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Chris Potter

¿Quién es Chris Potter?

Nacido en Chicago en 1971, se mudó a Columbia, South California, al poco tiempo de nacer. Chris Potter empezó como hobby con la guitarra y el piano a los 3 años. Siete años más tarde comenzó con el saxo alto y actuó por primera vez con 13 años. Pero su ecléctica educación musical realmente empezó con la investigación personal de la colección de discos de sus padres. Abarcando todo tipo de música, desde Bach hasta Schoenberg, pasando por música de los Beatles, Chris exploró todo, vorazmente, dando especial atención a los álbumes de Miles Davis y Dave Brubeck.

Cuando Marian McPartland, leyenda del piano, lo escuchó por primera vez, cuando Chris tenía15 años (un encuentro que permitió finalmente el contrato con Concord Records en 1994), le dijo a su padre que Chris estaba preparado para ir de gira con un grupo como Woody Herman. Pero acabar el colegio fue la prioridad, y tras graduarse se dedicó de pleno a tocar el instrumento que más le apasionaba el saxo (alto, tenor y soprano, el clarinete bajo y la flauta alta).

A los 18, Potter se mudó a Nueva York para estudiar en la “New School” y después en “Manhattan School of Music”. Allí se formó una gran amistad con Kenny Werner, uno de sus profesores, con quien grabaría más tarde un dúo. También volvió a tocar al gran trompetista Red Rodney, con quien había tocado antes en un festival de Jazz en Columbia. Pasó cuatro importantes años con Rodney, perfeccionando sus aptitudes.

Graduado en 1993, Potter empezó una larga serie de actividades como acompañante de nombres estelares como Mingus Big Band, Paul Motian, Ray Brown, Jim Hall, James Moody, Dave Douglas, Mike Mainieri y muchos más.

Después de tocar con Marian McPartland en una grabación para Concord en 1993, “In my Life”, el aventurero saxofonista se convirtió en un miembro sorprendente de lista de Concord, finalmente grabando cinco álbumes para esta compañía, así como el mencionado dúo con Werner. Su último trabajo con Concord (Vertigo, 1998), fue nombrado uno de los diez mejores trabajos por “Jazziz Magazine” y “The New York Times Magazine”.

Chris también actuó con los nominados a los Grammy “Steely Dan”, en el álbum de oro “Two Against Nature”. Con ellos estuvo de gira en el año 1994, y de la que se editó un CD en directo “Alive in America”.

Potter recibió su propia nominación a los Grammy como “Best Instrumental Jazz Solo” por su trabajo con Joanne Brackeen: “Pink Elephant Magic”. Y es el más joven premiado, en recibir el premio anual “Danish Jazzpar”.

Aunque ha actuado extensamente con el increíble bajista y compositor Dave Holland (desde su primera colaboración, en el año 1999) Potter ha estado actuando alrededor del mundo con sus propios grupos desde que lanzara su trabajo “Gratitude”, a principios de 2001. Actuó por toda Europa (incluido París, Londres, Florencia y el North Sea Festival), Canadá (Festivales en Montreal, Toronto y Vancouver) y en los mejores clubes de Estados Unidos, así como una colaboración en el Monterey Jazz Festival.

Siguiendo un tour europeo con “Steve Swallow Trio” en Diciembre de 2001, Potter grabó “Traveling Tercies” en Enero de 2002, antes de sacar a su cuarteto de gira por la Costa Oeste en Febrero. En Marzo y Abril, salió de gira por Estados Unidos con Holland y Dave Douglas respectivamente, y en el otoño empezó su extensa gira con su propio grupo, trabajando por toda Norte América en Septiembre y Octubre, y en Europa durante Noviembre y Diciembre.

Como compositor Chris Potter es citado con frecuencia por críticos, músicos y continuamente por su creciente número de fans como excelente saxofonista de su generación. Su álbum aclamado por la crítica en 2001, Gratitude (Verve) pretende ser un tributo a los grandes titanes que influenciaron a Potter, incluyendo John Coltrane, Sonny Rollins, Joe Henderson, Eddie Harris, Wayne Shorter, Lester Young, Coleman Hawkins, Ornette Coleman y Charlie Parker.

Pero como muchos otros de sus contemporáneos dentro y fuera del Jazz, las influencias de Chris van desde muchas y variadas fuentes.

Junto con la creatividad ilimitada, un vibrante sentido de cambio y una conciencia completa del pasado, presente y futuro, que la variedad de sensibilidad musical ha llevado a Chris a una la línea de visión de una colección diversa y embriagadora de artistas, incluidos James Moody, Jim Hall, Marian McPartland, Dave Douglas, Larry Carlton, Steely Dan y Dave Holland.

“Cada líder de banda, cada gran músico con los que he tenido la oportunidad de trabajar me ha inspirado en cierta manera… Sin todas estas experiencias no creo que hubiera estado preparado para hacer esto ahora”.

“Quiero que la gente baile si puede, sienta la música y no piense en algo complicado o prohibido. Quiero comunicar algo. Puedes hacer eso y no sacrificar nada artísticamente”

Biografía publicada en http://www.tebarasociados.es/index.php?main=artistas&accion=id&id_artista=47&PHPSESSID=o77gapnpf56lfno7c7gj66fo50

tapa Underground
Underground (2006)

Con sólo 35 años, el saxofonista Chris Potter ha amasado una discografía sorprendentemente grande -más de una docena de registros como un líder, y colaboraciones que incluyen la maratónica relación de ocho años con el bajista Dave Holland. Su destreza técnica, el tono robusto y el control misterioso son emparejados por una imaginación aparentemente infinita, permitiéndole construir extendidos solo que nunca pierden el foco. Y, sin embargo, a pesar de su aparición como uno de los saxofonistas más importantes de su generación, siempre ha habido una persistente sensación de promesas pero a realizarse plenamente.

Hasta ahora. Con Underground, Potter entrega el álbum que sus pasados esfuerzos consistentemente impresionantes solo sugerían que era posible. Combinando complejidad y composiciones de gran alcance emocional con a menudo nudoso pero siempre accesible grooves, Potter finalmente ha creado un álbum que, más que anunciar su potencial, lo entrega de principio a fin, con una clara voz.

“Lift: Live at the Village Vanguard” (Sunnyside, 2004) documentaba una banda que ya ha sido suplantada por un nuevo cuarteto presentando al eternamente menospreciado guitarrista Wayne Krantz, al ubicuo tecladista Craig Taborn y al baterista Nate Smith. El guitarrista Adam Rogers es invitado para dos tracks, pero para la mayor parte de Underground es sobre la impresionante química del cuarteto, que se ha perfeccionado con el tiempo.

Para grupos que quieren prescindir de un bajista conservando aún una plenitud de amplio espectro, Taborn se hace una opción cada vez más popular. Su trabajo en los grupos del saxofonista Tim Berne, “Science Friction” y “Hard Cell”, han demostrado la clase de independencia mano izquierda/mano derecha que le permite ser más que un acompañante decidido. Como solista él es capaz de desarrollar ideas útiles, al mismo tiempo manteniendo asombrosamente idiosincrásicas líneas a base de figura rítmicas con su doblamiento izquierdo, de hecho, con Krantz en el poderoso “Big Top”, que tiene la energía de la fusión sin su exceso.

A pesar de la prolongada duración de muchas pistas, Underground está sorprendentemente libre de grasa. Cuando Smith sustituye a Billy Kilson en el Quinteto y la Big Band de Dave Holland, quedó claro que si bien él es capaz de complejas polirritmias y métricas irregulares, también es más económico en su estilo. En el funky “encuentro el uno” desafío de “Next Best Western”, su habilidad para mantener un groove visceral a pesar del movimiento siempre cambiante de líneas de barra es sorprendente.

La inhabilidad de Krantz de alcanzar audiencias más grandes del cual los contemporáneos como Rogers y Kurt Rosenwinkel disfrutan, es curiosa. Armónicamente él es un músico modernista como pocos, pero con un siniestro toque rockero que no excluye una gran sutileza en el más etéreo “Celestial Bell”.

La destreza de Potter en la concepción narrativa de solos se ha perfeccionado, en gran medida, a través de su relación de ocho años con Holland. Pero más que simplemente transferir las lecciones aprendidas como un artista intérprete o ejecutante a su propio proyecto, Underground representa lo mejor y más consistente escrito por Potter a la fecha. Y su capacidad para reinventar el muy gastado “Lotus Blossum” de Billy Strayhorn en atmosférico poema de tono rubato, perfectamente en el contexto de su propia estética más contemporánea, es una prueba más de la cada vez más firmemente formada voz conceptual.

Potter no está en absoluto en su pico creativo -o lo único que podemos hacer es esperar- pero con Underground ha hecho su más personal y exitosa declaración hasta la fecha.

Fuente para la reseña: John Kelman para http://www.allaboutjazz.com/underground-chris-potter-sunnyside-records-review-by-john-kelman.php#.U_op06Nfv8g

Track Listing – Underground

1. Next Best Western (9:37)
2. Morning Bell (5:41)
3. Nudnik (9:50)
4. Lotus Blossom (5:08)
5. Big Top (11:44)
6. The Wheel (6:59)
7. Celestial Nomad (6:27)
8. Underground (11:09)
9. Yesterday (2:50)

Artist List

Chris Potter: tenor saxophone
Wayne Krantz: electric guitar
Craig Taborn: Fender Rhodes
Nate Smith: drums
Adam Rogers: electric guitar (6,9)

tapa Ultrahang
Ultrahang (2009)

Ultrahang. Una frase machacona, repetitiva de Potter inicia la grabación. Sus compañeros del cuarteto Underground se van sumando rápidamente pero, lejos de introducir variedad en la música que les sale, ahondan en la cadencia machacona: Nate Smith a través de un trazado rítmico nervioso, resoluto e inconstante; Craig Taborn y Adam Rogers merced a sonidos misteriosos, cargados de aromas extraterrestres.

Llevan poco más de un minuto en marcha cuando la tensión acumulada se desborda en forma de contundencia sónica y refuerzos escritos: el tema prosigue su caminar tremebundo hollando nuevas frases, sin abandonar su cansino desarrollo. Hacia el minuto dos Potter hace un intento de desprenderse del poderoso yugo rítmico de sus muchachos: naufraga pero le ha dado tiempo a lanzar un mensaje que servidor capta en el acto: amigo, vas a flipar con mi último disco. Mientras, Taborn culebrea por los bajos fondos en plan insidioso, pringándolo todo de esencias que nunca soñamos percibir en este contexto, y Rogers hinca sin piedad las potentes texturas rítmicas de Smith al terrizo polvoriento que nos sostiene. Prudente, Potter prefiere arrancar su improvisación en aguas un poco más calmas; prosigue Taborn con su cansino caminar pero Rogers abandona el martillo y se dedica a lanzar hermosas marcianadas al aire. La batería, libre por ahora, se vuelve un poco más aérea. El solo de Potter transcurre arrastrado, muy melódico pese al abrasivo sustrato, causa maravilla el momento en el que el grupo cambia la textura rítmica para dejarse invadir por el rock y deslumbra cuando retoma la trituradora, a la que Potter se suma gozoso y no os cuento cómo me sumo yo. Taborn es breve en su improvisación pero deja bien clarito lo que ya sabíamos: que no es de este planeta y que eso no importa a la hora de espanzurrarnos con sus evoluciones a los teclados.

Así transcurre el primer corte de una grabación monstruosa. He hecho trampa: no escribo a la primera escucha como el pasmo con que la describo puede dar a entender. Ya sé de sobra que en este rato, con el lápiz en la mano y Ultrahang inundando con sus sonidos el salón, voy a flipar como he flipado ya antes. Si no no estaría escribiendo este mamotreto.

Facing East. Aires orientales desde la melodía y desde los toques de los teclados. Rogers construye una improvisación preciosa desde un estado de gran relax, el tío sabe ir implementando la tensión desde sus cuerdas paso a paso, sin ninguna prisa. Justo cuando entra Potter con su clarinete bajo Rogers hace una frase maravillosa, de esas que sabe él sacarse de la chistera de vez en cuando. Potter hace una improvisación en plan Taborn: marciana total, me deja estupefacto este solo, menos mal que lo paso tan bien escuchándolo que no me da tiempo a quedarme embobado con él. Cuando termina Potter el grupo ya ha encontrado un groove fabuloso que sostiene para nuestro disfrute: uno de mis momentos favoritos del disco. Que Potter aprovecha para hacer otra improvisación, esta vez al tenor, sobre ese Groove estático: un monstruo este tipo. Confieso que la primera vez que escuché el tema, al principio pensé “no me va a gustar”… me troncho de acordarme.

Rumples. Veloz tema, los músicos se entregan a vertiginosos e impecables unísonos. El ritmo es muy estable, Smith lo menea constantemente pero el trasfondo es pétreo, Smith está en Ultrahang menos pirotécnico que en otras ocasiones, más ajustado; sigue sorprendiendo porque no para quieto ni un momento pero es evidente que cada vez tiene más claro como objetivo tratar de aportar ante todo música, y no meramente golpes. Rogers y Potter hacen improvisaciones que no se ceban en las posibilidades nerviosas del tema, consiguen que este corte veloz y largo (7 minutos) se haga corto y provechoso.

It Ain’t Me, Babe. El precioso sonido del grupo se luce en esta composición de Bob Dylan. Medio tiempo reposado, consiguen que la reproducción de la melodía original no solo no suene a pegote sino que transmita. Taborn no se va por los cerros de Úbeda en su improvisación, hace unas pocas líneas que dejan bien clara su capacidad melódica, lástima que no tenga más minutos en la grabación. Potter, también sin salirse de madre, es capaz de inyectar buenas dosis de urgencia en su solo, otra colección de hermosas líneas: asombra la facilidad con que llena de profundidad, de volumen, lo que toca. Mientras, Rogers lo empapa todo tras él con ese sonido líquido y eléctrico.

Time’s Arrow. Tras unos segundos de tanteo el tema se acelera y cobra una sorprendente energía. Hay buenas dosis de arreglos aquí, es un tema abigarrado, con multitud de giros y secciones, aunque un poderoso riff sostenido por la guitarra y los teclados vuelve periódicamente. Potter improvisa más libre que en otros cortes, se nota cómodo, sus líneas tienen un sentido asombrosamente fuerte, culebrea arriba y abajo sin dejar de menear la tensión de un lado a otro. Taborn en cambio no me llega tanto esta vez, lo encuentro un poco divagante y sin rumbo pese a tres o cuatro frases que me recuerdan que con él es mejor no despistarse, que sigue estando ahí.

Small Wonder. Es un poco como Ultrahang pero con el ritmo menos destructivo: frases descriptivas permiten a los chicos encajarse en el ritmazo con comodidad mientras dejan buena muestra de los preciosos sonidos que poseen. En seguida van llegando nuevos segmentos compositivos que enriquecen el tema. Potter, embustero él, hace como que su improvisación es tranquilita: en realidad nos está atizando alto voltaje, aprovechando como un diablo la fabulosa melodía principal de la composición. El juego de Rogers es otro: sinuoso, líquido, extravagante, con un feelin’ que alucinas… Me enloquece este tema ya sobre el papel, pero es que luego ellos se lo llevan a las estrellas.

Boots. Me pregunto a dónde les llevarán estos temas en directo, aquí se nota que entre los cuatro se lían y se lían y hay ratos de fantástica improvisación colectiva, pero se nota también que no quieren irse de varetas, que tienen muchos temas que grabar y que esos temas son lo bastante alucinantes como para demandar nuestra atención absoluta. Taborn, puñetero, parece que no hace nada pero no veas cómo menea el asunto desde la base; Smith lo mismo, no hace fuegos artificiales pero tampoco para quieto. Y Potter y Rogers se embarcan en viajes sin billete de vuelta, aunque luego saben largar anclas y quedarse (y dejarnos) con ganas de más. No es mal trato. En resumen: Boots es otro trallazo deslumbrante.

Interstellar Signals. Bonito tema que tras ser expuesto se disuelve en un éter de ruidos muy bonitos, los Underground se enzarzan en un diálogo abierto a cuatro bandas que eventualmente desemboca en una bonita sección con acordes extraños y atractivos y… sí, muy interestelares. Curioso y muy atractivo final para este monumento.

Joder, qué discazo.

Reseña de Ricardo Arribas para http://www.jazzitis.com/web/content/ultrahang

Track Listing – Ultrahang

1. Ultrahang (6:46)
2. Facing East (9:58)
3. Rumples (7:14)
4. It Ain’t Me Babe (5:18)
5. Time’s Arrow (9:12)
6. Small Wonder (7:27)
7. Boots (10:00)
8. Interstellar Signals (6:30)

Artist List

Chris Potter: tenor saxophone, bass clarinet
Adam Rogers: guitar
Craig Taborn: Fender Rhodes
Nate Smith: drums

tapa The Sirens
The Sirens (2013)

Chris Potter es sin duda una de las voces más originales en el panorama de la música del presente siglo. Con 42 años ha tenido ocasión de picar en flores de muy diferente sabor pero sobre todo ha desarrollado una labor como líder de un gran calado. Como instrumentista de saxo tenor me recuerda mucho a Michael Brecker en su desconcertante desenvoltura pero con un sonido más pleno y cálido. Con el soprano es soportable, que no es poco decir. Sus composiciones son originales y elegantes, no exentas de una cierta contundencia: es decir, reúne todos los requisitos para dejar huella en nuestra memoria.

En ésta su primera grabación como líder para ECM se hace acompañar por una rítmica que interviene en el proceso de una manera decisiva haciendo que su aportación sea fundamental. Taborn, pianista que no se prodiga en exceso, aporta los elementos necesarios para que esa rítmica esté perfectamente acorde con la voz solista. En cierta manera este cuarteto, quinteto puntualmente con la aportación del pianista cubano Virelles, alcanza en The Sirens un cierto grado de perfección colectiva que está por encima de las aportaciones individuales y esto es, sin duda, sinónimo de resultados brillantes.

Reseña de Vicente Ménsua para http://www.cuadernosdejazz.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2671:chris-potter&catid=4:discos&Itemid=7

Track Listing – The Sirens

1. Wine Dark Sea (8:47)
2. Wayfinder (6:49)
3. Dawn (With Her Rosy Fingers) (7:23)
4. The Sirens (8:38)
5. Penelope (7:14)
6. Kalypso (8:24)
7. Nausikaa (5:40)
8. Stranger At The Gate (8:12)
9. The Shades (2:11)

Recorded September 2011 Avatar Studios, New York

Artist List

Chris Potter: tenor saxophone, bass clarinet
Graig Taborn: piano, keyboards
David Virelles: piano, keyboards
Larry Grenadier: bass
Eric Harland: drums

Apunte: Para la edad que tiene, Chris Potter tiene una extensa discografía como líder y ha participado como sideman en innumerables discos. Hemos disfrutado de algunas de sus obras personales y otras tantas acompañando a grandes músicos (viene a mi memoria su fundamental participación en el disco “Pat Metheny Unity Band”). Underground, Ultrahang y The Sirens son tres excelentes discos, que a mi entender, figuran entre los cuatro o cinco mejores de toda su discografía a la fecha. Underground y Ultrahang comparten un determinado tipo de sonido, cercano al funk y a la fusión, y además la misma base rítmica: Nate Smith en batería, que fue compañero de Potter cuando coincidieron en bandas de Dave Holland, y el increíble Craig Taborn en teclados, haciéndose cargo de la tarea del bajista ausente. Los guitarristas Wayne Krantz y Adam Rogers completan estos cuartetos desbordantes de talento y energía. The Sirens, el reciente debut de Potter en ECM, es un disco conceptual y como corresponde a toda obra de ECM, más reflexivo y levemente ambiental, pero con un igualmente brillante Potter tanto en el tenor como en el clarinete bajo. Tres dis-ca-zos con temas que seguramente quedaran en vuestra memoria luego de escucharlos.

Reportaje a Chris Potter en Tomajazz: http://www.tomajazz.com/perfiles/chris_potter_entrevista.htm

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Aldo Romano, Paolo Fresu, Franco D’Andrea & Furio Di Castri
agosto 23, 2014, 10:20 pm
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tapa Ritual
Ritual (1988)

Ritual de Aldo Romano tiene tanto una conexión italiana como una conexión francesa -francesa porque este CD post-bop fue registrado en París por una empresa francesa (Owl Records), e italiana porque todos los músicos son italianos (incluyendo al baterista Romano, el trompetista Paolo Fresu, el pianista Franco D’Andrea, y el bajista Furio Di Castri). Si una persona sólo pudiera tener una de las grabaciones de Romano en Owl Records, “To Be Ornette to Be” sería la opción lógica, ya que el excelnte tributo a Ornette Coleman es lo mejor que él ha grabado para Owl. Pero Ritual no es malo. Aunque no tan esencial como “To Be Ornette to Be”, esto es una decente excursión post-bop que encuentra a Romano desarrollando exclusivamente sus propias composiciones. El baterista no abraza ningún caballito de batalla del Tin Pan Alley; cada tema en Ritual es un original de Romano. Fresu añade toques de teclados eléctricos en alguna parte del material, pero en general, Ritual tiene una perspectiva acústica-orientada -y al fin y al cabo, esto es esencialmente una propuesta straight-ahead (a diferencia de la fusión). Aunque Romano sea capaz de tocar fuera/vanguardia, su cuarteto se atiene bastante a la improvisación interior en Ritual. Un poco de la escritura trae a la mente a Wayne Shorter, y algunas cosas recuerdan a las grabaciones post-bop de Miles Davis de principios a mediados de los `60. La manera de tocar de Fresu, en efecto, tiene una fuerte influencia de Davis (con algún reconocimiento de Chet Baker también). Fresu es consciente de Davis si está en la trompeta o en el flugelhorn; él obviamente admira el uso de Davis de la sutileza y la restricción. Nuevamente, Ritual no alcanza a ser esencial, pero es un decente esfuerzo que los admiradores incondicionales de Romano apreciarán.

Fuente para la reseña: http://www.artistdirect.com/nad/store/artist/album/0,,156232,00.html

Track Listing – Ritual

1. Magic of Tomo (7:00)
2. Woman’s Touch (7:40)
3. Ritual (8:40)
4. 9th (4:38)
5. Fragments (4:43)
6. Absence (6:53)
7. Fernando (7:18)
8. Anny’s Lullaby (4:47)

Artist List

Furio Di Castri: bass
Paolo Fresu: synthesizer, flugelhorn, trumpet, keyboards
Aldo Romano: drums
Franco D’Andrea: piano

tapa Dreams & Waters
Dreams & Waters (1991)

Track Listing – Dreams & Waters

01. Link (5:21)
02. A Joao (5:08)
03. Softly (6:29)
04. Dreams & Waters (8:39)
05. Fang Dance (4:32)
06. In A Silent Valley (7:07)
07. Palazzina Americana (5:44)
08. Dancing March (2:35)
09. Garibaldi (3:27)
10. Dance With Me (9:02)
11. El Fanguito (3:12)

Artist List

Aldo Romano: drums
Paolo Fresu: trumpet
Franco D’Andrea: piano
Furio Di Castri: bass

tapa Canzoni
Canzoni (1992)

Después de pasar por las más diversas experiencias musicales: el free como miembro del quinteto de Don Cherry, el jazz-rock con el violinista Jean-Luc Ponty, la carrera de Aldo Romano se ha caracterizado en los últimos tiempos por lo que podríamos llamar un mayor énfasis en la melodía.

El ejemplo más patente es esta sorprendente grabación japonesa, registrada hace 5 años, en la que afronta con valentía el riesgo de partir de un inusual repertorio compuesto por temas populares italianos, con el feliz resultado de un disco de jazz absolutamente ortodoxo cuya escucha es una auténtica delicia.

Excelente labor del veterano pianista Franco D’Andrea y sobre todo del joven trompetista Paolo Fresu, protagonista principal del álbum, cuyo estilo de influencias claramente davisianas (que aquí incluso podría recordar el delicado sonido de Chet Baker) confiere una singular belleza a este repaso del cancionero de su país, confirmando que se trata de uno de los músicos más interesantes del panorama europeo.

Reseña de Cayetano López para http://www.tomajazz.com/jazzred/aldoromano.htm

Track Listing – Canzoni

01. T’ho Voluto Bene (4:39)
02. Roma Non Fare La Stupida Stasera (5:24)
03. Munasterio A Santa Chiarer (4:49)
04. Sapore Di Sale (6:58)
05. Torna A Surriente (5:56)
06. O Sole Mio (6:15)
07. Anima E Core (5:22)
08. Reginella (5:27)
09. Come Prima (9:38)
10. Senza Fine (4:44)

Artist List

Aldo Romano: drums
Franco D’Andrea: piano
Paolo Fresu: trumpet
Furio Di Castri: bass

Apunte: Ritual, Dreams & Waters y Canzoni completan junto a “To Be Ornette to Be” y “Non Dimenticar” la discografía de este muy querible cuarteto italiano liderado por el gran Aldo Romano. Música sin estridencias, que no revoluciona nada, pero que masajea el alma y que, además, cuenta con varios momentos de sublime belleza. Un rescate emotivo dedicado especialmente a los seguidores de Romano y Fresu que visitan este blog.

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Pierrick Pédron

tapa Cheerleaders
Cheerleaders (2011)

Un álbum conceptual de jazz rock progresivo que Pédron se atreve a etiquetar entre el “post–bop” y el “proto–pop”. Un disco que te dejará un muy buen sabor de boca si además del jazz en todas sus facetas tambien te gustan King Crimson o Pink Floyd y por qué no, el rock más aventurero.

Cheerleaders no es solo jazz ni rock al uso, es la voluntad de un saxofonista que lleva muchos años intentando reafirmar su originalidad y la verdad que con esta grabación lo consigue.

Es un disco con principio, desarrollo y final; y con una producción a la altura de los mejores ejemplos de los anteriormente mencionados Pink Floyd o King Crimsom. La fuerza salvaje del rock más puro no lo acogota todo y siempre quedan parcelas para el jazzman, con las bellas incursiones del propio Pédron al saxo o el lírico piano de Lauren Coq. Tambien tienen su sitio los amantes del rock de Mars Volta, Neil Young o Radiohead. De verdad que todo esto y más tiene cabida en este cedé repleto de buena musica.

A Pierrick Pédron no le asustan las aventuras ni la exploración de formas de expresión nuevas, asi en esta grabación te encuentras un sexteto de musicos franceses de altura combinado con una fanfarre de diez y siete instrumentos y un coro de seis voces dispuestos a todo.

Encontraras psicodélica, lirismo, sofisticación y fuerza a partes iguales.

Recomendable la carrera de Pierrick Pédron e imprescindible este Cheerleaders, de lo mejor del pasado 2011 y por que no del 2012.

Reseña I. Ortega para http://www.distritojazz.es/2012/01/pierrick-pedron-y-el-jazz-rock-progresivo-en-cheerleaders/

Apunte: Lo que insinuara Pédron en “Omry” (2009), lo confirma en este excelente Cheerleaders. Apostando fuerte, Pédron amalgama coherentemente rock progresivo con jazz, dando como resultado una música poderosa, convincente y atractiva. Muy recomendable!

Track listing

1. Esox-Lucius (Pédron, Pierrick) (6:22)
2. The Cloud (Pédron, Pierrick) (6:40)
3. Miss Falk’s Dog (Mancini / Pédron / Coq) (4:15)
4. The Mists Of Time (De Pauw) (3:21)
5. Nonagon’s Dance (Pédron / Coq) (4:12)
6. 2010 White Boots (Pédron, Pierrick) (7:13)
7. The Cheerleaders NDE (Artaud, Vincent) (6:17)
8. Coupe 3 (Pédron, Pierrick) (6:27)
9. Toshiko (Coq, Laurent) (6:10)

Artist List

Pierrick Pédron: alto saxophone
Chris De Pauw: guitar
Laurent Coq: piano, Fender Rhodes, keyboards
Vincent Artaud: bass
Franck Agulhon: drums
Fabrice Moreau: drums
Camille de Bruyne: vocals
Monique Harcum: vocals
Nina Babet: vocals
Marie Ange Teuwen: vocals
Nathalie Paques: vocals
Jean Francois Durez: percussion
Nathalie Gantiez: percussion
Gaspa: percussion
Ludovic Bource: Farfisa organ (1)
Elise Caron: vocals (1)

Brass Band:
Sylvaine Leroux: flute
Eric du Fay: horns
Etienne Godet: horns
Mathilde Fèvre: horns
Nicolas Dromer: horns
Guy Evra: horns
Lionel Segui: trombone
Christophe Gonnet: trombone
Bastien Still: tuba
Raphael Goutière: helicon
Thierry Gervais: trumpet
Patrick Areto: trumpet
Nicolas Gardel: trumpet

Link de descarga
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Ingrid Chavez

tapa A Flutter and Some Words
A Flutter and Some Words (2009)

Desde la ya lejana aparición musical de Ingrid Chavez y entre las dos décadas pasadas, fue casi una tarea la de rastrear su crecimiento musical. Aquellos que están en conocimiento del trabajo de Chavez la recordarán a partir de sus días con el equipo de producción de Paisley Park (uno de los muchos proyectos de lado de Prince), resultando en la presentación de su grabación debut de 1991, “May 19, 1992″. Aquel álbum era una mezcla juiciosa de golpes de skeletal dance, minimizados ganchos pop, y callada poesía. Oyendo aquel álbum hoy, ahora traiciona la parafernalia de los valores de producción de principios de los años 90 y parece sufrir del síndrome “demasiado cocinado”, con Chavez luchando por espacio para acomodar su arte.

Por otra parte, usted también entiende que Chavez estaba sobre algo en el camino del lenguaje musical, siendo que ella fue una de las primeras artistas combinando la palabra hablada con una sensibilidad de pista de baile. Ella, después de todo, acredita ser coescritora con Madonna del sensual corte musical, “Justify My Love”, un poema en tono amoroso, sexual, y la controversia que reformó la idea del público de la lírica del pop. Después de la presentación de su debut y unos cuantos singles moderadamente acertados, Chavez pareció desaparecer de la opinión pública y poco se oyó de ella. En realidad, ella se casaría con el pionero del pop-art, David Sylvian, en ocasión contribuyendo a su trabajo dominando el fuerte maternalmente y silenciosamente haciendo diseños para un próximo álbum, que finalmente vería la luz después de 19 años.

A Flutter and Some Words es el esfuerzo combinado de Chavez y el compositor italiano Lorenzo Scopelliti, que inicialmente envió a Chavez una composición un par de años atrás, que arrancó su proceso colaborativo co-escritura. La mayor parte de este álbum fue reconstruido lentamente juntos, sobre todo por Internet, con los dos artistas enviando por correo electrónico sus contribuciones entre EEUU e Italia. Este cambio transatlántico es evidente en el álbum; aparece una cepa de jazz europeo que subraya a la música. Esta influencia en particular es la que borra todas las preconcepciones que podrían existir de coquetear con el pop bailable de Chavez de tiempos antiguos. Considerando que muchas de las canciones en este álbum trabajan dentro de las estructuras del jazz (aunque no exclusivamente), las fronteras más limitantes del formato pop son quitadas, permitiendo a Chavez lograr más espacio en sus diseños y experimentar libremente con otras texturas acústicas. Esto también permite a su voz, fresca y clara como el agua fresca, respirar más fácil en el aireado espacio de la música.

De hecho, Flutter es todo sobre espacios, tanto privados como abiertos, cediendo lugar a una serie de instrumentos en vivo (bronces, instrumentos de viento de madera, cuerdas). Estos sonidos chocan y se enrollan alrededor del centro desde donde la voz de la cantante emana, pero ellos nunca amenazan con sobrepasarla. El álbum, además, está principalmente desprovisto de los golpes bailables que aparecieran pesadamente en su debut, excepto el primer single “By the Water”, un delicado hip-hop, escasamente coloreado por los gritos suaves de una trompeta y las ondulaciones digitales de un sintetizador.

Lo que realmente abre Flutter, de hecho, son los lejanos números más expansivos que muestran el crecimiento de Chavez como compositora de canciones. En “Mine”, los solitarios hilos de violín son su camino hacia las pensativas líneas de guitarra, circulares y arremolinadas en el ritmo de unos ligeros toques de percusión. Esto trabaja para crear el sentido de la soledad y resignación, sentimientos que son repetidos en otras pistas -como el corazón pesado de “No Goodbyes”, hechos más pesados por los golpes contemplativos, poderosos de un piano y sonidos sampleados de peniques cayendo (quizás del cielo?) . Hay también una sugerencia de otros sabores musicales en la mezcla acústica; la pista de título asigna una figura rítmica de jazz clásico por vía de un golpe electrónico y evoca los días de “fossa”, el ahumado club nocturno brasileño de los años 50 que fue hecho popular por el gusto de Maysa Matarazzo y Nora Ney. Negociando en tocar jazz estándar para instrumentos de viento de madera, la canción aún conserva el romanticismo exuberante que “fossa” tuviera, mientras se está realizando desde un punto de vista contemporáneo.

En otra parte, Chavez explora un terreno más arenoso, como en los ritmos terrosos, fracturados de “Tightrope”, una obra de sonidos secos y metálicos, crujidos, y gemidos que se ahogan en un etéreo blues. Aquí, logramos tener una idea de la clase de invención que ocurrió entre bastidores; no es tanto un sentido de demostrar cualquier tipo de técnica musical, sino la de introducir al oyente a formas alternativas de hacer música. Aunque intrincado e ingeniosamente trabajado, nosotros nunca sentiremos que somos enseñados en el M.O. del pop-art.

Esto llega hasta la interejecución entre Chavez y Scopelliti; una interacción, desafío, y la aceptación de las ideas musicales que en última instancia distinguen el acercamiento más amanerado y sereno de Scopelliti a la espontaneidad y el abandono de Chavez. Y de algún modo el trabajo maneja un equilibrio elegante de imaginación y disciplina. Esta actitud es expresada abiertamente en “Back Roads”. La pista destaca un zumbido sintetizado que suena como si estuviera siendo transmitido desde algún sitio fuera de la canción, imprimiéndole un sentido de urgencia. El clarinete que corta su camino por las campanas y carillones orbitales en la mezcla etérea es un toque agradable y curioso. En la canción, Chavez canta sobre la oportunidad a expensas del confort, dejando las carreteras secundarias y lo que es más importante, poder salir y afirmar una identidad.

A Flutter and Some Words llega este invierno. Parece justamente adecuado para una estación que respira con un sentido alternado de calma y ráfaga. Esto llega con seguridad, pero no sin un sentido de turbulencia -algo no exactamente extraído en los 19 años pasados que tomó para que este álbum se materializase. Una brújula en medio del ritmo y la canción, Chavez navega alrededor de las emociones de duda y deseo, componentes iguales en las rutinas de vida. Este no es un álbum de amor renacido, sino de seducciones, viejas y nuevas, ocurriendo en el aire preocupado.

Fuente para la reseña: Imran Khan para http://www.popmatters.com – Traducción: La Bestia Políglota !!!

Apunte: Ingrid Chavez es un caso extraño en el mundo del pop: habiendo tenido la oportunidad de colaborar con estrellas globales como son Prince, Lenny Kravitz y Madonna y con otros artistas más ocultos y vanguardistas como David Sylvian y Ryuichi Sakamoto, apenas atesora un puñadito de discos a su nombre. Artista sensible y de susurrante voz, tuvo la suficiente apertura mental como para haberse apartado de la música para las pistas de baile, para luego adentrarse en una música más entrecruzada por diferentes géneros y de carácter más intimista, sin perder el encanto. Nota: esta obra había sido posteada originalmente en MQC, pero las mudanzas entre Blogger y WordPress hicieron que se perdiera en el camino. Debido al interés demostrado por algunos amigos (y al mío propio) reaparece en Presoventanilla. Salud!

Track listing

01. Wing Of A Bird (1:09)
02. Mine (4:58)
03. Exhale (0:27)
04. A Flutter And Some Words (5:35)
05. The First Darshan (Song For Ameera) (1:59)
06. Back Roads (5:23)
07. By The Water (4:09)
08. Path Of Rain (3:13)
09. Returning To Seed (4:55)
10. Tightrope (3:27)
11. No Goodbyes (4:55)
12. Terrible Woman (6:20)
13. Isobel (4:20)
14. A Flutter Coda (1:26)
15. Dreamland (Bonus Track) (3:46)

Artist List

David Baglietto: tabla
Riccardo Barbera: bass (electric), cello, double bass
Ingrid Chavez: arranger, composer, Fender Rhodes, lyricist, vocals
Joe Dolson: Violin
Fabio Linoti: drums
Gianpiero Lo Bello: flugelhorn
Allesandro Mazzitelli: drum programming, electronics, Fender Rhodes, guitar (electric), percussion
Edmondo Romano: clarinet, clarinet (Bass), sax (soprano)
Valter Rosa: composer, guitar
Lorenzo Scopelliti: cello, composer, dilruba, electronics, keyboards, ney flute, shakuhachi, xiao
Jacqueline Ultan: cello
Richard Werbowenko: composer, guitar, keyboards, programming

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Olivier Bogé
agosto 3, 2014, 8:05 pm
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tapa The World Begins Today
The World Begins Today (2013)

El joven Olivier Bogé, treinteañero y nativo de Toulon, es un músico feliz: consiguió transformar un dolor de amor en una música luminosa y tierna. Además, supo hacerse, con Tigran Hamasyan, Sam Minaie y Jeff Ballard, de amigos que le brindan todo su talento. Rara combinación, Olivier Bogé es pianista y saxofonista (alto). En The World Begins Today, toca el piano sólo en dos piezas (“Rising Lights” y “Little Marie T.”), con una inspiración que debe algo a Brad Mehldau. Al saxofón, despliega una fluida sonoridad, propicia a su afectuoso lirismo. La primera calidad del disco reside en sus composiciones originales. Tigran Hamasyan, pianista armenio muy solicitado, se las apropia para la armonización. El contrabajista Sam Minaie, habitual compañero de Tigran, da una buena base a la rítmica, permitiéndole a Jeff Ballard recortar el espacio con una invención crepitante y siempre cuidadosamente musical. El modo en que el baterista concede sus tambores, proporciona una ligereza aérea que le permite al saxofonista despegar con gracia sobre temas que se insinúan dulcemente en nuestra memoria. Bello éxito para el segundo álbum de un músico al que no se perderá de vista más.

Fuente para la reseña Michel Contat para http://www.telerama.fr/musiques/the-world-begins-today,106822.php

Apunte: Paralelamente a su participación en el excelente “Fall Somewhere” de Nicolas Moreaux, Olivier Bogé también registró en el año 2013 un gran disco, muy bien flanqueado por Ballard, Tigran (contenido, sin opacar al resto con su desbordante técnica) y Sam Minaie. La referencia cruzada entre “Fall Somewhere” y The World Begins Today no es casual porque comparten más que un par de músicos en común: además de estar enrolados en el mismo tipo de música, hay similitudes en la construcción y el desarrollo de los temas, fundamentalmente en la fuerza de las melodías que aún siendo así, pueden tener una tendencia a una serena deriva, lo que le da a la música una expresión ensoñadora y cautivante. Muy recomendable. Salud!

Track Listing

01. Sources [03:14]
02. The World Begins Today [08:38]
03. Be Kind [06:17]
04. Rising Lights [04:18]
05. Dance Of The Flying Balloons [08:47]
06. Little Marie T. [04:24]
07. Releived [05:13]
08. Inner Chant [06:11]
09. Seven Eagle Feathers [05:53]

Artist List

Olivier Bogé: saxophone, voices, piano (tracks 4 and 6)
Tigran Hamasyan: piano
Sam Minaie: bass
Jeff Ballard: drums

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Nicolas Moreaux

tapa Fall Somewhere
Fall somewhere (2013)

Gloria a Jordi Pujol, productor de genios y reclutador de talentos, hasta la eternidad. Talentos por los que la mayoría de las veces va a los clubs al otro lado del Atlántico donde sus picos siempre son bastante geniales.

El álbum que nos presenta del joven contrabajista Nicolas Moreaux no es una excepción a la regla. Tiene, hay que decirlo bien, un poco sorprendido a su mundo. Em primer lugar, porque el contrabajista había desaparecido un poco del radar. Lo habíamos seguido, por cierto, al lado de músicos franceses que gustan mucho, como Pierre Perchaud u Olivier Bogé y Tigran Hamasyan (tres músicos a los que se encuentra aquí) o Sophie Alour.

Luego, porque no estaba verdaderamente como un “líder de opinión” jazzistico. Y por último, porque, para su segundo opus (tras “Beatnick” en 2009), enfrentar un doble álbum es un enorme desafío. Y fuerza a reconocer que el muchacho ha tenido éxito en toda la línea y esta entrada da un gran golpe en su discografía. Nicolas Moreaux tiene bellas cosas para decir y dispone de músicos excepcionales para decirlas. Matrimonio acertado y soberbio, todo en refinadas armonías. Con un consumado sentido de la escritura y de los arreglos, confiando parte de la carga a los músicos, Nicolas Moreaux navega sutilmente entre un jazz mainstream y un sutil jazz neoyorquino, a los cuales añade una hermosa pizca de pop moderno destilado bastante juiciosamente. Hay una emoción que aflora. Hay una suerte de poesía moderna.

3 saxos lo acompañan en este asunto. 3 saxos que triangulan sobre soberbios entramados y sobre los fondos bluseros de Pierre Perchaud o de David Doruzka. Y si la música se acomoda a este jazz moderno, sabe hacer su negocio con buenos viejos grooves post bop a la imagen de los dos guitarristas en rondas swingueantes (“A Joyful”) y de una rítmica tan rica como gravitacional.

Hay algo de encantador en este disco, de fascinante en esta música. Cautivante y dulce. Profunda y aérea.

Un placer.

Fuente para la reseña: Jean-Marc Gelin http://www.lesdnj.com/article-nicolas-moreaux-fall-somewhere-116639497.html

Apunte: Escuchar Fall Somewhere fue una bellísima sorpresa. El CD 1 es absolutamente impecable, va creciendo de a poco, casi inocentemente, para terminar arrollándote con una marea de buenas y gratas sensaciones en “Oak”, una verdadera gema. “Oak” es uno de mis temas preferidos, pero no de este disco, sino de todos los discos que he venido escuchando en el último año y medio (al menos). Todo está muy bien dosificado en esta obra: composiciones, intervenciones solistas, el “interplay” entre los músicos. El CD 2 no está en un nivel tan parejo y alto como el CD 1, pero aún así tiene muy buenas cosas. Coincido plenamente con Jean-Marc Gelin: es un disco encantador y la música es fascinante y apta para una amplia gama de oídos. Dato para los seguidores de guitarristas: Pierre Perchaud y David Doruzka se destacan en Fall Somewhere; son buenos players conocidos en MQC/Preso y si no han escuchado sus propias obras, recomiendo hacerlo. Resumiendo: dis-ca-zos.

Track listing

CD 1

01. Far (9:10)
02. Summer Fishing (8:30)
03. Guatemala (5:49)
04. Baroc (6:04)
05. Way to Reykjavik (5:34)
06. Oak (12:07)

CD 2

01. Each Other’s Light (4:52)
02. Cool Water (4:22)
03. The incall (9:06)
04. Fall Somewhere (8:38)
05. A joyful… (9:36)

All compositions written by Nicolas Moreaux, except “Cool Water” by Frida Anderson-Sister Fay

Artist List

Nicolas Moreaux: bass
Bill McHenry: tenor sax
Christophe Panzani: tenor sax
Olivier Bogé: alto sax
Pierre Perchaud: guitars
David Doruzka: guitars
Antoine Paganotti: drums
Karl Jannuska: drums

Additional guests:
Tigran Hamasyan: piano on “Oak”
Frida Anderson: vocals on “Cool Water”

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Jon Cowherd
julio 29, 2014, 11:19 pm
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tapa Mercy
Mercy (2013)

El pianista/tecladista Jon Cowherd es más conocido por su asociación con el baterista Brian Blade en el grupo Brian Blade’s Fellowship -que él co-fundó en 1998- pero también como productor y arreglador; es claro que existen otras cuerdas en su arco. Las colaboraciones del teclado de Cowherd con artistas de jazz, country y rock, incluyendo cantantes como Cassandra Wilson, Rosanne Cash e Iggy Pop, indican su versatilidad, por lo que tal vez es algo sorpresivo que su debut como líder, firmemente enraizado en el idioma del jazz, es tan estilísticamente homogéneo. Pesos pesados, Blade, el bajista John Patitucci y el guitarrista Bill Frisell, encajan maravillosamente para iluminar los hilos sutiles de los convincentes originales del líder.

La apertura up-tempo “The Columns” establece la hoja de ruta del cuarteto; Cowherd y Frisell, inseparables en la definida melodía, solos a su turno, con Patitucci y Blade alimentando el motor del cuarteto. Mientras las composiciones raras veces se apartan de este ortodoxo patrón, la música es nunca menos que absorbente, apenas sorprendente con músicos de este calibre. Frisell raras veces ha disfrutado de un papel tan prominente como sideman, tocando solos en casi cada pista; sin embargo dice mucho de la escritura y la manera de tocar de Cowherd, que logra sellar su propia personalidad en estas canciones.

Los 16 minutos, de “Mercy Suite”, de tres partes, es un delicioso ejercicio de interacción grupal. Una bonita melodía y un ostinato del bajo a comienzos de la Parte 1, ceden el paso a un extendido solo de Cowherd, sostenido por la suelta dinámica de Blade. El baterista cambia a los cepillos en la Parte 2, que se define en términos generales por su callado lirismo. La atmosférica Parte 3 gira alrededor de otra melodía de magnífica armonía, con el cuarteto sosteniendo una cuidadosa ardiente intensidad en todas partes.

Un ambiente más audaz colorea “Postlude”; con mínimo alboroto, Blade y Patitucci propulsan a Cowherd y Frisell -que emplea un tono eléctrico- para algunos de los más brillantes juegos del set. Patitucci hace breve la mayor parte de su propio turno, antes de que la música se acabe, disipándose en el típico modo friselliano. La arquitectura más dispersa de la elegante “Báltica” pone en primer plano la fluída inventiva del Blade y el baterista se destacada aún más en el ondulante “Newsong”; la animada intervención de Cowherd es seguida por un melancólico Frisell, quien sutilmente deja al viento las velas en un coloreado loop final.

“Seconds” ve al mellotron de Cowherd fusionarse con los loops de Frisell en un interludio suavemente abstracto, antes de que la serpenteante “Lowertown” restablezca el equilibrio del cuarteto. Cowherd y Frisell toman cada uno sus solos, cuyo lirismo es emparejado por su economía. “Blessings” comparte el ligero melodicismo de la canción de Burt Bacharach y permite a Patitucci estirarse un poco más; Cowherd baila ligeramente en los registros superiores, con Frisell adoptando una función de apoyo. El piano tintinea y brilla, como una pequeña corriente, en la meditativa “Four Rivers”, sustentada por los loops de Frisell.

Hay una simple belleza en estas finamente equilibradas composiciones que recompensan la audiencia repetida. Sólo cuando los egos se suspenden por los intereses de la música, hace que lo que suena sea bueno. El fino debut de Cowherd es claramente construido sobre los cimientos de muchos años perfeccionando su arte. Esperemos que sea solo el primero de muchos más que vendrán.

Fuente para la reseña: Ian Patterson para http://www.allaboutjazz.com/mercy-jon-cowherd-self-produced-review-by-ian-patterson.php#.U9bzN0Bfv8g

Apunte: Cowherd lanza su primer disco como líder, pero en realidad, de hecho, él co-lidera desde hace un buen tiempo junto a Brian Blade, la Fellowship Band. Como por ejemplo, Lyle Mays en el Pat Metheny Group su presencia es clave en la Fellowship. Y la referencia a Mays es algo que se me cruzó desde la primera vez que escuché a este par de talentosos artistas. En muchas ocasiones, tanto en los discos de la Fellowship como en este “Mercy“, la dinámica de los temas tienen esa progresión característica de la música del PMG. Y como aquí no está Metheny sino Frisell, la cercanía de Cowherd con Mays, al menos para mi, queda bastante evidente. Más allá de esta curiosidad que puede ser perfectamente refutada por cualquiera de ustedes ya que no tengo más argumentos que la memoria auditiva, debo decir que el disco es muy recomendable: a la obviedad de que los músicos participantes en este proyecto son tremendos genios, se puede agregar que sabiamente han sabido arropar con exquisito gusto las buenas composiciones de Cowherd. Que lo disfruten. Salud!

Track Listing

01. The Columns (5:01)
02. Mercy Suite – Part 1 (6:22)
03. Mercy Suite – Part 2 (Grace) (5:25)
04. Mercy Suite – Part 3 (Mercy Wind) (4:46)
05. Positude (8:16)
06. Baltica (5:43)
07. Surrender’s Song (3:58)
08. Newsong (6:33)
09. Seconds (2:38)
10. Lowertown (6:32)
11. Four Rivers (5:23)

Artist List

Jon Cowherd: piano, wurlitzer electric piano, mellotron
Bill Frisell: acoustic and electric guitars
John Patitucci: acoustic bass
Brian Blade: drums

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