Matrimonio acertado y soberbio, todo en refinadas armonías. Con un consumado sentido de la escritura y de los arreglos, confiando parte de la carga a los músicos, Nicolas Moreaux navega sutilmente entre un jazz mainstream y un sutil jazz neoyorquino, a los cuales añade una hermosa pizca de pop moderno destilado bastante juiciosamente. Hay una emoción que aflora. Hay una suerte de poesía moderna.

3 saxos lo acompañan en este asunto. 3 saxos que triangulan sobre soberbios entramados y sobre los fondos bluseros de Pierre Perchaud o de David Doruzka. Y si la música se acomoda a este jazz moderno, sabe hacer su negocio con buenos viejos grooves post bop a la imagen de los dos guitarristas en rondas swingueantes (“A Joyful”) y de una rítmica tan rica como gravitacional.

Hay algo de encantador en este disco, de fascinante en esta música. Cautivante y dulce. Profunda y aérea.

Un placer.

Fuente para la reseña: Jean-Marc Gelin http://www.lesdnj.com/article-nicolas-moreaux-fall-somewhere-116639497.html

Apunte: Escuchar Fall Somewhere fue una bellísima sorpresa. El CD 1 es absolutamente impecable, va creciendo de a poco, casi inocentemente, para terminar arrollándote con una marea de buenas y gratas sensaciones en “Oak”, una verdadera gema. “Oak” es uno de mis temas preferidos, pero no de este disco, sino de todos los discos que he venido escuchando en el último año y medio (al menos). Todo está muy bien dosificado en esta obra: composiciones, intervenciones solistas, el “interplay” entre los músicos. El CD 2 no está en un nivel tan parejo y alto como el CD 1, pero aún así tiene muy buenas cosas. Coincido plenamente con Jean-Marc Gelin: es un disco encantador y la música es fascinante y apta para una amplia gama de oídos. Dato para los seguidores de guitarristas: Pierre Perchaud y David Doruzka se destacan en Fall Somewhere; son buenos players conocidos en MQC/Preso y si no han escuchado sus propias obras, recomiendo hacerlo. Resumiendo: dis-ca-zos.

Track listing

CD 1

01. Far (9:10)
02. Summer Fishing (8:30)
03. Guatemala (5:49)
04. Baroc (6:04)
05. Way to Reykjavik (5:34)
06. Oak (12:07)

CD 2

01. Each Other’s Light (4:52)
02. Cool Water (4:22)
03. The incall (9:06)
04. Fall Somewhere (8:38)
05. A joyful… (9:36)

All compositions written by Nicolas Moreaux, except “Cool Water” by Frida Anderson-Sister Fay

Artist List

Nicolas Moreaux: bass
Bill McHenry: tenor sax
Christophe Panzani: tenor sax
Olivier Bogé: alto sax
Pierre Perchaud: guitars
David Doruzka: guitars
Antoine Paganotti: drums
Karl Jannuska: drums

Additional guests:
Tigran Hamasyan: piano on “Oak”
Frida Anderson: vocals on “Cool Water”

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Jon Cowherd
julio 29, 2014, 11:19 pm
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tapa Mercy
Mercy (2013)

El pianista/tecladista Jon Cowherd es más conocido por su asociación con el baterista Brian Blade en el grupo Brian Blade’s Fellowship -que él co-fundó en 1998- pero también como productor y arreglador; es claro que existen otras cuerdas en su arco. Las colaboraciones del teclado de Cowherd con artistas de jazz, country y rock, incluyendo cantantes como Cassandra Wilson, Rosanne Cash e Iggy Pop, indican su versatilidad, por lo que tal vez es algo sorpresivo que su debut como líder, firmemente enraizado en el idioma del jazz, es tan estilísticamente homogéneo. Pesos pesados, Blade, el bajista John Patitucci y el guitarrista Bill Frisell, encajan maravillosamente para iluminar los hilos sutiles de los convincentes originales del líder.

La apertura up-tempo “The Columns” establece la hoja de ruta del cuarteto; Cowherd y Frisell, inseparables en la definida melodía, solos a su turno, con Patitucci y Blade alimentando el motor del cuarteto. Mientras las composiciones raras veces se apartan de este ortodoxo patrón, la música es nunca menos que absorbente, apenas sorprendente con músicos de este calibre. Frisell raras veces ha disfrutado de un papel tan prominente como sideman, tocando solos en casi cada pista; sin embargo dice mucho de la escritura y la manera de tocar de Cowherd, que logra sellar su propia personalidad en estas canciones.

Los 16 minutos, de “Mercy Suite”, de tres partes, es un delicioso ejercicio de interacción grupal. Una bonita melodía y un ostinato del bajo a comienzos de la Parte 1, ceden el paso a un extendido solo de Cowherd, sostenido por la suelta dinámica de Blade. El baterista cambia a los cepillos en la Parte 2, que se define en términos generales por su callado lirismo. La atmosférica Parte 3 gira alrededor de otra melodía de magnífica armonía, con el cuarteto sosteniendo una cuidadosa ardiente intensidad en todas partes.

Un ambiente más audaz colorea “Postlude”; con mínimo alboroto, Blade y Patitucci propulsan a Cowherd y Frisell -que emplea un tono eléctrico- para algunos de los más brillantes juegos del set. Patitucci hace breve la mayor parte de su propio turno, antes de que la música se acabe, disipándose en el típico modo friselliano. La arquitectura más dispersa de la elegante “Báltica” pone en primer plano la fluída inventiva del Blade y el baterista se destacada aún más en el ondulante “Newsong”; la animada intervención de Cowherd es seguida por un melancólico Frisell, quien sutilmente deja al viento las velas en un coloreado loop final.

“Seconds” ve al mellotron de Cowherd fusionarse con los loops de Frisell en un interludio suavemente abstracto, antes de que la serpenteante “Lowertown” restablezca el equilibrio del cuarteto. Cowherd y Frisell toman cada uno sus solos, cuyo lirismo es emparejado por su economía. “Blessings” comparte el ligero melodicismo de la canción de Burt Bacharach y permite a Patitucci estirarse un poco más; Cowherd baila ligeramente en los registros superiores, con Frisell adoptando una función de apoyo. El piano tintinea y brilla, como una pequeña corriente, en la meditativa “Four Rivers”, sustentada por los loops de Frisell.

Hay una simple belleza en estas finamente equilibradas composiciones que recompensan la audiencia repetida. Sólo cuando los egos se suspenden por los intereses de la música, hace que lo que suena sea bueno. El fino debut de Cowherd es claramente construido sobre los cimientos de muchos años perfeccionando su arte. Esperemos que sea solo el primero de muchos más que vendrán.

Fuente para la reseña: Ian Patterson para http://www.allaboutjazz.com/mercy-jon-cowherd-self-produced-review-by-ian-patterson.php#.U9bzN0Bfv8g

Apunte: Cowherd lanza su primer disco como líder, pero en realidad, de hecho, él co-lidera desde hace un buen tiempo junto a Brian Blade, la Fellowship Band. Como por ejemplo, Lyle Mays en el Pat Metheny Group su presencia es clave en la Fellowship. Y la referencia a Mays es algo que se me cruzó desde la primera vez que escuché a este par de talentosos artistas. En muchas ocasiones, tanto en los discos de la Fellowship como en este “Mercy“, la dinámica de los temas tienen esa progresión característica de la música del PMG. Y como aquí no está Metheny sino Frisell, la cercanía de Cowherd con Mays, al menos para mi, queda bastante evidente. Más allá de esta curiosidad que puede ser perfectamente refutada por cualquiera de ustedes ya que no tengo más argumentos que la memoria auditiva, debo decir que el disco es muy recomendable: a la obviedad de que los músicos participantes en este proyecto son tremendos genios, se puede agregar que sabiamente han sabido arropar con exquisito gusto las buenas composiciones de Cowherd. Que lo disfruten. Salud!

Track Listing

01. The Columns (5:01)
02. Mercy Suite – Part 1 (6:22)
03. Mercy Suite – Part 2 (Grace) (5:25)
04. Mercy Suite – Part 3 (Mercy Wind) (4:46)
05. Positude (8:16)
06. Baltica (5:43)
07. Surrender’s Song (3:58)
08. Newsong (6:33)
09. Seconds (2:38)
10. Lowertown (6:32)
11. Four Rivers (5:23)

Artist List

Jon Cowherd: piano, wurlitzer electric piano, mellotron
Bill Frisell: acoustic and electric guitars
John Patitucci: acoustic bass
Brian Blade: drums

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Francesco Cataldo

tapa Spaces
Spaces (2013)

Hoy presentamos el último disco del guitarrista italiano Francesco Cataldo (Catania, 1975) que lleva por título ‘Spaces‘ (AlfaMusic, 2013). Este álbum ha sido grabado en la ciudad de Nueva York en septiembre de 2012 gracias a la invitación del contrabajista Scott Colley. Además de éste, están incluidos en el mismo, el saxo de David Binney, Salvatore Bonafede al piano, Clarence Penn a la batería y una colaboración de Erik Friedlander al violoncelo en ‘Vito Raccontami’. Este guitarrista se ha formado con todos los honores en el Conservatorio de Palermo y con clases particulares con músicos de la trayectoria de Adam Rogers, Enrico Rava o el mismo Rosario Giuliani.

Se trata de 13 canciones que funden la tradición de composición europea con la seriedad y profesionalidad de los intérpretes norteamericanos, una oportunidad de entendimiento entre dos concepciones que, en ocasiones, difieren. En temas como ‘Algerian Waltz’ o ‘A Phrygian Day’ se investiga en formas argelinas y frígias (lo que hoy sería Turquía), respectivamente. Por otra parte, nos propone una reflexión interesante sobre el uso de los silencios en la música y una fórmula particular para iniciar un viaje interno y de comprensión. En definitiva, una nueva propuesta que nace en Italia pero que propone una mezcla con el hacer de músicos de la Ciudad de los rascacielos.

En primer lugar nos gustaría saber más sobre su comienzo en la música ¿Cómo comenzó en la música? ¿Ser guitarrista fue su primera opción? ¿Cuándo comenzó en la música?
– Francesco Cataldo: Tuve los primeros contactos con la música cuando tenía 8 años. Empecé estudiando el piano en la localidad de Siracusa, con un buen maestro e incitado por mis padres, los cuales siempre fueron unos apasionados de la música clásica. A los 14 años paré con los estudios de piano clásico y empecé a estudiar la guitarra. Me enamoré perdidamente de este instrumento, por su sonido, por las distintas posibilidades del timbre que ofrece. De inicio tocaba la guitarra como autodidacta hasta los 16 años. Actuaba con unas bandas locales de rock tocando distintos géneros musicales: The Beatles, Jimi Hendrix, Génesis y el american hard rock, por llamarlo de alguna manera. A los 17 años, empecé realmente a tomar clases privadas de guitarra clásica en Siracusa y por fin, a los 23 años descubrí el jazz. Mientras estudiaba derecho, empecé a estudiar la guitarra jazz de forma privada en Catania y después de mi licenciatura seguí estudiando en el conservatorio de Palermo licenciándome en disciplinas musicales con especialización en jazz.

- Este último disco se ha titulado ‘Spaces‘ ¿Cómo decidió este título? Los nombres tienen relación a algunos lugares italianos ¿Son sus favoritos?
– F.C.: Efectivamente ‘Spaces‘ es el título del disco pero también una de las 13 pistas del álbum. La idea de los espacios, en este caso sonoros, me encantó desde que empecé a componer. Para mí, ‘Espacios’ significa dar a la música y a los instrumentos que la ejecutan una gran envergadura; creo que para conseguir eso, es fundamental una equilibrada utilización de las pausas en la escritura y en el arreglo. Siempre hay que recordar que cada nota que tocamos quita espacio al silencio. Crear ‘Espacios’ puede significar hacer dialogar a los instrumentos con equilibrio, sin protagonismo alguno, para evocar en el oyente una imagen, una persona querida o, en general, distintas experiencias de vida.
A menudo utilizo una imagen para aclarar este concepto: un círculo en el cual todos los instrumentos se encuentran equidistantes del centro, en el cual es el corazón de la música, digamos, para darle savia vital. Dos pistas del álbum, ‘Siracusa’ y ‘Ortigia’ están dedicada a mi ciudad: Siracusa. Ortigia es el casco antiguo de Siracusa, quiero a mi ciudad porque siempre es capaz de darme inspiración para mis composiciones.

- Tiene un quinteto con músicos como David Binney, Salvatore Bonafede, Scott Colley y Clarence Penn ¿Cómo escogió a estos músicos? ¿Cómo los encontró?
– F.C.: Todo empezó con Scott Colley. Yo no lo había conocido hasta entonces y le mandé un e-mail haciéndole mención de la idea de grabar un disco con mis composiciones. Después él escucho unas pistas y aunque no me conocía, pronto me invitó para grabar en Nueva York, en los Sear Sound Studios, famosa sala de grabación que cada año acoge artistas importantes como John Scofield, Pat Metheny o Bill Frisell etcétera. Entonces convoqué a los demás y organicé la grabación en el pasado septiembre de 2012. Ha sido un honor para mi ser el tercero músico italiano, después de Bollani y Pieranunzi, con el cual Colley haya colaborado en un proyecto de grabación. Los otros músicos con los cuales grabé el disco, no los conocía aparte de Bonafede, con el cual toqué muchas veces.

- ¿Cuáles son sus referencias desde el punto de vista musical? ¿Puede escoger a 5 de sus guitarristas favoritos?
– F.C.: Wes Montgomery, Jim Hall, Pat Metheny, Bill Frisell y John Scofield. Todos son unos artistas geniales y distintos entre sí, pero tienen en común lo que yo creo que es una de las cualidades más destacadas e importante para un músico de jazz: la síntesis. La capacidad de transmitir ideas musicales claras, directas y cada uno con una personalidad muy definida.

- ¿Cree en la fusión o prefiere una forma más conservadora de jazz, como se suele decir ‘straight ahead’ y más clásico?
– F.C.: Empecé a los 23 años estudiando el ‘bebop’ y luego empecé a escuchar y a estudiar a los demás músicos. Después de este recorrido, me resulta difícil, si no imposible, definir entre las varias ramas del jazz y elegir lo que más prefiero ¡A mi me gusta toda la música! ¡Y creo sin duda en las contaminaciones! En mis piezas he intentado fundir estilos diferentes pero siempre buscando mi personalidad. Confieso, además, que soy un estudioso apasionado de la obra de Bach y estoy muy inspirado por la música barroca y es probablemente mi base más grande. Bach y la música jazz son dos tipos de música que están desde un punto de vista histórico lejos pero muy cerca en términos de concepción de las arquitecturas musicales.

- ¿Sabe algo con respecto a la música española? ¿Y sobre Canarias?
– F.C.: Con lo que respecta a España siempre me encantó la tradición del flamenco, la pasión con la cual los grandes maestros llevaron adelante este espléndido género musical. Nunca he estado en las Islas Canarias pero me gustaría mucho visitarlas para aprender de sus tradiciones populares y musicales. Sé que a menudo acogen a músicos geniales de orquestas sinfónicas y de jazz, en particular el Canarias Jazz Festival. Espero tener pronto la posibilidad de ir para escuchar talentos locales y, a lo mejor, tocar con ellos.

- ¿Qué destaca del hecho de grabar en New York?
– F.C.: Eso, como he dicho, fue una invitación de Scott Colley. No estaba en mis planes pero enseguida lo preparé. New York es una metropoli fantástica, no cabe duda, hay espacio para todos los géneros musicales y para todas las formas de arte; además hay una profesionalidad excelente.

- Cuéntenos… ¿Cómo es el panorama del jazz en Italia? ¿Cuáles clubs son sus favoritos? ¿Puede decirnos algunos nombres destacados y que debamos conocer sobre ellos?
– F.C.: En Italia tenemos numerosos talentos de jazz de todas las edades. En particular tenemos grandes maestros de jazz que son muy apreciados en el extranjero como son los casos de Franco Cerri, Enrico Rava, Salvatore Bonafede o Franco D’Andrea y otros que han marcado un camino que luego prosiguieron los músicos de hoy, de forma excelente. En Italia se toca sobre todo en los clubes de jazz y en los festivales de jazz más bien en verano. Giré en distintos clubes, siempre dando mi máxima disponibilidad y profesionalidad. Creo que el estado actual de las instituciones públicas deberían colaborar más para llevar adelante y promover todas las distintas formas de arte en Italia.

- El verano suele ser momento para festivales por toda Europa ¿Va a estar en alguno de ellos? ¿Está preparado para girar con este disco?
– F.C.: En este momento estoy organizando una gira con Alfa Music para presentar el disco en Europa. Estamos en fase de preparación pero en esta primavera debería tener ya un plan definitiva. Europa se encuentra ahora en el centro del jazz a nivel mundial y es u na verdadera encrucijada en la que circulan artistas de todo el mundo y donde la música puede encontrar todas las demás formas de arte.

- Usó en este disco dos tipos de guitarras (una eléctrica y otra barítono) ¿Por qué las usó? ¿Es ‘Your silence’ una especie de canción reflexiva?
– F.C.: Para este disco he elegido sobre todo una guitarra eléctrica Fender. En el Jazz, lo confieso, no es una guitarra habitual como esta y por eso quise experimentar un sonido ‘diferente’ en donde contamino la música con todos los géneros posibles. ‘Your Silence’ es una pieza dedicada a mi mujer, la toqué efectivamente con una barítono de 6 cuerdas para conseguir por medio de una sola guitarra un efecto ‘pianístico’. Esta guitarra barítono ha sido para mí, desde que la compré en Boston, como un rayo de luz porque me permite abarcar una gran gama de sonidos y octavas que acercan la guitarra al piano.

- ¿Qué piensa de su próximo futuro? ¿Está pensando en publicar algún disco más o es momento para girar y girar?
– F.C.: Pienso que es el momento de entregarse a los conciertos. Tengo ya la idea de como quiero hacer mi próximo disco pero de momento prefiero avanzar con la música en directo.

- ¿Recuerda su primer disco? Nos referimos, al primero que usted compró.
– F.C.: Fue ‘Kind of blue’, el primer disco de jazz que escuché. Ha sido un hito para mí. Desde aquel momento lo tengo como un punto de referencia a la hora de ‘meditar’ con el jazz.

- Como hemos dejado claro ha decidido grabar el disco en USA ¿Cree que el nivel de jazz de Europa está a la altura del de los States?
– F.C.: Creo que en Europa hay muchísimos talentos de alto nivel como también lo tienen los americanos. Cuando existe colaboración con los músicos de ese país es realmente interesante notar como la excelente técnica se funde con buenas composiciones europeas. Creo que precisametne la composición puede ser motivo de honor y orgullo para los músicos europeos.

- Nos encantaría tener una palabra o una frase de cada una de las canciones que componen el disco…
– F.C.: Our jazz; está dedicada a mi tío difunto hace unos años. Algerian Waltz; surge de una escala argelina que estudié hace unos años y obviamente la inspiración viene de ahí. Siracusa; como dije antes, dedicada a mi ciudad. Ortigia; lo mismo Sunrise in Rome; Eran las 6 de la mañana y estaba paseando cerca del Campidoglio. Spaces; intento dar respiro a la música. Vito (intro) Raccontami; está dedicada a mi abuelo por parte de mi padre, Vito, difunto hace unos años. Intento de evocar la sabiduría típica del abuelo que transmite a su nieto las experiencias de vida. Why; Your Silence; dedicadas a mis padres. Tourist in my town; surge de una sensación preciosa que tengo a menudo, la de ser un turista en mi ciudad, redescubrir cada día nuevos aspectos de mi tierra. Perugia; la escribí hace 3 años de vuelta del Umbria Jazz, Festival en el que tuve el honor de participar tocando con un sexteto. A Phyrigian day; tiene su origen simplemente en la idea de escribir un tema con sonoridades frígias, típicas de la música española pero con pequeñas e inesperadas ‘sorpresas’ armónicas.

- ¿Conoce al pianista Samuel Labrador, el canario ha editado un disco con el mismo nombre ‘Espacio’? ¿Hace falta espacio para vivir?
– F.C.: No, desafortunadamente no conozco a este artista. Espero conocerle pronto para poder apreciar su música. Sí creo que los ‘Espacios’ son fundamentales para todos, sean músicos o no. Creo que encontrar espacios en su cotidianidad es la llave para luego encontrarse a sí mismo, su propio yo, su propia alma.

- Siendo guitarrista ¿Tiene problemas de volumen con sus sesiones musicales?
– F.C.: Por suerte mis vecinos son muy pacientes y son personas simpáticas (risas). Habitualmente, evito tocar o escuchar música a alto volumen. Paso mis días tocando el piano y mis dos guitarras preferidas, una Takamine clásica y una Taylor acústica barítono de 8 cuerdas.

- ¿Quiere mandarle un saludo a los lectores de ‘Canción a quemarropa’ y ‘Creativacanaria.com?
– F.C.: Muchas gracias Héctor, de todo corazón por darme la posibilidad de presentar mi música y deseo a todos los lectores de esta magífica revista que escuchando mi disco reciban emociones positivas. Además espero que mi música pueda ayudar a cada uno a encontrar sus propios ‘espacios’ interiores.

Reseña y reportaje de Héctor Martín Gonzalez para http://www.creativacanaria.com/index.php/cancion-a-quemarropa/5953-europa-se-encuentra-ahora-en-el-centro-del-jazz-a-nivel-mundial

Apunte: Si la historia es como la cuenta Cataldo, es casi como tocar el cielo con las manos: enviarle un mail a Scott Colley y que te invite a ir a grabar a Nueva York suena como un cuento de hadas. Pero si además, también vienen otros muchachos como Binney, Penn o Friedlander a dar una mano en las composiciones de Francesco, es para pensar que el contrabajista algo realmente bueno debe haber visto en él. Spaces no es el disco de un guitarrista omnipresente, por el contrario, los espacios (valga el juego de palabras) son muchas veces ocupados por Binney que, damos gracias, no trabaja nunca a reglamento. Curiosamente, más de una vez, Cataldo elige tocar al unísono con Binney, jugando muy cómodo de igual a igual con el saxofonista. Aunque sus temas hablen del entorno en que vive, por influencias musicales, “el sonido Cataldo” está más cerca de Nueva York que de su Siracusa natal. El sabor europeo (e italiano en particular) viene del melodioso piano de Salvatore Bonafede, pero la dinámica impuesta por el resto de los músicos y en particular por Clarence Penn (brillante todo el tiempo) no nos hace olvidar de que esto tiene una marcada impronta neoyorquina. Resumiendo: Spaces resulta una recomendable y disfrutable obra de principio a fin. Salud!

Track listing

01. Our Jazz [Prologue] (5:57)
02. Algerian Waltz (7:21)
03. Siracusa (5:06)
04. Ortigia (6:49)
05. Sunrise in Rome (6:59)
06. Spaces (8:47)
07. Vito (Intro) – Raccontami (4:02)
08. Why (5:01)
09. Your Silence (6:57)
10. Tourist in My Town (4:33)
11. Perugia (4:41)
12. A Phrygian Day (6:57)
13. The Rain and Us [Epilogue] (2:28)

All tracks composed by Vito Cataldo (Siae) except Vito (Intro) by S. Bonafede and E. Friedlander

Artist List

Francesco Cataldo: electric & baritone guitar, arrangements
David Binney: sax
Salvatore Bonafede: piano
Scott Colley: double bass
Clarence Penn: drums
Erik Friedlander: cello on 7

Link de descarga
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Omar Sosa

tapa Calma
tapa Alma
tapa Eggun
¿Quién es Omar Sosa?

Omar Sosa es un prestigiado músico que ha llevado su cultura y sus raíces siempre por delante, que ha logrado crear una música de un gran gusto y nivel por el ámbito internacional, desarrollándose principalmente en el piano y como compositor.

Nació en la ciudad de Camagüey, la ciudad interior más grande de Cuba, en 1965. Comenzó sus estudios musicales en el conservatorio de música de su ciudad en su adolescencia, iniciándose en la marimba y la percusión como buen cubano, para luego tomar el piano como instrumento base cuando pasó a la Escuela Nacional de Música, y completó su educación formal en el Instituto Superior de Arte de La Habana, donde se inició en el mundo del jazz.

Su estilo musical es predominantemente influenciado por el jazz, pero mezclado con sus raíces afro cubanas, y hasta con toques modernos de música tan aparentemente distinta como puede ser el hip-hop, el funk y electric beats. Uno de sus distintivos es el género llamado spoken word, donde vuelca sus letras de tintes políticos, sociales y espirituales en sus canciones. Su música se describe como una expresión de humanismo y de la santería cubana, jugando con varios elementos del free jazz, world music y el avant-garde.

Sus influencias están marcadas preponderantemente por la música afro-cubana tradicional y la música clásica como Chopin y Bartok, además de los grandes pianistas del jazz como Monk, Hancock, Chick Corea, Keith Jarret y su gran maestro, Chucho Valdés. Con una apariencia extravagante, muy personal y característica en escenario, usando batas estilo africanas y un gorro blanco extraño en la cabeza, lo han hecho resaltar, además de la forma particular de tocar el piano. Se suele presentar en directo con varias formaciones, ya sea en cuarteto, septeto o con orquesta completa, forma un “rumbón” tan sabroso y especial en cada uno de sus conciertos, muy a su manera, que lo han llevado a presentarse por los más prestigiosos festivales y foros alrededor del mundo.

En el año 1993 se mudó a Ecuador, donde se sumergió en las tradiciones folklóricas de la región de la costa noroeste, cuya herencia africana incluye la tradición distintiva de la marimba. Dos años más tarde se trasladó a San Francisco, California, donde se empapó de inmediato de la escena del jazz latino y se dio a conocer rápidamente en el gremio internacional del género, empezando a hacer colaboraciones con diversos colegas.

Su carrera discográfica comenzó en 1997, con el lanzamiento de su primera grabación como solista de piano, Omar Omar, dando base a seguir con la grabación de alrededor de 22 discos como líder de su banda durante su ya extensa carrera, que lo han llevado a obtener cinco nominaciones al Grammy en total. Destacan varios como “Prietos”, “Afreecanos”, “Bembon”, “Sentir” y “Mulatos”.

Una de sus características es que suele trabajar con una extensa variedad de músicos de América, África, Asia, Europa e India. Ha colaborado con gente como Steve Argüelles, Julio Barretto, Mino Cinelu, Miguel “Angá” Díaz, Marque Gilmore, Trilok Gurtu, Gustavo Ovalles, Carlos “Patato” Valdés; cantantes como: Lázaro Galarraga, El Houssaine Kili, Xiomara Laugart, María Márquez; con los maestros Paquito D’Rivera, Luis Depestre, Leandro Saint Hill, entre muchos otros.

Omar colaboró recientemente una vez más con Greg Landau para grabar el disco con la cantante peruana Susana Baca. Una de sus diversas bandas es Afreecanos, que combina afro pop y jazz con una variedad de instrumentos europeos. Esta banda, que incluye músicos de África, Cuba, Brasil y Francia, lanzó un CD en 2009 y se fue en una gira mundial a principios de 2010.

Anualmente realiza más de 100 conciertos en seis continentes, Omar ha aparecido en lugares tan diversos como el Blue Note (Nueva York, Milán y Tokio), del Carnegie Hall Zankel Hall, el Museo de Boston de Bellas Artes, Museo de Arte Contemporáneo de Chicago, el Museo de Arte de Filadelfia, el Instituto de Artes de Detroit, el Walker Art Center, el Getty Center, Barbican de Londres y la Reina Isabel Hall, de Glasgow Royal Concert Hall, y la Haus der berlinés Kulturen der Welt. Ha participado en incontables festivales entre los que se encuentran: Monterey Jazz, JVC Jazz, Montreal Jazz, Marciac Jazz, Mar del Norte Jazz, Helsinki, Grenoble Jazz, Montreux Jazz, Nápoles Jazz, Ravenna Jazz, Roma Jazz, Spoleto, WOMAD, y el festival internacional de Jazz de Ciudad del Cabo.

Asimismo, Omar Sosa recibió un premio a la trayectoria de los Asociados del Smithsonian en Washington DC en 2003, por su contribución al desarrollo del jazz latino en los Estados Unidos. Ha recibido dos nominaciones de la Radio 3 World Music Awards de la BBC, en 2004 y 2006. En 2003, Omar Sosa recibió un premio por la Asociación de Periodistas de jazz de Nueva York por su álbum “Sentir”.

Uno de sus grandes trabajos ha sido el disco que grabó con el reconocidísimo chelista y compositor Jaques Morelenbaum, junto con la Big Band de North German Radio de Hamburgo. El álbum fue grabado en 2007 y 2008 en los estudios de NDR en Hamburgo y cuenta con arreglos de Jaques Morelenbaum, de temas extraídos de discos anteriores como: “Spirit Of The Roots” de 1999, “Bembón” del 2000, y “Afreecanos” del 2008. Celebraron algunas actuaciones en directo con la Big Band, una de ellas en el festival Banlieues Bleues de Paris y en el famoso Palau de la Música en Barcelona, con Morelenbaum como director de orquesta.

Su música ha sido usada para películas y para la televisión, colaboró en 2008 en la banda sonora para el documental de PBS, “El juez y el general”, y completó la banda sonora de la película de 2010, “El último vuelo del flamenco”, producida por Fado Filmes en Lisboa, Portugal.

En 2011, Omar lanzó su quinta grabación de piano solo, Calma, que recibió una nominación al Latin Grammy, compuesto por 13 improvisaciones de piano solo, fusionando elementos estilísticos del jazz, nueva música clásica, ambient, y la electrónica.

En enero de 2012, colaboró con el trompetista italiano Paolo Fresu, en el disco titulado Alma, contando nuevamente con la colaboración del violonchelista Jaques Morelenbaum. Su actual trabajo musical se titula: Eggun: The Experience Afri-Lectric, lanzado en febrero del 2013, que juega con diversas expresiones de la cultura espiritual africana; Sosa lo describe como un tributo a los espíritus de aquellos que se han ido antes que nosotros, tanto en nuestras familias personales como de aquellos que sirven como nuestros guías espirituales. El álbum empezó con la experimentación que le gusta siempre hacer en cada disco, indagando en lo que el bautizó como “Afri-Lectric”, por un encargo que se le encomendó en el 2009 por el festival de jazz de Barcelona para componer y producir un homenaje a los clásicos de Miles Davis del disco “Kind Of Blue” por el motivo de su 50 aniversario. Basándose en varios elementos musicales y motivos de “Kind Of Blue”, Omar escribió una suite de la música que honra el espíritu de libertad en el trabajo seminal de Davis. El disco cuenta con 15 temas, llenos de sonidos de trompetas y dos saxofones, basado en la raíz de la música africana, mezclado con texturas de jazz, este se enriqueció aún más por el uso sutil y acertado de algunos elementos electrónicos, sin perder el corazón africano.

Omar Sosa ha sabido combinar bien sus raíces con la música contemporánea, llevándolo a ser uno de los mejores músicos hoy en día, es un visionario musical con un toque y un gusto exquisito por aportar nuevos sonidos a la música con gran talento y un viaje a nuevos paisajes sonoros, para satisfacer los gustos más refinados de cualquier escucha.

Biografía publicada en http://acidconga.com/recomendacion/omar-sosa

Calma (2011)

El último disco de Omar Sosa (Camagüey, 1965), tiene algo (o mucho) de disco zen; su audición produce en el oyente sensaciones de tranquilidad, calma, sosiego, equilibrio y reposo. Y es que esto es la Calma, título del disco, “estado de la atmósfera cuando no hay viento. Paz, tranquilidad”. O si se prefiere, dicho de otra manera, la mística de la quietud. (También es cierto que, según el estado en el que el oyente se encuentre, puede darle un ataque de taquicardia y de ansiedad debido a tanta quietud).

Esta no es la primera vez que Sosa se enfrenta en una grabación al piano solo, de hecho este es el quinto disco en su carrera que se enfrenta a semejante reto, y el resultado final no ha podido ser más positivo. Grabado en Brooklyn el 14 de octubre e 2009 en una sola sesión, recoge trece temas que son una continua improvisación, tanto en lo referente a temas nuevos como a revisiones de creaciones antiguas; como es el caso de las versiones de Aguas, basada en Across Africa y Dance Of Reflection, basada en Muevete en D.

En palabras del propio pianista: “Cada título inspira el siguiente y la improvisación es la base de la expresión musical. Quería tocar desde el principio hasta el final sin pensar en los temas, simplemente sentir a donde me llevaban las notas, siguiendo la voz de mi alma. Es posible hacer una viaje de la mano del silencio, la esperanza, el optimismo y la tristeza”. Se podrá decir más alto pero no más claro.

Como suele suceder en los trabajos de Sosa, en su piano hay, por supuesto, elementos jazzísticos, que conviven amigablemente con influencias tan dispares como los sonidos étnicos o la música clásica de los impresionistas del siglo XIX (léase, Satie). Todo ello conforma, en las manos de este pianista, una música amable y agradecida, tanto para el músico como para el oyente.
Con Calma estamos en presencia de uno de los mejores discos que se pueden escuchar de piano sólo. No se lo pierdan.

Reseña de José Manuel Pérez Rey http://www.distritojazz.es/2011/04/omar-sosa-calma/

Track Listing Calma

01. Sunrise (3:51)
02. Absence (4:02)
03. Walking Together (3:39)
04. Esperanza (5:24)
05. Innocence (3:28)
06. Oasis (3:13)
07. Aguas (3:41)
08. Looking Within (5:05)
09. Dance of Reflection (3:47)
10. Autumn Flowers (3:44)
11. Reposo (3:34)
12. Madre (3:24)
13. Sunset (4:05)

Artist List

Omar Sosa: electric piano (tracks: 3,6), electronics, Grand Piano

Alma (2012)

El disco es el resultado de la colaboración de dos grandes músicos de la escena jazzística actual, una mezcla de jazz y música cubana y universal, melódica y emotiva. Alma es un extraordinario y elaborado trabajo musical: fresco e innovador, cálido y emotivo. Un encuentro de dos experimentados y prolíficos músicos contemporáneos. “Nuestra premisa es la libertad y siempre buscando la comunicación, en ocasiones a través de la espiritualidad. El lirismo es parte de nuestra forma de comunicarnos a través de la música”, explica Omar Sosa.

Sobre su encuentro con Paulo Fresu, Sosa explica que se conocieron en Lituania hace ya varios años, pero no comenzaron a colaborar hasta hace cuatro, “aunque nuestro primer encuentro fue en Cerdeña en el marco del Festival que él dirige llamado Time in jazz y de ahí decidimos hacer algo más juntos”.

En cuanto a su más que prolífica carrera, plagada de discos en solitario, Sosa defiende que “simplemente intento traducir el mensaje que llega a mí, no fuerzo absolutamente nada”. En su opinión, “la música llega y yo lo único que hago es buscar la manera de plasmarla. El resto es trabajar continuamente para estar listo y no dejar que pase ninguna oportunidad”.

Respecto a la apostilla de ser el músico cubano menos cubano, Sosa dice que “la cubanía no se define con un tumbao. Se puede ser 100% cubano tocando música contemplativa. Aunque en lo personal me interesa mucho más ser un músico universal que solamente cubano en su forma estética. Creo que en esta vida hay mucho, mucho que aprender y para esto aunque debes tener tus raíces claras, debes esta totalmente abierto a recibir los mensajes vengan de donde vengan”. Por último, en cuanto a su visión general del jazz, defiende que “es una filosofía, la filosofía de la libertad y creo que aun falta mucho para ser realmente libres, vivimos dentro de demasiados arquetipos estéticos y sociales impuestos por la sociedad que no dejan que la libertad sea un elemento base en nuestra vida. Todas estas limitaciones, esto sin duda se reflejan en el arte porque la música es una de sus manifestaciones y no escapa a esa falta extrema de libertad, algo que es básico en el jazz”.

Fuente para la reseña: http://www.granadahoy.com/article/ocio/1394072/sosa/se/puede/ser/cubano/tocando/musica/contemplativa.html

Track Listing Alma

01. S’Inguldu (5:35)
02. Inverno Grigio (5:28)
03. No Trance (3:36)
04. Alma (5:49)
05. Angustia (4:34)
06. Crepuscolo (3:15)
07. Moon On The Sky (5:59)
08. Old D Blues (6:36)
09. Medley: Niños (4:00)
10. Nenia (5:23)
11. Under African Skies (7:28)
12. Rimanere Grande! (2:58)

Artist List

Omar Sosa: piano [acoustic], sampler, other [Fender Rhodes, Microkorg, multieffects], percussion, vocals
Paolo Fresu: trumpet, flugelhorn, percussion, whistle, other [multieffects]
Jacques Morelenbaum: cello

Eggũn: The Afri-Lectric Experience (2013)

En estado de gracia. Así se encuentra el pianista de Camagüey tras una década larga de proyectos fascinantes que tenían su semilla aún más lejos, en ese enorme disco que es “Bembón” (2000), pero que con “Mulatos” (2004) se sintetizaba definitivamente en ese peculiar estilo que mezcla las raíces afro-cubanas de su música con la experimentación, la libertad absoluta, la espiritualidad siempre presente y un amor por la tradición jazzística que amalgama el conjunto, entretejiendo las costuras con el fuerte hilo de la herencia. Omar Sosa ha demostrado a lo largo de una sólida carrera, que se inició a mediados de los noventa en Estados Unidos y que ha tenido su mejor desarrollo desde que se instaló definitivamente en Barcelona a finales de esa misma década, su pasión por la música sin fronteras, su compromiso con la creación pura, su voluntad de probar encuentros imposibles. Caminos distintos que él ha hecho sin miedo a perderse, buscando la conexión entre sonidos a priori inconexos y que ha acabado encontrando a base de puro talento, el suyo y el de la pléyade de ilustres colaboradores, que como en su caso, no han tenido miedo del salto al vacío. Dhafer Youssef, Steve Argüelles, Mark Weinstein, Jaques Morelenbaum, la NDR BigBand, Paolo Fresu… son sólo algunos de los nombres que han salpicado sus últimos trabajos y que explican la fascinación que nace de su música.

Por eso resulta especialmente estimulante acercarse a la versión discográfica que acaba de publicarse del proyecto que Omar puso en marcha para el Festival de Jazz de Barcelona de 2009: una revisión del “Kind of Blue” de Miles Davis como tributo al cincuenta aniversario de la histórica grabación. Omar, lógicamente, no se limitó a hacer una versión más o menos personal del disco, si no que compuso una obra nueva inspirada por el álbum de Davis, reinterpretando los elementos a su expresiva manera e incluyendo unos delicados interludios a manera de cojinetes sobre los que pivotan los otros temas. Unos interludios, breves y mágicos, inspirados en el piano de Bill Evans en los que Omar se deja llevar con total libertad.

Una Afri-Lectric Experience, como él mismo subtitula su obra, en la que acompañado por Joo Kraus, Childo Tomas, Marque Gilmore, Leandro Saint-Hill, John Santos y una larga nómina de colaboradores, asistimos a una ceremonia que va más allá de los tópicos. Jazz latino, música africana, homenaje a los clásicos, tributo… sí, todo eso y mucho más. Eggũn (palabra africana que vendría a traducirse por Ancestro, el espíritu de los seres queridos que velan por nosotros) es un álbum extraordinario al que uno debe acercarse sin complejos para dejarse llevar a continuación, flotando en la inmensidad de los sonidos que lo conforman, y así disfrutar de una experiencia musical única a cargo, como no podía ser de otra manera, del pianista más atípico del panorama del jazz actual.

Reseña de Carlos Pulido para http://etnika.com/world/blog/2013/02/19/omar-sosa-eggun-the-afri-lectric-experience/

Track Listing Eggũn

01. Alejet (Omar Sosa) (7:27)
02. El Alba (Omar Sosa) (8:49)
03. Interludio, Pt. 1 (Omar Sosa) (0:56)
04. Alternativo Sketches (Omar Sosa) (9:04)
05. Interludio, Pt. 2 (Omar Sosa) (0:36)
06. Madre Mia (Omar Sosa) (8:47)
07. Interludio, Pt. 3 (Omar Sosa) (0:50)
08. So All Freddie (Omar Sosa) (8:23)
09. Interludio, Pt. 4 (Omar Sosa) (0:57)
10. Rumba Connection (Omar Sosa) (9:19)
11. Interludio, Pt. 5 (Omar Sosa) (1:05)
12. Angustiado (Omar Sosa) (7:42)
13. Angustiado Reprise (Omar Sosa) (2:43)
14. Interludio, Pt. 6 (Omar Sosa) (0:33)
15. Calling Eggun (Omar Sosa) (6:22)

Artist List

Omar Sosa: piano, Fender Rhodes, electronics; samples
Marque Gilmore: acousti-lectric drums; effects programming, drum loop production
Childo Tomas: electric bass, kalimba, vocals
Joo Kraus: trumpet, flugelhorn, electronic effects
Leandro Saint-Hill: alto saxophone, clarinet, flute
Peter Prfelbaum: tenor saxophone, soprano saxophone, bass saxophone, melodica, caxixi
Lionel Loueke: electro-acoustic guitar, vocals
Marvin Sewell: guitars
Pedro Martinez: percussion
John Santos: clave, chereke, waterphone, panderetas, tambora, guiro, quijada
Gustavo Ovalles: percussion

Apunte: el envión que generó Paolo Fresu me llevó a la escucha de “Alma“, hermoso disco grabado con Omar Sosa, el artista que nos ocupa hoy en particular. De ahí a escuchar detenidamente otras dos de sus últimas producciones fue la obvia e inmediata consecuencia. Solo, en dúo o muy acompañado musicalmente, el afán de Omar Sosa es “crear un mundo sonoro que pueda llevar de un lado hacia otro, de la electrónica a lo acústico, de lo latino a lo africano”; justamente por la calidez que conlleva lo latino y lo africano, es difícil no sentirse a gusto con lo que propone este autodefinido “percusionista al que le gusta tocar el piano”. Esto tampoco significa que vamos a escuchar al estereotipo del latin-jazz; muy por el contrario, en estas obras la música muchas veces expresa estados de ánimo y vivencias personales muy profundas: basta ver los nombres de varios de los temas para intuir hacia donde se dirigen las cosas. “La calma no es parte de la cotidianeidad, pero sigue siendo parte de la verdad interior del ser humano. Todos la necesitamos para poder pensar claramente”, asegura Sosa, sobre la tranquilidad perdida en un mundo “complejo y agresivo”. En la amplia discografía de Omar Sosa estos son tres discos muy recomendables. Salud!

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